Desesperanzados. Discriminados. Despreciados. Paradójicamente, así se sintieron los miembros de a-ha después de batir el récord mundial de asistencia a un concierto. Y no a uno cualquiera. En la 2ª edición del Rock in Río, la de enero de 1991, el trío noruego - cabeza de cartel en la octava y penúltima jornada – congregó a 198.000 personas. Ninguna de las grandes estrellas internacionales - Prince, Guns N' Roses, New Kids of the Block, George Michael - que pasaron por el escenario del Maracaná lograron, ni de lejos, alcanzar esa cifra.