He descubierto a Apollonia Saintclair hace poco y cuando veo sus ilustraciones en Instagram me despiertan las mismas sensaciones que cuando me encontré por primera vez a Miel, la protagonista de El perfume del invisible, esa mezcla de curiosidad y vértigo que surge cuando uno presiente que está entrando en un territorio íntimo en el que el deseo no solo se exhibe, sino que también se respira. Mientras deslizo el dedo por la …