
El artículo en portada sobre el balance de EEUU es sólo un síntoma más de que el sistema del petrodólar está finalizando su recorrido.
Ahora lo llaman "desfiatización", claro, no es cosa de enfocar la cuestión como un ataque frontal a intereses concretos. Aunque cuando son intereses espurios, tal vez así debiera ser. Debería ser momento para aprovechar a hablar más claro. Tal ves ése sea uno de los pocos tantos que Trump pueda realmente anotarse en su haber. La parte mala es que el discurso termina en algo como "vamos a tomar el petróleo de Venezuela".
En cualquier caso, la situación de Ormuz hace si cabe más acuciante el rediseño económico del marco global. Caso contrario, y ya ha habido rumores de ello en el enclave mencionado, el yuan podría postularse como sucesor del dólar sin más asomo de cambio. Lo cual sólo iría en interés de los chinos, o ni eso, si uno atiende a la reflexión de la sabiduría oriental.
Ormuz ahora mismo es el estrecho de Schrödinger: o está minado, o se pasa sólo pagando en yuanes o pasan todos menos Israel y EEUU. Pero no parece que a las aseguradoras les guste la cuántica, hay que tener en cuenta que en el otro lado del "tubo" hay otra llave. Eso los rusos lo aprendieron con ese Nordstream, que desapareció antes de obtener los permisos para su puesta en funcionamiento. C'est la vie. Biden también hablaba bastante claro, a decir verdad.
Hay que sentarse a rediseñar el mundo, no el club de pijos de Trump si no en serio. Y la OTAN. Cobran fuerza las voces que abogan por salirse, referéndum, etc. En Podemos, la izquierda en general. En mi caso, tengo un artículo donde comparo los objetivos reales de la OTAN con los de un supervillano de comic: el control del mundo. Lo digo para poner en contexto lo que viene a continuación, porque es muy fácil proponer desde la minoría con la certeza de que uno jamás va a tener responsabilidad de gobierno en ese área.
Por feroz que sea la crítica que se pueda hacer a la OTAN ("de entrada no"), alguna clase de coordinación en defensa debería existir con los países vecinos (y ante ellos). El problema es que eso se dirija desde el otro lado del Atlántico y en oposición directa a los intereses europeos. Pero además cabe recordar lo desafortunado, en lo literal y personal, que puede resultar apoyar determinadas tesis. Hay que decir y denunciar lo que es la OTAN hoy en día y lo que ha sido, pero a la vez hay que hacer un ejercicio de realismo, oler los vientos de cambio que arrecian y ver en qué condiciones quedan las cosas.
Si no es la OTAN tal cual, o una OTAN sin EEUU, haría falta un tratado de defensa europeo. Gran Bretaña se arrimará al sol que más caliente y vaya por delante que el paraguas nuclear francés no es suficiente en este estado de las cosas, a mi juicio, como antinuclear y antimilitarista declarado. O ya no sé, porque en lo práctico la realidad se impone. Que tú no quieras guerra no priva de que en un momento dado puedan empezar a caer bombas y suele ser bueno poder hacer algo más que correr en círculos. O no, allá cada cual.
El problema es que pedir que Europa se levante contra el sionismo, más en Alemania, está aún un poco delicado, por lo que sea. En cualquier caso hay que ir pensando en un modelo alternativo con un elemento de intercambio (moneda, divisa) que sea una representación fidedigna del trabajo al que equivale, que no se pueda erosionar de forma significativa ni manipular de forma unilateral. Y el yuan actual no es la respuesta a ese problema.
Como no lo es el chiringuito que se ha montado Trump como sustituto, (un poco como truth social cuando le largan de twitter) cuando prácticamente le han echado de la ONU, él dirá que se ha ido. Sucede que, volviendo al realismo, como una de las dos piernas con las que caminar, sin contradicción ninguna, si no hay capacidad de hacer cumplir las resoluciones, el resultado es Gaza.
Ninguna opción está exenta de riesgos, el ejército de un gobierno mundial tiene de por sí tintes orwellianos, pero parece que antes o después, de un modo u otro, se terminará imponiendo una solución en esa línea. Al ritmo que vamos es posible que para entonces los soldados ni siquiera sean ya humanos. Estamos a una revolución de la física de ello, solventando el problema de la energíam, quizás a menos.
¿A corto plazo? Veremos hasta dónde llega el petróleo y cómo y cuándo nos llega el latigazo. La realidad sobre el terreno es muy simple, están probando un poco de su propia medicina. Normalmente no necesitan "ganar" para salirse con la suya, con montar el lío ya les va bien. Y a río revuelto, ganancia de pescadores. Pero en Ormuz esa lógica no vale. Si lo conviertes en zona de guerra no lo reabres: perpetúas el cierre.
Y siendo que los "americanos" son especialistas en solucionarlo todo a tiros, con explosiones o con operaciones relámpago hollywoodienses, pues parece claro que no va con su estilo. De hecho es que ni está claro el movimiento en términos estratégicos, Netanyahu habría conseguido un cromo más para su colección de crímenes de guerra y poco más.
Y si uno piensa que una guerra sin sentido es lo peor que puede pasar, seguramente es que desconoce el sentido que algunos le dan. El gran Israel y todo aquello, en fin. Que lo dijimos al principio en Ucrania: los rusos no pueden perder ahí. Tal vez se conformen con tenerlos enzarzados y estrangular el paso del gas hacia Europa, ok.
Y ahora los EEUU directamente, difícil es que puedan apaciguar aquello con suficientes garantías, desde luego no por la fuerza, y se diría que tras Venezuela persiguen el suministro de China pero, oh, caramba, qué casualidad, afecta de nuevo a Europa. Con amigos como estos del gas licuado quién necesita el Nordstream. Dicen que también tienen petróleo caro de fracking.
Ni siquiera hace falta saber mucho de barcos para albergar la idea de que un gran carguero o petrolero, con esas toneladas de masa en movimiento, ha de frenar con mucha antelación. Por la inercia, claro. Y en este caso la inercia, sin ninguna acción del timón, conduce al yuan. Y puede que con ellas también. En interés de todos está sentarse a rediseñar el marco económico global, si no serán tortas sin fin por ver quien se queda con la impresora.