En la Franja de Gaza, el peligro ya no se limita a lo que cae del cielo, sino también a lo que se arrastra silenciosamente por la tierra. A solo 10 días de su boda, Amani Abu Salmiya se sienta dentro de una tienda en el campamento del Club Deportivo, en el sur de Gaza, inspeccionando lo que queda del ajuar de boda —una colección de prendas, ropa de cama y otros artículos de novia— que tardó meses en preparar.
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