Los compuestos que dan al asfalto su olor característico forman partículas ultrafinas que pueden empeorar la calidad del aire. Estos vapores a base de carbono se liberan continuamente, pero se hacen más perceptibles en días calurosos y soleados. La exposición prolongada puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. Estos efectos empeoran a medida que el pavimento envejece. Las investigaciones demuestran que el asfalto comienza a liberar cepas diferentes y más tóxicas de COV a medida que el betún se descompone por la luz solar y el calor.