Opinión
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Tenemos que mirar directamente a la cara en lo que nos hemos convertido [Eng]

El 4 de octubre, Marimar Martínez, asistente de maestra en una escuela Montessori, conducía por Chicago cuando vio a agentes federales de inmigración patrullando. Había empezado a tocar la bocina para advertir a sus vecinos de su presencia cuando chocó contra un vehículo de la Patrulla Fronteriza. Momentos después, el agente en el vehículo, Charles Exum, disparó varias veces contra el coche de Martínez, impactándola repetidamente. (Más tarde, Exum presumiría ante sus colegas de que había "disparado cinco balas y que ella tenía siete agujeros").
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Ayuso, sus mentiras, sus manipulaciones y su viga en el ojo

Ayuso tiene el convencimiento de que sus acólitos e incondicionales fans lo seguirán siendo y trata de enviar el mensaje de que todo lo que digan contra ella y su partido son invenciones de los enemigos políticos y, por tanto, falsedades. Es el mismo mensaje que, sin piedad y con la intención de hacer el mayor daño posible, trasladan Trump, Milei y otros dirigentes ultra reaccionarios que gobiernan en algunos países.
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¿Por qué empezó esta guerra, señor presidente?

En su campaña presidencial de 2024, Donald Trump prometió a los votantes que pondría fin a las guerras, no que las empezaría. El año pasado, en cambio, ordenó ataques militares en siete países. Su apetito de intervención militar crece a medida que lo alimenta. Ahora, ha ordenado un nuevo ataque contra la República Islámica de Irán, en cooperación con Israel, y Trump afirmó que sería un ataque mucho más extenso que el bombardeo selectivo a instalaciones nucleares en junio. Sin embargo, inició esta guerra sin explicar al pueblo estadounidense
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El espejismo del algoritmo: cómo el dinero compra la realidad digital

El espejismo del algoritmo: cómo el dinero compra la realidad digital

Foto: Steve Bannon y Jeffrey Epstein.

Llevamos años escuchando la misma cantinela: "el algoritmo favorece los contenidos de extrema derecha", "las redes sociales amplifican la polarización", "la tecnología está rota". Como si las plataformas digitales fueran criaturas autónomas con voluntad propia, como si los feeds de Facebook o los trending topics de X se generaran por algún tipo de magia oscura e incontrolable.

Es una narrativa cómoda. Despersonaliza la responsabilidad, tecnifica el debate, nos hace creer que enfrentamos un problema de ingeniería cuando en realidad estamos ante una cuestión mucho más antigua y prosaica: el poder del dinero para fabricar consenso.

La falacia del algoritmo neutral

Cuando hablamos del "sesgo algorítmico" que supuestamente beneficia a la ultraderecha, estamos invirtiendo causa y efecto. No es que el algoritmo tenga preferencias ideológicas programadas en su código. Lo que ocurre es mucho más simple y, a la vez, más preocupante: los algoritmos amplifican lo que funciona, y lo que funciona es aquello en lo que se invierte.

La extrema derecha global no domina el debate digital porque haya descubierto algún truco mágico en el funcionamiento de Twitter o YouTube. Lo domina porque ha construido una infraestructura de comunicación masiva, profesional y extraordinariamente bien financiada. Mientras la izquierda y el centro político debaten sobre la pureza ideológica de sus mensajes o se fragmentan en mil pequeñas causas identitarias, la derecha radical ha entendido algo fundamental: la batalla por el relato requiere inversión constante, coordinación estratégica y, sobre todo, repetición.

La máquina bien engrasada

Pensemos en la arquitectura real de esta operación. Hay think tanks produciendo contenido sin parar, creando el marco intelectual que luego se simplifica en titulares. Hay fundaciones que financian "periodismo independiente" que casualmente coincide con determinadas líneas editoriales. Hay ejércitos de cuentas —algunas automatizadas, muchas no— que replican, comentan, comparten.

Y hay medios digitales que operan con pérdidas durante años porque detrás hay mecenas dispuestos a asumir el coste como inversión política a largo plazo. El caso de Madrid es paradigmático. La trama destapada en torno a la Comunidad de Madrid y su financiación a medios afines mediante contratos publicitarios millonarios no es una anécdota: es el manual de instrucciones. Medios como OKDiario o Periodista Digital han recibido cantidades desproporcionadas de dinero público —el de todos— para sostener líneas editoriales que casualmente amplifican el discurso del gobierno regional. Miguel Ángel Rodríguez, el gurú comunicativo de Isabel Díaz Ayuso, no ha inventado nada nuevo: simplemente ha aplicado con eficacia la vieja receta de comprar altavoces con fondos públicos y llamarlo "inversión en publicidad institucional".

No hablamos de pequeñas ayudas. Hablamos de contratos que multiplican por diez o por veinte la audiencia real de estos medios, que convierten portales digitales de dudosa credibilidad periodística en actores centrales del debate público. Y lo más importante: lo hacen con absoluta impunidad, porque la línea entre publicidad legítima y compra de línea editorial es tan difusa que resulta casi imposible de perseguir judicialmente.

Hay, en definitiva, una estrategia industrial de producción de contenido y generación de debate. No es espontáneo. No es viral en el sentido romántico de "la gente comparte lo que le emociona". Es ingeniería social aplicada con recursos prácticamente ilimitados.

Y aquí está la clave: cuando inviertes suficiente dinero en producir contenido, en pagar profesionales que sepan envolverlo en narrativas atractivas, en saturar todos los canales posibles de distribución, el algoritmo no tiene más remedio que darte visibilidad. Porque el algoritmo no es juez moral ni árbitro político. Es una calculadora que mide engagement, clics, tiempo de permanencia. Y esas métricas se pueden comprar.

El aceite que lo cubre todo

La metáfora del aceite que lo inunda todo es especialmente acertada. No se trata de ganar un debate frontal con argumentos superiores. Se trata de estar en todas partes al mismo tiempo, de manera que ningún tema pueda discutirse sin que su marco interpretativo esté presente. De que cada noticia, cada controversia, cada acontecimiento político se procese automáticamente a través de sus categorías mentales.

No necesitas convencer a todo el mundo. Solo necesitas normalizar ciertas ideas, hacer que ciertos debates sean inevitables, instalar determinadas asociaciones mentales. Y para eso, la saturación funciona mejor que la persuasión. Es la vieja técnica publicitaria aplicada a la política: si ves el mismo mensaje suficientes veces, desde suficientes ángulos diferentes, acabas integrándolo como parte del paisaje natural de las ideas.

Los medios privados, muchos de ellos en crisis económica permanente, son especialmente vulnerables a esta estrategia. Cuando tu modelo de negocio se tambalea, cuando los ingresos publicitarios se han evaporado y la competencia por la atención es feroz, resulta tentador subirse a la ola de lo que "genera conversación". Y lo que genera conversación es, cada vez más, aquello que irrita, polariza, escandaliza. Aquello que, no por casualidad, la ultraderecha financia generosamente.

El coste de la ingenuidad

Mientras tanto, el resto del espectro político sigue comportándose como si estuviéramos en 1985, como si bastara con tener razón, como si la fuerza de los argumentos pudiera competir, en igualdad de condiciones, con la artillería pesada de la manipulación financiada. Hay una ingenuidad casi conmovedora en creer que la corrección factual es un escudo suficiente contra la narrativa bien producida y masivamente distribuida.

No lo es. Nunca lo ha sido en la historia de la propaganda, y no lo es ahora que la propaganda se ha vuelto fractal, omnipresente, algorítmicamente optimizada.

El debate sobre "cómo arreglar las redes sociales" es, en gran medida, una distracción. No hay nada que arreglar en el código. El problema no es técnico. Es político y, sobre todo, económico. Hasta que no estemos dispuestos a hablar claramente sobre quién financia qué, sobre cómo se construyen los consensos artificiales, sobre el papel del dinero en la fabricación de la realidad percibida, seguiremos culpando a algoritmos inocentes de crímenes cometidos por estrategas muy conscientes de lo que hacen.

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Insultos en política: por qué se ha normalizado el odio

Insultos en política: por qué se ha normalizado el odio  

Cuando una concejala del PP es capaz de cruzar 50 km solo para gritar "hijo de puta" al presidente del Gobierno, el problema no es el grito. El problema es que frente a esto abunda el silencio y la tibieza. Pero insultar no es hacer política, deshumanizar no es fiscalizar y mirar para otro lado también es tomar partido. Y cuando el odio llama a la puerta, entra tímidamente, pero suele llegar hasta la cocina.
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Compra especulativa de vivienda

Compra especulativa de vivienda  

El problema de la vivienda no es que esté enquistado. Es solo uno más de los síntomas de las distintas enfermedades crónicas que propaga el capitalismo. Así, cada medida que se propone es como intentar curar a un decapitado con una tirita. Libradas distintas batallas de distracción para renombrar la pobreza y tenernos entretenidos con noticias sobre "personas vulnerables sin alternativa habitacional", escudos sociales temporales y otros parches para el postureo político, la realidad, cada vez más retorcida, sigue campando a sus anchas.
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Guardiola pide respeto tras abucheos a jugadores del City que rompieron el ayuno durante el Ramadán

Guardiola pide respeto tras abucheos a jugadores del City que rompieron el ayuno durante el Ramadán

El entrenador del Manchester City, Pep Guardiola, pidió más "respeto" después de que una pausa en la primera mitad para permitir que jugadores que observan el Ramadán rompieran su ayuno fuera abucheada por sectores de aficionados del Leeds United en Elland Road el sábado.
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Medalla del disparate

Estamos disfrutando de la deliciosa política del disparate de Isabel Díaz Ayuso en el reparto de medallas. La última, después de la que entregó a Milei por cuenta propia, destaca la gran labor de Donald Trump, aka La Bestia, por su defensa de la hispanidad. Trump entiende la hispanidad como una peste para la que tiene remedio: los escuadrones de ICE, que igual disparan a la cabeza de una ciudadana que detienen a un niño de cinco años, Liam Conejo. Qué políticos más raros trae la lluvia.
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¿Boicotear el Mundial de EE.UU.?

¿Boicotear el Mundial de EE.UU.?

Como regla general me freno antes de acusar a alguien de racista. Es de esas palabras de contenido aparentemente serio, como fascista o comunista, que han perdido casi todo valor por la promiscua frivolidad con la que se utilizan. Pueden significar cualquier cosa, con lo cual acaban no significando nada.
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Monjas, capirotes y niqab. Argumentos falaces

Monjas, capirotes y niqab. Argumentos falaces

Cuando se equipara el velo, el burka y el niqab con el tocado de una monja se está construyendo una coartada retórica que normaliza una práctica asociada a la regulación sexista del cuerpo femenino. [...] Cuando se equipara el velo, el burka y o el niqab con el tocado de una monja, o el capirote procesional, se está construyendo una coartada retórica que normaliza una práctica asociada a la regulación sexista del cuerpo femenino. Ese argumento desplaza el foco desde los derechos y la autonomía hacia una falsa simetría que, en la práctica...
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¿De la generación más preparada de nuestra historia a la más fascista?

¿De la generación más preparada de nuestra historia a la más fascista?

Porque el eslogan repetido en la actualidad sirve para una cosa: clavar la responsabilidad del ascenso de Vox en los más jóvenes. A partir de ahí, respirar tranquilos: si el problema "son ellos", el resto ya no tiene que mirarse al espejo.
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El fin del imperio tecno-estatal gringo y la lucha cooperativa por la vida

El fin del imperio tecno-estatal gringo y la lucha cooperativa por la vida

Aunque la mal llamada Inteligencia Artificial (IA) empieza a diseñarse desde la década de 1940, ha sido en los últimos años cuando los tecno-oligarcas han aumentado su poder y riqueza exponencialmente, haciéndose con la hegemonía a nivel sistémico: han tomado las instituciones estadounidenses de la mano de Donald Trump, puesto en marcha una campaña masiva de relaciones públicas para convencernos de sus bondades y expandido globalmente hasta convertirse en los actores más poderosos, al tiempo que la IA ha servido para acelerar exponencialmente
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Trump: anatomía de un aplauso

Trump: anatomía de un aplauso

Duró una hora y 47 minutos. No fue un informe: fue una prueba de resistencia. El récord no es anecdótico. Es sintomático. Cuando un presidente necesita casi dos horas para explicarse, no está informando: está ocupando territorio. Si lo sabremos… El llamado “Estado de la Unión” terminó siendo el estado del ego. El Congreso dejó de ser un contrapeso institucional y se convirtió en gradería. La democracia como teatro; la rendición de cuentas como espectáculo.
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Yolanda Díaz: de los rifirrafes con Garamendi por el SMI a la batalla con Podemos

Yolanda Díaz: de los rifirrafes con Garamendi por el SMI a la batalla con Podemos

Tras las elecciones de 2019, defendió que el acuerdo con el PSOE debía implicar la entrada en el Gobierno, una posición compartida con Pablo Iglesias, quien la propuso como ministra de Trabajo en enero de 2020.

Más tarde, cuando Iglesias abandonó la política estatal, la designó como sucesora y candidata a las elecciones generales, situándola como vicepresidenta segunda.
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Díaz Ayuso, líder MAGA

Díaz Ayuso, líder MAGA

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, intervino ayer por videoconferencia en un evento de recaudación de fondos llamado The Hispanic Prosperity Gala y celebrado en Miami. El evento, por el que los asistentes pagaron entre 15.000 y 50.000 euros, contaba como invitado de honor con el presidente de Argentina, Javier Milei, y con la presencia de figuras mediáticas de la derecha estadounidense y latinoamericana,
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Los faros de la señora Ayuso

Los faros de la señora Ayuso

Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid a EEUU por ser "el principal faro del mundo libre" en el año en que se conmemora el 250º aniversario de su independencia. Desconozco el contenido del texto oficial que motiva esta concesión, pero me imagino que hará referencia a la ayuda española, que fue decisiva para la Declaración de Independencia de los Estados Unidos el 4 de julio de 1776
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El español: rebeldía y sometimiento

El español: rebeldía y sometimiento

Esa misma idea imperialista del español está presente en políticas como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La polémica presidenta decidió otorgarle un reconocimiento a Donald Trump por la defensa de la hispanidad. Otorgarle en su residencia de Mar-A-Lago un reconocimiento a un fascista que persigue niños de cinco años por su color de piel o que deporta a hispanoparlantes por el simple hecho de serlo, es doloroso para quienes hablamos la lengua de Cervantes.
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España en clave de comparsa

España en clave de comparsa

…si la izquierda progresista quiere sonar a futuro, tiene que hacer lo más difícil, unidad sin uniformidad, pluralidad sin dispersión y dirección sin caudillismo. Y eso, en Cádiz, tiene traducción sencilla: menos solistas…, y más comparsa a compás. En el teatro Falla se escucha todo. Y en democracia también. La gente sabe cuándo hay empaste y cuándo hay teatro. Aquí no se puntúa el ego, se puntúa el conjunto. Y en política, como en comparsa, sin empaste no hay proyecto.
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Argentina: el nuevo debate político-mediático para bajar la edad de imputabilidad de los menores asesinos nos obliga a repensarnos ¿Con qué se alimenta socialmente un niño que mata?

Argentina: el nuevo debate político-mediático para bajar la edad de imputabilidad de los menores asesinos nos obliga a repensarnos ¿Con qué se alimenta socialmente un niño que mata?

La idea de “endurecer” esquiva qué hacer realmente con chicos que llegan al delito desde contextos de extrema vulnerabilidad y abandono estatal. La mayoría de los menores involucrados en hechos graves provienen de sectores marginales, chicos que muchas veces ni siquiera accedieron a la alfabetización básica. El primer antídoto es, paradójicamente, instituciones que funcionen, escuelas que contengan, barrios donde el Estado no aparezca solo después del crimen. Y pensar en políticas a largo plazo sobre infancia, salud mental y desigualdad.
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La organización anti-ICE y las contra-instituciones basadas en el cuidado

La organización anti-ICE y las contra-instituciones basadas en el cuidado

El panorama político de Estados Unidos —y nuestras vidas cotidianas— están cada vez más moldeados por la represión y la violencia, amplificadas por un ciclo mediático diseñado para mantenernos con miedo en el presente, inciertos sobre el futuro y agotados. El cansancio no es un efecto secundario de este sistema: es una de sus herramientas fundamentales.
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