El Pentágono ha iniciado conversaciones con gigantes automotrices para convertir parte de su producción en armamento, misiles y municiones. Hegseth habló de la necesidad de militarizar la economía. Para lograr este objetivo, ha puesto encima de la mesa 1,5 billones de dólares de los presupuestos públicos, el mayor de la historia. El 23 por cien del gasto, 350.000 millones, se dedicarán únicamente a ampliar la base industrial de la guerra. Les ha pedido explícitamente que evalúen la rapidez con la que pueden reconvertir líneas de producción ac