Un amigo íntimo en el que confías, un tío en tu colectivo con el que ligas, un compañero de gimnasio con el que aprendes artes marciales, tu compa de piso, ese colega con el que sales de fiesta y con quien tomaste MDMA, tu pareja, o la compa que tomó acta en la última asamblea. Si en esta lista de personas te vino alguien a la cabeza, imagínate que esa persona no es quien dice ser. Imagínate que esa persona es un agente infiltrado. Esta ha sido la realidad de decenas de militantes en el estado español. ¿Qué tenían en común esas personas? Organi