El problema no está en el césped, sino en el cerebro del espectador moderno... Mientras que hace veinte años un clásico detenía el país durante hora y media, hoy muchos jóvenes siguen el partido a través de notificaciones, clips verticales y resúmenes de menos de un minuto. No ha desaparecido el interés: ha cambiado radicalmente la forma de consumirlo. La Generación Z y la Generación Alpha han crecido en un ecosistema digital donde cada pocos segundos ocurre algo llamativo. Frente a eso, un partido tradicional puede parecer lento.