La menor exposición relativa de España se explica por la composición de su economía y su mercado laboral. Sectores como el comercio minorista, el transporte, la hostelería, la construcción o el inmobiliario tienen un peso superior al promedio europeo. Por el contrario, el estudio concluye que las economías más ricas y orientadas a servicios intensivos en conocimiento son las más expuestas a la IA. El empleo en España está menos concentrado en ocupaciones altamente expuestas a la automatización.