
El error matemático en esta noticia de El Economista es de los que hacen daño a la vista: "La banca de inversión hunde un 700% el ingreso por créditos" . Y en el texto del artículo insisten: "Los números que aporta Dealogic muestran un desplome del 719% en el tercer trimestre del año con respecto al mismo periodo de 2022, pasando de 29 millones de ingresos por este concepto a apenas cuatro". Es evidente que la mayor bajada posible es del 100% (si algo puede variar de valores positivos a negativos merecería una discusión aparte, pero no es el caso). Han calculado la bajada como si fuera un incremento: 29 es un 625% mayor que 4, pero 4 es un 86% menor que 29.
Como veo que últimamente han salido bastantes noticias sobre ajedrez, se me ha ocurrido que los menenates aficionados podíamos jugar entre nosotros de vez en cuando.
Para ello, en el portal gratuito de Chess.com he creado un club de ajedrez al que os invito a uniros.
Una vez allí, o compartiendo el nombre de usuario en los comentarios, podemos añadirnos o buscarnos y jugar una partida cuando surja.
Por cierto: yo allí soy Javert97, como lo era aquí cuando empecé.
Espero que os guste la idea. Nos vemos.
La cultura estadounidense, impulsada, detallada y glorificada por miles de películas, series y novelas, está convirtiendo progresivamente nuestro mundo, en una imitación a pequeña escala del país de las barras y estrellas.
La cantinela de la autosuperación y el sueño americano, la sanidad privada, el individualismo furibundo, retrasar la jubilación, la autoayuda y el fascismo de la alegría autoimpuesta, la sociabilización del triunfo y la personalización del fracaso, Amazon y el fin del pequeño negocio, la educación privada hiperelistista, el anticomunismo, Halloween, la confusión de la felicidad con la ambición, el Black Friday, el liberalismo reaganiano, la estética Kardasian, la humanización de las mascotas, la comida rápida, los coches enormes y contaminantes, los bodorrios de ruina y las despedidas de soltero, las operaciones estéticas, la turboinfluencia cultural de la publicidad, el muy mal entendido derecho a la autodefensa y la locura de las alarmas y sistemas de seguridad, la importancia de la popularidad desde edades tempranas, la ultraderecha populista, los anglicismos como forma de diferenciación clasista, el hiperconsumismo navideño y la autoimposición del optimismo en fechas señaladas, los sex reveal, el coaching, el odio a lo público, las fake news, los movimientos antivacunas, el amor por Israel, el terraplanismo y el relativismo fascista anticientífico en general, las fiestas de graduación, la apropiación cultural...
Estamos adoptando, progresiva e imparablemente, la forma de aspirar, pensar y vivir de un país en el que más del 50% de los mayores de 65 años se ven obligados a seguir trabajando porque no pueden pagar sus deudas, donde la clase media y baja tiembla del miedo a caer enfermo por no poder pagar los gastos hospitalarios, donde la inseguridad late en cada calle de cada ciudad, donde los jóvenes viven presos hasta más allá de los 40 por las deudas derivadas del costo de la universidad, donde un 1% de la población tiene el 40% de la riqueza de todo el país, donde millones de personas viven con dependencias a fármacos opioides porque el gobierno no quiso ni supo poner cotas a las farmacéuticas en una epidemia de adicción que ya ha provocado medio millón de muertos, donde los conflictos por racismo no han dejado de subir propulsados por una brutalidad policial que sigue rompiendo récords, donde más de 90000 ancianos mueren solos cada año porque no tienen lazos familares y todo eso en el país con la mayor proporción de ancianos sin familia del mundo (14,7 millones), donde las tasas de depresión han alcanzado cifras récords tras el COVID en un país que presta una casi nula atención a la salud mental en la, ya de por sí, frágil sanidad pública.
Ningún país ha sabido usar los medios como los estadounidenses para convertir un país infernal, en una arcadia perfecta, para asociar una sensación, una aspiración, un objetivo vital a un lugar, a un sueño, a un estado, a un país que, en definitiva, jamás existió y que jamás existirá.
La razón a todo esto la explica Chomsky con una sencillez abrumadora:
"Son muchas las estructuras mentales, sociales y culturales que los europeos están adoptando de los estadounidenses, pero si hay una que debe preocuparles esa es el total desprecio que nosotros tenemos por el desarrollo de una capacidad crítica a edades tempranas en la educación y que yo ya comienzo a detectar, de forma plena, en la mayoría de sistemas educativos europeos. (...) El petróleo, el pleno empleo y la industria armamentística no son, ni de lejos, tan importantes para los Estados Unidos como que haya miles de millones de jóvenes en todo el mundo que sigan creyendo que somos un país mágico y extraordinario".
A menudo, cuando contemplo la guerra de Ucrania, echo un ojo a lo sucedido en las Guerras Mundiales, y creo que vale la pena compartir esa reflexión, a sabiendas de que puede haber otras interpretaciones y otras vísceras palpitantes sobre el asunto.
La cuestión tiene dos facetas, y por eso es bueno cambiar el sujeto pasivo. Quizás así seamos capaces de llegar al concepto, en vez de a la personalización.
Tanto Alemania como Japón se rindieron y demostraron que no pasa nada cuando te rindes. Al principio parece una catástrofe, pero tu gente vive y la vida sigue, y resulta que diez años después, en 1955, tanto Japón como Alemania son socieddes prósperas, que no han perdido gran cosa con la rendición. ¿Hubiese sido mejor que luchasen hasta el último hombre? Yo creo que no: creo que hay que saber dónde luchar y dónde se puede vencer, y ambas naciones identificaron el momento de dejar la lucha para otro momento. Y vivieron. Y prosperaron. Porque la vida y la Historia dan muchas vueltas, pero las tumbas no se revierten nunca en resucitados.
Esa es mi opinión, a veces, para el caso de Ucrania. Quzás fuese mejor para elolos buscar una mala paz y esperar que el tiempo acabase con Putin y su régimen para, en un momento mejor busccar un destino mejor. Como los alemanes y los japoneses.
Luego están, en ootro lado, los seguidores de Goebbels o de Hanke, esa gente que tanto prolifera por aquí sin saber quienes son sus patrones. Esa gente que decía que cada día de resistencia era un punto más de escarmiento en el pellejo del enemigo. Esa gente que mantuvo Breslau hasta después de la caída de Berlín sólo para matar soldados soviéticos, porque sí, para que escarmentasen, para que temiesen a Alemania incluso después de muerta, porque es el miedo el que sostiene la paz.
Puede que Goebbels y Hanke tuviesen razón y lo que mantuvo el respeto a Alemania fueron los millones de muertos que se necesitaron para vencerla. Vete a saber. Pero yo no lo veo así. No puedo verlo así con la sangre de los demás.
Yo me siento más cerca de tipos como Adenauer, que consideran la rendición un éxito y escriben aquello, en Colonia: "¿Quieres ver nuestras ruinas? ¡Pues date prisa!"
No pasa nada por parar la guerra, aún con una mala paz. Salvo en el cementerio, siempre hay un día mejor más adelante.
Pasé las Navidades en el hospital por unos problemas respiratorios. Mi compañero de cuarto era un tipo de Wyoming llamado Alfred, un irlandés con ese rictus amargado de quien acaba de recibir un diagnóstico de dos meses de vida, aunque estuviese allí solo por una pierna rota.

A lo largo de mi estadía, desfilaron por la habitación amigos, familiares y conocidos, todos cargados de flores, bombones, revistas y charlas. Pero con los días, esas visitas, que al inicio eran fatigosas, se convirtieron en mi única ventana al mundo exterior, y tengo que reconocer que las disfruté y las esperaba con verdadera impaciencia.
La fragilidad de la convalecencia le llena a uno de cierta emoción y a los amigos y familiares de una honesta preocupación creando una entrañable conexión que jamás pude creer encontrar en un lugar como este, que para mi siempre ha sido un preludio del fin.
Alfred, en cambio, no recibió ni una sola visita en todo el tiempo que estuvimos allí. Ni un amigo, ni un picapleitos perdido de esos que pululan por los hospitales, ni una triste postal. Nada, ni tan siquiera en Nochebuena y si le importó, no pude discernirlo.
Había algo peculiar en Alfred: siempre tenía en la mano una baraja de cartas deshilachadas. La usaba para distraerse, jugando solitarios que nunca terminaba, o a veces simplemente barajándolas en silencio, como si esperara que un movimiento correcto pudiera resolver todos sus problemas. Podía tirarse horas y horas jugando al solitario y todos podíamos verlo a través de las gastadas cortinas que siempre echaba.
Conseguí hablar con él en esos momentos en los que el resto del hospital parecía dormido. Su vida era una tragedia griega pasada por el filtro de la América rural: seis años de cárcel por atraco a mano armada, sin familia (los pocos parientes que tuvo estaban enterrados o perdidos), sin amigos (muertos en la guerra), con un hijo que no le hablaba y una ex mujer que lo odiaba aunque no tanto como él al mundo.
El día que me dieron el alta, Audrey, mi mujer, llegó con sus tres dicharacheras primas para recogerme. Yo, vestido y listo para volver al mundo de los vivos, entré en la habitación para despedirme de Alfred. Mientras las primas y mi mujer parloteaban, me acerqué a él, que andaba enfrascado en otro de sus solitarios, para estrecharle la mano. Fue entonces cuando, con una sonrisa casi pícara, la primera que nunca le vi, se inclinó hacia mi oído y me dijo con aquel acentazo:
—Billy, estás atrapado, perdido, eres un hombre sin norte y lo siento por ti. Pero escucha, si alguna vez quieres escapar, vente conmigo a Wyoming. Allí hay muchos bancos y poca policía. Piénsatelo. Solo tienes que buscarme.
Creo que fue la primera vez en años que llevé a mi mujer a cenar a un sitio caro. Hasta pedimos postre. Al llegar a casa incluso hicimos el amor. Después, decidimos tomarnos una copa para acabar la noche y sentí un extraño impulso que me llevó a sacar del armario mi vieja baraja de cartas, un recuerdo de Las Vegas.
—Audrey, cariño —le dije mientras miraba aquellas cartas—, si algún día empiezo a jugar al solitario, prométeme que me dejarás.
Ella, sin levantar la vista del catálogo de zapatos, contestó:
—¿Antes o después de que te mudes a Wyoming?
Billy Wilder, del libro "Billy Wilder" de Claudius Seidl
Con exquisita afabilidad, como un pastor despidiendo a los fieles a la puerta de su templo, Sir Benjamin Malory estrecha uno a uno la mano de los miembros de la Scottish Society for Researching of Unexplained, una de las más reputadas del Edimburgo elegante por la calidad de sus miembros. A pesar de las protestas casi unánimes de los demás socios, acaba de presentar su dimisión como presidente y su baja como miembro, absolutamente resuelto a no ofrecer ninguna explicación sobre lo ocurrido.
Sólo una hora antes Sir Benjamin maldecía el infausto momento en que se le había ocurrido invitar a aquel condenado Dr. Shore, geólogo y psiquiatra, a la sociedad paracientífica que pocas semanas atrás le brindara el honor de la presidencia. A priori, la elección del invitado no parecía ninguna insensatez, ni tampoco había sido una decisión poco meditada: los muchos y celebrados experimentos del doctor en el campo de la detección de presencias paranormales parecieron un inmejorable aval para elegirlo como primer conferenciante dentro del ciclo programado. De hecho, todos los miembros de la Sociedad que vivían a menos de cien millas acudieron puntualmente para ocupar su sitio en el salón. A la hora de inicio de la conferencia sólo quedaba media docena de sillas vacías, tantas como cartas de disculpa dirigidas a Si Benjamin felicitándole por su criterio y aclarando que la inasistencia se debía a otras razones, y nunca a desinterés por el acto programado.
Cuando el doctor Shore se presentó en la sala fue recibido con una cerrada ovación que dio paso enseguida a un silencio casi ritual, somo si el eminente especialista en fenómenos paranormales se dispusiera a conjurar un espectro sobre la tarima en vez de a exponer sus conocimientos sobre los procedimientos técnicos.
Los primeros treinta minutos, destinados a explicar la metodología de sus experimentos, resultaron verdaderamente sustanciales, brillantes hasta el punto de obligar a los asistentes —poco inclinados normalmente a reconocerse legos en tales materias— a tomar notas sobre la marcha del torrente de novedades que desde el estrado se exponía.
Concluida la detallada descripción de los procedimientos, el doctor Shore pasó acto seguido a enumerar los hallazgos a que estos habían dado lugar, deteniéndose muy especialmente en las magníficas fotografías de hectoplasmas que se habían ido acumulando en su laboratorio. Tres de ellas fueron pasaron ansiosamente de mano en mano por el salón, entre murmullos admirativos que rompieron por vez primera el silencio casi sacro mantenido hasta ese momento.
Si la conferencia hubiera concluido en ese punto, Sir Benjamin Malory hubiera podido seguir dedicando su tiempo a la gratificante desocupación de presidir la Sociedad, y con todos los parabienes además, pero el Dr. Shore pasó a continuación a describir, aún más minuciosamente si cabe, las técnicas con que los mediums profesionales falsificaban tales pruebas. No menos de una docena de ellos estaban presentes, pero ninguno quiso ser el primero en darse por aludido mientras desfilaba ante el público una veintena de fraudes, trucos de magia, prestidigitación, manipulación de placas fotográficas y cuantas añagazas pasaron alguna vez por mente humana: los fuegos fatuos fueron acumulaciones de fósforo, la maldición de Tutankhamon envenenamiento por esporas de un hongo venenoso y hasta la resurrección de Jesucristo se convirtió en pocos instantes en un simple acto de profanación de sepulcros. El irrefrenable doctor había conseguido en sólo quince minutos poner en su contra a los mediums, los investigadores de la magia egipcia y hasta a los cristianos en general, pero el malestar se tornó ya en estupor cuando, tras recoger las fotografías que con tanto agrado acababa de contemplar su auditorio, pasó a describir los métodos que él mismo había empleado para conseguir aquellas falsificaciones. Y lo dijo así, textualmente.
El altercado que contemplaron los adustos salones de la Royal Society diez años antes con motivo de la poco diplomática teoría de William Walham fue una tibia protesta comparado con el que allí se formó. Acaso los caballeros de la Royal conservaran cierta compostura en aquellos momentos por débito a su linaje y posición, también porque vivían casi todos de otra cosa (rentas, principalmente), pero el abigarrado catálogo de quiromantes, mediums, egiptólogos, hipnotistas, astrólogos, espiritistas, hechiceros, adivinos, telépatas, exorcistas y levitantes, se tomó mucho peor que fuera tan directa e impúdicamente vituperado su medio de subsistencia. No se pararon tales personajes en apelativos cultos: fue mencionada allí la madre del doctor, la compleja identificación de su padre, sus gustos sexuales, el consentido adulterio de su esposa y su extraordinario parecido con no pocas especies animales de poco recomendable aspecto y cualidades.
El Presidente, Mr. Malory, más por sentirse en su deber que por desacuerdo con lo escuchado de labios de sus administrados, trató de poner orden, pero sólo lo consiguió cuando los insultos comenzaron a ser repetitivos. Al fin, tras arduos esfuerzos, logró imponer su voz sobre el griterío, y la severidad judicial de sus palabras decretó al fin una pizca de sensatez en aquel injurioso maremágnum.
—Abandonar la conducta que dos mil años de civilización nos han enseñado como la más apropiada entre personas razonables no va ayudar en absoluto a demostrar lo veraz de nuestras posturas. Guarden, por tanto, silencio, y escuchemos lo que el doctor tenga que decirnos.
—Gracias— empezó el doctor, que se había mantenido absolutamente indiferente al escándalo de la platea—. Quería decir hace un momento que mis investigaciones no han hallado más que fraudes porque no es posible otra cosa en el campo que nos ocupa. No sabemos qué hacer con los muertos y como nuestra conciencia no nos permite abandonar a los seres queridos en el cementerio y dejar que allí se pudran tranquilamente, inventamos mil historias distintas con que resucitarlos a medias. Pero esto, que podría parecer una muestra de hipocresía, es en realidad una demostración de la íntima bondad del ser humano, porque los resucitamos con poderes extraordinarios, con conocimiento e inteligencia superlativas. De este modo llegamos a la extraña conclusión de que la muerte aporta al hombre más de lo que le quita, pues hasta el fantasma del más imbécil puede responder a las difíciles inquisiciones de un espiritista avezado. Pero señoras y señores, es mi deber científico intentar ser un poco más riguroso; no quiero atacar la fe de nadie, pero me gustaría ayudarles a sostener esa misma fe con un mínimo de seriedad, con un razonamiento que tiene que ser aceptado cualquiera que sean las creencias de quienes me escuchan: los muertos pueden ir al cielo o al infierno, según los creyentes, o a ninguna parte, según los ateos, pero de ninguna manera es admisible pensar que se quedan por aquí, flotando en el vacío, a la espera de juicio, como si la celestial administración de justicia padeciera los mismos retrasos y dilaciones que la nuestra. Reconozco, cierto es, que a lo largo de la historia son tantos los casos en que se informa de su presencia que sólo ese motivo es suficiente para dar crédito a su existencia, pero si por un momento se deciden a razonar, convendrán conmigo en que tan perenne es su presencia en la historia como las causas que a mi parecer originan la alucinación que les da vida: el miedo a la muerte y el bochornoso deseo de justificar lo injustificable.
Nuevos murmullos, atajados sin piedad por la presidencia. El doctor Shore prosiguió su disertación:
—Cuando se es una persona importante, un rey digamos, resulta doloroso reconocer que el día en que nos abrace la tierra se acabará nuestra influencia, nuestro poder y nuestro dominio sobre las decisiones ajenas. Los que en tal coyuntura no se conforman con escribir testamentos, que es la forma en que habitualmente tratan los muertos de seguir imponiéndose a los vivos, suelen ser los más propensos a ver las almas de quienes les antecedieron, o a creer a quienes dicen haberlas visto; y si el rey lo cree, lo mejor que pueden hacer los súbditos es hacer o fingir otro tanto. Nace así un mito que de puro conocido llega a ser indiscutible: la literatura no hace más que darme la razón, y ustedes que lo niegan, mejor harían en leer a Shakespeare en vez de esos burdos folletones que tan ajados descansan ahora en la biblioteca de esta sociedad.
Regreso de los gritos, sofocados sin necesidad de intervención alguna al margen de quienes querían seguir escuchando, así fuera por curiosidad, el resto del razonamiento.
—Si, por contra, una persona no ha sido rey, siquiera en su casa, ni ha hecho nada en la vida, ni encuentra posibilidad alguna de hacerlo, parece lógico que el deseo de prolongar la existencia, y no en mundo superior alguno, sino al lado de parientes, conocidos y enemigos, le impulse a creer que es posible vagar por las casas, los campanarios o los cruces de caminos. De ese modo no es extraño que esas gentes, que de pura abundancia son legión, suelan creer lo que otras más imaginativas les cuenten acerca de lo visto u oído en tal o cual abandonado paraje. Porque convendrán conmigo en que los fantasmas jamás son vistos por muchedumbres.
Dos docenas de discursos brotaron entre el público, tratando de contradecir al orador, pero Sir Benjamin quería acabar con aquello cuanto antes y con un gesto ordenó silencio. Con menos parsimonia de la habitual, secó el sudor que coronaba su frente e indicó al doctor que podía continuar.
—Pero hay otras muchas causas que producen las apariciones que hoy nos interesan. Una de los más interesantes partos de un fantasma es el del que sabe algo que no debe saber o quiere decir algo que no debe decir, y se libera de las crueles ataduras del sigilo o la prudencia atribuyendo sus palabras al oráculo de un muerto. ¡Bravo por su osadía!, pero si bien está creerlo en público para evitar otras investigaciones, siempre enfadosas, no tiene nombre todavía la superlativa estupidez que constituye seguir creyéndolo en privado. Sería algo parecido a seguir defendiendo la existencia de Papá Noel o los Reyes Magos después de que los niños se hayan acostado.
Los gritos que siguieron a esta aseveración tardaron en ser silenciados algo más que los anteriores.
—Por último, porque observo que poco tiempo más podré dirigirme a ustedes, está el aburrimiento. La gente se aburre, se aburre terriblemente, y en tales sofocos de fastidio está dispuesta a buscar lo que sea, cualquier superchería capaz convencerles de que la vida que llevan es algo distinto de la porquería que en realidad es. Los fantasmas cumplen la doble misión de prometerles una prolongación más allá de la fosa y entretenerles mientras viven, ¿qué más se puede pedir?
Y para que no digan que no dejo una puerta abierta a la posibilidad, porque posible lo es todo, quiero terminar diciendo que si alguien tuviera una existencia posterior a la muerte sería alguien con una gran obra inconclusa, y los hombres con grandes obras son gente de talento o de coraje, gente muy ocupada que ni se dejaría convocar por mediums ni fotografiar por espantajos como ustedes, de lo que resulta que el famoso Más Allá del que esta Sociedad se ocupa está habitado por las almas de los tontos muertos que se dedican a dejarse interrogar y retratar por los tontos vivos. Muchas gracias.
Como nadie recordaba otros distintos, los insultos del principio se repitieron de nuevo, aunque diez veces magnificados en volumen.
Viendo que allí no tenía nada más que hacer ni que decir, el doctor Shore se puso tranquilamente su abrigo, dio la mano a su anfitrión, se calzó los guantes y saludó al público con una profunda reverencia.
Y atravesando la pared, se fue.

Cuando uno es negacionista parece ser que lo es de todo, incluido de las matemáticas más elementales. Buen ejemplo en este artículo de The Objective sobre los muertos por Covid que estaban vacunados. Sin ningún tipo de pudor publican que "7,5 millones de personas con al menos una dosis de la inyección fallecieron por coronavirus en España". ¿Alguien con al menos la Primaria puede escribir esa barbaridad sin darse cuenta?. Porque encima, si esos sólo son el 30% de los fallecidos, en total serían ¡25 millones!.
Para escribir bien, hay que releer muchas veces lo que escribes, cosa que yo no hago, por ejemplo. Al menos, aquí.
Para escribir bien, además de escribir con corrección (que no es lo mismo), conviene pedirle a alguien que lea en voz alta lo que hemos escrito; y después de habernos cortado las venas al escucharle, pensar si es que ese amigo o ese novio no saben leer, o es que nosotros no sabemos poner una puñetera coma en su sitio. Porque el que escribe tiene la frase en su mente, con sus correspondientes pausas y su adecuado tono, pero el que está leyendo no puede saber lo que querías decirle, ni cómo, si lo escrito no está correctamente acotado.
Escribir bien es saber elegir el narrador, pensado desde el primer momento cual se adapta mejor a lo que vamos a contar, cual será más creíble y cual podrá disponer de mayores recursos narrativos. Porque la primera persona mola mucho, por ejemplo, porque resulta fácil, cercana y hasta vibrante, pero se convierte en un estorbo de tres pares de cojones si en algún momento quieres narrar las reflexiones de otro personaje. "María pensó que aquel día no quiso esperarla. A veces se le pasaban por la cabeza esa clase de ideas sombrías sobre Juanjo". Bien, vale, pero si la historia está contada en primera persona, te metes en la cabeza de María porque tú lo vales. Y la primera persona omnisciente ya es una pasada. Que se puede hacer, pero hay que andar al tanto...
Escribir bien es elegir el lapso temporal en que se va a desarrollar la historia y respetar el ritmo. Porque los hay que hacen transcurrir su historia en dos años, y dedican noventa páginas a la primera semana, mientras te presentan a sus personajes, otras noventa a los dos años menos un día restantes, y otras noventa al día final donde todo acaba atropelladamente. Y puede ser necesario hacer pasar el tiempo de manera desigual, pero cuidado con eso.
Escribir bien es respetar el tono, sin que los estados de ánimo del autor se traspasen a sus personajes. Porque lleva mucho tiempo, por ejemplo, escribir una novela, y no es de recibo que el carácter de los personajes varíe según te hayan tratado en el trabajo, o según te hayan sentado las tres copas de la noche anterior. Los personajes no se vuelven vehementes de pronto, ni se ríen de lo que tú te reirías. O tienen vida y opiniones propias, o eres tú travestido.
Escribir bien es saber dosificar la información, planificar lo que los personajes saben y lo sabe el lector. Eso de dejar que la historia fluya por sí misma es de fumetas literarios. Si te dejas llevar por la corriente, irás hacia abajo. Cualquier río te puede enseñar eso. No es tan difícil. Planifica: haz un esquema; estructura las ideas y los hechos.
Escribir bien es saber callarte lo que sabes y no aprovechar cualquier ocasión para demostrar tu dominio sobre el tema. Ya sé que te has documentado leyendo veinte libros sobre Juana de Arco, pero si me dices en qué museo están sus bragas pues, como lector, me cabreo. Y si pones a dos personajes a tener un diálogo erudito sobre ese tema del que tanto sabes, ya es que te mato a hostias.
Escribir bien es permitir al lector que emita los juicios sobre los hechos y los personajes. Si me quieres obligar a que un personaje me caiga bien o me caiga mal, me enfado. Si emites juicios de valor sobre los hechos o las épocas, no escribes novela: escribes propaganda. Si juzgas la ética de los personajes o los hechos desde tu papel de narrador, pásate a la escritura de misales y catecismos.
Y escribir bien es, ante todo, tener algo interesante que contar o un punto de vista novedoso para algo común. A la gente no le interesa lo que sientes mientras te la cascas. No le interesan tus vendettas personales contra aquella chica que folló con todos menos contigo. No le interesa lo bien o mal que lo pasaba tu familia en el año cincuenta. O podría ser que sí, pero para eso tendrías que aportar un punto de vista original y atractivo, o convertir la palabra en un arte. Porque, aunque esté equivocado, suelo decir que Ana Karenina, la Regenta y Madame Bovary son la misma historia: la vida de una desgraciada medio tonta que extiende la desgracia a su alrededor a fuerza de hacer gilipolleces. Y sin embargo, vaya por dios, las tres son putas obras maestras. Así que hasta los tontos y sus tonterías pueden convertirse en un tema literario fascinante si eres Tolstoi, Clarín o Flaubert. Pero como lo normal es que no lo seamos, más nos vale elegir un tema y un tono que tengan verdadero atractivo. Y tratarlo con respeto.
Con empezar por todo esto, ya llevamos un trecho andado.
Suerte.
Últimamente he leído esta frase cientos de veces, en muchos idiomas diferentes. Muchas veces no se llega a plantear pero la duda está ahí ante una imagen, mem, captura de pantalla dudosa, trino acusador, falsificación clamorosa, bulo reiterativo...
También puede ser que seas tú el artista y quieras saber si tu imagen, fotografía o texto (asociado a una imagen) se han utilizado sin permiso por otras personas en Internet. Y la solución siempre suele ser:
(botón de acción de favoritos o con el esquema de URL: imgops.com/[URL].jpg/png)*
*Esto es, poniendo imgops.com delante de la URL de una imagen.
En realidad con estas frases escasas y los dos enlaces el artículo ya está hecho, pero queda un poco ridículo así que voy a comentar algunas cosas más. Si te apañas mínimamente con la interfaz de la página y te gusta experimentar (y no tienes tiempo para aguantar uno de mis artículos interminables donde hablo de cosas que no tienen mucho que ver, como mitología) puedes dejar de leer en este punto. Nuevamente no es necesario pinchar en la mayoría de enlaces, siendo en muchos simples ejemplos de lo mencionado en el texto o explicaciones más extensas. Los enlaces con [w-es] o [w-en] a su lado son de Wikipedia, en español y en inglés respectivamente. Los enlaces con [🖼️] son enlaces directos a imágenes y con [dA] son páginas de deviantArt.

ImgOps (de Image Operations) tiene muchas más funciones pero hoy voy a centrarme en contestar la pregunta del título. Para eso usaremos los buscadores CBIR (Content-based Image Retrieval [w-en] o, en español, "Consulta de imágenes mediante ejemplo [w-es]") que se pueden utilizar a través de ImgOps.
ImgOps en realidad sólo es una pasarela que sube automáticamente la imagen seleccionada al buscador elegido.
Aparecen 8 buscadores en la parte principal y otros 4 para buscar fuentes de aquel he... anime/manga que has visto en una red social y que no consigues encontrar. También hay otro para comparar caras de personas.
ImgOps sigue la interfaz de todos los CBIR: tiene dos modalidades para subir la imagen, por URL y o subiendo el archivo desde el dispositivo. ImgOps no almacena la imagen de manera prolongada ni provee ningún servicio por sí mismo, sólo es una manera de obtener atajos de muchas herramientas en línea.
No todos los buscadores CBIR son útiles para todos los casos. Como en mis artículos de archivadores (Lo efímero del hipervínculo I, II y III) el orden puede parece un tanto aleatorio, pero no es así.
Un ejemplo de búsqueda utilizando una imagen subida desde un ordenador y con los buscadores CBIR resaltados en mi orden de preferencia. Jamás encontré nada con el buscador CBIR de reddit, jamás. Los buscadores asiáticos (5) a veces no funcionan desde ImgOps.

Imagen de muestra: "Draco Niger Grandis" de Mark Harrison. Veamos si encontramos si se ha usado en algún otro contexto o si los buscadores nos dicen su autor.

Ejemplo de búsqueda inversa en Yandex (a través de ImgOps).

En Menéame se ha prestado algo de atención a este buscador y concretamente a su buscador de imágenes ("Subir una foto a Yandex es [...] | 🔗 aunque también con titulares algo sensacionalistas como "El buscador de imágenes tan potente que es capaz de encontrar tu propio clon" | 🔗).
En mi opinión (a fecha junio de 2019) el servicio de Yandex ha adelantado al CBIR de Google tanto en capacidad de encontrar imágenes de una resolución mayor como para localizar contextos adicionales y modificaciones de una misma imagen.
En la búsqueda de ejemplo se pone de manifiesto todo ello:
Ventajas: Mayor número de contextos, mayor resolución promedio de los resultados de los tamaños más grandes.
Desventajas: Menor número de resultados globales, resultados espurios (imágenes que no tienen nada que ver). Se toma la fuente poco literalmente.

Ejemplo de búsqueda inversa en Google Images (a través de ImgOps)..
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No he encontrado artículos enlazados desde Menéame que hablen específicamente del buscador inverso de imágenes de Google, pero debería ser conocido por la mayoría. Dejo aún así unos enlaces de referencia:
¿Qué es y cómo se puede hacer una búsqueda inversa de imágenes? / [...] búsqueda inversa de imágenes en Google / [...] desde el móvil
Google Images cuenta con la inmensa ventaja de tener indexados el mayor número de páginas e imágenes que ningún otro buscador. Eso puede ser una gran ventaja pero también una desventaja.
En mi ejemplo, Google Images relaciona inmediatamente la imagen proporcionada con el "Contexto 1" (el disco de Summoning). Sin embargo, en las páginas iniciales en un principio no aparece ninguna alusión a otro contexto. Sí es capaz de encontrar versiones de la imagen que no aparecían en Yandex como por ejemplo: Booklet completo [🖼️] o fotomanipulaciones [dA] (que indirectamente nos lleva al título y autor original).
Ventajas: Tiene una base de datos mayor que ningún otro buscador. No suele haber resultados espurios.
Desventajas: La abundancia de imágenes puede ser contraproducente. Se encuentra la misma imagen repetida una y otra vez, sin que se pueda deducir (en otras búsquedas) un contexto claro o su contexto original. A veces se toma la fuente demasiado literalmente.
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Ejemplo de búsqueda inversa no exitosa en TinEye (a través de ImgOps).

Si bien cuando los CBIR comenzaron TinEye fue el sistema pionero, ha perdido mucho terreno ante el empuje de Yandex y Google, y ya no es mi sistema preferido para encontrar imágenes. Sin embargo, pese a lo catastrófico del ejemplo mostrado, TinEye sigue siendo un recurso a tener en cuenta, con sus 36.5 mil millones de imágenes indexadas.
Ejemplo de búsqueda inversa exitosa en TinEye (mediante URL).

Una de las grandes diferencias de TinEye con respecto al resto de buscadores CBIR ya mencionados y los que se mencionarán es que es un servicio centrado exclusivamente en la búsqueda inversa de imágenes. Su base de datos cuenta con registros bastante antiguos (por ejemplo, aún aparecen imágenes similares a imágenes que estaban alojadas en Elfwood) y a diferencia del resto de servicios permite organizar los resultados no sólo por tamaño sino también por fecha (más antiguo, más moderno), por similitud y por sitio web. Tienen indexadas también colecciones de stocks (recursos gráficos) como shutterstock o pixabay, así que si buscas una imagen que hayas subido a una galería de recursos gráficos o que sospeches que contenga un recurso gráfico, es más sencillo encontrarla a través de TinEye. En algunos casos Google, aunque enlace con la página correcta en alguno de los primeros resultados, puede no ser la galería original de recursos sino otra que también tenga permisos para distribuir la imagen. También tiene indexada una parte de DeviantArt.
Otro punto positivo es la posibilidad de guardar búsquedas si te registras. Mi recomendación es que si guardas una búsqueda porque quieras volver a ella, archives también los resultados (para saber como se archiva, ver mis artículos sobre archivado web).
Ventajas: Alternativa potente al ser un servicio exclusivamente de CBIR. Filtros por fecha, tamaño, sitio web, similitud. Encuentra imágenes de mayor antigüedad. No contiene resultados espurios y son variados.
Desventajas: La base de datos va crece comparativamente menos que la de sus competidores principales Yandex y Google. No parece escanear la web actual a una velocidad comparable a como lo hacía en principio (lo que redunda en que no suelen aparecen muchas imágenes indexadas recientemente). A veces no encuentra resultados con una imagen pero sí con otra ligeramente modificada.

Ejemplo de búsqueda inversa en Bing (a través de ImgOps).

Esta búsqueda de ejemplo en realidad ejemplifica perfectamente los problemas del buscador CBIR de Bing. Ha encontrado el que hemos llamado "Contexto 1" pero no ha sido capaz de encontrar nada más y los resultados están poblados de imágenes espurias que no tienen nada que ver con la imagen. Ni rastro del "Contexto 2".
Ventajas: Cuando los tres anteriores fallan puede haber una remota esperanza de que con Bing se encuentre algún resultado en alguna web exótica. Funciona razonablemente bien en imágenes que no den especiales problemas.
Desventajas: Escasez de resultados. Abundancia de resultados espurios. Los tamaños encontrados tampoco son especialmente relevantes.

Ejemplo de búsqueda inversa nada exitosa en Baidu (a través de una subida directa).

Lamentablemente ImgOps no parece funcionar con Baidu y con so.com directamente por lo que hay que realizar la subida de la imagen nuevamente en su servicio. La interfaz no está ni en español ni en inglés pero sigue el estándar dentro de los buscadores CBIR de identificar la búsqueda de ese tipo mediante una cámara fotográfica. Presionando se abren los controles: abajo un botón sirve para subir la imagen desde nuestro dispositivo y encima el cuadro de texto permite introducir la URL de la imagen. La interfaz de so.com y de Sogou es muy similar también.
Esto es un pie de imagen.

La búsqueda con Baidu es extremadamente lenta, unos 30 segundos he contado en el ejemplo y, aunque ha identificado el "Contexto 1" (al lado de la imagen en letra diminuta), no ha encontrado ninguna imagen relacionada. Obviamente esto puede variar muchísimo con otras imágenes.
Ejemplos de búsquedas inversas con So.com (no exitosa) y de sogou (moderadamente exitosa) (a través de una subida directa y de ImgOps respectivamente).

So.com no produce resultados apreciables en la mayoría de búsquedas y los resultados de Sogou también son escasos.
¿Por qué incluyo estos tres buscadores de imágenes si son tan malos?
Porque cuando buscamos alguna imagen que tenga algo que ver con China, Japón, etc., pasa esto:
Ejemplo de búsquedas inversas exitosas con Baidu (+ de 20 resultados) y sogou (+6 resultados) (a través de una subida directa).

(Inciso histórico-mitológico) La imagen es una Banderola de seda en forma de T (alternativa [w-en]) que apareció en la tumba n. 1 de la colina Mawangdui [w-es] [w-en], en Changsha, provincia de Hunan (China), perteneciente a Xin Zhui [w-es] [w-en] (período de Han Occidental [w-es] [w-en]). En ella se muestran el cielo (parte superior), el reino humano (parte media) y el inframundo (parte inferior). Aparecen Nüwa, el árbol Fusang donde está posado un Cuervo del sol (junto con los otros ocho soles), Chang'e volando a la luna, una liebre y una tortuga en la luna, etc.
Una página web encontrada a través de sogou es esta: 谁与争锋 (...) que muestra un número mayor de imágenes que cualquier otro resultado en buscadores no orientales.
Aparte de mostrar un ejemplo de un resultado real de esos buscadores cuando me documentaba para escribir el artículo que hice sobre los Yatagarasu y otros cuervos de tres patas (fin del inciso)...

Con esto quiero decir que estos CBIR son MUY útiles para encontrar imágenes relacionadas con un contexto chino, japonés, coreano, etc.
Eso sí, en alguna ocasión me han servido para encontrar alguna imagen en un tamaño diferente, que, subiéndola a otro CBIR me ha llevado a encontrar su origen.
Ventajas: Imágenes indexadas de millones de páginas web chinas, japonesas y orientales.
Desventajas: No es adecuado para cualquier búsqueda. Pocos resultados la mayor parte del tiempo. Lentitud. Interfaz en chino. Festival de resultados espurios sin ninguna relación concebible con la imagen subida (aunque algunas veces son interesantes: Alice and the gryphon [dA]).

Ejemplo de búsqueda inversa no exitosa en SauceNAO (a través de ImgOps).
El 99.99% de resultados de imágenes que no sean de manga o que no estén en pixiv o DeviantArt serán negativos usando el buscador de SauceNAO. El 1% restante es debido (en mi experiencia) a personas que han subido sin permiso esa imagen a DeviantArt o pixiv. Sin embargo, yo he encontrado la fuente de algunas imágenes de esta manera así que ahí lo dejo.
Los otros tres específicos de manga funcionan de manera similar y no aportan nada a no ser que lo que se busque sea eso.

A pesar de todos estos buscadores CBIR, muchas veces es posible encontrar imágenes similares o la misma imagen, a pesar de que se sepa con seguridad que existe en otros tamaños. Una posible solución es combinar los resultados y tamaños que producen los resultados de Yandex, Google, TinEye y Bing. Las imágenes de partida diferentes (aunque sea sólo en tamaño) pueden producir resultados diferentes.
Rotar, expandir de tamaño, girar en espejo, eliminar marcas de agua añadidas a posteriori, son otras técnicas muy útiles a la hora de buscar mediante ejemplo una imagen. Herramientas para todo ello están incorporadas en ImgOps.
Dos herramientas fundamentales mostradas ahí son waifu2x (para aumentar de tamaño) y Jeffrey's Image Metadata Viewer (para visualizar los datos EXIF de una imagen). Algunas veces los autores de las imágenes incluyen su copyright en los datos EXIF del fichero. Otros datos interesantes que pueden incluir los datos EXIF son la fecha, modelo de la cámara, software, etc.

El objetivo inicial era conocer en que otros contextos se usaba la imagen de Mark Harrison (y de paso mostrar las características de cada buscador). Mientras que prácticamente todos acertaron en que esa imagen se usaba de carátula de un disco de música, sólo Yandex mostró que también se usó en la portada de un libro de Moorcock (lo que tiene mucho sentido ya que parte de la letras de algunas canciones como "Ashen Cold [dA]" | ♫, provienen de poemas de Moorcock).
El resultado ha sido que ningún buscador CBIR nos ha sugerido directamente el autor original. Sin embargo, a la hora de encontrar imágenes si el autor no está claro toda información es útil y podemos utilizar otras fuentes tangenciales para llegar hasta el autor. En mi caso llegué buscando información directamente acerca de la carátula [w-en], lo que me llevó a que dicha portada no sólo estaba basada en la imagen de Mark Harrison sino también en el marco de la obra "The Aino Myth [🖼️]" (1891) de Akseli Gallen-Kallela [w-es] [w-en].
Sé que hay complementos específicos de Google/TinEye/Yandex, pero ninguno es tan completo como ImgOps. También conozco la existencia de aplicaciones móviles para identificar ropa, objetos y cosas así, pero no las he probado. Existen decenas de proyectos públicos y privados [w-en] con este mismo objetivo pero fuera de los analizados aquí no conozco ninguno que merezca la pena.
El futuro de los buscadores CBIR pasa por aprendizaje automático [w-es] [w-en] y por la mejora de los algoritmos. En un tiempo, la búsqueda inversa de imágenes será tan precisa como lo es ahora la identificación de música mediante Shazam (←vídeo de Jaime Altozano que me decidió finalmente a escribir este artículo).
Un saludo,
Jakeukalane.

Estos tres titulares reales, de una captura de alertas en el móvil, publicados al mismo tiempo y por medios de primer orden nos dan mucha información, ¿pero cual?, desde luego muy poca sobre economía.
No soy experto en economía ni en periodismo, pero estoy casi seguro de que algo falla. ¿hasta que punto se puede manipular un dato simple?

En noviembre de 2022 se aprobaron los últimos Presupuestos Generales del Estado. Se dice pronto, ¿eh? Pero es lo que hay. Desde entonces, se vienen prorrogando esas cuentas con algunos parches puntuales, pero sin que haya sido posible aprobar otras.
Esto no es sólo una anomalía democrática, sino que es una forma de hacer recortes sin que se note mucho, razón por la que la derecha, la económica, la de verdad, hace como que grita, pero en el fondo se parte el culo. Si tuviésemos un gobierno que anunciase recortes del 10%, y más si fuese el gobierno de Feijoo, por ejemplo, tendríamos a la mitad del país en ebullición y cincuenta portadas en Menéame sobre lo mucho que matan los recortes. Alguno puede que hubiese creado ya algún eslogan con una cifra de muertos. Y más de un 10% es lo que se ha recortado el gasto público desde los presupuestos de 2022 por la vía de que no exista partida consignada para esto o para lo otro.
Pero como se trata solamente de seguir gobernando, atornillados a la poltrona, sin aprobar o presentar siquiera unos presupuestos, aunque ello sea un deber constitucional, entonces parece que eso no mata, ni empobrece, ni entorpece, ni quita oportunidades. Estos recoirtes parece que no son recortes, ¿verdad?
Cuando no hay presupuestos, no se pueden emprender nuevas inversiones. Cuando no hay presupuestos, no se pueden crear nuevas partidas para nuevas necesidades. Cundo no hay presupuestos, se pueden prorogar algunos gastos, pero cada incremento debe ser aprobado pro una ley aparte, como está sucediendo con Defensa. Por ese motivo España va como un tiro a nivel macroeconómico, se ha reducido nuestro déficit y se ha reducido nuestra deuda: porque sin presupuestos no se puede gastar.
Los recortes de verdad, son esto. La austeridad de verdad, es esto. Se sigue recaudando, y aumenta la recaudación porque no se han deflactado las tablas del IRPF, pero no se puede gastar ni se pueden acometer inversiones. Esto es el puto paraíso de los liberales, y no lo estamos viendo. Por eso en Europa nos felicitan y hacen la vista gorda: porque mientras no haya presupuestos, el gasto se ha encarrilado solo, sin protestas en la calle, sin dramas, y sin muertos.
Así las cosas, con las protestas amordazadas y las cuentas congeladas, nadie va a mover realmente un dedo para que Sánchez convoque elecciones antes de 2027. Se allanará lo posible el camino pra que el btcazo sea mortal cuando estas se convoquen, pero nadie, en el poder real, tiene la menor prisa. ¿Para qué? ¿Para hacer unos recortes impopulares que ya se están haciendo ahora por la vía de los hechos?
Para eso, que siga el que está, desangrándose otro poco, mientras en las autonomías, que es donde se corta el bacalao más suculento (50% del gasto público), está todo en las manos adecuadas.
Y a veces aplaudimos. Parecemos gilipollas.
Estoy leyendo (y escuchando) esta noticia del diario Público y me veo en la obligación moral de escribir este artículo, tanto por los errores tanto factuales como de concepto que contiene el artículo, y los comentarios derivados de ello. Así que vamos por partes:
Se lo han concedido a pesar de las gravísimas amenazas proferidas contra ella y su familia. "Grábatelo a fuego, que en cuanto pueda salir en mi primer permiso te voy a matar a ti y a tu familia"
Algo muy importante en este caso es establecer la línea temporal de estas amenazas, algo que no recoge el artículo. No sabemos si las amenazas se han proferido previamente a la entrada en prisión del maltratador o posteriormente. La prisión, al tener una función teóricamente rehabilitadora, no puede juzgar nuevamente los hechos ocurridos anteriormente a la entrada en prisión, y sólo puede valorar la progresión del reo. Desconocemos cuál ha sido dicha progresión en estos tres años de encarcelamiento, por lo que no podemos juzgar la idoneidad de concederle un permiso de salida sin conocer dicha progresión.
Ni los Juzgados ni la Audiencia la han advertido del permiso a pesar de que tiene derecho a conocerlo, reconocido en el estatuto de la víctima. En ambas ocasiones se lo comunicó la policía.
Ni los Juzgados ni la Audiencia tienen el deber de informar a la víctima de los beneficios penitenciarios del culpable, precisamente para evitar que se le vuelva a juzgar por los mismos hechos. Es la policía la que tiene la obligación de hacerlo, y se hace de la siguiente manera: cuando un preso recibe la aprobación para un permiso de salida, tiene la posibilidad de disfrutarlo en un plazo mínimo de 48 horas; sin embargo, si se trata de un caso de violencia de género o similar, ha de esperar al menos dos semanas para poder disfrutarlo. Ésto es así porque la policía activa un protocolo especial de seguimiento y tiene que prepararlo, además de darles tiempo para avisar a la víctima.
Ya en diciembre pasado le concedieron un primer permiso, del que tampoco avisaron a María. Ella se movilizó y su abogado logró que lo anularan, pero sólo dos meses después ha vuelto a ocurrir.
Es obvio que si se movilizó es porque se le informó del permiso de salida. El abogado, para anularlo, no recurrió a los juzgados, sino que informó a la víctima de lo que debía decir para que anularan el permiso, y es tan sencillo como decir que tiene que desplazarse a la localidad o cerca del domicilio donde el maltratador haya anunciado que va a disfrutar su permiso de salida, por lo que se le deniega la salida al preso y se le informa de que ha de escoger otro lugar donde disfrutar del permiso (o que no coincida con los movimientos de la víctima), pues existe una orden de alejamiento vigente.
Además, no estamos hablando de un segundo permiso, sino del mismo permiso aplazado. Ésto se hace obvio porque las Juntas de Tratamiento de las prisiones, donde se deciden los permisos de salida, se celebran cada tres meses para los presos que solicitan su primer permiso, pudiendo solicitar un nuevo permiso cada dos meses una vez que el primer permiso se ha disfrutado, por lo que no ha existido tiempo material para que el preso haya solicitado un nuevo permiso de salida.
Pide que este permiso se cancele porque su maltratador nunca ha mostrado arrepentimiento y su vida sigue estando amenazada.
Ésto es muy subjetivo, y surge del terror que sienten las víctimas con esta clase de individuos, pero es algo que la prisión sólo puede valorar en su justa medida, porque si no, no existirían los permisos penitenciarios. O bien, todas las sentencias sería de prisión permanente revisable. La prisión se tiene que basar en el análisis y la evolución del preso, no sólo en la alarma social.
Por otra parte, es muy difícil que la víctima sepa si el maltratador está arrepentido o no, a menos que alguien le haga llegar los informes del equipo técnico de la prisión (lo que es ilegal). Y teniendo en cuenta que el preso tiene la incapacidad de comunicarse con la víctima (porque también es ilegal), la valoración del arrepentimiento por parte de la víctima no deja de ser subjetiva y basada en hechos previos a la entrada en prisión.
Cuatro días en los que toda su familia se enclaustrará a cal y canto en casa.
También sería subjetiva mi valoración de esta decisión, porque desconozco todo por lo que ha debido pasar la víctima, pero no tiene mucho sentido. Estadísticamente, los quebrantamientos de permisos de salida (incluyendo la comisión de nuevos delitos) son extremadamente raros en presos condenados por violencia de género, especialmente si cuentan con condenas largas. Y ésto no es sólo por los efectos de la privación de libertad en los condenados, sino por las acciones de las fuerzas de seguridad, que incluyen:
El miedo que padecen las víctimas de violencia de género o violencia doméstica es real y es muy intenso, especialmente con ciertos casos (como el que parece ser éste, con 9 años de prisión). Pero éso no debería ser justificación para escribir artículos tan carentes de información y tan sensacionalistas, más diseñados a esparcir miedo y desinformación y a agitar que a tratar un problema real. Las Juntas de Tratamiento, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria son entes profesionales que conceden miles de permisos de salida cada mes, a condenados por todo tipo de delitos, con una tasa de comisión de delitos durante permiso de salida bajísima. De hecho, siempre es noticia cuando alguien, en permiso de salida penitenciario, comete un delito, por la excepcionalidad del caso.
Eso no quita que haya que mejorar las herramientas de las que se disponen para proteger a las víctimas de violencia de género, y que no se han llevado a cabo por dificultades técnicas y, sobre todo, económicas. Si bien en violencia de género, casos de reincidencia durante permisos penitenciarios, tercer grado o libertad condicional son muy pocos, uno sólo ya es demasiado.
Después de los acontecimientos recientes en torno al Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, he intentado redactar un breve texto que permita entender mejor la complejidad que subyace tras un asunto que se nos vende de manera burdamente simplificada desde partidos y medios.
He fallado miserablemente en mi intento por ser breve, así que también dejo un Resumen Para Vagos: con la nueva ley no sólo no te vas a ahorrar el IAJD sino que vas a pagar más impuestos que nunca. Jamás ha estado nada claro que el impuesto lo tenga que pagar el banco. El Tribunal Supremo NO ha cambiado su sentencia, y el principal interesado en evitar una compensación retroactiva es el Estado.
1 - ¿Qué es la seguridad jurídica y cómo importa en este caso?
La seguridad jurídica es el principio de derecho por el cual todos podemos saber qué es lo que la ley nos permite, prohíbe u obliga a hacer, y es uno de los pilares básicos en los que se asienta nuestra sociedad. Es imposible que actuemos conforme a la ley si no podemos saber lo que ésta espera de nosotros.
El artículo 29 de la ley que establece el IAJD decía desde 1993 que "será sujeto pasivo el adquirente del bien o derecho y, en su defecto, las personas que insten o soliciten los documentos notariales, o aquellos en cuyo interés se expidan.".
El sujeto pasivo es el adquirente del bien, es decir, inicialmente parece claro que debería pagar el cliente y no el banco. El problema surge cuando hay otra corriente que interpreta que en el contexto del IAJD no aplica el concepto de adquiriente del bien, por lo que correspondería el uso alternativo, siendo el sujeto pasivo quien solicita los documentos o tenga interés en solicitarlos, es decir, el banco.
Para solucionar esta ambigüedad, en 1995 se añadió un reglamento que especificaba:
Cuando se trate de escrituras de constitución de préstamo con garantía se considerará adquirente al prestatario.
Es decir, que el sujeto pasivo es el cliente, fuera de toda duda.
Desde su existencia y durante 25 años hasta el cambio de criterio hace unas semanas, en todas las ocasiones en que esta cuestión se había llevado a los tribunales, estos habían interpretado que era el cliente el sujeto pasivo. Es, por tanto, lógico que tanto el banco como el cliente partiesen de la premisa de que ese impuesto recaía sobre el cliente, pues es lo que la ley parecía esperar de ellos. En esa presuposición radicaba la seguridad jurídica.
2 - ¿Ha cancelado el Tribunal Supremo su propia sentencia?
Se ha extendido la sensación de que el Tribunal Supremo ha cancelado su propia sentencia en dos días por miedo a perjudicar los intereses de los bancos. ¿Es esto cierto?
Tal y como comentamos en el punto anterior, existían dos artículos respecto a la determinación del sujeto pasivo: El de la ley original y el del reglamento posterior que lo matizaba.
Lo que la sala la Sala Tercera del Tribunal Supremo (Sección Segunda) hizo el pasado mes de Octubre es aceptar la segunda interpretación posible de la ley original, según la cual en este caso no puede hablarse de adquirente del bien y por tanto el sujeto pasivo ha de ser el interesado, que según su interpretación sería el banco.
Esta conclusión se contradice con lo expuesto en el Artículo 69 del reglamento posterior que decía claramente que el sujeto pasivo era el prestatario, ¿qué ocurre entonces? Al chocar dos leyes, prevalece la de mayor rango en la jerarquía normativa: el decreto legislativo original primaba por encima del reglamento posterior, por lo que la sentencia suponía la nulidad de dicho decreto. Esta sentencia es firme y no ha sido cambiada: el artículo del reglamento que establecía que el sujeto pasivo es el prestatario sigue siendo nulo.
En el momento en que escribo este texto aún no es pública la sentencia posterior del Tribunal Supremo, pero todo parece indicar que lo que se hizo, una vez anulado el Artículo 69 del reglamento, es determinar un criterio común entre esta sentencia y toda la jurisprudencia previa respecto a la interpretación legal de la ley original, decidiéndose en una igualada votación que la ley original señala al prestatario como sujeto pasivo.
Este criterio no anula lo ya dictado por la sentencia anterior. El Supremo no se desdice sino que, una vez anulado el reglamento, establece una interpretación unificada sobre la ley original para garantizar la seguridad jurídica.
3 - La decisión de evitar el pago retroactivo se toma por presiones para beneficiar a la banca
Aunque el instinto inicial sea pensar que la banca es el principal beneficiado de esta decisión, y así se haya impulsado desde ciertos sectores, lo cierto es que el principal interesado en evitar la aplicación retroactiva del criterio es el Estado, pues de haberse devuelvo el impuesto se habría creado un agujero considerable en las cuentas públicas que, en el mejor de los casos, tardaría años en recuperarse (y muy probablemente nunca se recuperase).
Es importante entender que los impuestos los cobra el Estado, no los bancos. Habría sido el Estado, a través de las Haciendas autonómicas, quien estaría cobrando ese dinero a los prestatarios en lugar de a los prestamistas de manera ilegal. Sería responsabilidad suya, por tanto, devolver el dinero.
Aunque posteriormente podrían reclamarle a los bancos los pagos de forma retroactiva, esto supondría crear miles de reclamaciones que sin ninguna duda acabarían resolviéndose en los tribunales mucho tiempo después, y sin la certeza de poder ganarlas dada la sobrada jurisprudencia que señalaba que los bancos actuaban conforme a la ley en el momento en que se firmaron dichas hipotecas.
Aún suponiendo que los tribunales diesen la razón a las CCAA en todos los casos, éstas recuperarían ese dinero años después (con el enorme problema que eso supondría para sus finanzas) e incluso teniendo la razón, la experiencia en casos similares (cláusulas suelo) nos dice que gran parte de las reclamaciones se pierden por caducidad de los procedimientos de revisión.
En resumidas cuentas, de haberse aplicado de forma retroactiva este criterio, el retorno del dinero habría sido con toda seguridad a costa de las arcas públicas, no de los bancos.
4 - ¿Con la nueva ley del PSOE, los ciudadanos pagarán menos?
La reforma del reglamento aprobada este Sábado determina que son los bancos, y no sus clientes, los responsables de cargar con el pago del IAJD.
La traslación del impuesto, sin embargo, implica que los productos hipotecarios tienen ahora un mayor coste para los bancos, y como en cualquier otro negocio, si el precio del producto sube para el vendedor, éste se lo venderá más caro al cliente.
La forma más obvia de revertir este coste sería a través de una mayor comisión de apertura. Sin embargo esta opción podría interpretarse legalmente como una traslación literal del impuesto de vuelva al prestatario, por lo que es poco probable que se adopte esta fórmula, y sí que lo repercutan en forma de tipos de interés más altos.
La cosa se quedaría más o menos igual que estaba simplemente añadiendo al banco como intermediario en el cobro del impuesto, pero ojo porque hay dos diferencias importantes:
Veamos un ejemplo extremo: un ciudadano menor de 36 años, con determinados ingresos, que comprase su primera vivienda en Castilla y León por 200.000€ hubiese pagado, hace un mes, un 0.01% de IAJD: es decir, 20€.
El mismo ciudadano, hoy, no pagará nada por IAJD. El banco, sin embargo, no tendrá la exención fiscal, por lo que deberá pagar el impuesto completo que, en Castilla y León, es el 1.5%. Es decir, 3.000€.
Si el banco decide, como sin duda hará, subir el coste de su hipoteca para mantener el mismo beneficio, tendrá que cobrar la hipoteca no sólo 3.000€ más cara, sino además repercutir los impuestos que el beneficio de dicho cobro le generaría, de manera rápida y por encima, el total serían unos 3.500€ aproximadamente.
El resultado efectivo es, como habréis adivinado, que con la reforma del Sábado, el PSOE no sólo ha cambiado el sujeto pasivo del IAJD, sino que ha subido los impuestos, y que dicha subida va a recaer, no nos engañemos, en los mismos clientes que pagaban el IAJD anteriormente.
Yo veo muy bien todo lo que sea reducir la contaminación y defender el medio ambiente, pero lo que no veo también es que se nos haga comulgar con ruedas de molino. La historia que nos están metiendo con las etiquetas medioambientales, lo malísimo que es el diésel y todo eso, me suena cada vez peor. Y es que aquí nos pasa como un poco como al tipo aquel que dató un monumento contando las piedras, porque a nadie se le había ocurrido contar las piedras.
En mi caso no pretendo ser tan original, pero un poco de matemáticas puede ayudar.
En España hay aproximadamente un millón y medio de camiones. Llegan a cinco millones si sumamos también las furgonetas, pero nos vamos a centrar en los camiones. Estos vehículos, claro, no están la mayor parte del tiempo parados. De hecho, tras buscarlo por ahí, mi dato es que recorren de media 80.000 Km al año.
En ese mismo sentido, y también como media, porque los parámetros son muchísimos, podemos decir que un camión viene consumiendo, 35 litros de diésel a los cien kilómetros.
Vamos a hacer la cuenta: 800 X 35 X 1.500.000=42.000.000.000, que son cuarenta y dos mil millones de litros.
¿A cuantos automóviles diésel que recorren 15000 Km al año equivale esto?
Le ponemos un consumo medio de 7 litros los cien kilómetros y 15.000 kilómetro anuales, como dijimos.
Pues nada: 42.000.000.000 / 1050 = 40.000.000 ¿Cuarenta millones de coches?
Lo repito: los camiones que circulan actualmente consumen el equivalente a lo que gastarían cuarenta millones de coches diésel. Y hemos dejado fuera de esta cuenta a tres millones y medio de furgonetas.
¿Os dais cuenta de que reducir a la mitad el uso de camiones, promoviendo el transporte por ferrocarril, equivaldría a sacar de las carreteras a 20 millones de coches diésel? ¿Os dais cuenta de que lo del diésel en las ciudades y lo malísimo que es el coche del pobre no es más que una broma del mal gusto para meternos por los ojos el coche eléctrico?
¿Os dais cuenta de que todo es una milonga y nos quieren vender en realidad otra cosa?
Y claro... Como unos son guays y otros no saben multiplicar, pues picamos...
Válgame diossssss
Para los que estáis comentando el artículo «El algoritmo eres tú» os comento varias cosas:
Menéame no tiene problemas financieros y obtiene beneficios anualmente, con la incorporación de la comunidad a las tomas de decisiones mediante el «Consejo consultivo» lo que queremos es dinamizar el proyecto y ponernos metas ambiciosas.
Son 54 segundos de Javier Ruiz, esta mañana en Mañaneros, hablando sobre ética periodística.
El final es fino fino fino.
x.com/Tadukin/status/2019766099517087991
Nota: He intentado subir el video directamente a MNM con links directos pero solo he sido capaz de hacerlo vía twitter (voy con la "L" en esto de subir artículos, sorry). Si alguien me echa una mano estaré encantado de editarlo.
Alternativa sugerida en comentarios. Link a TVE. Min 3:29:17
www.rtve.es/play/videos/mananeros-360/programa-603/16926900/
Bueno, pues parece que, como es tradición, el ejército ruso se ha comportado como una banda de chapuceros que, si ganan, una guerra, es siempre por aplastamiento y casi nunca por habilidad. Ya pasó en la Primera Guerra Mundial, y en la Segunda. Y no iba a ser ahora menos.
Y a pesar de eso, o justamente por eso, creo que Occidente también está haciendo el ridículo con sus argumentos de propaganda. O es eso, o nos toma por gilipollas, cosa nada improbable.
Pongamos varios ejemplos de ambas cosas, y cereo que bastante claros, para cualquiera que sea un poco amigo, o conocido de vista, de la lógica. Empezamos por los rusos:
-Atacan Ucrania de Este a Oeste, cuando todos los ríos corren de Norte a Sur. Que alguien me explique eso. ¿Les apetece cruzar ríos con artillería enfrente? ¿Lo consideran deporte olímpico?
-Atacan un país de cuarenta y tantos millones de habitantes, al que previsiblemente iba a apoyar medio mundo, y lo hacen con una cantidad ridícula de tropas (150.000 hombres, coinciden varias fuentes). Luego la cosa no avanza, y cuando el enemigo recibe refuerzos, retrocedes. Genial, oye. Una finta táctica.
-Dejan pasar siete meses antes de darle leña a las infraestructuras energéticas del enemigo. Ahora se han puesto a ello y la gente se echa las manos a la acbeza. Coño, lo raro es que hayan tardado tanto. Mira lo que tardaron los americanos en dejar a Irak a oscuras...
-No bombardean nudos ferroviarios ni los escasos puentes del Dnieper para evitar que el armemento Occidental llegue al frente.
-Decretan la movilización general tarde, mal y nunca.
Y ahora Occidente:
-Diseñan sanciones que le hacen más daño a ellos mismos que al enemigo. A una parte de ellos mismos, claro. No a todos. Hay otros que se forran.
-Afirman que los bombardeos con misiles son una represalia contra la población, cuando resulta que 100 misiles matan a 15 personas. Lo que viene a ser un minuto bueno en Dresde.
-Y para colmo, exigen incrementar sustancialmente el gasto en defensa. ¿Y para qué vamos a gastar más? ¿Para defendernos de esos chapuceros?
A día de hoy, parece claro que ni las más asustadizas de las viejas temen que Rusia ataque mañana a otro país. ¿Por qué vamos a gastar más? ¿Por qué tenemos que mantener las sanciones? Los rusos son unos inútiles, vale. Son unos mequetrefes que se creen la hostia cuando no tienen media leche. Vale.
¿En qué quedamos? ¿Vale la pena el sacrificio por frenar a un enano así?
¿O es que no es tan enano?
¿En cual de los dos lados de la moneda nos mienten más?
Cada vez los entiendo menos, y eso que llevo desde la adolescencia metido en este mundillo. Se han popularizado hasta las películas y series no comerciales, los cómics, el manga/anime, lo underground se ha escapado del subsuelo y ha terminado por caer bien al mundo; incluso los superhéroes ya dan hasta para tesis y premios. El mundo ahora es más bonito, ya nadie señala a nadie si lo pilla hablando de un tema "friki", término despectivo que terminó por implementarse y convertirse en una definición de orgullo. Si hasta surgió un día para dicho orgullo.
Todo es mejor ahora, sí, pero... ¿por qué no puedo evitar sentirme incómodo? ¿Por qué no puedo evitar quejarme de un ambiente que comprendo tan bien y donde hasta ahora me sentía integrado?
Deseo recapitular para ver si así esclarezco el asunto.
Conseguir material para fans hoy en día es más fácil. En la capital cerca de donde vivo estaban las dos únicas tiendas que conocía sobre el tema. Había que pillar el bús adrede para bajar y conseguir material. Todo lo que había allí me gustaba, lo deseaba, e invertía mi paga con sabiduría impulsiva de esa que siempre acierta, puesto que todo allí me parecían tesoros que sólo podía apreciar una vez al mes o cada dos. Además estaban los artículos de importación, que era lo más inaccesible de todo, joyas de la corona en otros idiomas que te hacían soñar despierto.
Ahora, en dicha capital hay como siete comercios donde poder obtener cualquier tema de frikerio. Tengo coche y capacidad de bajar allí varías veces al mes si me lo planteo. Hay ahora tanta variedad que ya no sé ni qué comprar. Los artículos de importación son tan posibles y asequibles por Internet que han perdido su brillo. De hecho las últimas veces que fui ya ha sido por acompañar a algún amigo, limitándome a inspeccionar sin más, entendiendo cada vez menos las novedades por las que los adolescentes actuales se flipan tanto. Fui así, por eso no puedo ni debo culparles, pero es que en este punto de la vida apreciar desde fuera esta actitud…
Asumo que de haber nacido en los 2000 sería un fan más del Fortnite, por ejemplo, porque es lo que toca con la edad. En mi momento fueron el Counter Strike o el Team Fortress 2 y ahora es éste juego o el LOL y similares. Por eso sonrío cuando alguien de mi edad critica estos videojuegos masivos. Dentro de 10 años serán otros juegos los que manden, es lo lógico y por lo tanto lo natural. Cada vez existirán más y más jugadores.
Hoy en día hay exceso de cualquier medio de ficción. Vivir la transición de ambas épocas te permite verlo con perspectiva. Quienes son más jóvenes ya han nacido con todo este boom y lo tienen normalizado. Se dejan llevar por todos esos youtubers, videojuegos on-line masivos y avalancha de series no porque no tengan voluntad, sino porque les parece lo normal, es lo que han conocido desde que tienen conciencia. No han caído en ninguna trampa comercial, nacieron en mitad de todo ello.
Qué tiempos aquellos cuando eras el raro de la clase. El único con consola u ordenador, lo cual podía provocar dos reacciones ante los demás: o les caías bien por interés/condicionamiento social, o te repudiaban por ser un friki de esos que se pasan el día en la consola. Y, bueno, visto ahora con retrospectiva, no les faltaba razón, pero tampoco era motivo de repudio, aunque quizá es la reacción lógica ante lo que no se entiende, y más a esas edades tempranas donde uno se deja llevar más por el ego, lógico debido a la falta de experiencias que labren la personalidad.
Analizando, ese niño que fui debió de haber jugado menos a la consola. ¿Pero qué iba a saber? No me puedo culpar, había una obsesión. Era y es fascinante el manejar juegos y programas de ordenador. Te da cierto poder que no tienes en la vida real. Quizá ese fue mi inconsciente por aquel entonces, sabiendo actuar a tiempo cuando, cerca de los 20, dejé de jugar a videojuegos durante años. De las mejores decisiones que he tomado, pues comencé a conocer gente y a vivir aventurillas típicas de la vida. Me dio una madurez que ninguna PlayStation puede otorgar. No soy despectivo hacia las consolas, en serio, pues amo el mundo de los videojuegos, sigo al día sobre novedades, pero he aprendido a separar y a saber que no son nada vital para mi vida. Cada uno aprendemos de maneras diferentes ese lema sobre que hay cosas más importantes en la vida.
Ego, esa es la cuestión. Para mí rasgos del ego son el auto convencimiento (cómo puedo haber metido la pata, eso ha pasado por culpa de Pepe, está claro. He fallado porque da la casualidad que...). Asuntos que no nos gustan en nuestras vidas permanecen porque nos repetimos constantemente que es por tal o por esto otro. Y ahí siguen y seguirán. Pero el discurso interior prosigue para mantenerlo, cegando. Eso es muy del ego, la ceguera sobre nuestra propia vida. Y si algo tiene también el ego es que los niños tienen cantidad, son egoístas por naturaleza lógica. El tener pocas experiencias te lleva a rellenar huecos de los que se encarga el ego. Conforme adquirimos vivencias, vamos amoldando el mundo hasta entenderlo dentro de lo soportable. El ego no termina de irse, pero ya somos más conscientes de nuestros actos y los errores merman, aunque jamás terminan, por supuesto.
Si nombro al ego es porque noto en estos entornos fan que hay abundancia de ello. No ego en el sentido de soberbia o superioridad, para nada, somos gente que en su mayoría hemos estado retraídos (eso dice el tópico, donde le doy la razón), y aunque nos cueste socializar, agradecemos compartir gustos, lo celebramos. Nos agrada hablar de nuestros gustos y de lo que hemos comprado... quizá demasiado, muy efusivos en ocasiones, exagerados al elevar a alta categoría una obra de ficción, defendiendo hasta la frustración cualquier opinión contraria.
¿Os suena esta negación? Ego, en el sentido de convencerse de qué es lo mejor y qué no, ego al estilo infantil. Lo demuestra las fuertes discusiones que en ocasiones se generan en torno a una obra. He vivido charlas que fueron a peor a partir de la trama o del personaje de tal o cual cómic. Es surreal. Me quedo atónito cuando en alguna red social están que se matan porque tal personaje es así, o porque esta serie es asá o termina de cualquier manera. Les va la vida en ello, su actitud es de fanático ante algo que ni les da comer, y de la que no pasa nada si deja de emitirse. Es ese fanatismo del fan medio el que me echa para atrás, de cómo es capaz de romper hasta amistades por culpa de que Lobezno o Batman ya no molen tanto como antes, de defender sobre su propia integridad la calidad de un videojuego o de tal guionista. Son discusiones que suceden, las he vivido, y mi sentido común sigue sin entenderlo, echa hacia atrás asustado.
Es lo que noto, que la cultura otaku, friki, fan no madura. Sí que madura en el sentido de buscarse la vida y formar una familia, encima con alguien de gustos comunes donde sabes que nunca vas a tener discusiones de porqué te gastas tanto dinero en esa figurilla o película... Vaya, otro problema, ¿no es exagerado a veces la de cantidad de dinero que se gasta uno en sus aficiones? Hay casos y casos, claro, pero a más de uno he conocido que se ha dejado un pastizal en cierto juego de cartas o en tomos y tomos de manga. ¿Para qué esa necesidad material? Luego vienen los problemas económicos, pero como ya me respondieron una vez: "Es mejor que gastárselo en droga". Vale que la salud no se te deteriora, pero sigue siendo un problema esa necesidad de acumular por acumular, obsesión por adquirir más y más de tu afición, que de ser algo que te apasionaba pasa a ser, eso, un problema. Ya no te evade ni llena, al contrario. Me temo que este asunto se bifurca más hacia cómo han aprovechado las empresas para sacar tajada. De ser un mercado marginal a ser uno de los dominantes de tantos. Consumismo. Todo sea por el beneficio.
Deduzco que estas generaciones poseen una madurez tardía debido al tiempo que invierten en aficiones. Ver películas, leer, jugar videojuegos... son experiencias, sí, pero un tanto artificiales en su mayoría. Salvo por esas obras que de verdad enseñan y hablan sobre asuntos de la vida, la mayoría son entretenimiento sin más, estímulos que activan la imaginación y te evaden, incluso a veces demasiado. Para que no resulte en exceso, hay que racionar, no abusar, pero de mi entorno pocos veo que nivelen las aficiones. Y lo noto cuando hablan sobre asuntos reales, pues suelen compararlos con ejemplos que han visto en una serie. Una serie es ficción, no te va a dar una experiencia real con la que poder opinar con base y menos aún para actuar contra la vida. Me asusta el cómo se compara una situación con algún episodio de tal serie o, mira, es como en tal película. De acuerdo, la ficción se basa en lo que ha escrito alguien real que tiene o tuvo una vida, plasma experiencias y ocurrencias para crear ficción. Pero hay que saber separar, no me cuadra que me des una lección sacada de una serie de humor (me ha pasado) puesto que dicha serie tiene un planteamiento humorístico, así que sus frases y situaciones se dirigen a entretener, fueron creadas para un entorno con cierto propósito. Hay obras de ficción que de verdad te dan un golpe de realidad, pero son muy pocas, porque en su mayoría existen por y para el ocio, y con ello obtener beneficios.
He recordado el cómo se comunican y actúan los más jóvenes de este entorno. Me da la impresión que se mueven y hablan constantemente como si estuviesen en una película. Imitan a personajes planos de sus obras favoritas, entonan la voz como lo haría un actor de doblaje. Es la impresión que me da, igual son paranoias mías.
Y es que cuando alguien dice con orgullo que lleva 500 horas en tal juego, no sé qué sentir. No me incomoda, pero me da la impresión que esa cantidad de horas se podían haber invertido para algo mejor que el ocio. Hacer tu hobby un estilo de vida es legítimo, ¿pero por qué no puedo evitar pensar que hay algo que no termina de ser del todo correcto? Cuando te dedicas a algo, lo que sea, te enfrascas X horas al día hasta que te conviertes en un entendido o incluso experto sobre el tema. Pero supongo que hay actividades que merecen más la pena que otras. No soy quien para decir cuáles son mejores o adecuadas, no es correcto, pero en mi estilo de pensar y de vivir actuales, ya no me sentiría orgulloso de ser bueno jugando a tal videojuego de más de cien horas. De hecho tiendo ahora a los juegos indies porque son cortos y artísticos, quizá una forma de engañarme/convencerme de que no estoy perdiendo tanto el tiempo. Esa niñez de viciado ya no volverá, aunque ya no podré negar que existió.
Debe ser que me hago mayor (lo que me faltaba), pues cada vez me siento más cómodo con "los demás", esos que son ajenos a toda esta cantidad de cultura e información sobre videojuegos, películas, mangas... (de series no, porque de series está la mayoría de personas metido en ellas). Me resultan ahora más auténticos y maduros, sinceros y duros a doler porque conocen mejor de qué va la vida. En su mayoría son gente gris, para qué engañarnos, pero al menos me ponen los pies en el suelo. Supongo que lo mejor al final es un punto medio, como siempre.
Gracias por leerme.
El otro día me dio por publicar una tabla de la población con que contaban las provincias españolas en 1900. En total, nuestra población no alcanzaba entonces los 19 millones. Hoy sobrepasamos ampliamente los 47 millones, y estamos mucho peor distribuidos sobre el territorio, creando ese curioso fenómeno de la baja densidad absoluta y la enorme densidad relativa. Un fenómeno que, pensándolo friamente, seguramente tenga muchísimo que ver con la propagación de coronavirus, por cierto.
La cuestión es que todo el mundo da por hecho que la población tiene que crecer, igual que el PIB. El capitalismo va de eso. Pero no es cierto. Si queremos cambiar de sistema, lo primero que tenemos que buscar, a nivel nacional y a nivel mundial, es la reducción de la población.
Cuando España tenía 36 millones de habitantes, a mediados de los setenta, el país funcionaba. Hoy, con la mecanización, funcionaría igual o mejor. Bajaría la demanda y no nos podríamos permitir ni el low cost ni los bajos salarios. Bajaría la presión sobre el medio ambiente y bajarían los precios de la vivienda, tanto los absolutos como los relativos.
El problema está en el periodo de transición: mientras la población envejece, y envejece a lo bestia, ¿qué se puede hacer? Hay muchas soluciones, y no me voy a poner a detallarlas aquí, pero lo que desde luego no arregla nada es dar una patada al bote para que avance otros pocos años. La transición es posible, pero al capital nole interesa.
España, con un 20% menos de habitantes, produciría del orden de un 7% menos, y la reducción podría ser aún menor. El resultado en la renta per cápita, es obvio: enriquecimiento general. Sólo imaginad por un momento qué ocurriría con el precio de la vivienda si desapareciesen 10 millones de habitantes. Estilo "Leftovers". ¿Y con el mercado de trabajo?
España, con un 20% menos de población sería más limpia, más verde y más humana.
Lo único que nos separa de eso es la avaricia de un sistema que necesita un crecimiento perpetuo para seguir vendiendo sus porquerías. Eso,y la ciega estupidez de quienes abrirían de par en par las fronteras para que la población volviese a subir con los excedentes de otros lugares.
Lo siento, amigos, pero si la clave del capitalismo es el crecimiento, sólo se puede cambiar de sistema decreciendo. Y lo primero, lo fundamental es decrecer en número.
Por eso estoy a favor del aborto y la eutanasia y en contra de la inmigración. Ya no puedo hablar más claro.
Desde mediados de los sesenta, que fueron los años en los que el llamado "Cine Clásico" tocaba a su fin, la representación de la violencia se fue haciendo cada vez más gráfica en el cine norteamericano. En el pasado, autores como John Ford o Sam Fuller, habían sido sólo dos de los muchos directores de renombre que, incluyendo gran violencia psicológica en sus películas, nunca o casi nunca habían procedido a mostrarla de una manera gráfica y descarnada. De hecho, durante los años treinta, cuarenta y cincuenta, se había llegado a considerar como un ejemplo de maestría narrativa insinuar aspectos crudos de la realidad como la violencia y el sexo, en lugar de hacerlos explícitos.
Esto, este lugar común que algunos críticos epidérmicos consideran un marchamo de calidad, me parece una idiotez, falsa en sus fundamentos. Muchos directores de aquellos años hubieran optado por una violencia gráfica, y un sexo más explícito, si la censura se lo hubiera permitido. Por otra parte, me parece fundamental, si vamos a acercarnos a una de las muchas cloacas humanas de este mundo miserable, mostrar los efectos que la violencia y la crueldad del hombre pueden infligir en personales, animales y plantas. Ahora bien, que el cineasta sea capaz de observar esa violencia sin el gusto por el morbo fácil, y haciendo uso, pese a todo, de elegancia y contención...esa creo yo que es una virtud excepcional. 'La jauría humana' es una de las películas más perturbadoras del cine americano de los sesenta, y su director, Arthur Penn, es uno de esos realizadores que con una mirada limpia observan hechos repugnantes.
Esta película, a pesar de contar ya con treinta y cuatro años de existencia, de ser una película con abundantes diálogos, de contar entre sus intérpretes con profesionales curtidos en el teatro y en el Actor's Studio, no me parece que haya envejecido prácticamente nada. Viéndola hoy, sus imágenes resultan igual de perturbadoras, de mareantes, de insoportables. En su momento, fue un sonoro fracaso y un escándalo. La América del buen rollismo de los sesenta no podía tragar este puñetazo en el estómago, que indagaba con ferocidad en la oscura América Profunda de mitad de siglo. Y su impactante violencia, que ahora no sorprende tanto, dejó a los críticos estupefactos y provocó que escribieran auténticas barbaridades sobre ella.
Paseaba por la ciudad de Vigo y de forma totalmente casual, me topé delante del restaurante de comida italiana regentado por un libanés, un establecimiento que se hizo viral por la actitud de su dueño de echar a unos turistas isrealíes que estaban consumiendo en varias mesas de su terraza. El vídeo sigue circulando en Internet para el que lo quiera ver.
Cuando ocurrió la polémica, las redes sociales echaron humo, hubo insultos y críticas hacia el dueño del negocio pero también muchas mas muestras de solidaridad y apoyo a su acción y manifestaciones públicas de acudir a comer al restaurante en ex profeso para solidarizarse con el dueño en particular y con la causa palestina general.
Me quedé sorprendido con el hallazgo...y decidí entrar en el interior del local. En aquel momento, el comedor estaba casi vacío, pero estaba el dueño, un hombre de tez oscura, de apariencia agradable y que transmitía bondad y cortesía, me hizo sentir como si estuviera en mi casa.
Poco después, un hombre joven e invidente entró en el local y el dueño le ayudó a sentarse, debían ser amigos desde hacía tiempo, por la complicidad que mostraban el uno al otro. En ningún momento, poco a poco, fueron entrando clientes al local, aunque sin llenarse por completo. No vi que el dueño se comportase de forma borde ni hacia sus empleados ni hacia sus clientes.
El dueño se me acercó y le dije que quería comer, pedí un plato de carne, algo de pan, un postre y un café. Pero le hice un comentario con tono normal: "¿Cómo lo lleva? Me refiero a lo del juicio. ¡Espero que salga bien! - apostillé.
Él me respondió con una agradable sonrisa: "No se sabrá nada hasta septiembre ¡pero si sale mal da igual!".
Se notaba que el hombre libanés no estaba arrepentido de su acción. Según contó a un medio de comunicación, había triplicado sus ingresos pero se veía que para él, eso no era lo mas importante ni mucho menos.
Él se quedó observándome feliz de contar con mi apoyo y pensó de forma equivocada que formaba parte de la nueva masa de clientes que había acudido expresamente a su restaurante por su acción viral, una acción que evidentemente, le trajo consecuencias positivas y otras negativas. Pero no, acabé allí por azares del destino.
Durante todo momento, mientras comía, seguía observando al dueño, incapaz de ver a un hombre con comportamiento racista, maleducado, borde y violento que algunas personas con mala intención dicen en sus falsas reseñas en Internet.
Posteriormente, se acercó a mi mesa, a traerme el café con leche que había pedido y le pregunté sin rodeos: "Ellos se lo buscaron ¿No?"
Él me miró con un suspiro e hizo una mueca que me hizo dudar de quien empezó el incidente que derivó en la expulsión de esos turistas isrealíes de las mesas, (eso sí, con todos los gastos a cuenta de la casa) pero el dueño me dijo "Si no existiese la grabación, la verdad de ese incidente hubiera quedado solamente entre ellos y yo. Pero gracias a esa grabación, los que quedaron mal han sido ellos." Creo que la animadversión entre el grupo de turistas isrealíes y el hostelero libanés se volvió recíproca al descubrirse la procedencia de unos y otro. Israel había invadido su país El Líbano en varias ocasiones para atacar a organizaciones como la OLP o Hezbolá y por supuesto, estas invasiones habían ocasionado numerosas víctimas libanesas. Tampoco conozco la biografía al detalle de este señor y su familia. ¿Tendrá familiares palestinos? ¿Habrá muerto algún familiar o amigo por culpa de los ataques del ejército de Israel en su país? No quise preguntar mas.
Rara vez, suelo dejar propina en un negocio de hostelería, pero en este caso hice una excepción y le dejé una moneda de 2 euros en la cajita de madera que traía para las propinas, aunque la cuenta la pagué con tarjeta.
Antes de salir del local, saqué una foto a la bandera palestina, la bufanda y el pañuelo palestino que habían colgados en la entrada a modo de atrezzo. Era como aviso sin letras de "reservado el derecho de admisión".
En el momento de percatarse que estaba sacando una foto a todo eso, el dueño me gritó con entusiasmo: " ¿Quieres que me saque una foto contigo?" No me gusta sacarme fotos con personas que no conozca de nada aunque estas personas seas famosas, pero con él, hice una excepción.
Le entregué mi teléfono móvil a uno de los empleados, que no podía disimular su orgullo y satisfacción, de tener un jefe así, de trabajar en un negocio así y de tener clientes como yo, mientras nos sacaba varias fotos a ambos. Su jefe posó a mi lado con una sonrisa mientras hacía con la mano el símbolo de la victoria. Sus sentimientos trascendían mas allá de tener un cliente mas.
Este artículo no sirve para parar el sufrimiento de los civiles de la franja de Gaza y Cisjordania. Pero que sepa el pueblo palestino que estamos en contra de sus ocupantes, torturadores y verdugos durante décadas. Ellos se lo buscaron.

Me lo contó un cristalero que lo adivinó por casualidad: si dejas un espejo enrome en el suelo y sueltas un perro encima, el animal se morirá de miedo. El pobre tipo lo hizo sin querer, por casualidad, con un espejo de varios metros cuadrados y un cachorro de unos seis meses al que dejó sobre el espejo cuando llamaron por teléfono.
El perro piensa que está en el vacío y que se caerá en cualquier momento. Unos salen corriendo como si los persiguiese un tigre y otros se encogen esperando el batacazo que nunca llega, pero siguen encogidos, gimiendo sus oraciones, mientras esperan la muerte.
Mi conocido el cristalero se asustó tanto que dejó el teléfono un momento y sacó a su amigo del espejo. Pero no lo olvidó.
¿Y nosotros? ¿Sobre qué espejo estamos ahora, en plena pandemia, sin saber cómo será nuestro futuro, sin poder ganarnos la vida y cómo podremos relacionarnos con los demás? Creo que el ejemplo es bueno, porque gran parte del miedo viene de una ilusión óptica.
Lo que creemos ver no es la realidad. Lo que creemos ver es el reflejo de lo que hemos visto hasta ahora, pero no tiene relación, necesariamente, con lo que va a suceder. La cuestión está en no aferrarse a lo que conocíamos: a lo mejor hay que volverse al campo. A lo mejor hay que renunciar a algunas de nuestras creencias, y ojalá sean las malas en vez de las buenas. A lo mejor, simplemente, hay que aprenderse algunas normas nuevas en este juego de rol, pero sin perder de vista lo que son fines y lo que son medios. Insisto: fines sólo hay tres: ganarse los garbanzos, estar con quien quieres, hacer lo que quieres. Lo demás son medios.
Habrá espacios. Habrá oportunidades. Habrá ocasiones de cubrir los huecos que dejaron los muertos, tanto las personas como los negocios: lo único importante es no quedarse paralizado sobre la superficie pulida de la incertidumbre.
Si crees que hay que huir, huye. Pero no te quedes quieto.
“Matar al mensajero” (Kill the messenger, Michael Cuesta, 2014) es una película, basada en la novela de Nick Schou de título homónimo, que cuenta la historia real de Gary Webb, un periodista norteamericano que investigó las conexiones entre el gobierno de EEUU, el tráfico de droga y golpes de Estado en Latinoamérica. Ambientada en los años noventa del siglo pasado, cuenta las investigaciones de este periodista y las revelaciones que hace en una serie de artículos titulados “Oscura Alianza” (“Dark Alliance”). Según las palabras del periodista, se trataba de “una de las alianzas más extrañas de la historia moderna: la unión de gángsters de Los Ángeles con un ejército respaldado por Estados Unidos que intentaba derrocar a un gobierno revolucionario socialista”.
Una película imprescindible, muy bien realizada, y necesaria para entender la persecución política y mediática sobre los periodistas o personas anónimas que revelan crímenes de Estado o destapan casos de corrupción a gran escala.
La película se centra en la historia del periodista y de su caída en desgracia después del escándalo suscitado por sus publicaciones en 1996 contra los servicios de inteligencia del gobierno americano. En aquel momento Gary Webb no fue directamente perseguido, ni acallado, ni encarcelado. Lo interesante del film es ver cómo se orquestaron tácticas algo más sutiles contra él, que funcionaron a un nivel profundo.
Al principio se encontraba en una posición mediática heroica y era reconocido por su investigación. Pero poco después, cuando se enfrío la situación y la agenda mediática continuó hacia adelante, su vida empezó a convertirse en un infierno. Hubo una sutil persecución privada implacable hacia su persona, con amenazas veladas y con una campaña primero de desprestigio pública, luego económica. Le tildaron de mentiroso, de inventar hechos y fuentes de información, se metieron en su vida personal. Los grandes medios, el Washington Post, The New York Times, Los Angeles Times y finalmente su propio periódico, San Jose Mercury News le dieron la espalda. Después de aquello su vida dejó de ser igual, fue poco a poco apartado de su trabajo y malvivió durante mucho tiempo, sumido en una depresión de la que nunca se recuperó.

*(aunque son hechos históricos, el artículo contiene "spoilers")*
Los hechos en principio sonaban rocambolescos. Webb descubrió que en los años ochenta, la CIA (Agencia central de inteligencia de EE.UU.) importaba clandestinamente pasta de coca desde Latinoamérica y la repartía a las mafias locales de Los Ángeles para la elaboración del crack, una droga de baja calidad que hizo estragos, especialmente en los barrios de población negra y que terminó por extenderse por las grandes ciudades de todo el país. Esta práctica estaba diseñada para recaudar dinero y financiar la compra de armas, en concreto financiar a “la Contra” nicaragüense, una guerrilla armada, para dar un golpe de Estado contra un presidente elegido democráticamente que lideraba un movimiento de izquierdas en dicho país.
Estas revelaciones comprometieron la imagen del gobierno norteamericano, tanto en política exterior como en su propio país, pues también actuaban en pleno suelo estadounidense. Hubo una fuerte respuesta social por parte de colectivos de población negra que estaban verdaderamente indignados, pero los hechos siempre fueron negados oficialmente.
Nicaragua sufrió durante más de medio siglo no ya una injerencia norteamericana en su política interna, sino un control total. Después de la crisis del 29 y la gran depresión, se intensificó este dominio sobre Latinoamérica en general y en Centroamérica en este caso particular, principalmente por un control de las materias primas pero también en el marco del dominio geoestratégico.
Todos los intentos de emancipación de los pueblos de cara a las prácticas imperialistas que llevaba a cabo Estados Unidos en ese momento contra ellos fueron duramente reprimidos. A finales de estos años 20 se plantó el germen de la resistencia contra los invasores, con el movimiento revolucionario de Sandino, aunque se defendían de forma precaria. Así lo cuenta el escritor Eduardo Galeano en “Las venas abiertas de América Latina” (ed. siglo XXI, 1971):
Aún tras el asesinato del general Sandino por parte del jefe de la guardia nacional, Somoza, y posterior dictadura que éste lideró y que su familia continuó a lo largo de las siguientes décadas, el espíritu de la resistencia seguía perviviendo y acabó por reformularse medio siglo más tarde en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), partido político que lideraría la Revolución Sandinista y derrocaría la dictadura en 1979.
Un gobierno elegido democráticamente con ideología marxista y socialista no era lo que Washington más deseaba, y puso en marcha un movimiento contrarrevolucionario, o “contra”. Se trataba de grupos paramilitares guerrilleros que actuaron amparados y financiados por ellos para acabar con el recién estrenado gobierno nicaragüense. Empezó a primeros de los ochenta pero continuó prácticamente toda la década. En 1986, el Tribunal Internacional de La Haya condenó a Estados Unidos por estas actividades. Aunque este nunca acató la sentencia (1).
Años más tarde se descubriría que una de las fuentes de financiación para la organización de la Contra nicaragüense provenía de la venta clandestina de armas a Irán por parte de la CIA, recogidos en el llamado irangate o Irán-Contra (2). Pero lo más sorprendente llegaría más adelante con las revelaciones del periodista Gary Webb. Otra trama que permanecía velada, esta vez en suelo doméstico, y que tenía que ver con el negocio de la droga, y más específicamente del crack.
Lo cierto es que es difícil dar crédito a esta última afirmación porque parece algo sacado de una desquiciada teoría de la conspiración. Si bien es cierto que la distribución del crack ya existía de forma marginal a principios de los ochenta, según los artículos de Gary Webb, esta trama hizo que se abarataran los costes y se expandiera masivamente. Se trataría del propio gobierno actuando de narcotraficante, extendiendo una epidemia que destrozaría a los barrios pobres durante una generación y sacando un beneficio de ello con el que cometer atroces crímenes en un país extranjero ¿alguien da más?
La primera vez que supe de esta historia fue en un libro titulado “La solución” (ed. Debate, 2012), de Araceli Manjón-Cabeza, profesora de derecho penal de la Complutense que ha tenido cargos en la Audiencia Nacional y ha asesorado a varios organismos en materia de drogas y blanqueo de capitales. Un libro absolutamente esclarecedor sobre la historia de la prohibición y la llamada “Guerra contra las Drogas”. En uno de sus capítulos titulado “El crack, la contra nicaragüense y la CIA: la “Oscura Alianza”, hacía referencia a estos artículos y a esta trama y detalla pormenorizadamente en qué consistía:
Estas revelaciones que salieron a la luz una década más tarde gracias a estos artículos ya eran, sin embargo, conocidas dentro de Washington; que apuntaban a un grupo corrupto dentro de los servicios de inteligencia actuando a nivel individual, y que no querrían verse como crimen institucional ya que, el entonces presidente Reagan había hecho pública y notoria su posición en contra del movimiento sandinista en Nicaragua. De hecho, esto fue investigado por el Comité de Asuntos Exteriores del senado de Estados Unidos, que presentó el informe Kerry en 1989 (3).
El informe concluía que se habían realizado pagos de importantes sumas de dinero a narcotraficantes con fondos del congreso. El nombre del informe hace referencia al senador que investigó los hechos, John Kerry, del partido demócrata, el que fuera candidato por la presidencia años más tarde, perdiendo en favor de George Bush hijo.
Casi una década después de aquel informe, saldrían las publicaciones del San Jose Mercury News, las cuales tuvieron notoriedad en un primer momento y luego fueron desacreditadas y ninguneadas por los mismos medios de comunicación que le dieron difusión. Acabaron machacando mediáticamente al autor y la historia importante se diluyó entre los ríos de tinta que daban voz al gobierno prácticamente como una víctima y al periodista como poco profesional y charlatán.
Aún así, se iniciaron investigaciones institucionales por parte del congreso, de la CIA y del departamento de justicia, que harían varios informes que admitían “irregularidades” y mala praxis pero no validaron todas las tesis y no se llegaron a tomar medidas de calado al respecto.
Webb, a pesar de su caída en desgracia, siguió investigando otros asuntos y preparaba nuevos artículos, pero su vida se truncó de golpe. En 2004, casi diez años más tarde desde que fuera célebre por las publicaciones, lo encontraron muerto en su propio apartamento con dos tiros en la cara. El juez dictaminó que fue un suicidio.
Matar al mensajero (4) es una historia “de película”, sorprendente, pero sobretodo impactante. Y sigue estando más que vigente en los tiempos que vivimos. Es necesaria para entender la importancia del periodismo de investigación y el apoyo que necesita. Nos debería hacer reflexionar sobre gravedad de los hechos llevados a cabo por gobiernos denominados democráticos, y sobre el tratamiento informativo de ello; y tendría que hacernos más críticos si cabe de cara a estos medios de información, para exigir su compromiso con la verdad y con la ética profesional desde todos los sectores de la sociedad.
(1) Artículo de El País de 1986 en relación a la sentencia del tribunal de La Haya: elpais.com/diario/1986/06/28/internacional/520293616_850215.html
(2) Trama Irán-Contra: es.wikipedia.org/wiki/Irán-Contra
(3) Informe Kerry de 1989: es.wikipedia.org/wiki/Informe_Kerry
(4) Sinopsis película: www.filmaffinity.com/es/film936293.html
Marina descubrió la frase en el margen de un libro de filosofía que alguien había olvidado en el café: "Esta frase es falsa". La subrayó tres veces con su bolígrafo azul, como si más tinta pudiera resolver la paradoja. Cerró el libro y lo dejó donde lo había encontrado, pero la frase se fue con ella.
Esa noche no pudo dormir. La frase giraba en su cabeza como un disco rayado. Si era falsa, entonces era verdadera. Si era verdadera, entonces era falsa. A las tres de la madrugada, agotada, se levantó a preparar té. Mientras el agua hervía, escribió en su cuaderno: "Soy una mentirosa". Era la versión corta, más personal. Si ella era mentirosa, entonces esa declaración era mentira, entonces no era mentirosa, entonces...
El silbido de la tetera la salvó de la espiral.
Durante semanas, Marina funcionó con el piloto automático. Trabajaba en la biblioteca universitaria, catalogando libros que otros leerían, ordenando conocimiento que otros absorberían. Pero cada vez que encontraba una nota al margen, un subrayado, una anotación, pensaba en aquella primera frase. Los márgenes de los libros empezaron a parecerle peligrosos, como grietas por donde podía colarse el vértigo.
El terapeuta le había enseñado técnicas de meditación, pero Marina siempre terminaba en el mismo lugar: observando sus propios pensamientos, luego observándose observar, luego observándose observar que observaba. "La consciencia consciente de su consciencia", había leído una vez en Hofstadter. Eso era exactamente.
Un viernes, frustrada, le dijo al doctor:
-Es como si mi mente fuera el pensamiento que se piensa pensando. No puedo parar.
-Es solo ansiedad- respondió él, ajustándose las gafas. Los pensamientos recursivos son comunes. Intente la técnica militar: repítase "no pienses, no pienses, no pienses" hasta quedarse dormida.
Marina casi se rio. "No pienses, no pienses, no pienses". Pensar en no pensar seguía siendo pensar. Era otra trampa, otro bucle disfrazado de solución.
Los días se volvieron borrosos. Marina empezó a llevar un diario donde documentaba sus espirales. Una entrada decía simplemente: "Esta oración continúa: esta oración continúa..." seguida de páginas de puntos suspensivos que había dibujado compulsivamente durante una reunión de trabajo.
Su amiga Clara la visitó un sábado lluvioso.
-Estás pálida- le dijo, sirviéndole más café. ¿Cuándo fue la última vez que dormiste bien?
-Duermo- mintió Marina. Es solo que... ¿alguna vez has pensado en pensar? ¿En el acto mismo?
Clara la miró preocupada.
-Marina, cariño, estás dándole demasiadas vueltas a todo.
-"Estoy diciendo que estoy diciendo"- murmuró Marina, más para sí misma que para Clara. Incluso ahora, al decirte que pienso demasiado, estoy pensando en que pienso demasiado.
Clara tomó su mano.
-Necesitas salir de tu cabeza. Vamos a caminar.
La playa estaba desierta. El viento de otoño levantaba pequeños remolinos de arena. Marina observaba las olas, tratando de vaciar su mente, pero entonces llegó el pensamiento: "La ola que trae olas". Cada ola era consecuencia de la anterior y causa de la siguiente. Un sistema perfecto de recursión natural.
-El mar no piensa- dijo Clara, como si pudiera leer su mente. -Solo es.
Marina asintió, pero en su interior sabía que incluso el mar repetía su mensaje eternamente, sin poder detenerse. "El mar dice sin decir, dice sin decir", pensó, y esta vez no luchó contra el pensamiento. Lo dejó estar ahí, flotando.
Esa noche, sola en su apartamento, Marina abrió su cuaderno en una página en blanco. Escribió: "Yo que me digo diciéndome". Era Cortázar, recordó. Él también había estado aquí, en este lugar extraño donde el yo se desdobla y se observa.
Pero entonces algo cambió. En lugar de angustiarla, la frase la hizo sonreír. Había algo casi cómico en todo aquello. Como un perro persiguiendo su cola, sabiendo que es su cola, pero persiguiéndola igual.
Tomó el bolígrafo de nuevo y escribió: "Te prometo que te prometo". Una promesa de promesa. Un compromiso con el compromiso mismo. Se rió en voz alta, sola en su cocina a medianoche.
Esa noche no intentó dormir. En lugar de eso, se sentó en su escritorio y escribió una carta a sí misma:
"Querida Marina que leerá esto: cuando leas esto, serás otra Marina, una Marina futura que recuerda a la Marina que ahora escribe. Y esa Marina recordará a otra Marina que escribió sobre si misma. Somos un eco del eco, una reverberación de nosotras mismas a través del tiempo."
El lunes volvió al trabajo. Su supervisor le preguntó si se sentía mejor.
-Sí- dijo Marina. He decidido que soy como el mar.
-¿El mar?
-Repito y repito, pero cada repetición es ligeramente diferente. Como las olas. Nunca la misma, siempre la misma.
Su supervisor la miró extrañado, pero Marina no intentó explicarse mejor. Algunas cosas, pensó, son la mirada que se mira mirando. Solo tienen sentido cuando las experimentas.
Esa tarde, en el mismo café donde todo había empezado, Marina encontró el libro de filosofía otra vez. Alguien había añadido una nota bajo "Esta frase es falsa". Decía: "La paradoja no es un problema a resolver, sino un estado a habitar".
Marina sonrió y añadió su propia nota: "Repite esto: repite esto".
Dejó el libro para el siguiente lector, para el siguiente bucle, para la siguiente persona que necesitara descubrir que algunos círculos no son cárceles sino caminos. Como el latido del corazón. Como la respiración. Como el mar que nunca se cansa de ser mar.
menéame