En el mundo paralelo en el que habita Donald Trump, la guerra en Irán se ganó en la primera hora de bombardeos del pasado 28 de febrero; la operación de cambio de régimen se ha llevado a cabo con éxito; e Irán está totalmente debilitado y no representa ninguna amenaza. La realidad, sin embargo, dice lo contrario: los bombardeos no solo continúan, sino que EEUU amplía su despliegue militar en la región mientras coquetea con una invasión al tiempo que alienta negociaciones con Teherán para buscar una salida diplomática del avispero iraní.