Los niños ocupan un lugar cada vez más marginal en los proyectos de vida de las nuevas generaciones. La educación aparece como una variable decisiva. A lo largo de las últimas décadas, a mayor nivel educativo de las mujeres, menor cantidad de hijos. Las mujeres de menores ingresos terminan teniendo más hijos de los que desearían y las de mayores, lo contrario, menos de los que quisieran. La transición fue mucho más acelerada que la europea: “incluso, superó lo que Naciones Unidas proyectaba dos décadas atrás”.