August Landmesser (1910-1944?) trabajaba en unos astilleros gracias a haberse afiliado al Partido Nazi en 1931, un requisito «obligado» en esa década si querías encontrar trabajo y prosperar socialmente. Pero en 1933 se enamoró de una joven de origen judío y para su suerte fue también correspondido. Lamentablemente para ellos, las Leyes de Núremberg dificultaban su relación, de ahí su negativa a alzar el brazo cuando Hitler visitó el astillero. Expulsado del partido, acabó incorporado a filas mientras ella era recluida en un campo de trabajo.
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El fascismo ni diálogo ni debate y mucho menos respeto.
Pero ese parece que está despistado.