Esta inmersión en los foros de hombres que intentan frenar la caída del pelo me dio mucho que pensar acerca de las masculinidades actuales: alejados de la presencia femenina, exponiendo vulnerabilidades, los hombres de los foros abrían su corazón y su alma buscando detener el tiempo y, con él, el declive de los cuerpos (algo que hasta ahora había creído patrimonio femenino, mayoritariamente). Tomar consciencia de esto me produjo la angustia del saber que nadie queda a salvo, pero, de alguna forma, también el alivio de una luz de esperanza.