Tras el entusiasmo inicial, hoy tenemos evidencias de que la incorporación de dispositivos digitales, por sí sola, no garantiza mejoras en el aprendizaje. En cambio, tecnologías antiguas como la lectura en papel o la escritura manual siguen siendo especialmente eficaces para comprender, organizar la información y construir conocimiento. Comprender no consiste solo en acceder a información. Supone poder relacionar datos, situarlos en un contexto, articularlos en una secuencia y darles sentido.