Imagino que pronto aparecerá Santiago Abascal para explicar el apoyo de Vox al disparate terminal desatado por Benjamin Netanyahu y Donald Trump. El partido tiene que explicar porqué aún mantiene la entrega ciega, servil, mayordoma y arrastrá al sujeto más infame de cuantos ocuparon la Casa Blanca. Pedro Sánchez posicionó a España en el espacio lógico de la política anti Trump. Lo difícil es lo de Vox, mantenerse como partido útil mientras se embarra en el espacio marginal de los echados a perder. Mantener el apoyo a Trump es pudrirse.