VOX es un partido centralista madrileño. De los de "Madrid es España dentro de España. ¿Que es Madrid si no es España?" se les queda hasta pequeño. Lo mas alucinante, es toda la aglomeración de acolitos que tiene en pueblos de la España vaciada donde si ya de por sí estan sufriendo el abandono y la despoblación, cuando sus amados dirigentes lleguen al poder, que se vayan despidiendo de su bonito enclave rural.
¿Es exageración? No.
Los críticos y partidos de la España Vaciada (como Teruel Existe o Soria ¡Ya!) sostienen esta tesis: que VOX es un partido de "asfalto y oficina" con una visión centralista.
- El Centralismo Radical: El programa de VOX defiende la eliminación de las Autonomías y la recentralización de competencias en Madrid. Los críticos argumentan que esto es letal para el mundo rural, que necesita gestión de proximidad, no que todo se decida en una oficina de la Castellana.
- Falta de conocimiento técnico: Se les acusa de usar el campo como escenario para fotos (con chalecos de caza o en tractores), pero de votar en contra de leyes que podrían ayudar a la España vaciada si estas implican aumentar el gasto público o la intervención del Estado.
- La "Caza" como único eje: Para muchos, el apoyo de VOX al campo se reduce a defender la caza y los toros, que son elementos identitarios, pero que no solucionan el problema de que no haya un médico a 50 km o que no llegue la fibra óptica.
VOX propone un modelo de Estado unitario. Para un habitante de un pueblo de Zamora, esto es un arma de doble filo. Si, se eliminan los "chiringuitos" autonómicos y se supone que el dinero se reparte con igualdad desde el centro pero se pierde la poca capacidad de decisión local. Si Madrid decide que tu pueblo es el lugar ideal para un vertedero o que no hace falta mantener esa línea de tren porque no es rentable, no habría un gobierno autonómico para frenarlo.
¿Es entonces VOX una fachada para obtener un voto fácil del entorno rural? Pues depende de lo que se entienda por "campo". Si el campo es identidad, caza, toros y lucha contra la regulación europea, el apoyo de VOX es coherente con su ideología y se siente "real" para muchos. Si el campo es descentralización, servicios públicos rurales y autonomía local, el programa de VOX (centralista y liberal en lo económico) choca frontalmente con esas necesidades, y muchos se van a llevar un tremendo varapalo si estas politicas llegan a aplicarse (que vista la deriva, tienen muchas probabilidades de ello).
Al final, VOX ha logrado captar el "voto del cabreo" del sector primario, que se siente asfixiado por las leyes de Madrid y Bruselas. Han entendido que el campo no solo quiere dinero, quiere que dejen de decirle cómo tiene que vivir. Sin embargo, VOX es un arma de doble filo del que solo están viendo el mango: la decisión de apoyar a VOX puede ser la puntada final para su estilo de vida rural a la par que la centralización hacia Madrid vaya creciendo aún mucho más de lo que ya está.
Porque nadie con coherencia se cree que VOX, un partido nacido en los barrios acomodados de Madrid (como Chamberí o Salamanca) vaya a a intentar ser la voz real de la "España rural".
Y aqui está la gran contradicción de base que muchos analistas no terminan de explicar: ¿Cómo un partido que quiere quitarle el poder a las regiones para dárselo todo a la capital (Madrid) gana precisamente en los pueblos de esas regiones?
El programa de VOX es el más centralista desde la dictadura. Su propuesta de "un solo gobierno, un solo parlamento" significa, en la práctica, que un concejal de La Puebla de Alfindén tendría el poder de un bedel, porque todas las decisiones importantes (presupuestos, sanidad, educación) se tomarían en los ministerios de Madrid.
Entonces, ¿por qué les votan allí? Hay tres razones "psicológicas" que explican por qué a ese votante no le importa (o no cree) que vaya a ser un "vasallo":
La idea del "Padre Rector" frente al "Reino de Taifas": Muchos votantes de VOX en pueblos ven las Autonomías no como autogobierno, sino como "chiringuitos". Su lógica es: "Prefiero que mande un solo señor desde Madrid (aunque esté lejos) si eso significa que se acaba el gasto en 17 parlamentos, 17 televisiones públicas y 17 redes de asesores". Creen que, si el dinero se gestiona desde un solo centro, habrá más para todos. Es una visión idealizada de la eficiencia centralista.
Por otro lado, el hartazgo de la "Gestión Cercana": a veces, la cercanía del poder autonómico no se traduce en mejores servicios, sino en ver la corrupción más de cerca o sentir que tu región es la "olvidada" dentro de tu propia autonomía (por ejemplo, el sentimiento de que el Gobierno de Aragón solo mira por Zaragoza capital). Ante eso, el votante piensa: "Para que me maltraten desde mi capital regional, que manden desde Madrid, que al menos es la capital de todos".
Y el peso de la identidad por encima de Gestión: Aquí está la clave, el votante de VOX no vota con el estatuto de autonomía en la mano, vota con la bandera. Para ellos, el centralismo no es "vasallaje", es "unidad". Sienten que las autonomías dividen a los españoles y que ser "vasallo de Madrid" es, en realidad, ser simplemente "español sin etiquetas". Prefieren una igualdad teórica impuesta desde el centro que una diversidad gestionada desde la región.
El riesgo real para el pueblo es el escenario que partidos como Soria ¡Ya! o Teruel Existe denuncian: si Madrid recupera todas las competencias, las inversiones se irán a lo que sea rentable para Madrid: Un ministerio en Madrid puede decidir que cerrar un ambulatorio en un pueblo de Castilla y Leon es "eficiente" porque en la hoja de Excel los números no salen. y sin una autonomía que pelee por ese territorio, el mundo rural pierde su "abogado" defensor.
VOX ha conseguido que su electorado vea el centralismo como una limpieza de administración y no como una pérdida de derechos locales. Han vendido la idea de que "Madrid" no es una ciudad egoísta, sino el símbolo de una España donde todos son iguales (aunque esa igualdad signifique que nadie tiene voz propia fuera de la Castellana).
Si se cumpliera el programa de VOX a rajatabla, el escenario para un vecino de La Puebla de Alfindén sería un choque de realidad importante por varios motivos:
- La pérdida del "interlocutor": Ahora, si un pueblo tiene un problema con el regadío o con una carretera secundaria, los alcaldes se plantan en la Consejería correspondiente en Zaragoza. Hay una cercanía física y política. En un modelo centralista, ese alcalde es el último mono en la cola de un Ministerio en Madrid donde compite contra las necesidades de toda España.
- La España de dos velocidades: Madrid, por pura inercia de ser el centro de mandos, tiende a absorber recursos. Sin el "contrapeso" de las autonomías peleando por sus presupuestos, es muy fácil que el dinero se quede en la infraestructura que conecta grandes ciudades y que los pueblos pasen a ser simples vasallos de paso. Aún con autonomías, el peso de Madrid no ha parado de crecer en las últimas décadas, imaginemos sin las autonomías. También es cierto que muchas de esas autonomías han estado y están gobernadas por politicos que son simples vasallos de sus partidos en la capital, rindiendo pleiteisía a lo que digan desde Madrid sus jefes, sin plantar cara y sin exigir redistribución. Muchas veces poniendo el dedo en terceros que si pedían lo suyo.
- La paradoja del médico: El votante que quiere centralización suele pensar que así tendrá "el mismo médico que en Madrid". Pero la realidad podría ser que Madrid decidiera que es más "eficiente" centralizar especialistas en grandes hospitales de capital y dejar los pueblos con lo mínimo, porque desde una oficina en la Castellana, un pueblo de 6.000 habitantes es solo un punto en un mapa.
Es el eterno debate entre identidad y gestión. VOX ha ganado la batalla de la identidad (la bandera, la unidad, el orgullo), pero su modelo de gestión es el que, históricamente, ha vaciado España al concentrarlo todo en un solo polo de poder.
A veces, la única forma de que la gente entienda la utilidad de una institución (como la autonomía) es perdiéndola. Lo que pasa es que, cuando se dan cuenta de que para que les pongan un pediatra tienen que ir a protestar frente al Ministerio de Sanidad en el Paseo del Prado, igual ya es tarde.
Y no solo eso, sino que el programa de VOX tiene entre sus objetivos la privatización de la sanidad, la educación, pensiones y tirando de hiperbole, hasta el aire que respiras. Cuando esas medidas empiecen a afectar en el nivel de endeudamiento de la gente, con la vivienda siguiendo su rumbo de libre mercado y donde no se podrá protestar porque es lo que designa el libre mercado, entonces vendrán los lloros masivos.
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