Llegué a Arda, estuve en Utumno y luego en Angband con mi señor Morgoth. Después moré entre la Torre Oscura y Dol Guldur. En Mordor se come con cebolla.
@LoboAsustado Es justo lo que pienso yo... Es más, a los que votáis rojo, deberíais saber que vosotros, teniendo en cuenta que lo hacéis "porque es la mejor opción", o "porque así me aseguro vivir", seríais, moralmente hablando, lo más excelso de los que quedasen. Es decir, que por debajo de vosotros estaría la mala ralea, los hijos de puta y los mierda seca con patas; esos que votarían rojo "para que se mueran los otros".
¿De verdad sería apetecible vivir teniendo en cuenta que lo más probable es que viviéseis entre escoria que no dudaría en destrozaros si ganan con ellos?
▬ En Alemania, te tomas una cerveza y te invitan a dos más.
▬ Pues aquí en España te invitan directamente a la primera, a la segunda y la tercera, después subes al piso de arriba, echas un polvo y cuando bajas te invitan a otra.
▬ ¡Venga ya! ¿Cuándo te ha pasado eso?
▬ A mí nunca, pero a mi hermana un montón de veces.
@josde Ya he visto el comentario. En una noticia, por cierto, que casi todo el mundo ha interpretado mal, porque casi todos los comentarios hablan de que el estado va a acceder a nuestras búsquedas en Google y la noticia dice otra cosa.
Noticia, fulano metido en la machosfera además admira a figuras como Mussolini.
Comentario, ya estamos llamando fachas al antifeminismo.
Eh, ni machismo ni feminismo. Sólo la muerte de la inteligencia.
@vazana Tan sencillo como lograr que participe absolutamente todo el mundo de forma obligatoria, incluyendo gente en mitad de la selva que no tenga contacto con la civilización moderna. @Pertinax@Catapulta@Asmode0@ronko
Y sin embargo, en Raissa hay a cada momento un niño que desde una ventana ríe a un perro que ha saltado sobre un cobertizo para morder un pedazo de polenta que ha dejado caer un albañil que desde lo alto del andamio exclama: —¡Prenda mía, déjame probar!— a una joven posadera que levanta un plato de estofado bajo la pérgola, contenta de servirlo al paragüero que celebra un buen negocio, una sombrilla de encaje blanco comprada por una gran dama para pavonearse en las carreras, enamorada de un oficial que le ha sonreído al saltar el último seto, feliz él pero más feliz todavía su caballo que volaba sobre los obstáculos viendo volar en el cielo a un francolín, pájaro feliz liberado de la jaula por un pintor feliz de haberlo pintado pluma por pluma, salpicado de rojo y de amarillo, en la miniatura de aquel libro en que el filósofo dice: "También en Raissa, ciudad triste, corre un hilo invisible que enlaza por un instante un ser viviente a otro y se destruye, luego vuelve a tenderse entre puntos en movimiento dibujando nuevas, rápidas figuras de modo que a cada segundo la ciudad infeliz contiene una ciudad feliz que ni siquiera sabe que existe”.
Según la mitología, había una mujer en Grecia llamada Casandra, tenía el don de ver el futuro, y la maldición de que nadie la creyese jamás. Hoy se ha perdido Maya coma y yo creo saber cómo se sentía Casandra.
¿De verdad sería apetecible vivir teniendo en cuenta que lo más probable es que viviéseis entre escoria que no dudaría en destrozaros si ganan con ellos?
@vazana
▬ Pues aquí en España te invitan directamente a la primera, a la segunda y la tercera, después subes al piso de arriba, echas un polvo y cuando bajas te invitan a otra.
▬ ¡Venga ya! ¿Cuándo te ha pasado eso?
▬ A mí nunca, pero a mi hermana un montón de veces.
#chiste_de_yoma
#calvos
#pelazo
www.reddit.com/r/me_irl/s/ObPdMRndMT
La de estafas online que va a haber da miedito
Por cierto: yo también tengo que aprender. ¿Cómo se generan chatis virtuales tan buenorras?
¿Qué? ¿Qué sentido tiene eso?
Por cierto, "mis compañeros de curro", "mi negocio" => Contradicción detectada
Comentario, ya estamos llamando fachas al antifeminismo.
Eh, ni machismo ni feminismo. Sólo la muerte de la inteligencia.
@Pertinax @Catapulta @Asmode0 @ronko
Y sin embargo, en Raissa hay a cada momento un niño que desde una ventana ríe a un perro que ha saltado sobre un cobertizo para morder un pedazo de polenta que ha dejado caer un albañil que desde lo alto del andamio exclama: —¡Prenda mía, déjame probar!— a una joven posadera que levanta un plato de estofado bajo la pérgola, contenta de servirlo al paragüero que celebra un buen negocio, una sombrilla de encaje blanco comprada por una gran dama para pavonearse en las carreras, enamorada de un oficial que le ha sonreído al saltar el último seto, feliz él pero más feliz todavía su caballo que volaba sobre los obstáculos viendo volar en el cielo a un francolín, pájaro feliz liberado de la jaula por un pintor feliz de haberlo pintado pluma por pluma, salpicado de rojo y de amarillo, en la miniatura de aquel libro en que el filósofo dice: "También en Raissa, ciudad triste, corre un hilo invisible que enlaza por un instante un ser viviente a otro y se destruye, luego vuelve a tenderse entre puntos en movimiento dibujando nuevas, rápidas figuras de modo que a cada segundo la ciudad infeliz contiene una ciudad feliz que ni siquiera sabe que existe”.
Que sobramos muchos.