El gobierno de Panamá, decidió demoler un monumento en el distrito de Arraján, por la creciente presión de Estados Unidos y de las amenazas de Trump para limitar la presencia china en Panamá. El presidente panameño, José Raúl Mulino calificó este acto como una irracionalidad imperdonable y afirmó que "no hay justificación alguna para la barbaridad cometida". China, por su parte, expresó estar seriamente insatisfecha con la demolición de un monumento en honor a la comunidad china por parte del gobierno local del distrito de Arraiján, .