Si nos dicen que una prueba médica es fiable al 99 %, asumimos que un resultado positivo implica casi con total seguridad que tenemos la enfermedad. Si reunimos a 25 personas en una sala, pensamos que sería rarísimo que dos cumplieran años el mismo día. Y, si avanzamos casillas en un tablero tirando un dado, creemos que cuanto más lejos esté una casilla del inicio, más probable será pasar por ella. En los tres casos, nuestra intuición nos engaña.