Me impresionan mucho escritores con los que no tengo nada que ver, como puede ser Vargas Llosa. Creo que Conversación en la catedral es una obra maestra de la literatura. Sin más. La historia es muy parecida a la nuestra: el padre del protagonista se ve que es mala gente, de un régimen anterior, y el hijo para saber quién era su padre convoca al chófer. Qué buena idea, al final es el chofer el que sabe si estaba de putas o en misa.
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Asco es poco.
El último chasco me lo lleve leyendo a Posteguillo en su ultimo libro.
Separando el grano de la paja y siendo (o intentando ser) un público crítico se puede aprender y disfrutar incluso leyendo "mi lucha".
Tú sesgo ideológico te cierra la puerta a leer a uno de los grandes, genio entre los genios, de toda la raza humana.
Si no somos capaces de desligarnos cuando, años, décadas o siglos después, los juzgamos, no disfrutaremos de gran parte de lo mejor de la humanidad.