Hay un clima en el que no se discute un chiste o un discurso, o se tacha a alguien de mal cómico o periodista, o de hijo de puta si así te lo parece, directamente se intenta silenciar a la persona que se expresa con amenazas de agresiones. Y eso ya no tiene que ver con sensibilidades subjetivas, sino con algo bastante más peligroso.
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