Fuerteventura, uno de los territorios más áridos de España, ha vivido una transformación excepcional tras semanas de lluvias. La isla, normalmente ocre y desértica, luce ahora un manto verde que recuerda a Azores. Colinas, valles y volcanes se han cubierto de vegetación, margaritas y flores silvestres, creando rutas de senderismo únicas y temporales. Zonas como Vallebrón, Betancuria y Vega del Río Palma destacan por su frondosidad. Este cambio se debe a los fuertes temporales que han recuperado la vegetación local y llenado las gavias
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