Aunque en los humanos la figura del “buen padre” es cada vez más valorada, en la naturaleza el cuidado masculino de las crías sigue siendo una excepción. Las estrategias evolutivas y energéticas ayudan a entender por qué la mayoría de los machos invierte poco en la crianza. El modelo más común de crianza compartida se encuentra en las aves. En el 95 % de las especies, ambos padres incuban los huevos y alimentan a los polluelos. Esta cooperación tiene sentido: mantener la temperatura de los huevos es vital para su desarrollo y requiere atención
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El modelo más común de crianza compartida se encuentra en las aves. En el 95 % de las especies, ambos padres incuban los huevos y alimentan a los polluelos. Esta cooperación tiene sentido: mantener la temperatura de los huevos es vital para su desarrollo y requiere atención constante.
En los mamíferos, los cuidados recaen casi por completo en las hembras. La gestación interna y la lactancia vinculan estrechamente a la madre con sus crías. En los primates, la crianza incluye la enseñanza, lo que implica una herencia tanto genética como cultural. En los humanos, esta transmisión se refuerza por la posibilidad de aprendizaje y comunicación prolongados.
Las estrategias reproductivas y el coste de crianza, son conceptos de los que las ideologías de género deberían aprender, mirando la naturaleza...
Y aún más, la monogamia y la formación de parejas estables (aunque sea con un harén), es un raro comportamiento natural del que los humanos, somos partícipes debido a la ventaja evolutiva que aporta...
Gracias #0 por el enlace y por la luz que arroja la naturaleza, ante tanta ideología!!!