Durante años, las redes sociales han funcionado bajo una premisa clara: participar es mostrarse. Publicar fotos, opiniones, logros o fragmentos de la vida cotidiana se ha convertido en una norma implícita de presencia digital. En muchos contextos, no hacerlo puede interpretarse incluso como ausencia, desinterés o desconexión social. Sin embargo, cada vez resulta más frecuente un comportamiento que rompe con esa lógica: personas con perfiles activos en redes que consumen contenido, interactúan en privado y permanecen conectadas, pero no publica.
|
etiquetas: redes sociales
Y no entiendo por qué me siguen llegando solicitudes de seguimiento de desconocidos, si no tengo ni un puto post.