Vivimos en un mundo saturado de datos, estadísticas, informes y gráficos. Cada día, en los medios de comunicación, las redes sociales o conversaciones cotidianas, escuchamos frases como: “Las personas que hacen ejercicio viven más” o “Los países con mayor consumo de chocolate tienden a tener más premios Nobel”. Estas afirmaciones, aunque pueden estar basadas en datos reales y parecer lógicas, nos pueden conducir a conclusiones erróneas si no sabemos diferenciar claramente entre dos conceptos fundamentales: correlación y causalidad.