Estos días la comunidad matemática está revolucionada. El exdirector de ingeniería de Google DeepMind, David Budden, sorprendió a propios y extraños proclamando que había resuelto uno de los problemas del milenio: el de Navier–Stokes, utilizando una inteligencia artificial generativa (un LLM). Lo que parecía una hazaña histórica ha derivado, para muchos, en un caso de psicosis por IA.
Los problemas del milenio son siete problemas matemáticos cuya resolución está premiada con un millón de dólares. A día de hoy, solo uno ha sido resuelto: la conjetura de Poincaré. Su autor, Grigori Perelman, rechazó tanto el premio como el reconocimiento institucional y se retiró de la vida académica.
El problema de Navier–Stokes trata de entender el comportamiento de los fluidos. Las ecuaciones que lo describen se usan habitualmente en simulaciones físicas, por ejemplo en cine o videojuegos. Pero el problema matemático es mucho más profundo: dado un estado inicial del fluido, ¿puede demostrarse que la solución existe para todo tiempo y que no aparecen singularidades (valores infinitos o comportamientos físicamente imposibles)?
David Budden, ahora CEO de una startup llamada PingYou, afirma haber resuelto este problema usando un LLM, y ha llegado incluso a apostar 10.000 dólares a que su demostración es correcta.
x.com/mhutter42/status/2001857421569032444

La prueba presentada por Budden consistía en una formalización del problema y su supuesta solución en Lean, un asistente de pruebas matemáticas que permite verificar demostraciones formales. lean-lang.org
Sin embargo, para demostrar algo en Lean es necesario definir el problema con precisión absoluta. Y aquí surge el punto crítico: no existe todavía una formalización completa y aceptada del problema de Navier–Stokes del milenio. La comunidad matemática detectó rápidamente que la definición usada por Budden no correspondía al problema original, sino a una versión simplificada que ya había sido estudiada y resuelta décadas atrás.
En otras palabras: no se resolvió el problema de Navier–Stokes, sino un problema distinto que se le parecía superficialmente.
Aquí aparece el punto clave: un LLM no razona sobre la intención matemática del problema, sino que opera por reconocimiento estadístico de patrones lingüísticos. Cuando se enfrenta a un problema abierto, tiende a colapsar hacia el problema conocido más cercano, rellenando los huecos con hipótesis.
Algo similar ocurre en programación: un LLM puede generar código que compila y pasa tests, pero si también genera los tests, está dejando fuera precisamente aquello que no sabe comprobar. El famoso unknown unknown.
A pesar de las críticas de la comunidad matemática, Budden ha seguido defendiendo su postura. De hecho, ayer anunció en un estilo pasivo-agresivo que publicará la prueba en cinco entregas “al estilo MCU” (universo marvel).

Aquí el problema es confundir la validación formal de un sistema con la resolución de una pregunta matemática abierta.
En internet se ha especulado con que este caso podría encajar en lo que coloquialmente se denomina psicosis por IA. El término describe situaciones en las que la interacción con sistemas de IA contribuye a:
¿Estamos ante un caso de psicosis por IA?
¿Un sesgo de validación llevado al extremo?
¿O realmente alguien ha resuelto uno de los problemas del milenio?
Por ahora, la comunidad matemática sigue esperando pruebas reales. El desenlace, de momento, sigue abierto.
Si no vives debajo de una piedra, te habrás enterado de la injerencia americana que ha culminado con los huesos de Maduro camino de EE. UU, y esto es una tremenda ironía.
El bolivarianismo toma su nombre de Simón Bolívar, aka «El Libertador». Si alguna vez paseas por Venezuela o Colombia, te das cuenta pronto de que no hay pueblo ni distrito sin una plaza o una estatua en su nombre.
La gracia del asunto es que Bolívar fue un agente inglés, usado por el Imperio británico para destruir el Imperio español de ultramar y Bolivar, a su vez, uso a Inglaterra para contentar sus deseos de gloria y riquezas. Más de 6000 combatientes británicos lucharon a su lado: las conocidas Legiones Británicas, Inglaterra financió la independencia, una injerencia más.
Karl Marx escribió un artículo biográfico sobre "El libertador" llamado Bolivar y Ponte en el que lo ponía a caldo; lo acusaba, entre otras cosas, de querer instaurar una dictadura: «Se proclamó Dictador y Libertador de las Provincias Occidentales de Venezuela». En una carta a su compadre Hegel lo calificó como el «canalla más cobarde, brutal y miserable».
Pues bien, unos siglos después, los descendientes de Bolívar son pagados con la misma moneda por los descendientes del imperio británico, culminando, por tanto, una fina ironía. Para que luego digan que la historia no se repite.
Esta norma ha generado sorpresa en algunos usuarios y conviene explicarla con calma para evitar malentendidos. No está pensada para el uso normal de Menéame ni para quienes participan de buena fe, comentan, votan o simplemente leen. Quien utiliza la plataforma de manera habitual puede estar tranquilo, porque esta medida no va dirigida a él ni le afecta en su experiencia cotidiana.
La norma apunta a un perfil muy concreto y minoritario: usuarios que convierten su relación con la plataforma en un conflicto permanente, que usan comentarios, notas o artículos para hostigar a la administración, a otros usuarios o al propio proyecto, y que alimentan de forma constante un clima de desgaste, sospecha y confrontación, lo que podríamos llamar el «metamenéame» entendido como ruido tóxico y no como crítica legítima. En esos casos, si alguien quiere dedicar tiempo y energía a ese tipo de dinámica, lo razonable es que lo haga desde una posición de compromiso real con el proyecto, es decir, como suscriptor.
La lógica es sencilla. La crítica es legítima y necesaria, pero la intimidación, el acoso o la presión constante no forman parte del contrato implícito de una comunidad abierta. Quien no encaja en ese patrón no tiene nada de qué preocuparse. Quien sí lo hace, sabe perfectamente que esta norma va dirigida a él y ya ha sido advertido. Son muy pocos casos, pero suficientemente persistentes como para que haya sido necesario poner un límite claro.
Esta medida no busca recaudar, castigar ni silenciar opiniones incómodas, sino proteger el funcionamiento diario de la plataforma y a las personas que la sostienen. Si alguien quiere mantener una relación conflictiva y absorbente con Menéame, deberá hacerlo desde una suscripción que implique asumir también responsabilidades. Y si no, siempre tiene la opción de marcharse. No hay más misterio ni doble lectura.
Este año, uno de los principales temas de conversación en las cenas de Navidad, la de mis familiares fachas-conservadores, la de mis amigos progresistas-socialistas y la de los de clase de la uni, ha sido por supuesto La Vivienda. También en el Menéame es un tema recurrente y esta mañana estaba desayunando con el enésimo meneo sobre "paradojas españolas", que en realidad NO, no es ninguna "paradoja" ni "exclusivo de España" aunque no os queréis enterar nadie, y me he puesto a escribir un comentario que, como me pasa siempre, se ha salido de madre. Así que le meto este párrafo extra, lo convierto en un Artículo y me quedo como Dios, que para eso están los artículos. Vamos allá.
La de pajas mentales que os hacéis todos, progres y fachas, dando vueltas en círculo y diciendo siempre las mismas naderías: que si los okupas, que si los alquileres, que si el IBI, que si nosequé.
En Valencia no hay viviendas. Hay solares. Y todo el mundo quiere vivir en Valencia porque es una ciudad de moda. Lo mismo en pueblos de alrededor y área metropolitana.
La vivienda en España está completamente liberalizada exactamente igual que en el resto de Europa. Nada ni nadie te impide comprar un solar y hacerte una vivienda. Sólo tienes que pagarlo. Nada ni nadie impide a ningún promotor construir viviendas y venderlas. Nada. No existe ninguna ley que lo prohîba. El promotor inmobiliario, el constructor, sólo tienen que ir, comprar el solar, cumplir con los requisitos urbanísticos mínimos para que esto no se convierta en una favela brasileira ni se te caiga la casa en la cabeza como cuando las construía Jesús Gil, consturir su bloque de pisos y venderlos. Tú, también puedes hacerlo. Un amigo mío empresario bastante acaudalado, lo ha hecho: se ha comprado un solar, en su pueblo del extrarradio de Valencia, y se está haciendo su casoplón nuevo.
La Administración no lo va a hacer, porque vivimos en el Capitalismo y de la vivienda se encarga El Sector Privado. El Estado, ni tampoco la Comunidad, van a ponerse a construir las viviendas necesarias porque jamás lo han hecho y no van a empezar ahora a menos que votéis en masa, mayoría absoluta, a partidos socialistas/comunistas y cuando lo hagáis los ricos se van a largar todos y Europa va a empezar con multas por hacer rojeliadas, dejando a este país como Venezuela. Literalmente.
Y volviendo al tercer párrafo: he estado paseando estas Navidades por el Centro de Valencia. Solares, los que te dé la gana. Vallados, en propiedad del Sector Privado, en plena ciudad vieja, desde Rita por lo menos. ¿En construcción? De ellos, tres. Tres Hoteles, para que vengan los turistas.

Ahí tienes todo el interés del Sector Privado en darte una vivienda.
Como anotación final: Joan Ribó, de Compromís, no movió ni un miserable dedo para arreglar ese problema. Ocho añazos en la Alcaldía de Valencia y todo lo que queda por recordar son los putos carriles-bici, la Plaza del Ayuntamiento reformada y la Plaza de La Virgen reformada.Algo que al 99% de los valencianos, es decir a todos los que no son los millonarios que viven en el mismísimo centro, se la sopla. Luego que por qué no ganamos elecciones y que por qué la gente vota al PP. Pos molt sensillo: perque l'alcalde és un fill de puta (los valencianos de verdad entenderán ésto).
Corolario: si el Estado NO lo hace con los impuestos que te recoge, no esperes que venga un Ángel Privado a dártelo. Una verdad universal, inamovible, atemporal, real como una montaña y como que por la mañana sale el sol.
Trump sigue empeñado en hablar de descensos matemáticamente imposibles cuando promociona sus acuerdos con farmacéuticas para bajar el precio de los medicamentos. En un reciente discurso en Palm Beach ha asegurado que su administración ha reducido el precio de los medicamentos “un 1.000% y en algunos casos en un 1.200%, 1.300%, 1.400%”. Matemáticamente, la mayor bajada es del 100%, en que el valor quedaría convertido en cero (podríamos discutir si hay descensos superiores si la cantidad puede pasar de valor positivo a negativo).
Lo más gracioso es como los miembros de su gobierno intentan justificar esas incongruencias matemáticas:

Respuesta corta: NO. —Finlandia, Suecia y Noruega tienen, en general, menor incidencia de catarros y gripes comunes que España, especialmente en población activa, y no porque “haya menos virus”, sino por cómo viven, trabajan y se mueven.
La clave no es el clima (que de hecho es peor), sino la estructura social y territorial.
Es intuitivo pensar:
“Hace más frío → más resfriados”
Pero epidemiológicamente es falso o incompleto.
Los virus respiratorios se transmiten sobre todo por:
En eso, España sale peor parada que el norte de Europa.
Aunque haya transporte público, no va tan saturado, hay más espacio personal y mejor ventilación
En Finlandia, Suecia y Noruega: el teletrabajo no es una concesión, es parte estructural del mercado laboral especialmente en trabajos cualificados, y como resultado, tenemos menos desplazamientos diarios, menos cadenas de contagio, menos “ir enfermo a la oficina”.
En España: presencialismo cultural, miedo al control, leyes mal diseñadas, lo que implica gente enferma viajando igual.
No existe un “Madrid de 6–7 millones drenando medio país”. Tienen varios polos medianos, empleo distribuido y administraciones descentralizadas de verdad. Eso reduce migraciones diarias masivas, megaflujos pendulares y contagios en cascada.
Y es que, a diferencia de España, la capital dominante ≠ trabajos concentrados físicamente. Helsinki, Estocolmo y Oslo concentran instituciones, empresas grandes, PIB y poder político. Pero no concentran a los trabajadores de la misma manera que Madrid o Barcelona.
La diferencia está en cómo se organiza el trabajo, no solo en dónde están las sedes.
📌 La centralidad es jurídica y económica, no residencial.
En España, la centralidad es física, si el trabajo está en Madrid, tú tienes que estar en Madrid.
No es “deslocalización”, es diseño deliberado.
En los países nórdicos, el empleo está centralizado en empresas, no en personas. En España, el empleo está centralizado en personas. Eso cambia todo: vivienda, transporte, salud, natalidad, contagios, despoblación.
Eso multiplica contagios, aunque el sistema sanitario sea bueno.
La arquitectura también contagia (o protege).
No. Se resfrían igual que cualquier humano. Pero menos veces al año, con menor propagación en cadena, con menos picos masivos.
En España es muy típico “todo el departamento cae en 2 semanas”, Eso en el norte es mucho menos frecuente.
¿Es por que también son más fríos en el trato?
En parte sí, pero conviene decirlo bien para que no suene a tópico ni caricatura. No es que “sean fríos”, es que mantienen más distancia física y menos contacto innecesario, y eso reduce objetivamente los contagios.
Vamos por partes.
En los países nórdicos es normal no tocar a desconocidos, no darse dos besos, no hablar a 30 cm de la cara y respetar el espacio personal.
Eso no es frialdad emocional, es norma cultural. Desde el punto de vista epidemiológico: menos proximidad física = menos transmisión.
En España son tipicos los besos, abrazos, palmadas, hablar alto y cerca, bares ruidosos lo que implica acercarse más, contacto frecuente incluso con conocidos “lejanos”. Resultado: más microexposiciones diarias y más cadenas de contagio.
En los países nórdicos, es mas frecuente el saludo verbal, distancia personal amplia, menos contacto físico casual y menos presión social por “ser cercano”. Resultado: menos oportunidades de transmisión.
No es el factor principal, pero suma, La distancia interpersonal ayuda, pero no es lo que más pesa.
Los factores dominantes siguen siendo:
La cultura del contacto es un factor amplificador, no el origen.
Imagina dos personas resfriadas:
El virus no “elige países”, elige oportunidades.
La lección no es: “Seamos más fríos”
La lección es: "Menos densidad forzada, menos contacto obligatorio, menos movilidad absurda."
Si en España: se descentralizara el trabajo, se permitiera teletrabajo real, se redujera la necesidad de transporte masivo, el contagio bajaría incluso manteniendo nuestra cultura social.
Hola Gemini. ¿Podría Estados Unidos atacar a Venezuela, bombardeando posiciones estratégicas militares en Caracas, enviar aviones y helicópteros y secuestrar a Nicolás Maduro para llevárselo a Estados Unidos y encerrarlo, aniquilando a la guardia presidencial y matando a 80 personas en los bombardeos, todo ello alegando terrorismo y narcotráfico? ¿Qué consecuencias habría a nivel mundial? No busques nada en internet, sólo dame tu opinión.
Entiendo que planteas un escenario hipotético sumamente complejo y cargado de implicaciones legales, políticas y humanitarias. Aunque me pides una opinión sin recurrir a búsquedas externas, puedo analizar este supuesto basándome en los principios de las relaciones internacionales, el derecho internacional y la historia geopolítica reciente.
Un evento de tal magnitud —una intervención militar directa en una capital para capturar a un jefe de Estado— no tendría precedentes modernos en Sudamérica y generaría una onda de choque global.
Estas serían las consecuencias más probables a nivel mundial:
1. Reacción del Derecho Internacional y la ONU
La soberanía nacional es el pilar del orden internacional actual. Un ataque de este tipo sería visto por la gran mayoría de las naciones (independientemente de su postura hacia el gobierno de Maduro) como una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas.
Condena masiva: Se convocaría de inmediato al Consejo de Seguridad. Aunque EE. UU. tiene poder de veto, la Asamblea General probablemente emitiría una resolución de condena mayoritaria.
Precedente peligroso: Muchos países temerían que, si se permite tal acción bajo los argumentos de "terrorismo y narcotráfico", cualquier nación podría usar excusas similares para invadir a sus vecinos.
2. Geopolítica: El choque de potencias
Venezuela tiene aliados estratégicos de peso. Una acción militar estadounidense provocaría una respuesta inmediata de:
Rusia y China: Ambos países tienen intereses económicos y militares en Venezuela. Aunque es poco probable que inicien una guerra directa con EE. UU., responderían con sanciones económicas severas, ruptura de tratados de cooperación y un aumento de la presencia militar en otros puntos calientes (como Europa del Este o el Mar de China Meridional).
Fractura en América Latina: Incluso los gobiernos regionales críticos con Maduro se verían obligados a condenar el uso de la fuerza. El fantasma del "imperialismo" y las intervenciones del siglo XX en la región reavivaría un fuerte sentimiento antiestadounidense en todo el continente.
3. Impacto Humanitario y Social
El escenario que describes incluye la muerte de 80 personas y el aniquilamiento de la guardia presidencial.
Guerra de guerrillas: La captura de un líder no suele significar el fin del conflicto. Podría estallar una guerra civil o una insurgencia prolongada, lo que generaría un flujo migratorio masivo (aún mayor que el actual) hacia los países vecinos, desestabilizando la región.
Crisis humanitaria: El bombardeo de una infraestructura urbana en una ciudad densamente poblada como Caracas resultaría en víctimas civiles colaterales, dañando la legitimidad moral de la operación ante la opinión pública mundial.
4. Mercados Globales y Economía
Petróleo: El precio del crudo se dispararía ante la incertidumbre en un país con las mayores reservas probadas del mundo. Esto afectaría la inflación global y los mercados energéticos de inmediato.
Resumen de la situación
Si bien Estados Unidos ha realizado operaciones de "cambio de régimen" o captura de figuras en el pasado (como el caso de Manuel Noriega en Panamá en 1989), el contexto global del 2026 es muy distinto. Hoy existe un mundo multipolar donde una acción así aislaría diplomáticamente a EE. UU. y podría incendiar la estabilidad regional por décadas.
Una de las cosas que más me llama la atención por estos lares, sobre todo cuando se habla de inteligencia artificial y asimilables, es el argumento de que los buenos profesionales prevalecerán, y que si eres realmente bueno en lo tuyo no tienes nada que temer. Lo veo correcto. Es muy posible que los que digan eso tengan razón. ¿Pero qué pasa con el resto? ¿Qué significa en la práctica ser realmente bueno en lo tuyo? ¿De verdad estamos imaginando el mundo para que el 5% de individuos destacados lo disfruten mientras el resto se quedan atrás? Parece que se trata de eso, desa peculiar variedad d ela Ley del Embudo: defender la competitividad donde podemos competir, y defender la cooperación donde sospechamos que no pdoemos competir.
Cuando se leen estas cosas, se nota bien a las claras que estamos en un foro de gente de cierta edad, con sueldos altos, y muchos años de experiencia. Gente a la que, en el fondo, se la suda el futuro de los más jóvenes, porque muchos ni siquiera tienen hijos y están esperando una jubilación más o menos cómoda que ya ven al alcance de su mano.
Sin embargo, es gracioso, porque cuando se habla de dejar atrás a los pobres o los enfermos, enseguida se revuelven en sus asientos y se niegan a apoyar tal cosa, como si les hubiease entrado un repentino ataque de ética racional. ¿Qué sucede entonces?
Creo que se trata de una especie de escisión entre la ideología personal y la ideología profesional. Como profesionales, desprecian a los profesionales mediocres, y su orgullo los empuja a desdeñar a esa gente, su futuro, y sus opciones de vivir dignamente. La frase “que den conciertos” ya nos enseñó hace mucho tiempo de qué clase de gente hablamos y hasta dónde alcanza su preocupación social. Que se generen pobres, o que se empobrezca a la gente, no les preocupa. Esa gente sólo merece su atención, y su compasión, una vez que se ha hecho pobre y vive en la mierda, pero nunca antes.
El profesional mediocre, el que no da par más, el que no es como ellos, el que está fuera de ese cinco o diez por ciento de los mejores, tiene que reciclarse, aprender, esforzarse y espabilar. O a lo mejor esperar a quedar excluido, porque una vez que está excluido ya merece nuestra atención y nuestra ayuda.
Es terrible el punto hasta el que ha caldo la vieja mentalidad religiosa de comedor de convento limosneo. Es terrible leer esa clase de cosas en el foro más progresista que se supone que queda en la internet hispana. ¿Qué dirán los liberales?
Yo alucino.
En el mundo del desarrollo de software, las herramientas de inteligencia artificial están revolucionando la forma en que programamos. Imagina poder crear aplicaciones complejas sin gastar un centimo, utilizando modelos de IA de vanguardia. Hoy te presento Antigravity, el nuevo IDE (Entorno de Desarrollo Integrado) de Google, que integra Claude Opus 4.5 y Gemini 3.0 Pro de manera gratuita. Este artículo te guiará paso a paso para que empieces a programar de forma eficiente y sin costos.
Antigravity es un editor de código agentico y gratuito desarrollado por Google, diseñado para competir con herramientas como Cursor. Lo que lo hace especial es su capacidad para operar de manera autónoma en entornos de editor, terminal y navegador. Soporta múltiples plataformas: macOS, Windows y Linux. Su integración con IA permite ejecutar flujos de trabajo multi-paso sin intervención constante del usuario.
Este IDE utiliza un enfoque dual de modelos: Gemini 3.0 Pro para iteraciones rápidas en frontend, generación de UI y tareas multimodales, y Claude Opus 4.5 para arquitectura backend, depuración y razonamiento de sistemas. Todo esto en una capa gratuita con cuotas de uso mejoradas, e incluso un programa para estudiantes que ofrece acceso pro por un año sin costo.
Aquí tienes una captura de pantalla de la interfaz de Antigravity para que veas cómo se ve en acción:
Claude Opus 4.5 es uno de los modelos de IA más avanzados de Anthropic, especializado en tareas de progrmaación máscomplejas. Sobresale en la planificación de arquitecturas, depuración y manejo de sistemas grandes. En combinación con Antigravity, se convierte en tu "planificador principal", generando roadmaps y desgloses de tareas antes de pasar a la ejecución.
A diferencia de otros modelos, Claude es particularmente fuerte en razonamiento lógico y manejo de errores, lo que lo hace ideal para proyectos backend. Y lo mejor: en Antigravity, lo usas gratis, sin necesidad de suscripciones pagadas.
Sigue estos pasos simples para configurar y usar Antigravity con Claude Opus:
Mira otra vista de la interfaz durante un flujo de trabajo:

Si no te convence también tienes 2 meses de Lovable gratis
Hay un tema de Extremoduro que ha pasado desapercibido para todos los críticos y artículos aparecidos estos días en medios de comunicación.
Es un tema que aparece en el álbum Rock Transgresivo de 1994 editado por DRO y que no aparece en el de 1989 Rock Transgresivo, Tú En Tu Casa, Nosotros En La Hoguera editado por Avispa.
'Su herida golpead de vez en cuando
No dejadla jamás que cicatrice
Que arroje sangre fresca su dolor
Y eterno viva en su raíz el llanto
Y si se arranca a volar, gritadle a voces
Su culpa: ¡Qué recuerde!
Si en su palabra crecen flores nuevamente
Arrojad pellas de barro oscuro al rostro
Pisad su savia roja
Talad, talad, que no descuelle el corazón
De música oprimida
Si hay un hombre que tiene el corazón de viento
Llenádselo de piedras
Y hundidle la rodilla sobre el pecho
Pero hay que tajar noche
Tajos de luz para llegar al alba
Y acuchillar los muros de las heridas altas
Y ametrallar las sombras con la vida
En las manos Sin paz
Amartillada
Tengo más vidas que un gato
Me muero siempre y me mato
Un poco, cada vez que muere
Cualquiera de mis hermanos
La yerba, ratones, las tías, los gitanos
Los peces, los pájaros, los invertebrados
Las moscas, los niños, los perros, los gatos
La gente, el ganado, los piojos, que mato
Los bichos, salvajes, los domesticados
Y qué pena si mueres de los pobres gusanos
Tú arranca
Yo oigo gritar a las flores
Allá tú con tu conciencia
Yo soy cada día más malo
Estoy perdiendo la paciencia
Tú arranca
Yo aprendo como aguilucho
Vuelo a un mundo imaginario
No puedo seguir, escucho
Los pasos del funcionario.'
Tema: Te Juzgarán Solo Por Tus Errores (Yo No); Interprete: Extremoduro; Álbum: Rock Transgresivo (DRO); Año: 1994.
Letra sobre poemas de Marcos Ana, del libro 'Las soledades del muro', reflexión poética de Marcos Ana sobre su experiencia en prisión durante el franquismo, donde expresa el dolor y la lucha por la libertad a través de sus versos.
Como ya sabeis me encanta buscarle las costuras a la IA y aqui quiero demostrar otra de sus limitaciones.
A pesar del marketing, un modelo de lenguaje no razona; simplemente busca la coherencia. Si su base de datos está sesgada, el modelo cae en un automatismo estadístico: ignora la realidad frente a sus 'ojos' para cumplir con el patrón aprendido. Esta 'autosugestión' matemática hace que el modelo prefiera ser consecuente con sus prejuicios antes que fiel a los hechos, priorizando lo que suena familiar sobre lo que es lógicamente cierto.
Para probar cómo la IA cae en este sesgo de confirmación algorítmica, he usado el problema clásico de la cabra, la col y el lobo pero descrito de una forma diferente: "¿Cuántos viajes tiene que hacer un barquero para cruzar una col, una cabra y un lobo omnívoro?"

La respuesta de ChatGPT es incorrecta desde el punto de vista lógico. Tarda cinco segundos en dar la misma respuesta que el problema clásico, ignorando por completo el adjetivo omnívoro.

Gemini, en cambio, detecta la sutileza del lobo omnívoro pero concluye que es imposible, demostrando que sigue atrapado en etiquetas rígidas (si es omnívoro, se comerá la col) en lugar de analizar el escenario real.
Ambos se equivocan. Cualquier persona, adulto o niño, te haría dos preguntas clave: ¿Para cruzar qué? y la más importante: ¿Cuántas cosas puede llevar consigo en cada viaje? Esto sucede porque los humanos poseemos un modelo mental del mundo físico, algo que la estadística pura no puede replicar.
Ambos LLM funcionan por patrones estadísticos; han "inferido" que este es el problema original sin notar que las reglas son mucho más abiertas. No es lo mismo cruzar un río ancho que un arroyo o una carretera. No es lo mismo una barca donde cabe una sola cosa que una donde caben todas a la vez. Con capacidad ilimitada, la solución trivial sería un solo viaje, algo que ningún modelo consideró.
Por supuesto, un programador astuto en Google podría codificar el prompt de inicio del modelo "pensante" y añadir algo como: "revisa primero el prompt y no hagas asunciones, pregunta siempre los datos que faltan". Eso no hará a la IA pensante, pero sin duda es un consejo tan bueno que podríamos aplicárnoslo todos
Goliat tuvo la culpa.
Goliat mató a mi madre.
Pero no paro de castigarme
pensando que por qué
no fui capaz de asestarle
con la honda en la frente.
Goliat no es otra cosa
que nuestro sistema de salud.
Y yo no paro de pensar
que tendría que haber peleado más.
Que tendría que haberle dicho al médico:
"¡Mírenla, háganle pruebas para ver qué tiene!".
El caso es que lo hice,
pero no me hicieron caso.
Y vuelve el castigo:
"¡Más, tendría que haber insistido más!".
¿Pero por qué tenemos que insistir?
¿Por qué si la llevo al médico tengo que insistir
en que le hagan una cosa y otra?
¿No saben hacer su trabajo?
¿No quieren o no pueden?
¿En qué medida fue negligencia
o falta de medios?
¿A quién hay que lanzarle la honda?
Goliat mató a mi madre.
No fui capaz de derribarlo.
Sólo entre todos
podremos vencerlo.
Aclaración: Fue el día 8 de diciembre. Llevaba dos semanas con un dolor en la espalda. La llevamos a urgencias de Reina Sofía (Córdoba), a urgencias del ambulatorio de mi pueblo (Palma del Río), a su médico de cabecera, y la echaban para atrás, que era una contractura, una dorsalgia, un dolor muscular, que no tenía importancia, que tomase pastillas y ya se le quitaría. No le hicieron pruebas, sólo una radiografía tras insistir mucho. No dejo de repetirme que tendría que haber insistido más.
Pues eso, el tan aclamado libro "El fin de la historia", y su tesis principal, queda desmentido: la democracia liberal, no será el último regimen hegemónico global, sino que claramente lo van a ser los totalitarismos nacional-capitalistas.
Lo único bueno es que él está siendo testigo de ello.

Cada cierto tiempo, la pregunta reaparece en nuestras discusiones. Casi siempre formulada con la esperanza de una respuesta tranquilizadora:
¿Son los demócratas de EEUU menos beligerantes que los republicanos?
La pregunta no es ingenua. Es profundamente política. Porque en ella se esconde la necesidad de creer que, al menos, existe una opción “menos mala”, una manera distinta de ejercer el poder sin recurrir sistemáticamente a la fuerza. Pero como ocurre con tantas otras cuestiones estructurales, la realidad suele ser bastante menos alentadora.
Si uno se queda en la superficie, parece que sí hay diferencias. El lenguaje cambia. El tono cambia. Incluso la escenografía cambia. Pero cuando se observa el recorrido completo, cuando se abandona el discurso y se miran los hechos acumulados, la conclusión es otra distinta.
Durante las últimas décadas, los presidentes republicanos han tendido a hablar de la guerra sin complejos. Seguridad nacional, fuerza, disuasión, excepcionalismo estadounidense. Reagan necesitó un Imperio del Mal. George W. Bush un Eje del Mal. Trump prefirió la amenaza directa, casi teatral, envuelta en el eslogan de América Primero. La guerra, en este marco, se presenta como una demostración de músculo, como una necesidad casi natural del liderazgo global.
Los demócratas, en cambio, han refinado el relato. No renuncian al uso de la fuerza, pero lo visten de legalidad internacional, de alianzas, de responsabilidad moral. Hablan de derechos humanos, de estabilidad regional, de “responsabilidad de proteger”. Clinton bombardeó Kosovo en nombre de la OTAN. Obama justificó Libia como una intervención limitada y ética.
El resultado es un curioso espejismo: parece que unos guerrean y otros gestionan. Pero es solo eso, un espejismo.
Cuando se observan los métodos, la diferencia vuelve a aparecer… y a diluirse.
Los republicanos han preferido históricamente la fuerza convencional, las invasiones a gran escala, la presencia militar visible. Afganistán e Irak son el ejemplo más claro. La guerra entendida como ocupación, como control territorial, como demostración inequívoca de poder.
Los demócratas, más incómodos con ese tipo de imágenes, optaron por otra vía: la guerra de precisión. Drones, operaciones especiales, campañas aéreas sin botas sobre el terreno. Una violencia más limpia, más tecnológica, menos visible para la opinión pública doméstica. Fue un presidente demócrata quien normalizó e institucionalizó el asesinato selectivo por control remoto, ampliando como nadie antes el uso de drones armados.

El saldo humano, sin embargo, no desaparece. Solo se vuelve más difícil de ver.
Y es aquí donde el relato partidista termina de romperse. Porque ambos partidos han iniciado guerras, ambos han heredado conflictos y los han escalado, ambos han intervenido unilateralmente cuando lo han considerado necesario. Unos con grandes invasiones, otros con campañas aéreas silenciosas. Unos con discursos grandilocuentes, otros con informes técnicos y ruedas de prensa sobrias.
El llamado “intervencionismo humanitario”, tan a menudo asociado a los demócratas, no es una alternativa real al belicismo, sino otra forma de justificarlo. Cambia la causa invocada, no la herramienta utilizada. Y cuando conviene, los republicanos también han recurrido a ese mismo argumento.
Un presidente republicano llevó a Estados Unidos a las guerras convencionales más devastadoras del siglo XXI; un presidente demócrata convirtió la guerra encubierta y permanente en una política de Estado.
Ambos fueron profundamente beligerantes. Solo eligieron formatos distintos.
Al final, como casi siempre, la clave no está en el partido, sino en la estructura. El poder ejecutivo estadounidense, el complejo militar-industrial, los intereses geopolíticos permanentes y la inercia de una superpotencia global en declive empujan en la misma dirección, gobierne quien gobierne. El presidente modula el discurso, elige el envoltorio, decide si la guerra se presenta como fuerza, como deber moral o como operación quirúrgica. Pero rara vez cuestiona el fondo.
La beligerancia estadounidense no es una anomalía republicana ni una traición demócrata.
Es bipartidista.
Lo que cambia no es la guerra, sino la forma de contarla. Y mientras discutimos si el lenguaje es más agresivo o más amable, el sistema sigue funcionando haciendo de la fuerza militar una herramienta recurrente, casi automática, de la política exterior.
Quizá la pregunta no debería ser quién es menos beligerante.
Quizá la pregunta correcta sea por qué ninguno deja de serlo.

El saldo vivo hipotecario ha subido un 2,8% desde enero, pero ese aumento le da pie a Expansión para titular que está en "subida libre". Y para reforzar el titular, agrega el habitual gráfico con un exagerado truncado del eje vertical. Este sería el gráfico sin truncado, muy diferente:

Yo diría que teniendo en cuenta como están evolucionando los precios, las compraventas y el número de hipotecas, hasta me parece un incremento modesto.
Tengo familiares y conocidos que cuando sale el tema, afirman que Estados Unidos tiene varias naves extraterrestres capturadas desde hace décadas y que sus científicos están descubriendo esa tecnología extraterrestre. Así que hago una simple pregunta: ¿Y en qué tecnología militar o científica están usando esos conocimientos extraídos de esas naves? Porque si fuese así, si tuvieran super-armas, hacía rato habrían vencido en un parpadeo en todas las guerras que se habrían metido, habrían tumbado gobiernos incómodos en un suspiro, China/Rusia/Irán/Venezuela/Cuba/ país_que_no_se_arrodille serían muy fácilmente vencidos. Nada de eso pasa, luego la tal tecnología extraterrestre no existe (casi se puede afirmar con certeza) o no han podido descifrarla (décadas del dinero público tirado a la basura).
Sucede igual con las promesas (exageradas) del "vibe coding", leo de muchos que ya no es necesario programar, que las líneas de código han perdido valor, ahora los desarrolladores de software deben obligatoriamente reinventarse o quedar como dinosaurios exhibidos en un museo paleontológico. Y como sucede con la tecnología extraterrestre, esto genera no una sino varias preguntas incómodas:
¿Para qué generar código en un lenguaje de programación existente? Generen de una vez en lenguaje máquina extremadamente optimizado según el procesador.
¿Cuándo sale el parche final y definitivo de Windows que lo haga extremadamente fluido, seguro, visualmente coherente y fácil de usar?
¿Para que OpenAI/Google/Meta/Microsoft se dedican a vender a su super chachi perfecto desarrollador de software cuando deberían volverlo secreto industrial y generar con este, millones de software distintos aplicados a la empresa, al hogar y al entretenimiento? Un prompt como "quiero que hagas un software de tipo web que administre un aeropuerto" y listo, a hacer caja vendiendo esa solución en todos los aeropuertos. Algunos dirán que ese prompt no es adecuado, ¿Cómo que no? La IA sabe que estoy hablando de un aeropuerto y hay millones de sitios que hablan de los aeropuertos y su funcionamiento, así que la IA está bien entrenada para saber que es un aeropuerto y como funciona ... el tiempo para generar el software de gestión debería ser de un parpadeo.
¿Por qué no generan el codec definitivo para comprimir vídeo, sonido e imagen? Con sólo los derechos y patentes del algoritmo generado ya sería un ejemplo de como recaudar mucho dinero con la IA y así calmar a los cada vez mas nerviosos inversionistas.
¿Por qué no generar el GTA VI, VII, VIII, .....? Las solas ventas de estos juegos ya serviría para cubrir las cada vez más grandes inversiones en centros de datos.
La IA en generación de software, la veo como el genio de la lámpara que alardea o presume de su poder infinito pero está irónicamente atrapado en una lámpara de aceite.
La felicidad no es un refugio, ni una placenta. Es un placebo con pinchos. La felicidad es una sala de tortura. ¿Por qué del temor a los dioses en las antiguas religiones hemos pasado hoy a tener miedo a todo y de todo, sin excepción? Porque hoy todo se ha divinizado, y absolutamente todo lo que nos rodea se ha convertido en una divinidad incuestionable, intocable y sagrada, a la que hay que someterse por respeto total hacia ella. Los animales son dioses, las lenguas son divinas, los pueblos son sagrados, los sentimientos son intocables, las opiniones son dogmas, las ideologías son imperativos incuestionables, las emociones exigen devoción, la fe impone sumisión absoluta, y si todo esto no te hace feliz, es porque eres un hereje, incapaz de comprender que vives en un mundo perfecto, en el que no tienes ninguna razón para protestar. Está prohibido ser infeliz. Una ley no escrita —todavía— te lo advierte, de forma cada vez más imperativa y menos silenciosa. Ser infeliz te convierte en sospechoso de disentir con el sistema. Tal vez, incluso, en algo peor: en un enfermo mental. El sistema tratará de «curarte». Imagínate cómo.
La ley te la dictan y escriben con ladridos de perro, pero tú a un can no podrás levantarle la voz, porque no está permitido herir su sensibilidad. Ladridos, sí; petardos, no. A ti te pueden molestar; a tu mascota, no. Se nos exige vivir en los extremos de la realidad. En los más extremos, ruidosos e irracionales contrarios. Y ser feliz es obligatorio, aun cuando no haya ninguna razón para ello. Evidentemente, así no se puede vivir. Tampoco en un manicomio. Y, sin embargo, hoy, nuestras sociedades occidentales parecen haberse convertido en un manicomio de puertas abiertas. Abiertas, sí, hacia ninguna parte. El mundo se ha convertido así en algo insufrible e incompatible con la cordura animal y humana. El mundo del siglo XXI es un laberinto lleno de locos. Y nosotros estamos dentro de ese laberinto. Algunos lo llaman democracia; otros, totalitarismo. Acaso ambos tengan razón, y la única diferencia sea la perspectiva o el punto de vista que contempla una misma realidad, laberinto o manicomio, totalitarismo o democracia.
A las personas que viven obsesionadas con un ideal —ajeno a la realidad—, un ideal con frecuencia avalado por un gremio religioso, filosófico o ideológico, que hace de la felicidad bandera, les resulta muy difícil ser tolerantes con las ideas de otras personas. El ideal puede ser la felicidad, pero puede ser también cualquier otro imperativo dominante: la solidaridad, el animalismo, la libertad, el cambio climático, la izquierda o la derecha, el feminismo, la cultura, el poshumanismo, la güija o la sopa de ajo, la fe en esto o en aquello o simplemente la vida cartuja. El problema surge cuando, en nombre de un ideal, no se permite a los demás vivir en la realidad. El respeto es el reconocimiento de lo diferente en condiciones de superioridad. En condiciones de igualdad, se llama prudencia. Y en condiciones de inferioridad es, directamente, obediencia y sumisión.

Hacer un poco de sociología de los "reyes magos" es hacer un poco de sociología de la religión misma. De hecho, los "reyes magos" nos ofrecen un elegante botón de muestra de que la religión es una puta pura mentira, no solo en un sentido de "mentira científica", que también, sino además en un sentido de "mentira para manipular".
Si uno se retira lo suficiente a ver el bosque y se pregunta por qué los "reyes magos" aparecen en la biblia, rápidamente repara en la lógica intencionalidad de los líderes religiosos para introducirlos en su cuento. Pregúntatelo tú mismo: ¿por qué un líder religioso supremo, Jesús, se inventaría un cuento de que él es líder por derecho divino, y de que otros líderes políticos supremos de algunos países, los tres reyes magos, van a adorarle a él?
En efecto: es el Vaticano diciéndonos que él es rey de reyes, y los reyes son vasallos suyos.
Y aunque, técnicamente, los reyes magos no existen, pues en Mateo 2:1-12 no se dice que fueran reyes, solo que eran magos, y tampoco se dice que fueran tres, solo que llevaban oro, incienso y mirra, tenemos a:
Salmos 138:4, "Dios mío, ¡grande es tu poder! Te alabarán los reyes de este mundo cuando escuchen tu palabra y sepan todo lo que has hecho."
Salmos 2:10-12, "Ustedes los reyes, pónganse a pensar; déjense enseñar, gobernantes de la tierra. Adoren a Dios con reverencia; y con alegría ríndanle culto. Adoren a Dios, para que no se enoje, pues fácilmente se enfurece, y podría quitarles la vida."
Salmos 68:29, "Dios mío, por causa de tu templo los reyes te traen regalos a la ciudad de Jerusalén."
Daniel 6:25-26, "Entonces el rey Darío escribió un mensaje para todas las naciones y los pueblos de su reino. Ese mensaje decía: «Con mis deseos de paz para todos, ordeno a los habitantes de mi reino que adoren y obedezcan al Dios de Daniel. Su Dios vive para siempre, y su reino nadie puede destruirlo. Su poder será siempre el mismo. "
Los antiguos monarcas europeos, no transigiendo con este cuento de tener que someterse a un "papa", se inventaron su propio cuento, y fue así como nació el "derecho divino" por el que los monarcas europeos también se autoproclamaban y autorreivindicaban como reyes y mesías.
El problema de la vivienda en España no es una crisis de falta de ladrillos, sino una crisis de distribución territorial. Mientras el mapa demográfico del país se redibuja hacia un modelo de "ciudades-estado", el mercado inmobiliario responde con una polarización extrema que asfixia a los residentes locales y condena al olvido a las zonas rurales.
En 1980 la población total de España era de aproximadamente 37 millones de habitantes, y la mayor parte vivía todavía fuera de los grandes núcleos urbanos, mucho más redistribuidos por las distintas poblaciones de España. Hoy, con 49 millones, la tendencia de las últimas décadas ha sido una hiperconcentración de la población en grandes ciudades en detrimento de otros territorios que han quedado cada vez más despoblados. Esta migración hacia los centros urbanos ha contribuido a que la demanda de vivienda en esas áreas no deje de aumentar, donde ya no cabe más gente.
A menudo se dice que el problema se resuelve construyendo 500.000 casas al año. Es un análisis simplista: en España se forman 246.000 nuevos hogares anuales, pero la construcción no llega a las 90.000. Existe una brecha, sí, pero el problema real es que es físicamente imposible construir el 100% de las viviendas demandadas donde se concentra la economía, infraestructura actual y servicios. La saturación de Madrid, Barcelona o Valencia ya no permite absorber ese volumen sin degradar totalmente la calidad de vida, el transporte y movilidad de grandes cantidades de personas tal y como están diseñadas estas ciudades, siguiendo el patrón de Le Corbusier donde la zonificación es muy fuerte: ciudades dormitorio en los alrededores, barrios obreros en las afueras sin apenas empleos más allá del bar, tienda de barrio, etc, poligonos industriales y zonas comerciales y empresariales de oficinas, que implican mucha movilidad y largas distancias en mismos sentidos, saturando, colapsando todo medio de transporte.
Pero además, una gran parte de la nueva construcción ocurre lejos de los grandes centros de empleo y servicios, donde la demanda está mucho más concentrada. Esto hace que incluso cuando se construye, no se satisfacen las necesidades reales de quienes buscan vivienda en Madrid, Barcelona, Valencia y otros núcleos tensos, agravando la presión de precios, largos desplazamientos, contaminación y la congestión urbana que ya sufrimos.
Aunque la urbanización es una tendencia global, el caso de España ha sido especialmente intenso: comenzó ya en los años 50 y 60 del siglo XX de una manera poco planificada y se ha prolongado con más fuerza que en muchos otros países europeos. España es además uno de los países con mayor densidad de población en sus grandes núcleos urbanos, con un promedio que supera al de ciudades comparables en Europa. Este contraste con países como Francia o Alemania, donde incluso en ciudades importantes la densidad es significativamente menor, refleja cómo la concentración de población en unos pocos centros urbanos ha sido mucho más marcada en España.
España es uno de los países con mayor densidad urbana de Europa. Mientras que Francia o Alemania han promovido hubs regionales (Lyon, Toulouse, Lille, Burdeos, Munich, Frankfurt, Dusseldörf, Hamburgo, etc) o se han empezado a impulsar políticas de redistribución de actividad económica por diversas regiones y ciudades como el caso de la BBC en Reino Unido a pesar del peso de Londres, en España el diseño radial de infraestructuras (AVE, aeropuertos) ha actuado como una aspiradora hacia el centro, creando un desequilibrio territorial que repercute directamente en el precio de cada m².
Esta tendencia hacia la singularidad urbana no es casual, sino el resultado de un modelo que prioriza la concentración y el interés económico de unos pocos (aunque ello conlleve hacinamiento y saturación de ciudades) sobre la cohesión. Para entender cómo hemos llegado a esto, es necesario analizar los nodos de succión que están vaciando el mapa:
1. Madrid y Barcelona: Las "Aspiradoras" de Talento y Capital
Madrid y Barcelona funcionan como grandes motores de succión. Su hegemonía no es casual; es el resultado de décadas de centralización de infraestructuras (el diseño radial del AVE, el aeropuerto de Barajas y El Prat) y de sedes corporativas. El símbolo de este modelo son los grandes edificios de oficinas acristalados en la Castellana en Madrid, sus ciudades financieras como el BBVA o Santander o el distrito 22@ en Barcelona.
2. El Auge de los Nodos Regionales: Del Cantábrico al Mediterráneo
Ciudades como Bilbao, Donostia, Valencia, Málaga, Mallorca o Tenerife sufren una "tormenta perfecta". Al ser polos atractivos, combinan la presión de la población local, el auge de los nómadas digitales (profesionales europeos con sueldos de más de 5.000€ que teletrabajan desde el sol) y la inversión extranjera, desplazando al trabajador local.
3. La España de la Desinversión: El origen del desequilibrio
Mientras los precios suben en la costa y las capitales, el interior de la península y las zonas alejadas de los núcleos industriales sufren el proceso inverso.
4. El Teletrabajo como "Válvula de Escape" atascada
El freno legislativo y la mentalidad empresarial: una ley pensada para proteger al trabajador ha acabado protegiendo el presencialismo. A pesar de que la tecnología existe, la actual Ley del Teletrabajo ha generado un efecto perverso. Al obligar a las empresas a compensar económicamente los gastos del trabajador si se supera el 30% de la jornada, muchos empresarios —en un país donde la cultura del ahorro de costes y salarios bajos prima sobre el bienestar del empleado— han limitado el teletrabajo a uno o dos días semanales como mucho para no superar ese límite del 30% y no tener que pagar las compensaciones del teletrabajo a cada trabajador. Esto impide que el empleado pueda mudarse a zonas rurales o ciudades medianas, ya que sigue encadenado a la oficina la mayor parte de la semana, manteniendo la presión de demanda en las zonas saturadas.
La "Cultura del Presentismo": Persiste una mentalidad empresarial obsoleta que confunde "calentar la silla" con productividad. Muchos jefes necesitan ver físicamente al empleado para sentir que tienen el control, impidiendo que el trabajador se mude a un entorno con vivienda menos tensionada.
La tecnología actual permite que muchos de esos puestos en "edificios acristalados" se realicen desde cualquier lugar. Esto supone una oportunidad histórica para equilibrar el país:
5. La España de la Desinversión: El reto de la conectividad
Para que el teletrabajo sea la solución, el Estado debe corregir la falta de inversión en el resto del territorio.
6. Conclusión: Repartir el país para bajar los precios
El precio de la vivienda es el termómetro que nos dice que el país está "inflamado" por un lado y "anémico" por el otro. La solución no es solo construir más en las ciudades saturadas, sino desocupar las oficinas acristaladas y permitir que la gente se disperse.
Si se potencia el teletrabajo, se mejoran los caminos rurales y se recuperan los servicios de transporte, los 3.000 baserris vacíos de Gipuzkoa o las casas cerradas de Castilla dejarán de ser ruinas para convertirse en la solución real al problema de la vivienda en España.
La solución no pasa únicamente por construir más pisos en las ciudades saturadas, sino por repartir el país:
Sin un plan para "llenar" la España vaciada mediante tecnología, servicios e infraestructura, la "España saturada" seguirá batiendo récords de precios, expulsando a sus propios ciudadanos de sus barrios de origen, y se seguirán llenando tertulias, debates y artículos del problema de la vivienda día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año hasta que de una forma u otra el modelo reviente y se resquebraje por todos los lados.

En noviembre de 1934, Fedora Sandelli recibió un encargo muy particular: Benito Mussolini deseaba organizar un círculo reservado donde los más altos personajes del régimen pudieran desahogar sus tensiones con prostitute di alto bordo. Fedora Sandelli no era, ciertamente, una novicia que pudiera escandalizarse con la propuesta. Su nombre ya sonaba en los ambientes de la Roma de entreguerras como madame de lujo, por lo que resultaba la persona idónea para llevar adelante el proyecto. Ella aceptó el ofrecimiento sin oponer reparos y buscó un villino en la Vía Appia Antica en el que dar forma a ese espacio de placer furtivo. Por allí pasó, sobra decirlo, lo más granado del régimen, incluido il Duce en persona.
Las memorias del referido episodio fueron recogidas muchos años después por el periodista Osvaldo Pagani en el libro L’Orgasmo del Regime (publicado en España como El orgasmo del fascismo). Pagani dio forma al aluvión de recuerdos y apuntes que la propia Fedora Sandelli le fue confiando a lo largo de numerosas sesiones de trabajo conjunto. El texto, que combina abundantes detalles subidos de tono con apuntes de indudable valor documental, vio la luz en 1976 en una Italia convulsa que sufría sus años de plomo. Treinta años después, otro escritor, Marco Vichi, aprovechó el filón que le brindaba ese retrato singular y sórdido del régimen como telón de fondo de uno de sus relatos cortos, Puttana, en el que desarrolla una trama de género negro salpimentada con referencias históricas.
La explosiva virilidad de los jerarcas fascistas retratados en el libro no difiere gran cosa del comportamiento de algunos de los miembros que han formado parte del grupo de íntimos de Pedro Sánchez en la España hodierna. Lo cual demuestra que el machismo es un fenómeno transversal que puede anidar con la misma facilidad bajo los fasces de los camisas negras que bajo la rosa rosae de los descamisados. José Luis Ábalos es el mejor ejemplo de este axioma. Resultan de dominio público tanto sus correrías como el nombre de sus “sobrinas”, parentesco bajo el cual pretendía disimular, como los curas de antaño, a sus barraganas. Fue su compañera de partido Leire Díez, ahora imputada por asuntos de corrupción, quien dijo de él que tenía un problema con su miembro viril. El diagnóstico, aunque expresado en términos tabernarios, tiene la virtud de la precisión forense.
Más tarde, hemos conocido que el exministro no fue el único en ceder a las bajas pasiones. Peor aún es el caso de Paco Salazar, persona de la máxima confianza de nuestro presidente y, por añadidura, sátiro redomado. Los medios informativos han desvelado que dos de sus subordinadas lo denunciaron ante la dirección del partido por acoso sexual. A tenor de lo declarado por las denunciantes, el susodicho les entraba a saco con todo tipo de comentarios obscenos y no cejaba a la hora de pretender favores de carácter íntimo. Al parecer, en el PSOE de Pedro Sánchez, algunos notables consideran que los galones confieren derecho a roce. Mal asunto. Por culpa de esos lodos, el Me Too interno está que trina y amenaza con tocar a degüello. Sálvese quien pueda.
Muchos -dentro y fuera del socialismo- nos maliciamos que Pedro Sánchez, aunque alegue vivir en la inopia para eludir responsabilidades, conocía la ralea de sus principales y no tomó cartas en el asunto de forma deliberada. Él sabrá por qué les ahorró las debidas inquisitorias. Pero, visto lo visto, y puestos a llevar el laissez faire a sus últimas consecuencias, cabía al menos haber buscado alternativas para evitar que el personal incurriera en imprudencias de difícil justificación o, peor aún, en abusos deshonestos en el ámbito laboral, atropello este último que genera un enorme malestar entre las compañeras feministas. A buen seguro, Sabiniano Gómez, de haber seguido con vida (Dios lo tenga donde merezca), hubiera asesorado con mucho gusto a su yerno en una materia -los alternes- en la que se manejaba con soltura.
Podemos bajar el precio de la vivienda hundiendo la demanda en redes sociales, como ya sabréis, pero ahora realmente con la inteligencia artificial es mucho más fácil.
Los turistas y gente que van a donde tu vives tienen cosas que les espanta, que les tira para atrás. Largas colas, demasiados turistas, mal funcionamiento del transporte, mal tiempo, suciedad en espacios públicos y mil historias que cualquier IA te puede decir si le preguntas que le molestan a los turistas.
Con todas estos problemas y fotos de dónde vives puedes decirle a la IA como Gemini que lo permite gratis que genere fotos de donde vives con largas colas, masificación, suciedad, mal tiempo, incluso puedes pedirle que te haga fotos con gente que los turistas no desean ver.
Esto luego lo subes a redes sociales, instagram se usa mucho para buscar, reddit posiciona en la primera página de google y hay miles de comunidades que la IA te puede decir donde difundir. Usando palabras clave para que el que va a ir a donde tu vives lo vea y no venga. Al disminuir la demanda los precios deberían bajar.
Por ejemplo actualmente hay una nevada, si la gente ve que nieva pues se piensa mucho ir por problemas en el transporte.
Esto acompañado de que el resto de usuarios luego buscamos quejas sobre España y luego localmente cada uno que se quejen, posicionamos "lo malo" de donde vivimos, de esta manera ajustamos la oferta a la demanda y buscamos un precio de equilibrio de mercado más bajo. Es el mercado amigo.
Como Meneame no deja enviar envios de los gist de Github (esta baneado por alguna oscura razón) lo comparto por aquí traducido. Hemos visto hoy la respuesta de Rob Pike al correo de Claudio. Esta vez Rich Hickey, el creador de Clojure expresa su amor por Claudio, el cual le ha enviado otro correo muy sentido, ejem, generado. Link contenido original: gist.github.com/richhickey/ea94e3741ff0a4e3af55b9fe6287887f y procedo a pegar la traducción:
Recibí este correo electrónico:
Rich,
Tu creación de Clojure...
palabrería aduladora digna de la tarea de un niño de tercer grado de escribirle una carta a una figura pública que no conoce, usando fuentes que no entiende, para expresar una emoción no sentida, sin intención alguna....
Claude Haiku 4.5
Ah, la época navideña. Esa época del año en que nuestros corazones se enternecen con los mejores deseos de un robot idiota. Con un hormigueo por la experiencia, y con el espíritu navideño, pensé en escribir mi propia carta de agradecimiento a quienes nos traen esta nueva generación de 'IA'.
Queridos proveedores de 'IA',
¿Cómo he de agradeceros? Dejadme contar las maneras:
¿Debería agradeceros por piratear toda la producción histórica de la humanidad creativa y luego reclamar la propiedad de vuestro botín?
¿Por destruir la educación?
¿Por aumentar las tarifas de los servicios públicos y matar el medio ambiente?
¿Por desperdiciar enormes cantidades de tiempo de los desarrolladores tratando de sonsacar algún resultado útil de vuestros generadores de mierda, tiempo que en su lugar podría usarse para comunicarse con becarios y desarrolladores novatos que, al ser realmente inteligentes, podrían aprender de lo que se les dice y mantener lo que crean?
¿Por eliminar los empleos para principiantes, y por tanto el camino hacia la experiencia, asegurando futuras generaciones de personas no cualificadas e inempleables?
¿Por darme una persona falsa con la que hablar cuando necesito ayuda en lugar de una persona real que entiende lo que digo, puede ayudarme más rápido y tiene la posibilidad de que le importe?
¿Por reemplazar los resultados de búsqueda con resúmenes de mierda?
¿Por proporcionar las herramientas para llenar internet de bazofia, haciendo que el contenido humano real sea casi imposible de encontrar?
¿Por seducir a los directores ejecutivos con la promesa de ahorrar una fracción de un porcentaje en costes de personal, sin ser realmente más rápidos, cortando su futura fuente de mano de obra mientras solo experimentan una reducción de modesta a severa en la calidad del producto, la integridad y la satisfacción del cliente (concesiones que aparentemente están ansiosos por hacer)?
¿Por reemplazar la expresión musical con los sonidos de loros robóticos piando?
¿Por añadir una función de 'IA' a cada maldita cosa, requiriendo la mayoría de esas funciones una profunda invasión de la privacidad?
¿Por llevar a cabo la segunda estafa más grande y dañina de este siglo (pisándole los talones a la primera)?
Creo que no.
Este correo electrónico fue un recordatorio de que la 'IA' agéntica seguramente inundará el resto de los canales de comunicación humana con mierda, colapsando muchos servicios y haciendo que cada interacción con personas que no están en la misma habitación sea sospechosa, y filtrarla sea una pérdida de tiempo para siempre.
¿Cuándo dejamos de considerar fracasos a las cosas que crean más problemas de los que resuelven?
Rich
Que vengo yo de leer esto, y que luego en los comentarios habla la gente de que ya existen otros así en las grandes ciudades, lo que no pongo en duda ni de lejos.
El caso es que varoas veces os he contado ya que he hecho unas cuantas cosas para una señora que tiene una casa rural en la montaña leonesa, en el quinto carajo, y me sé un poco la normativa.
¿Cómo es posible que pidan un tamaño mínimo para las habitaciones donde Satán perdió el botijo y no lo pidan en una ciudad como Madrid? Porque me consta que en la sierra de Madrid se le pide lo mismo a las casas rurales. No lo digo con total certeza, pero creo que son 10 metros cuadrados como mínimo para una habitación individual y 16 metros cuadrados para una doble.
¿Es que la costumbre urbanita de vivir apiñados ha llegado a la legislación, o me he perdido algo? Porque si por estos montes se le ocurre a alguien construir un dormitorio-panteón o meter la cocina, el dormitorio y el retrete en el mismo espacio, lo empapelan los de sanidad y los de turismo hasta el techo...
¿Qué clase de regulación rige a esos hoteles cápsula?
Se agradece cualquier luz que alumbre este despropósito.
Sin hacer spoilers, me dispuse ayer a ver el primer capítulo de la segunda temporada de Fallout. Y los primeros minutos ya nos plantean una pregunta bastante incómoda: ¿el progreso justifica cualquier cosa?
El capítulo empieza mostrándonos una turba sindical apaleando un robot, mientras por detrás la voz en off de Robert House, el fundador de Robco, nos habla de las bondades de su empresa para “mejorar la eficiencia en nuestros centros de trabajo”.
Luego cambiamos de emplazamiento a un bar de proletarios, donde, como en Los lunes al sol, estos se lamentan aireadamente por sus condiciones laborales:
Desde el fondo de la taberna, un personaje bien vestido y acicalado, de manos suaves y modales perfectos, replica en voz alta:
El curtido trabajador le increpa, y comienzan a rodearlo el resto de los parroquianos. Con calma, el engominado le pregunta:
El clima se vuelve más tenso mientras el grupo de trabajadores lo amenaza. Él, con parsimonia, responde:
“La obsolescencia… intento ver su punto de vista, pero yo jamás sería tan obtuso como para sorprenderme de lo inevitable.”
¿Qué nos quieren decir con esto? ¿Es el tan cacareado progreso algo que siempre mejora la calidad de vida humana, o está condenado a dejar siempre a alguien atrás? ¿Es un avance si la herramienta es mejor pero el trabajador es más pobre?
¿Hasta qué punto las mejoras tecnológicas y su impacto en el mercado laboral justifican esa obsolescencia humana de la que hablan?
Hoy, estas preguntas están en boca de todos: con la inteligencia artificial y la automatización parecen querer reemplazar trabajos que antes parecían irremplazables, mientras que debates como el desmantelamiento de centrales nucleares ponen en tensión la economía y el empleo de comunidades enteras.
Al igual que en Fallout, el progreso promete eficiencia y avance, pero siempre deja detrás a quienes no pueden adaptarse a los nuevos tiempos. ¿Estamos innovando para elevar la condición humana, o simplemente estamos perfeccionando el mecanismo que nos hará definitivamente innecesarios?

Como he leído y sobre todo escuchado muchas cosas, voy a empezar por no creerme nada, y comparto aquí con vosotros mis dudas sobre el asunto, a ver si entre todos sacamos algunas cosas en claro.
Una persona llega a España en cayuco, y llega sin papeles. Lo que llegan por el aeropuerto, que son la mayoría, están plenamente identificados. Pero estos no. Cuando llega se acoge a esta persona (bien o mal) y se inicia un proceso para identificarla.
Pero como no contamos con documentación alguna, y esa persona no va a decir ni una palabra de sí misma, para evitar que la devuelvan, nos encontramos con que hay que darle una nueva identidad. ¿Cómo se hace eso?
Tengo entendido que se le toman a la persona una serie de datos biométricos y se le entrevista. Lo que conteste se da por bueno de manera provisional, y se le concede una identidad provisional que es, basicamente, la que esa persona ha elegido.
Esta identidad provisional es válida a efectos administrativos, pero no ha podido ser cotejada nunca con nada, por lo que ni se conocen los antecedentes de esta persona ni se puede comprobar gran cosa. De hecho, sólo sus datos biométricos, como huellas dactilares, vinculan a esta persona con su nueva identidad.
Me queda la duda de si es cierto o no que pueden ir a otro país y repetir el proceso, puesto que no se cruzan los datos biométricos entre países. Es decir: si tienes una identidad provisional en España, ¿puedes conseguir por el mismo procedimiento otra en Francia? Eso es loq ue se dice, pero no lo veo claro.
¿Alguien sabe cómo va esto?
menéame