Mucho se habla de lo agilipollada que está la gente con el teléfono móvil. Están los que caminan por la calle mirando a la pantallita convirtiéndose en un obstáculo constante para el resto de viandantes, los que lo usan descaradamente mientras conducen, los que ignoran a todo el mundo durante una comida familiar o entre amigos...
Pero para mí, los peores son los que te convierten en parte activa de esa gilipollez. Es decir, los que quieren comunicarse contigo, pero que por falta de educación, empatía o sentido común, hacen del hecho una agonía. Como por desgracia (es decir, por motivos laborales) tengo que pasar largos ratos del día hablando por teléfono, me he permitido hacer una lista de los que, personalmente, me parecen más irritantes, que son:
1.- El del Bluetooth de mierda en el coche.
Llamar a través del "manos libres" del coche puede ser muy conveniente en momentos de emergencia. Con el microfonito y el audio saliendo por los altavoces del vehículo, ya sea por comandos de voz o haciendo dos pulsaciones en una pantallita, puedes hablar con cualquiera evitando al máximo de distraerte sobre lo que ocurre en la carretera.
El problema es que no todos los coches tienen un sistema de Bluetooth decente. Hay quien es consciente de ello y trata de arreglarlo, o te llama sólo en situaciones de emergencia o que requieran inmediatez. Pero también está el que o no es consciente de ello, o se la suda, y aún así te llama cada dos por tres del vehículo, haciendo que comunicarte con él sea como hacer una traducción al vuelo del arameo.

¿Has dicho algo o te has tirado un cuesco?
Seguro que os ha pasado: te llama el susodicho, muchas veces por temas que no son una emergencia, y no sabes si está conduciendo o jugando al frontón. Para más inri, la mitad de la conversación son "¿se corta?", "¿me oyes?", "qué mal va este cacharro". Desgraciado, llámame cuando te bajes del coche, o arréglalo, pero no me hagas sufrir. Por supuesto, como la llamada desde el auto no ha servido de nada, una vez que baja del coche te tiene que volver a llamar...
2.- El que informa de fechas y horarios mediante mensajes de voz.
Ya se ha hablado largo y tendido de los mensajes de voz de WhatsApp y similares. Pero entre la irritación que suelen causar los que abusan de éllo, hay unos que destacan por encima de otros: los que te audio-redactan su agenda.
"Oye mira que el viernes 24 y el lunes 45 no voy a poder, pero ehh... este sábado a las 3 de la mañana podría verlo, o si no... uf, a ver... el domingo no sé si a las 8 o a las 9, depende porque Amparito trabaja de turno partido... y no sabe si (GUAU, GUAU) sale a las 3:38 o a las 21:60, y si no, lo vemos la semana siguiente que tengo libres 2, 4 y el 10 por la mañana, creo".
Hijo de la gran puta. ¿Es que soy tu secretario para tener que memorizar tu agenda? ¿Cada vez que quiera comprobar una fecha tengo que tragarme tu audio de dos minutos? ¿Tanto te cuesta escribirlo en texto que se pueda comprobar en un par de segundos? Claro, hay quien dirá que algunas aplicaciones ya tienen transcriptor de audio a texto. Buena suerte fiándote de él.
3.- El que te llama desde el manos libres del móvil... con el aparato colgado del pescuezo
Se han puesto muy de moda esas correítas que se ponen entre el móvil y la funda para poder llevar el móvil colgado del cuello, no vaya a ser que se lo olviden al meterse en la ducha. Gente pegada al móvil de forma perenne. Pero los peores son los que te llaman, ponen el teléfono en modo altavoz, y siguen haciendo sus cosas con el aparato dando botes de un lado para otro o recogiendo todo el ruido de lo que hacen.
Los hay que te llaman mientras hacen las cosas de casa, como limpiar la cocina (con el consecuente ruido de porrazos de cucharas y cacerolas); o bien mientras escriben a ordenador (delicioso sonido el de los switch azules mezclado con su voz) o simplemente caminando o moviéndose con cierta ligereza (que el micro del móvil recoge todos los golpes en el pecho o los roces con la ropa).

¿Y por qué no? Ya es lo que te queda.
A ver, alma de cántaro: el teléfono móvil en modo altavoz amplifica tremendamente todo lo que recoge el micrófono. Se diseñó para que colocaras el cacharro en una mesa y no tenerlo pegado a la oreja mientras hablas, no para que tu interlocutor tenga que escuchar el sonido del chorrito de cuando meas.
4.- El que te llama desde el manos libres del móvil... con el aparato puesto en la mesa de trabajo
Son ligeramente menos irritantes que los anteriores, pero no dejan de ser muy molestos. Colocan el móvil en modo manos libres a diez centímetros del teclado del ordenador, recogiendo cada repiqueteo de teclas, sin molestarse en parar de escribir mientras hablan. Ponen el móvil en la misma mesa que los destornilladores, tornillos, llaves inglesas... y cada porrazo te lo comes tú multiplicado por 2.
También están los que hacen lo mismo, aunque no necesariamente en mesas de trabajo: los que hacen manualidades, los que entuban cigarrillos, los que juegan con sus mascotas...

Haz que mis oídos disfruten.
Y luego está el colmo de los colmos, que juro que me ha ocurrido, que es el que coloca el móvil sobre una máquina de coser o sobre el banco de un taladro, y ¿para qué parar? Anda y que le den a Carademalo.
5.- El que te llama para hablar contigo por el móvil... mientras habla con otra gente en persona
No, no es el típico "oye, que estoy aquí con Fulanito, por si quieres decirle hola". Bueno, aunque generalmente comienza así, son los que a continuación entablan conversación con la otra persona, hablando de cosas de las que no tienes ni idea, y quedándote con cara de gilipollas al otro lado de la línea. Sin embargo, la categoría que destaca son los que te llaman para pedirte ayuda o consejo, mientras piden ayuda o consejo a un tercero en persona.
"Oye, que estoy aquí en el Correfuar, ¿cómo me dijiste que se llamaba éso que tenía que llevar la tele? Espera, aquí viene una muchacha... -Disculpa, estaba mirando televisiones ¿cuáles son las que tienen para ver el Nutflix, el Amazon y el Sahara? Es que me han dicho que... sí... sí... ¿Y ésa tiene HMDI? ¿Cuanto cuesta?... ¿Y la garantía? ¿Pero sale buena? Ya... no sé si me va a caber en el salor, porque el mueble que tengo...-"
Y ya, si puede, le pone la guinda:
"-Sí... ¿Y ésa otra? Espera- Oye, luego te llamo, que me están enseñando aquí televisiones".
¿No me digas? Y yo que pensaba que estabas entrenando delfines, pedazo de cabrón.
-------------------------------------
¿Y tú? ¿Qué usuario de móvil es el que más te irrita? ¿Crees que me he olvidado de alguno?
He discutido con Vox en redes sociales decenas de veces, desde el ángulo de la izquierda, la ética, la moral. Lo de siempre izquierda, derecha, antifascismo, fascismo, feminismo, misoginia... Nunca ha pasado mucho, nunca me han bloqueado.
La semana pasada empecé a decirles que sus políticas son las de los sionistas e israelís en Estados Unidos y que allá hasta los republicanos los están tirando del país y que esto está muerto, que la gente está cansada de esas políticas. Casi todos me empezaron a bloquear.
No quieren que se sepa es la grieta en la derecha, Nick Fuentes, Tucker Carlson y demás antisionistas en Estados Unidos están abriendo la grieta en la extrema derecha e indican el camino de dónde los partimos. Vox es el partido que más apoya las medidas proisrael en Europa, 98%. Al igual que en EEUU los sionistas se dedican a confrontar con los musulmanes, aquí hacen lo mismo. Igual que allí dicen que las pensiones son un problema, aquí dicen lo mismo.
Dejad de usar una ética y moral de la izquierda y abrir el hueco en la derecha confrontando a Vox con sus políticas en contra de los valores occidentales y cristianos para que se vean como un agente extranjero que promueve tirar a españoles de sus casas para que los fondos de inversión estadounidenses e israelíes hagan dinero y todas las políticas destinadas a beneficiar a gente de fuera sobre los españoles y veréis como esto se hunde, como ya está ocurriendo en Estados Unidos.
Lo conocí en una discusión sobre física cuántica y feminismo en un hilo que iba, en teoría, sobre el nuevo rediseño de la web. Su nick era algo entre un chiste informático y una referencia a Blade Runner. Me habló primero en privado para corregirme una errata —claro— y acabamos chateando semanas enteras sobre cosas que no contaré aquí porque quiero que sigáis teniendo erecciones cuando penséis en él.
Nos vimos en una quedada improbable, entre birras calientes y camisetas negras con frases sarcásticas. Era feo con encanto, como si la inteligencia mal gestionada se le hubiera quedado atrapada en las cejas. No tenía cara de malo pero me miraba de una forma... como si estuviera escaneando algo más que mi escote. Nos caímos bien, raro en estos tiempos. Raro en Menéame.
Esa noche me llevó a su casa y, antes de cerrar la puerta, me dijo: «Me calientas como un bug en producción». Me reí. A carcajadas. Y me lo follé. Bueno, más bien, me lo fui comiendo. Era mi plan: quería devolverle el favor de haberme hecho sentir lista y deseada a la vez.
Pero pronto algo cambió. La forma en que me sujetó la cabeza. El gesto rápido, seco, como quien configura una variable sin preguntar. No me dolió al principio. Lo tomé como entusiasmo, como nervios. Pero cuando la mano se volvió ancla y la polla se quiso volver puño, entendí lo que pasaba. No quería placer. Quería poder.
Me quité, lo miré y le dije, no sin ternura: «No es lo mismo saborear un coño como si fuera un poema de Kavafis que metérsela a alguien en la tráquea como si quisieras borrar el silencio». Él se rió, incómodo. Me preguntó si no me gustaba el sexo duro. Y le contesté, con la garganta aún ardiendo: «Lo que no me gusta es que creas que follar es algo que se hace contra alguien».
No hubo bronca. Tampoco segunda parte. Se quedó pensativo, como si acabara de entender que los puntos negativos no solo se votan, también se sienten.
Me fui, deseándole sinceramente que algún día alguien le comiera el alma con la boca, no con los dientes. Porque el erotismo no está en la fuerza, sino en el temblor. Y eso, amigo meneante, no se aprende en los comentarios destacados.

En esta duodécima edición del concurso de divulgación Ciencia Jot Down han resultado ganadores y finalistas los siguientes trabajos en las modalidades de ensayo, narrativa, fotografía e ilustración:
Ensayo
El texto ganador ha sido El ánodo del mundo de Jose Antonio Bustelo.
El texto finalista ha sido:
De venenos y neutrones de Isabel del Río.
Narrativa
El texto ganador ha sido El código W de Alicia Giner.
El texto finalista ha sido:
El mal geólogo de Francisco Javier Tapiador.
Ilustración
La ilustración ganadora ha sido Elemento 74 de Amanda Salas.
La ilustración finalista ha sido:
Dependencia de Maddi Astigarraga
Fotografía
Se ha declarado desierto el premio de fotografía.
Los ganadores recibirán un premio de 1.000€ y los finalistas recibirán una suscripción anual a Jot Down y a Mercurio así como un lote de libros.
De los trabajos finalistas: los ensayos y fotografías se publicarán en la web y/o la revista impresa Jot Down, los relatos en la web y/o la revista impresa Mercurio y la ilustración en la web y/o la revista impresa Jot Down Kids según sus características y se pagarán conforme a nuestras tarifas, tras la autorización de los autores.
El concurso Jot Down y el evento asociado es posible gracias al patrocinio y colaboración del Donostia International Physics Center (DIPC), el Laboratorio Subterráneo de Canfranc (LSC), el Museo Laboratorium de Bergara, Menéame y la Universidad de Sevilla.
En cualquier guerra el conocimiento sobre los puntos débiles de tu enemigo y la templanza (pensar y actuar fríamente sin dejarte dominar por las emociones) son claves para la victoria. Y cuanto más brutal y despiadado es tu enemigo, mayor debe ser tu pericia al identificar sus vulnerabilidades y golpearlas en el punto exacto.
Israel tiene tres puntos fuertes: el terror que provoca en sus enemigos, su enorme superioridad armamentística y posiblemente el mejor servicio de inteligencia del mundo. Y tiene un punto débil cuya mejor metáfora se encuentra en las caritas de pijos de universidad privada que tienen casi todos sus soldados: no saben lo que es sufrir porque prácticamente no lo han hecho. Saben lo que es golpear sádicamente, pero no lo que es recibir un buen golpe. Están acostumbrados a asesinar a 1000 civiles y perder 1 soldado. Son una sociedad rica y acomodada cuyos habitantes caerían en la histeria si sufriesen un corte de agua o luz de más de 1 día, o la pérdida semanal de 50 soldados durante 1 mes. En definitiva, si se les sometiese a una millonésima parte del dolor que están padeciendo los habitantes de Gaza, tirarían sus armas al suelo y suplicarían la paz. Las altísimas cifras de reservistas que, sólo por la guerra de Gaza, se están negando a enrolarse, hablan por sí solas.
El gobierno de Trump tiene un gran punto débil: se llama América first. Ha prometido a sus electores desentenderse del mundo y centrarse exclusivamente en los intereses de los norteamericanos. Por eso quienes le votaron se sublevarían contra él si, todas las semanas, cayesen decenas de soldados norteamericanos por defender a unos fanáticos supremacistas en la otra punta del mundo, todo ello porque esos fanáticos han decidido deportar a 2 millones de personas a campos de refugiados en Egipto y Jordania para quedarse con sus casas y llenarlas de gente venida de todo el mundo con el único denominador común de no trabajar los sábados.
Tras haber asesinado a más de 50.000 civiles palestinos, Trump y Netanyahu van muy en serio con su plan de limpieza étnica (no puede llamarse de otro modo) en Gaza. Están muy envalentonados porque sus pérdidas humanas han sido ridículas después de arrasar Gaza y Líbano, y el terror que Israel infunde ha tenido un papel clave en este resultado. Netanyahu redujo a escombros el sur del Líbano y partes de su capital, y decapitó a Hizbolá, pero la respuesta de este grupo fue prácticamente testimonial en cuanto a su dureza. Netanyahu usó la estrategia de la rana y la olla de agua caliente: ir incrementando, día a día, la brutalidad de sus ataques en Líbano (primero los buscas que estallaron, luego la muerte de Nasrallah, luego los bombardeos masivos en Beirut...) generando terror en Hizbolá y, a la vez, una apuesta por la autocontención porque, si atacaban en serio a los israelíes, las siguientes represalias podían ser peores. Al final la destrucción fue prácticamente total y las capacidades militares de Hizbolá, que podían haber hecho muchísimo daño a los cuarteles e instalaciones militares de Israel, fueron diezmadas antes de que pudieran usarse.
Así que Netanyahu lo tiene claro: si pude arrasar Gaza y Líbano sufriendo unos pocos cientos de bajas militares en más de 1 año, puedo deportar a 2 millones de gazatíes y quedarme con toda Gaza sin grandes problemas, máxime ahora que Trump me ofrece soldados para ayudarme. Luego iré a por Cisjordania y cumpliré mi sueño de lograr una Palestina sin palestinos. Y así será si la resistencia palestina, iraquí, yemení y libanesa (por desgracia no hay más, pues es una utopía que los países árabes se impliquen militarmente) no cambian el chip.
¿Y qué debe hacer la resistencia? La idea es simple: haz todo el daño que puedas a Israel antes de que te liquide, porque sólo así lo evitarás. No temas grandes represalias, porque vas a sufrirlas de todos modos. Pero si te cargas a 100 soldados israelíes y 100 norteamericanos en 1 semana, si revientas centrales eléctricas e infraestructuras estratégicas, si causas un dolor lo suficientemente fuerte a quienes quieren quitártelo todo, su escasísima tolerancia al sufrimiento le hará ponerse de rodillas y aceptar una paz justa. No hablo de matar civiles indiscriminadamente como hace Israel, sino de diezmar su ejército con todas las estrategias militares posibles, y de destruir objetivos estratégicos que, como las centrales eléctricas o instalaciones hídricas, deterioren la calidad de vida y causen pánico al mayor número de israelíes.
Hamas, los hutíes y Hizbolá tienen la capacidad de causar esos daños, y no lo hacen por miedo a la aniquilación. Pero no hay otra alternativa. O resistencia a muerte y sin miedo, o aniquilación. Ojalá el mundo cumpliese su papel y enviase una fuerza militar internacional para detener a los neonazis del gobierno israelí. Pero no es el caso, y a los semitas masacrados del presente (los palestinos) les toca jugarse el todo por el todo luchando contra los supremacistas arios de la estrella de David...o ser exterminados. O causan a Israel (y si es preciso a EEUU) el dolor suficiente para que su sociedad obligue al gobierno a ceder, o no les espera otra cosa que vivir en tiendas de campaña del desierto. Tanto moral como jurídicamente (Derecho Internacional, véase law4palestine.org/wp-content/uploads/2023/10/El-Pueblo-Palestino-tiene ) la lucha armada está más que justificada en este escenario.
Y si no tengo coche ni carné, ¿por qué tengo que pagar impuestos para construir y arreglar calles o carreteras? Es un robo. Voy a todas partes andando o en Metro y sólo viajo en tren. En un sistema sin Estado cada uno pagaría únicamente por lo que necesita, eso es lo justo. Los que no conducimos no pagaríamos por algo que sólo usan los automovilistas. A mí no me hacen falta, no quiero usarlas ni pagarlas, pero el Estado ineficiente roba mi dinero para usarlo en algo innecesario para mí...
Hace poco, de terraceo con unos conocidos, acabamos derivando hacia el tema de los impuestos. Uno de los presentes, de ideas entre anarcocapitalistas y simplemente idiotas, aunque él se autodefine como "liberal", se mostraba rotundo contra su utilidad. Le dimos la típica y muy manida respuesta de: "gracias a los impuestos tú disfrutas de calles y carreteras", a lo que respondió lo citado en el párrafo anterior.
A un par de contertulios nos hizo gracia. No le gusto mucho, claro, pero es que era obvio que venía con el alegato aprendido. Y ese alegato también tiene una respuesta muy vieja y conocida:
Aunque viajes en tren, a la estación vas en taxi o en uber con tus maletas, como haces siempre que vas cargado o con prisas. Además, donde no hay tren o metro tienes líneas de autobús disponibles. Podrás decir que ese uso esporádico no es imprescindible, y que si no hubiese vías públicas te las arreglarías de otra forma, pero lo cierto es que YA las estás disfrutando de forma directa.
Además, cuando necesites una ambulancia urgente agradecerás mucho poder usar vías públicas hasta el hospital. Si de verdad no quieres usarlas te hará falta un helicóptero para llevarte rápidamente a uno con helipuerto. El coste, por supuesto, tendrías que pagarlo tú, no los impuestos de los demás.
No sólo eso: vas al supermercado andando, pero todos sus proveedores usan camiones o furgonetas. Si de verdad no aceptas el beneficio de las vías públicas tendrías que ir a un super que también se abastezca por helicóptero, o que tenga puerto de mar o algo parecido. Y ese coste repercutirá en los precios de los productos que compres, lógicamente.
Claro, pero ese gasto también acabarías pagándolo tú como cliente, como es obvio. Y se supone que el problema es que no quieres pagar carreteras porque tú no conduces, ¿no?
Es más, los distribuidores que proveen al super también se abastecen por carretera en buena medida, por todo tipo de vías nacionales o internacionales. Empezando con el agricultor que recibe sus fertilizantes por camión. Al final es una red económica gigantesca que constantemente usa las vías públicas, desde los productores primarios hasta que los bienes llegan a ti. Si éstas no existiesen, ¿se abastecerían todo ellos con helicópteros? Quizá sí tendrían que construir sus propias vías privadas, que finalmente pagarían sus clientes.
Y ahora recuerda: sólo hemos hablado del supermercado, también está la zapatería, la tienda de ropa (y de cualquier otra cosa), los bares y restaurantes, el dentista, el hospital, sus ambulancias, todos los trabajadores que se desplazan... ¿Cuánto te costaría el fontanero, o los de Amazon, si tuviesen que ir a tu casa en helicóptero?
Mejor nos olvidamos ya de los helicópteros, pero imagina a cada transportista, productor, distribuidor, mayorista y minorista de todos los productos que adquieres, construyendo y pagando las vías privadas que necesitan para sus suministros. Suena terriblemente ineficiente. Muchos se unirían, alquilarían sus trozos de vía y se organizarían de alguna forma, pero siempre habría alguno que tratase de abusar de su pequeño, aunque fundamental, tramo de vía. A fin de cuentas, cada propietario querría maximizar su beneficio. Para eso se invierte el capital.
Insisto, todos los costes acabarían repercutiendo al cliente final. A todos nosotros. Tú, aunque no conduces, acabarías pagando tu parte de cada tramo de vía en cada uno de los bienes y servicios que consumes, al precio que cada uno de sus propietarios pudiese imponer. Y eso ni siquiera te daría derecho a usar las vías, tendrías que volver a pagar para hacerlo. Son privadas.
Pensándolo bien, sería mucho más eficiente tener a un único agente que se encargase de organizar la planificación, construcción y mantenimiento de la red viaria. Incluso podría gestionar el coste y su cobro entre todos, ya que todos, de una u otra forma, nos beneficiamos de ellas. Pero además nos daría el derecho a usarlas. Podrían llamarse vías... públicas, y al agente único podríamos llamarlo, no sé, por decir algo al azar, ¿Estado?
Seguro que no es un sistema perfecto, pero por algún motivo sorprendente es el único que ha funcionado en todos los países que han llegado a desarrollarse. El otro sistema es una fantasía, no existe ni un sólo país que lo haya implementado con éxito.
La conclusión, por supuesto, es obvia: lo que pagan tus impuestos no te beneficia sólo en lo que tú usas directamente, también te beneficia que toda la sociedad (ciudadanos y empresas, productores y consumidores...) disponga de esos servicios públicos. Y si puede usarlos toda la sociedad es porque son públicos. Son nuestros. De todos. Eso es lo más eficiente. Por eso es importante escoger gestores que sepan apreciar y cuidar lo público, no que lo desprecien.
Y una cosa más: lo dicho en este ejemplo puede aplicarse a infraestructuras, sanidad, educación, pensiones, seguridad o defensa, evidentemente, pero también podría aplicarse a la banca pública, o a energía o telecomunicaciones. Entre otras cosas...
Alemania y Estonia se han pronunciado en contra de Chat Control. Ya existe una cantidad de miembros en contra suficiente para bloquear la propuesta. Aún quedan tres miembros indecisos: Grecia, Rumania y Eslovenia.

Consejo de la UE: las decisiones se toman por “mayoría cualificada”:
Parlamento Europeo: depende del tipo de procedimiento, pero normalmente basta una mayoría simple de los eurodiputados presentes para rechazar o enmendar la propuesta. El Parlamento tiene 720 eurodiputados (tras la redistribución de 2024).
A la espera de la votación hay que seguir insistiendo y enviando correos a nuestros representantes. No se puede entender que partidos de izquierdas estén a favor de esta medida que va en contra de todos los ciudadanos europeos.
¿Que intereses tiene España para apoyar esta propuesta? ¿Por qué no se ha debatido en el congreso?
Un equipo de arquitectos recibe miles de toneladas de materiales de obra. Con ellos pueden construir un palacio apoteósico para un solo hombre o cientos de casas para familias. Ambos proyectos son absolutamente viables desde un punto de vista técnico, pero los arquitectos ejecutarán el que ordene aquel que les paga, y dentro del precio estará la defensa pública que los arquitectos deberán hacer del mismo, afirmando ante cualquiera que era el único proyecto técnicamente posible y avalado por la ciencia.
Prácticamente todos tenemos ideología y, dejando aparte a quienes defienden un discurso simplemente porque les pagan por ello, nos condiciona en todas las facetas de nuestra vida. Un profesor de Derecho que se ubique en la derecha rancia, defenderá a ultranza la inviolabilidad del rey pese a que tal concepto es contrario a la justicia más elemental. También hará una interpretación centralista de los preceptos constitucionales relativos a la organización territorial del Estado, satanizará al independentismo, apoyará la Ley Mordaza y se desentenderá completamente de los derechos sociales.
Yo, que soy republicano y socialista por este orden, me he dedicado a escribir sobre derechos sociales, desobediencia civil y democracia participativa dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=2963612 Y lo he hecho porque considero que el Derecho es un instrumento que sólo tiene sentido y legitimidad si se usa para garantizar la dignidad de cada individuo, y esa dignidad sólo se respeta cuando la persona deja de ser súbdita y se convierte en ciudadana, lo cual implica el absoluto control popular de la instituciones y el poder político, así como el aseguramiento a cada individuo de oportunidades reales de desarrollo personal y acceso a las prestaciones y recursos que precisa para que todos sus derechos humanos sean respetados. Y admito que es mi ideología la que motiva mis preferencias de investigación.
Durante las pruebas de la plaza de profesor contratado a la que se refiere esta noticia www.eldiario.es/sociedad/justicia-anula-dedazo-adjudicacion-plaza-prof de los miembros del tribunal me dijo que mis textos publicados estaban plagados de ideología. Y efectivamente es mi ideología republicana y socialista la que me lleva a elegir unos temas de investigación y no otros, así como a opinar, por ejemplo, que la inviolabilidad del rey es una aberración grotesca que contradice la más elemental igualdad entre españoles e institucionaliza la libertad absoluta para delinquir de un sujeto simplemente por haber nacido en una familia. Aunque, pensándolo bien, la inviolabilidad regia debería repugnar a cualquier demócrata independientemente de su ideología.
Ahora bien, lo que no puedo admitir es que, como sucede generalizadamente en este país, se me diga que mezclo ciencia e ideología cuando todos sabemos que la ideología impregna absolutamente todo y a todos, aunque los conservadores tengan la mala costumbre de afirmar que sus mantras (defensa de la monarquía, centralismo, democracia representativa anquilosada, restricción de los derechos LGTBI todo lo que sea posible dentro de la UE, defensa de la sociedad de castas que llevamos arrastrando desde hace siglos, defensa de "tradiciones" arcaicas y sanguinarias como los toros...) no es ideología sino orden natural de las cosas.
En todos los niveles educativos a partir de Primaria, se reproducen en determinadas asignaturas discursos, actividades y enseñanzas que contienen alabanzas a la monarquía, defensa acrítica del régimen actual, apología de la tauromaquia o la caza en las comunidades autónomas donde PP y Vox gobiernan en coalición... y todo eso es ideología. Cuando es el profesor el que defiende estos discursos de forma espontánea, está sin duda amparado por su libertad de cátedra (si bien se hace necesario que haya otros profesores que contemos al alumnado las verdades del barquero y así cada estudiante pueda formarse su propio criterio). En ambos casos y con idéntica intensidad, los profesores expresamos nuestra ideología durante la impartición de la asignatura, que es precisamente lo que ampara la libertad de cátedra, un derecho fundamental.
El discurso de que los rojos quieren sustituir el rigor técnico y la ciencia por su ideología tiene otras muchas manifestaciones, por ejemplo en el ámbito de la economía. Cuando un economista de izquierdas defiende subidas de impuestos a las clases altas o aumento del SMI, enseguida aparece la corte de economistas conservadores (muchos de ellos financiados por Ayuso y cía, como por ejemplo Daniel Lacalle) a decir que eso es científicamente imposible y nos llevará al desastre. Cuando el Gobierno le echa narices e implanta la medida, se observa que era absolutamente viable y que el mundo no se ha acabado, sino que ha mejorado. Es decir, no era una aberración contraria a la ciencia, sino una propuesta progresista que chocaba con la ideología de quienes, amparando sus dogmas ideológicos en una falsa verdad científica, defendían los privilegios de los de siempre.
Huelga decir que la implantación generalizada de este falso mantra en las conciencias de los ciudadanos, otorga a la derecha una posición de ventaja sumamente valiosa, pues la gente concibe a los progresistas como analfabetos dogmáticos y a los conservadores como rigurosos estadistas que se limitan a hacer lo único posible desde un punto de vista científico. Por suerte, cada vez más gente se da cuenta de la falacia y no se la traga.

Período preestatal (antes de 1948)
Antes de la creación del Estado de Israel, grupos paramilitares sionistas como Irgún, Leji y Haganá llevaron a cabo acciones violentas contra civiles palestinos, a menudo clasificadas como masacres.
Guerra árabe-israelí de 1948 (post-independencia)
Tras la declaración del Estado de Israel el 14 de mayo de 1948, el ejército israelí (FDI) asumió la responsabilidad de muchas operaciones.
Década de 1950
Década de 1980
Década de 1990
Intifada de Al-Aqsa (2000-2005)
Conflictos en Gaza (2008-presente)
Que la mayoría de los políticos tome por subnormal al pueblo que gobierna parece una constante que se mantiene a lo largo de los tiempos; que ciertos políticos tomen como enemigo a parte de su pueblo (generalmente para ganar las simpatías de la otra parte del pueblo) es algo que se da menos, pero se da, con trágicas consecuencias. De lo que no estábamos preparados es para el término medio, es decir, del político que toma a su pueblo como subnormal pero que hace gala de una ignorancia y un desprecio tan bochornoso que se limita no a cuestiones geopolíticas, sino a lo que le sale del cerebro reptiliano. Es la nueva caterva de políticos populistas, limitados, ridículos e irracionales, que hasta cierto punto toleramos porque recuerdan a los tiempos de monarquías absolutistas y totalitarismos personificados (cosa que inconscientemente seguimos arrastrando) pero que son absurdos en sistemas democráticos.
Ha llamado recientemente la atención el hecho de que Isabel Díaz Ayuso abandone cierta reunión de políticos españoles por el hecho de que se hablaban lenguas que no eran la "española". Fuera de politiqueos, y aunque ésto irrite a los regionalistas/independentistas, cuando se habla de una lengua española no se refiere a que dicha lengua sea de todos los españoles, sino que esa lengua se integra y pertenece al estado español. Y el gallego, el catalán, el valenciano, el euskera, el bable y el rayano son lenguas que forman parte del estado español. Si uno es meridianamente patriota, aunque sea un oficinista de Leganés, si quiere defender y promover la cultura española, los distintos idiomas de la península son patrimonio cultural inmaterial de incalculable valor que merecen el respeto, el aprecio y la difusión similar a una pintura de Goya, a un poema de Machado o a un diseño de Gaudí. Un español que presuma de ser español, en mi opinión, debería sentirse orgulloso de que en su tierra se hablen varias lenguas, de que éstas sean oficiales y de que mantengan un nutrido grupo de hablantes. Como decía un amigo, ya fallecido, que dedicó su vida a la enseñanza: "yo soy catalán y español, no me meto en política, pero en este pueblo y por el bien de los nenes, l'escola en català ara i sempre".
Pero las "ayusadas" de este calibre no deberían sorprendernos. En estos tiempos de populismos pseudo-ultraderechistas (se aprecian de ultra-derecha pero son demasiado imbéciles y carentes de cualquier base lógica, si la hubiera, para justificar sus políticas), como con tantas otras cosas, los referentes nos llegan de Estados Unidos. Comenzó ligeramente con Reagan, evolucionó considerablemente con Bush "junior", y con Trump hemos llegado a la evolución absoluta. Tipejos que ensalzan la ignorancia como política, payasos contratados por el capital para entretener al público que cacarean chistes sin gracia porque coinciden con el darwinismo social que ellos mismos ni aprecian ni analizan al encontrarse en la cúspide de la cadena trófica.

Alaska tiene en sus tierras una de las montañas más altas del mundo: el Denali. Lo llamaban así los autóctonos de la zona, los Denaa o Koyukon, que ni eran estadounidenses, ni rusos (duh, EE.UU compró Alaska a finales del siglo XIX) ni nada, básicamente porque no tenían ni puñetera idea de que había "países" a los que su territorio pertenecía. Denali significa, traducido brúscamente, "montaña grande", así que los primeros rusos que inspeccionaron la zona y tuvieron contacto con los denaa o koyukon no se mataron buscando nombre y llamaron al Denali "montaña alta", en ruso Большая Гора (bol'shaya gora, "gran montaña"). Pero entonces, ya siendo Alaska parte de Estados Unidos, llegó un norte-americano buscando oro y metió la política por medio, llamando a la montaña McKinley, nombre de un político que se postulaba a la presidencia de Estados Unidos (y que más tarde consiguió, William McKinley). Y así pasó a los libros de geografía de EE.UU.
Cosas de ser estados federados, los alasqueños, a mediados de los años 70 del siglo pasado, decidieron que era una gilipollez poner tan absurdo y politizado nombre a un pico conocido por sus habitantes como Denali, y le devolvieron su nombre original. Al menos a nivel estatal. Tuvieron que pasar 40 años para que, casi de tapadillo y por inercia, olvidado por los tiempos, Barack Obama reconociera a nivel federal el cambio de nombre. El monte McKinley pasaba a ser de nuevo el monte Denali en los libros de geografía y en los mapas online de Estados Unidos.
Hasta que llegó Trump.
Mucho se ha hablado del cambio de nombre del Golfo de México a Golfo de América, pero entre los "renombres para ensalzar la historia americana" ha pasado el Monte Denali. En enero de este año dio la orden de revertir el nombre a nivel federal para que pasara a nombrarse de nuevo McKinley, en un supuesto intento de recuperar los topónimos que "honran la grandeza americana" (no es sarcasmo; es del propio comunicado de prensa de la Casa Blanca).
Se puede entender, por lo tanto, que los koyukon, que tanto tiempo han habitado las heladas tierras del norte, y que le pusieron nombre a las mismas, no son americanos. Su lengua no representa a Estados Unidos. El apellido de un señor de ascendencia escocesa, por lo que se ve, sí. Queda bastante claro el clasismo que destila la administración Trump.
Así que, discúlpenme los patriotas españoles y los nacionalistas varios, pero que viva Fene, Arrasate y Ontinyent. Y si alguien dice que esos nombres no están bien dichos, por el bien de todos, dadle una patada en las gónadas.
El negacionismo del Holocausto judío consiste en el acto de negar el genocidio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial afirmando que es parte de una conspiración. Los que niegan el Holocausto afirman: que la «solución final» de la Alemania nazi tenía como único objetivo deportar judíos del Tercer Reich, pero que no incluía el exterminio de judíos; que las autoridades nazis no usaron campos de exterminio y cámaras de gas para asesinar a judíos en masa; o que el número real de judíos asesinados fue significativamente menor que la cifra históricamente aceptada de 5 a 6 millones, por lo general alrededor de una décima parte de esa cifra.
El negacionismo del genocidio en Gaza afirma que la violencia sistemática contra la población palestina no constituye un genocidio, sino una serie de “acciones defensivas” de Israel contra el terrorismo. Este discurso niega o minimiza las dimensiones de la destrucción de Gaza, justificando los bombardeos masivos sobre zonas densamente pobladas como “daños colaterales inevitables”, y presentando la muerte de miles de civiles —entre ellos mujeres y niños— como consecuencia exclusiva de la presencia de combatientes de Hamás.
De la misma forma que el negacionismo del Holocausto reinterpreta la evidencia histórica para proteger una narrativa política e ideológica, el negacionismo del genocidio en Gaza busca ocultar la magnitud de la violencia estructural y la desproporción del uso de la fuerza. Quienes lo sostienen suelen afirmar:
Ambos negacionismos, aunque en contextos históricos distintos, comparten un mismo patrón: borrar la condición de víctimas de poblaciones enteras y sustituirla por un relato que justifica, oculta o banaliza el sufrimiento humano. En el caso del Holocausto, el negacionismo atenta contra la memoria histórica y contra las víctimas judías, romaníes, homosexuales, disidentes políticos y otros grupos exterminados por el nazismo. En el caso de Gaza, el negacionismo atenta contra la capacidad de reconocer y detener una catástrofe humanitaria en curso.
El negacionismo, en cualquiera de sus formas, no solo falsea la verdad, sino que allana el terreno para que atrocidades presentes o futuras sean toleradas. Recordar y reconocer los genocidios no es un ejercicio académico, sino un acto político y ético fundamental: sin memoria no hay justicia, y sin justicia no hay futuro en paz.
Consulta en Wikipedia: es.m.wikipedia.org/wiki/Negacionismo_del_Holocausto

Jean Giraud (1938-2012), comúnmente conocido como Moebius, fue un historietista e ilustrador francés, uno de los más influyentes de la historia del género. Sus obras más reconocidas son "El Incal" y "Blueberry".
Una de sus historias cortas, titulada "Barbaroja y el cerebro pirata" cuenta como una IA enloquecida, al mando de un carguero espacial, piensa estar a bordo de un barco pirata del siglo XVI. Cuando enfrentan al programador y le preguntan sobre si su IA puede fallar, este, rodeado de maquetas de barcos y cachivaches con motivos náuticos, responde airado: "¡No, es imposible!, si lo programé yo mismo"

Sin saberlo, Moebius estaba siendo un visionario, cualquier inteligencia artificial de las que se usan a diario tienen más de sus creadores de lo que la gente cree.
Los LLM (modelo extenso de lenguaje) se nos presentan como seres pensantes; "Pienso, luego existo" decía Descartes. Pero esto no es más que una ilusión, el fantasma de la máquina. Aunque los LLM simulan pensamiento, repitiendo frases con apariencia de reflexión, no hay conciencia detrás: solo estadística y predicción de texto. Detrás de este trampantojo se oculta un sesgo, que es inherente al diseño de estas IA. Lo conforman:
Algunos ejemplos muy sonados de este sesgo:
Este sesgo solo puede verse exacerbado cuando la IA combine su conocimiento general con datos personales en tiempo real para producir información dirigida, creando, por tanto, una manipulación cognitiva a escala.
El modelo clásico de negocio de la web se basaba en la publicidad. Cuando un usuario hacía click en un enlace proporcionado por el buscador, ese sitio web era recompensado económicamente. Durante un tiempo funcionó, hasta que Google decidió volverse codicioso. Las malas prácticas del buscador han llevado a que solamente un puñado de empresas controlen la mayoría de resultados de búsqueda. A consecuencia de esto los beneficios de la publicidad de sitios más pequeños se han visto reducidos como bien explicaban en Jot Down.
Con la irrupción de los LLM en un momento donde la "enshittification" de Google está en su cúspide aparece ul nuevo paradigma, el zero-click. El usuario ya no tiene que hacer click en una lista de enlaces para encontrar el contenido que quiere, la IA selecciona las fuentes que considera más relevantes y nos presenta un resumen. Como se puede ver en el estudio presentado por OpenAI, es uno de los casos de uso más populares de ChatGPT.

Esta tendencia se puede ver claramente en la aparición de buscadores como Perplexity, los nuevos resúmenes que el propio Google o Brave incluyen, o la inclusión de Gemini en su propio navegador Chrome, expandiendo aún más su monopolio.
Las consecuencias de este cambio de paradigma son obvias: El poco dinero que le llegaba de publicidad a los sitios se va a ver aún más reducido, las sutilezas y los diferentes puntos de vista son eliminados. Ahora vas a recibir una opinión única y resumida, lo cual va a convertir la web en un sitio homogéneo. Y esa respuesta no es neutra: está moldeada por algoritmos opacos, entrenados con datos de terceros, sin atribución justa.
No queda mucho para que este cerebro pirata participe del negocio de la publicidad. Los usuarios deben ser conscientes que un LLM no ofrece "la verdad", sino una versión probable, moldeada por intereses visibles e invisibles, al servicio del mercado.
La pregunta no es si estas máquinas están sesgadas, sino quién define ese sesgo —y quién paga por ello. ¿Estamos preparados para vivir en una web donde la verdad no se debate, sino que se resume?
El otro día os lo contaba con una anécdota casi personal, y hoy toca mirarlo un poco más de frente. Al fin y al cabo, el viejo aquel era un nazi, uno reconocido, con años de guerra a sus espaldas y décadas para haber asimildo la derrota, lo que genera siempre más cinismo que sentimientos humanitarios.
Pero el caso es que ahora, un presidente norteamericano ha decidido secuestrar al presidente de otro país y ha dicho, públicamente, que el objetivo es quedarse con los recursos de ese país para que las empresas del suyo hagan buenos negocios. No es una novedad, por supuesto, pero lo que sí es nuevo es que no sienta siquiera la necesidad de justificarse, y más aún la absoluta indiferencia con que se ha acogido esta noticia en la mayor parte del mundo.
Porque salvo cuatro voces contadas, en España, por ejemplo, le importa a todo el mundo un carajo lo que ha pasado. Puedo entender que el tío caía mal, que se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con su legitimidad, pero eso no deja de suponer que el acto ha sido intolerable.
Lo peor del asunto es que los que se oponen no lo hacen mayoritariamente porque crean en la justicia internacional y en la soberanía de los estados. Se oponen porque, de alguna manera, lo consideran uno de los suyos, pero hubiesen estado encantadísimos de que alguien se hubiese llevado a Franco o a Pinochet en un avión, para meterlo en una cárcel extranjera.
Los que nos oponemos a estas cosas, en general, sea quien sea el secuestrado, somos cuatro putos gatos. Esto me parece igual de mal que la detención de Eichmann en Argentina. ¿Cuántos pueden estar conmigo en eso? Casi nadie, lo sé. Y cuando el delito se juzga según la simpatía o antipatía que nos despierta la víctima, estamos listos para el yugo, para la ley de la selva, para regresar a un mundo de horca y cuchillo donde los poderosos hacen lo que quieren y los demás se joden y aplauden.
De momento el aplauso no es obligatorio, peor tampoco falta mucho para eso.
Al tiempo.
Imagina que tienes un chalé cojonudo. Moderno, amplio, con jardín, dos garajes, y lo que se te ocurra. Y un buen día se te ocurre que quieres hacerte una piscina, porque te apetece tenerla, verla, y que la usen tus invitados, aunque tú no sepas nadar.
Y oye, que además la piscina, aunque te cueste un huevo, porque te va a costar un huevo, revaloriza la propiedad y aumenta la tasación del conjunto, etc.
Pues bueno: cuando la construyas, acabarás aprendiendo a nadar, porque no la vas a tener ahí para nada. Y el que compra un coche, acaba sacando el carné de conducir si no lo tenía antes. Y después de sacarse el carné, se va de viaje, de excursión o de pícnic, movido por el hijo, la suegra o el cuñado.
Es ley de vida. Siempre funciona así.
Y con las armas pasa igual. Cuando nos gastemos una fortuna en modernizar y ampliar el ejército, siempre habrá alguno que crea llegado el momento de darle uso en algún tipo de aventura, o de cabezonería, o de concurso de mear más lejos o medirse las pollas.
No, joder, no aumentamos el gasto militar para aumentar nuestra seguridad. Lo aumentamos para aumentar la probabilidad de que algún tronado se sienta ofendido por algo o crea que hay una ocasión de robar o de influir en alguna parte. Lo aumentamos para, después de tener las armas, necesitar los soldados y que vuelva la mili; y una vez se tengan las armas y los soldados, se busca alguna movida donde emplear todo ese potencial que, de otro modo, estaría ocioso. Y a ver si con suerte no se les ocurre volver esas armas contra el pueblo, que tampoco sería una novedad.
Así que si no sabes nadar y no saben nadar tus hijos, de verdad, manda a tomar por culo la piscina. Gastarte la pasta en construirla no va a ser buena idea.
En marzo de 2025, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que obligaba a todas las empresas a compartir sus datos: registros fiscales, historiales médicos, archivos de inmigración y hasta los informes de vigilancia, que se integraron en un único sistema digital. Esa herramienta es Foundry, de Palantir, la empresa de ciber-vigilancia fundada con dinero de la CIA que, hasta hace poco, era una startup polémica y opaca y que hoy ya es, de facto, la columna vertebral del nuevo Estado de vigilancia norteamericano. Ni Orwell podría haber imaginado algo así.

Para los inversores, este es el sueño americano hecho software. Las acciones de Palantir superan ya al S&P 500 y la compañía ha firmado contratos multimillonarios con el Pentágono, el Departamento de Seguridad Nacional y el ICE. Lo que antes era una empresa sospechosa, criticada por su papel en deportaciones y seguimiento masivo de inmigrantes, ahora se ha convertido en una infraestructura esencial para el Estado. Wall Street ya no concibe Foundry como un software, sino como una maravillosa oportunidad de negocio que crece de forma desmedida. Para el trumpismo es una suerte de red nerviosa, un Gran Hermano de proporciones bíblicas.
La integración de datos a través de Foundry ha traído consigo ejemplos escalofriantes: empresas que rastrean en tiempo real a sus empleados, desde sus accesos al edificio hasta sus movimientos en dispositivos corporativos. InmigrationOS, el sistema encargado de identificar inmigrantes, que utiliza biometría, geolocalización y hasta rasgos físicos como tatuajes o color de cabello para predecir “riesgos” y facilitar deportaciones. Y, claro, la parte más lucrativa para las grandes corporaciones: patrones de consumo, salud y desplazamiento se cruzan sin filtros y sin control. La mezcla de Foundry con las redes sociales convierten, ahora mismo, a los Estados Unidos en una suerte de distopía del control más absoluto. Cada ciudadano tiene ya un perfil digital completo y permanente, al acceso libre de la administración pública. Nunca la ciudadanía estuvo más vigilada. Pero lo que resulta aún más trágico y preocupante es la absoluta inacción del partido demócrata y como toda esta puta distopía se ha aceptado sin rechistar, tamizada burocráticamente por extraños intereses de grandes corporaciones que riegan las campañas electorales de ambos partidos.
Amnistía Internacional y diversas organizaciones de derechos humanos advierten de que Estados Unidos se ha convertido en una base de datos viviente, un experimento de control social de escala bíblica completamente inédito, ni tan siquiera visto en las distopías literarias más pesimistas.
Además, Palantir ya no se esconde e informa de que su software no solo organiza información, también puede identificar, rastrear y, en contextos militares, matar. Su CEO, Alex Karp, lo ha reconocido públicamente. Mientras tanto, periodistas que han investigado sus vínculos con el gobierno y grandes corporaciones de Silicon Valley, han denunciado hostilidad y amenazas en conferencias y ruedas de prensa.
Lo más inquietante es que todo esto ocurre dentro de un marco legal. La orden ejecutiva de Trump ha legitimado un ecosistema que combina vigilancia estatal, apetito corporativo y opacidad tecnológica.
Es la antesala del peor de los horrores. Hammett y Orwell haciéndose realidad, pero de una forma profundamente estúpida y delirante. Un estado digital autoritario, dirigido por un puto viejo loco al que el futuro se la suda, porque no le quedarán más de 5 años de vida y que ha hecho de su país el último juguete con el que decir adiós a la vida.
La privacidad, convertida en un recuerdo y el poder, concentrado en las manos de un hatajo de tecnofascistas asustados y adictos, con acceso total a la vida de millones de ciudadanos. Sin control legislativo alguno, sin límites, sin oposición.

"Nunca se pervirtió más el concepto de libertad, nunca se entregaron más derechos sin mirar atrás" dijo Chomsky al hablar de Foundry hace unos meses. "La libertad no debe tener miedo a la verdad. Y para llegar a la verdad, hay que vigilar", contestó Elex Karp, fundador de Palantir.
Estaba navegando por reddit y me saltó una publicación del la comunidad de Grok, la inteligencia artificial de Twitter ahora X. Me quedé impactado, pura pornografía. ¿Cómo puede ser? Si esto es la comunidad de una IA. Entré a investigar y todo el mundo está usando la IA de Elon Musk para hacer porno.
Entras en la comunidad de Grok y todo es porno, porno y más porno. Gente compartiendo consejos de como generar mejor porno, como hacer una cosa o la otra con la IA. Te cuento.
Actualmente puedes generar vídeos e imágenes con Grok casi sin restriccion creando de la nada imágenes, vídeos para adultos. Pero no queda la cosa ahí, la historia que están haciendo todos es utilizar imágenes, generalmente de mujeres normales, mujeres que no muestran nada, para convertirlas en pornografía.
Subes una foto normal que cualquier persona puede subir a sus redes sociales, sin mostrar nada y con los prompts adecuados puedes convertirlo en una escena erótica. Cierto es que hay limitaciones pero las comunidades están llenas de formas de esquivar o hackear esas limitaciones. Es decir si tienes una foto tuya en internet, alguien puede convertirte en una escena sexual.
Y la mierda es adictiva, puedes decirle a la inteligencia artificial que la cantante que siempre te ha gustado haga lo que tu deseas, no solo una vez, sino hasta 20 veces en el mismo día que es el límite gratuito. 20 Clips pornográficos por día por cuenta. La gente acumula cuentas, vídeos, imágenes que luego convierte en porno y la cosa es adictiva, casi sin límites. (Aunque irán aumentando)
Esto es el final del negocio de OnlyFans y el porno tradicional ya que en estas redes sociales el consumidor es pasivo y con la IA se convierte en el director, en alguien activo dentro de la escena que cumple sus deseos. Todo esto mientras se viola la privacidad de miles de mujeres (no he visto un solo vídeo en 2 días de un hombre) convertidas sin su consentimiento en actrices pornográficas, sin apenas restricciones ya que las que existen se pueden saltar si lees un rato los foros al respecto.
Y este es el futuro, tu cabeza, tus receptores de dopamina más fritos que con el scroll infinito con la IA gracias a la violación de la privacidad y los derechos de otras personas, entre medio la industria del porno que o se adapta o muchos morirán cual videoclubs y las personas que ahora viven de OnlyFans saltarán por los aires ya que con una simple foto puedes montarte tu propia película porno.
Hoy El Español informaba de que la empresa titular de Canal Red (de la que es administrador único Pablo Iglesias) no ha presentado sus cuentas anuales de los ejercicios 2023 y 2024, pese a tener el deber legal de presentar las de 2023 (como muy tarde) el 31 de marzo de 2024, y las de 2024 (como muy tarde) el 31 de marzo de 2025. La empresa en cuestión es Agitprop Comunicación y Análisis Político S.L., con domicilio Social en C/ Albasanz, núm. 14 bis. Madrid 28037, y CIF: B64299779. Como no suelo fiarme de lo que leo, sobre todo cuando lo escribe un potencial enemigo del afectado por la información, decidí investigar por mi cuenta.
En primer lugar os aporto un poco de contexto. Antes de cumplir mi sueño de dar clase en la universidad a tiempo completo, fui abogado laboralista durante 12 años, dedicándome en exclusiva a la defensa de trabajadores frente a sus empleadores. Y cada vez que debía demandar a una empresa, salvo que fuese una gran mercantil de solvencia indudable, me dedicaba a investigarla con el fin de saber si tenía dinero para asumir la condena, pues en caso contrario el trabajador acabaría cobrando dos duros del FOGASA. Si la empresa no parecía solvente, me dedicaba a rastrear sus posibles conexiones con otras mercantiles, pues en estos casos solía haber un grupo patológico de empresas donde una facturaba y la otra tenía dados de alta a los trabajadores. Evidentemente, la primera empresa era la que tenía las perras, y había que desenmascararla para lograr una condena solidaria, ya que la empresa donde el trabajador estaba dado de alta sólo tenía deudas.
Entre mis armas para realizar estas investigaciones estaban webs como infonif, einforma o axesor, donde podías obtener datos como los administradores y socios de la empresa, su vinculación a otras mercantiles o el ejercicio al que correspondían las últimas cuentas anuales depositadas por la empresa. Este último dato era muy importante para mí. Si una empresa no tenía las cuentas del último ejercicio depositadas, era muy probable que hubiese algo raro en ella (básicamente que no tuviese un duro y, por ello, se la soplase ser multada). Y es que depositar las cuentas del ejercicio en los 3 meses siguientes a su finalización (esto es, el 31 de marzo del año siguiente como máximo) es un deber legal que lleva aparejadas múltiples sanciones.
La primera es la multa, que puede ser bastante gorda. La segunda es el cierre de la hoja de la empresa en el registro mercantil, impidiéndole introducir nuevas anotaciones. Y la tercera es la derivación de responsabilidades hacia los administradores de la empresa (en este caso, Pablo Iglesias) por parte de acreedores o perjudicados por el incumplimiento. En esta web tenéis una excelente explicación sobre las sanciones indicadas www.devesa.law/consecuencias-y-sanciones-por-no-depositar-las-cuentas-
Ahora vamos al meollo ¿Es cierto que la titular de Canal Red ha incumplido y sigue incumpliendo su deber de remitir al Registro Mercantil las cuentas de los ejercicios 2023 y 2024? Pues sí. Todas las webs que recogen dichos datos coinciden en que las últimas cuentas depositadas corresponden a 2022 (a modo de ejemplo, www.einforma.com/informacion-empresa/melancolic-films o www.axesor.es/Informes-Empresas/3358424/AGITPROP_COMUNICACION_Y_ANALIS ).
Cabe destacar que Canal Red se lanzó en marzo de 2023, y en mayo de 2023 se inscribió en el Registro Mercantil el cambio de titularidad de la empresa en cuestión (hasta entonces pertenecía a Jaume Roures, que se la vende a Pablo Iglesias para que sea el soporte jurídico-mercantil de su canal www.canalred.tv/estaticas/aviso-legal.html ). Podéis verlo en las sucesivas anotaciones del Registro Mercantil relativas a la empresa infonif.economia3.com/ficha-empresa/agitprop-comunicacion-y-analisis-p Por ende, desde que la empresa pasó a manos de Pablo Iglesias y se convirtió inmediatamente en la titular de Canal Red, no ha presentado sus cuentas ni una sola vez.
Pero ¿Por qué incumple Pablo Iglesias su deber legal de publicar las cuentas, sabiendo que las multas que le esperan? He aquí mi tesis. Canal Red da mucho dinero y tiene pocos costes, incluidos los de personal. Por ende, los beneficios son sustanciosos. Canal Red vive principalmente (que sepamos) de los crowdfunding y las suscripciones. Si la gente descubre estos datos, pueden quitársele las ganas de seguir pagando, bien porque le indignen el importe de los beneficios y su destino (pueden reinvertirse o pueden ir al bolsillo del socio de la SL, y eso aparece en las cuentas), bien porque piensen que el Canal ya está sobradamente financiado.
Gracias a las cuentas anuales también se puede saber cuánto gasta Canal Red en pagar a sus trabajadores (y también si los tiene o trabaja con autónomos/falsos autónomos). Todos estos datos son muy valiosos no sólo para los enemigos políticos de Iglesias, sino sobre todo para cualquier persona que quiera decidir, con verdadero conocimiento de causa, si el canal merece o no su donación o suscripción. Si Iglesias no los da, a mi juicio, es porque tal información perjudicaría notablemente a sus intereses, hasta el punto de que le sale más rentable pagar multas que hacerlo.
¿Soy un malpensado? Aportad vuestras opiniones y abramos un debate con base en los datos.

No aprenden en El Español a calcular variaciones porcentuales: si el salario medio de la UE es de 39.808 euros y en España de 33.700 euros, el salario de España está un 15,3% por debajo de el de la UE (33700/39808=0,847). Eso sí, el de la UE estaría un 18,1% por encima de el de España 39808/33700=1,81), pero no es lo mismo.
En La Razón si han realizado de forma correcta el cálculo:


Hoy he revisado una pestaña que hay en el panel de administradores que se llama offboard en el que aparece el listado de los usuarios que se dan de baja, a veces indicando el motivo, junto con la fecha de alta y baja. Los datos están desde septiembre de 2019. Quizás fue cuando se activó la funcionalidad o quizás se perdieron los datos anteriores.
El total de bajas en el intervalo que va desde el 1 de enero de 2020 y el 31 de diciembre es de 2024 es de 4.560. Es decir que cada año borran su cuenta una media de 912 usuarios. Desde el 1 de enero de 2025 al 31 de marzo de 2025 se han dado de baja 183 usuarios que si lo extrapolamos al año serían aproximadamente unos 782.
Sin saber el número de altas (descontando las automáticas) poco podemos inferir de estos datos más allá de tampoco hay muchos cambios desde 2020 ya que aunque este año hay una previsión de un 15% menos de baja, puede ser a que se deba hay que menos usuarios registrados.
Las razones que dan los usuarios son de todo tipo. Pongo algunas de las que más curiosas me han resultado animando a que la gente cuando se vaya dejen una frase epitáfica que sea recordada.
06-09-2019 Es un antro de milenials.
16-09-2019 Lo encuentro una chorrada... un montón de "tontainas" compartiendo noticias que la mayoría de ellas salen en los telediarios, creyéndose que son unos "catedráticos" en los comentarios que hacen y perdiendo un tiempo estupendo para estar con la familia
17-09-2019 Últimamente meneame está lleno de fachas. Tiene el nivel de foro coches. Ha sido un placer.
15-10-2019 Aqui hay demasiada gente con opiniones que va contra mi moralidad.
27-11-2019 meneame ya no es lo que era! (el clásico)
25-04-2020 Demasiada escoria de VOX hasta en sus administradores.
05-06-2020 Cada vez más polarizado. Para eso me voy a forocoches.
12-08-2020 venga tios, aqui no se puede publicar nada despues de estar leyendo articulos y dando votos, todo es un timo, meteos la plataforma con el elefante incluido por el culo.
17-11-2020 Aquí se defiende a los terroristas etarras (lo que es delito, por cierto) y se castiga al que lo denuncia. Sois unos hijos de puta.
24-11-2020 acabo de empezar en la plataforma y ya me han llegado mensajes amenazantes y desagradables.
10-02-2021 En principio esto era para expresarme de forma "anónima". Me temo que para eso esta cuenta está quemada. Muchísimas gracias por haberme dejado hablar con total libertad de los temas que he querido.
10-05-2021 Este sitio es toxico para mi salud mental. Quizás vuelva cuando esté mejor.
18-03-2021 Aunque me gustan las políticas de uso no me gusta nada cómo las usan los administradores de forma tan parcial.
17-05-2021 Pienso en mí como en una persona sensible e inteligente, pero abrumada por un alma de payaso que siempre me obliga a jorobarla en el momento más crucial.
25-07-2021 Comentar en menéame puede resultar adictivo.
22-01-2022 Hasta los huevos del pielfinismo, de consentir actitudes de trolls llorones, de que todo falle más que una escopeta de feria, y de un montón de mierdas más, hasta nunca.
05-05-2022 Hasta los cojones de cuñados. Os deseo suerte.
17-06-2022 Las noticias que publico no llegan a candidatas ni con 300k
07-10-2022 No soy yo (¿y quién es entonces?)
17-12-2022 Lista de ignorados en constante crecimiento.
19-04-2023 no se como puedo publicar, veo karma pero no se como conseguirlo.
30-04-2023 Meneame se ha corrompido y el contenido actual es tendencioso y manipulado.
22-06-2023 MNM es un agujero de apologistas moscovitas, debería estar cerrado completamente y sus dueños inhabilitados para abrir foros de este tipo, alentar mentiras y difundir medias verdades del régimen terrorista ruso.
25-06-2023 Se ha vuelto en un lobbie de gente estupida. Por no decir el video que se carga y molesta. (Me suena de algo)
09-01-2024 Simplemente quiero darme de baja y me reservo los motivos. Hasta luego LUCAS.
15-02-2024 No llegas al karma minino para entenderlo.
24-03-2024 Me gusta ver concursos en la tele, actualmente veo Saber y ganar y Pasapalabra. Me gusta escribir, tengo tres blogs, soy del Deportivo de La Coruña, me gusta hacer fotos, los animales, el teatro, oír música, cantar, bailar, las películas románticas. (¿Es su texto de Tinder?)
02-07-2024 Se ha convertido en izquierdame
19-10-2024 Que os follen pedazos de retrasados
Y con este último mensaje lo dejo por hoy. Animo a que dejéis en los comentarios vuestro posible menepitafio
Por aquí y por medio mundo se han leído infinidad de chistes sobre el hecho de que Trump va a arrinconar a Corina Machado por haberle quitado el Premio Nobel de la Paz. Pero sin descartar esa hipótesis, conociendo al personaje, creo que la razón de que Trump y su gabinete hayan preferido, de momento, a la chavista Delcy, tiene razones más profundas.
En primer lugar, y hay que dejarlo claro, porque la administración norteamericana quiere dejarlo claro, esto envía el mensaje de que la democcracia les importa una mierda, y van a dejar en el poder a quien les de la puñetera gana. Esto aleja los debates, tan queridos por aquí, de qué pasó con las actas, quién es el Presidente legítimo, quién es un golpista y quién debe ocupar el cargo. Les importa un huevo la legitimidad, las actas, la democracia y el derecho que pueda tener no sé quién, y están decididos a dejarlo claro.
En segundo lugar, quieren extraer recursos en abundancia y cuanto antes, y para eso, lo más rápido y lo más eficaz es dejar el poder en manos de las camarillas y las élites que ya lo disfrutan actualmente. Ya lo hicieron en Japón tras firmar la paz en la II Guerra Mundial, donde dejaron al Emperador en su puesto, y hasta pusieron a soldados japoneses a vigilar los arsenales, como muestra de confianza, cosa que muy poca gente sabe. En Alemania también es sabido que juzgaron a cuatro prebostes en Núremberg y dejaron al aparato del Partido Nazi al mando del país, especialmente de la seguridad y las fuerzas armadas. Y lo que hicieron en Alemania y Japón lo van a repetir aquí. Es su manera de actuar y casi siempre funciona.
En tercer lugar, Trump está pensando en hacer un enorme daño poilítico a la izquierda global. Cundo se vea lo vendidos, comemierdas y chaqueteros que eran realmente los bolivarianos, medio mundo se va a partir el ojal señalando a esa izquierda libertaria que hace felaciones al gran hombre a cambio de recursos robados al pueblo, buenos palacetes y un barniz de legitimidad. Imaginaos lo que pasará si llega el caso de que Delcy acepte convertirse en la marioneta de Trump: va a haber risas hasta en Júpiter. Trump no quiere la cabeza de los chavistas, que ya la tiene: ahora quiere su culo, para usarlo como aliviadero personal y bebedero de patos. Y la gente que hablaba de dignidad bolivariana va a tener que hacer verdaderos números de trapecista para sostener su discurso, con el coste que eso implica. Suerte, amigo Zapatero.
Sin petróleo y sin amigos, que se prepare Canel... Con este precedente, a lo mejor le sale un vicepresidente o un ministro dispuesto a asumir la transición de Cuba hacia la democracia.

¿Por qué tenemos que aguantar, día sí y día también, la publicidad de la novelucha estúpida del neofascista este?
Hace años vi un documental sobre la liberación de los campos de exterminio nazis. Toda la película estaba hecha de fragmentos grabados por los soldados aliados que llegaron a cada campo. En uno de ellos, ubicado en plena Alemania junto a una ciudad, los soldados decidieron obligar a las autoridades locales y la población alemana a visitar el campo. Tanto el alcalde y los dignatarios civiles nazis como los ciudadanos, afirmaron no saber absolutamente nada de lo que acontecía allí. Pero sus rostros no mentían. Cuando salieron de contemplar las montañas de cadáveres esqueléticos y las cámaras de gas, el alcalde y su séquito no mostraron emoción alguna, ni siquiera sorpresa. La mayoría de ciudadanos alemanes, en cambio, salían llorando. Era evidente que la población local, al menos en general, no sabía de las atrocidades que se cometían tras aquellos muros, mientras que los líderes locales del partido nazi conocían y aprobaban aquellos crímenes contra la humanidad.
Hoy twitter está inundado con vídeos de civiles palestinos, la mayoría niños, agonizando en Gaza. Son los mismos vídeos que podéis ver en los grandes medios, pero en cantidad mucho mayor. Como en menéame no puede publicarse contenido explícito, os los describo: rostros esqueléticos, brazos como palillos, piernas que parecen a punto de quebrarse, mirada perdida, boca abierta intentando respirar a duras penas y barriga totalmente hundida o hinchada como un globo. Hay bebés, críos de 7 u 8 años y también personas mayores. En las últimas 48 horas han muerto de hambre 23 personas, y miles sufren desnutrición. Las balas israelíes han matado, durante el último día, a otros 116 palestinos, muchos de ellos en las trampas mortales de los puntos de recogida de alimentos, que los soldados israelíes usan para concentrar población y ametrallarla más fácilmente. Mientras tanto, los aviones reducen a escombros los pocos edificios que quedan en pie.
El campo de exterminio de Gaza está más activo que nunca, con todas sus máquinas de matar a pleno rendimiento. El bloqueo alimentario, los francotiradores y los aviones de guerra. El objetivo se resume en una frase que Hitler repetía ocasionalmente en sus discursos: "la exterminación de la raza judía (árabe) de Europa (Palestina)". Masacrar al mayor número posible y deportar al resto. Llenar sus tierras de pelirrojos nacidos en Londres, rubios polacos, bronceados argentinos o morenos italianos. El mero hecho de que profesen la religión judía les da derecho a quitar su casa a quienes llevan cientos de años viviendo en Palestina. Porque son el pueblo elegido. Porque no sólo sus vidas, sino cualquier capricho suyo, valen más que las vidas de todas las cucarachas árabes.
Ahora mismo están con Gaza, pero pronto le tocará a Cisjordania. Los asentamientos ilegales crecen sin cesar, y las juventudes hitlerianas de los colonos atacan diariamente, convenientemente protegidos por soldados israelíes, pueblos árabes para forzar la huida de sus habitantes. Queman sus cultivos, disparan contra sus casas (porque van armados con rifles, no les basta la protección de los soldados) y si algún palestino responde lanzando una piedra es liquidado al instante. Smotrich y Ben Gvir, ministros de Netanyahu, no cesan de declarar que hay que "promover la migración voluntaria" de los palestinos de Gaza y Cisjordania para llenarlas de colonos. Aparte, por supuesto, de justificar la tortura en las cárceles israelíes cuando se filtran imágenes sobre violaciones y agresiones sádicas contra presos palestinos www.democracynow.org/es/2024/8/1/israel_gaza_palestinian_prisoners_tor
Y cuando Palestina esté despoblada de sus habitantes autóctonos, ampliar el lebensraum. De hecho, Netanyahu y sus ministros ya están en ello. Han ocupado por la fuerza amplias zonas del sur de Siria, en las provincias de Daraa y Quneitra. Han armado a una milicia drusa para limpiar de árabes Sweida y anexionársela. Ocupar el sur del Líbano hasta el Litani también está sobre la mesa. Hay que construir el Gran Israel mientras Trump esté en la Casa Blanca.
Pese a tanta similitud, hay una diferencia notable entre los crímenes de Hitler y Netanyahu. En 1943 no había redes sociales, y la población mundial podía alegar desconocimiento sobre los crímenes nazis, que Hitler intentaba ocultar mandando a la Cruz Roja a visitar campos de concentración modelo, donde se fingía un trato "digno" a los internos. Por el contrario, hoy estamos viendo el genocidio (término perfecto para describir la masacre sistemática y el proyecto de deportación de 2 millones de gazatíes, 60.000 de ellos asesinados en el último año y medio) en directo y en toda su crudeza.
Y nadie, empezando por los reyezuelos y caciques que tiranizan los países árabes, hace nada por evitarlo (con la honrosa excepción de Yemen, que desde su humilde posición ha logrado forzar el cierre del puerto de Eilat, uno de los principales puertos comerciales de Israel). No hacen nada a pesar de que Netanyahu es muchísimo más débil que Hitler. A pesar de que su dependencia de EEUU es total (sin cargamentos de armas norteamericanas no duraría una semana), y Trump no se metería en una guerra a gran escala para protegerlo, máxime si la condición que se pone para no declarar la guerra a Israel es, simplemente, que retire el asedio a Gaza y abandone la franja permitiendo la entrada libre de ayuda humanitaria. A pesar de que Irán ha demostrado que un solo país puede golpear con sus misiles las principales instalaciones militares y el centro de las ciudades israelíes causando enormes daños.
¿El mundo es más pusilánime, más inhumano y más mezquino que hace un siglo? No sabría decirlo. Lo que tengo claro es que la creación de una coalición internacional para parar Israel es un imperativo moral y humanitario. No haría falta ni pegar un tiro. El mero ultimátum a Netanyahu, si es serio, le haría desistir del genocidio. Pero para ello hace falta que varios países se atrevan a anteponer la dignidad humana a sus intereses egoístas. Haría falta lo que las tribus sirias hicieron la semana pasada cuando las milicias drusas armadas por Netanyahu iniciaron una limpieza étnica contra los árabes de Sweida, con el presidente sirio tolerando semejante atrocidad, paralizado y aterrorizado tras el bombardeo de Damasco por Israel para exigirle que dejase hacer a su proxy druso. Todas las tribus, desde Deir Ezzor a Idlib, se unieron y marcharon sobre Sweida, y combatieron con las armas a los drusos proisraelíes. Eso, al menos por el momento, detuvo las masacres de árabes y forzó un alto el fuego. Porque contra Israel hay dos opciones: quedarte quieto mientras destroza a tu vecino, esperando a que te toque el turno...o unirte a él y plantarle cara.
La humanidad nos exige tomar las armas contra el Hitler del presente.
Como todas las tardes saco a mis perros a dar el paseo de rigor. Mientras caminamos por la calle voy observando la decoración navideña que el ayuntamiento instaló hace casi un mes. Al llegar a la calle paralela a la mía veo a una señora mayor en la puerta de su casa; tendrá unos ochenta años, va con un bastón y mal abrigada. Me mira mientras me acerco, así que le digo cortésmente:
—Buenas tardes.
—Buenos días —responde ella.
—Casi es de noche, buenas tardes más bien.
—¿Qué hora es? —me pregunta.
—Son las seis y media.
—¿De la mañana, no?
—De la tarde, casi es hora de acostarse —replico.
La observo con preocupación mientras entra en su casa. Uno de los perros tirita de frío. Prosigo el paseo, dubitativo. Me viene a la mente un recuerdo de hace unos meses. Misma calle, distinta vecina, también octogenaria, lloraba a gritos preguntando por su mamá. Los vecinos, todos jubilados, intentaban ayudar al marido de la señora a meterla en casa. El anciano, de ojos azules y acuosos, la abrazaba e intentaba consolarla. Una escena que me provoca un nudo en la garganta cada vez que la recuerdo.
Los perros ya han hecho sus necesidades, así que me encamino de vuelta a casa. No paro de pensar en la señora. ¿Sabrá alguien de su estado? ¿Tendrá familia? ¿Alguien que le eche una mano?
El consumismo atroz, los centros comerciales a rebosar. Y mientras tanto, una anciana achaparrada, desorientada y mal vestida, me pregunta la hora en el gélido ocaso invernal. ¿Es este el ideal que nos prometieron? ¿Es tan potente el influjo del mercado que nos hace ciegos al sufrimiento ajeno? Comprar como un soma, como una anestesia para no mirar. ¿Cuántos otros cientos de miles de ancianos se sumergen en el pozo de la demencia sin que nadie haga nada, sin que a nadie le importe?
Entro en casa. Los niños me preguntan por enésima vez hoy cuándo vienen los Reyes Magos. Me esfuerzo por sonreír; tengo que mantener la ilusión, yo también soy cómplice. Mañana intentaré hablar con los vecinos, pero hoy las luces del árbol de Navidad ya no brillan de la misma manera.

Canal Sur puso una imagen generada por IA como fondo de su programa informativo del accidente ferroviario de Adamuz. Se trata de una aplicación generada por a aplicación Gemini. Hasta La Razón ha denunciado este tipo de desinformación.

Creo que ya lo he contado alguna vez, pero ahora que con el tema de Maduro regresan los debates sobre el Derecho Internacional y asimilables, me parece que es el momento de compartir uno d elos momentos más importantes de aquella entrevista que hice en los noventa a un anciano, antiguo general de las SS.
R— Yo nunca he dejado de reconocer que hicimos cosas muy malas. Una de ellas, realmente horrible.
P—Según su opinión, ¿qué fue lo peor que ustedes hicieron?
R—¿Se refiere a mí? ¿A mi División?
P— No, al régimen nazi.
R—Dígamelo usted (sonrisa)
P— Quizás lo de los judíos y toda esa gente, en los campos de exterminio. Gitanos, homosexuales...
R—No. Eso estuvo mal, pero hubo algo mucho peor.
P—¿Usar millones de esclavos?
R—¡Peor, mucho peor!
P—¿Desencadenar una guerra que se llevó por delante medio mundo?
R—¡Aún peor!
P—Pues dígame...
R—¡Perder! eso fue lo peor que pudimos hacer. Sin eso, todo lo demás sería perdonado enseguida. Pero eso no se perdona jamás, te cuenten lo que te cuenten. Cuando has perdido, hasta tus hijos dejan de escuchar tus consejos. Por eso en los países vencedores, los jóvenes no pueden hacer nada para cambiar las cosas, porque sus padres ganaron, y se impondrán siempre. Pero en los países perdedores todo cambia más deprisa, porque los jóvenes pueden mandar callar a su padres.
---
Pues ese es todo el Derecho Internacional que existe. Nunca he conocido otro.
menéame