Frases y fragmentos de libros
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El alma y el mundo

Para aquellos que admiten completamente la inmortalidad del alma humana, la destrucción de nuestro mundo no aparecerá tan temible.

Charles Darwin.

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Lo bueno de la civilización es que mantiene a las personas civilizadas

Lo bueno de la civilización es que mantiene a las personas civilizadas. Cuando desaparece, uno no puede estar seguro de que lo sigan siendo.

Amos Burton - The Expanse 05 - Los Juegos De Nemesis - Daniel Abraham y Ty Franck

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Orígenes del mundo libre

Quedaba así completada la trinidad de principios que Bacevich (un historiador) señala como el fundamento de la política norteamericana desde 1945: 1-el mundo debe ser organizado para que no haya desorden, 2- solo los Estados Unidos tienen la capacidad para mantener este orden. y 3- los Estados Unidos deben fijar los principios que definan este orden: unos principios norteamericanos. predicados como de validez universal.

Josep Fontana. Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945.

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Sobre la autocrítica

“La marcada tendencia a culpar a otros es óbice, obstáculo para la comprensión de nuestros propios errores.”
Samael Aun Weor

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La falsa amistad

El falso amigo es como la sombra que nos sigue mientras dura el sol.

Carlo Dossi(1849-1910) Escritor italiano.

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Étienne Bonnot de Condillac

"No pensamos sino con el socorro de las palabras, y esto basta para hacer comprender que el arte de razonar ha comenzado con las lenguas: que no ha podido hacer progresos sino en cuanto ellas los han hecho"

Sobre el autor

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Haiku - Mario Benedetti

“No sé tu nombre,

solo sé la mirada con que lo dices.”

Mario Benedetti, Rincón de haikus

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Cita de Nelson Mandela

“Privar a las personas de sus derechos humanos es poner en tela de juicio su propia humanidad."

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Cita de William Hazlitt

“Nos cansamos de todo menos de convertir a los demás en ridículo y felicitarnos por sus defectos”.

William Hazlitt

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El beso de Judas (cita)

Toda fotografía es una ficción que se presenta como verdadera. Contra lo que nos han inculcado, contra lo que solemos pensar, la fotografía miente siempre, miente por instinto, miente porque su naturaleza no le permite hacer otra cosa. Pero lo importante no es esa mentira inevitable. Lo importante es cómo la usa el fotógrafo, a qué intenciones sirve. Lo importante, en suma, es el control ejercido por el fotógrafo para imponer una dirección ética a su mentira. El buen fotógrafo es el qué miente bien la verdad.

Joan Fontcuberta

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Cita de John Fante

Si lo que escribo es bueno, entonces lo leerá la gente. Un autor pone el corazón y las entrañas en cada página. Para que lo sepas, una buena novela puede cambiar el mundo.

JOHN FANTE

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Frase de Emiliano Zapata

El que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre pero que no grite cuando lo pisen

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El corazón de un perro (cita)

¿Cómo se llaman esas cosas que ves cuando cerrás los ojos? Creo que son "fosfenos"... los patrones rojizos, esas rayltas y puntitos, esas líneas borrosas que ves flotando cuando cerrás los ojos. Nadie en verdad sabe qué son, ni para qué sirven. A veces parecen surgir por el sonido, por disparos electromagnéticos al azar. A veces, a los fosfenos se les dice cine de prisioneros, una especie de película animada sin argumento, de vanguardia, Interminable. O tal vez son protectores de pantalla... patrones de espera que sólo están ahí para que tu cerebro no se pueda dormir

Laurie Anderson

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Cita de Fritz Perls

Yo soy yo, tú eres tú.

Yo no estoy en este mundo para cubrir tus expectativas, y tú no estás en este mundo para cubrir las mías.

Faltó de amor a mí mismo si por agradarte me traicionó, te faltó de amor a ti cuando en lugar de aceptarte tal y como eres, te pido que seas como yo deseo.

Si nuestros caminos coinciden en la vida, será maravilloso, si no, nada podrá hacerse, porque:

tú eres tú, y yo soy yo

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Altruismo

“El anonimato es la expresión más genuina del altruismo”.

Cita atribuida a Eric Gibson

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Propuesta de sustitución

Propuesta de sustitución

La dictadura del proletariado me parece una cosa muy soez.

Yo propongo la dictadura de la pequeña burguesía, funcionaria, culta y residente en un chalet.

Renaud Camus

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Fragmento de "El árbol de la ciencia" de Pío Baroja

Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido, sin brújula, sin luz a donde dirigirse.

¿Qué se hace con la vida? ¿Qué dirección se le da?

Si la vida fuera tan fuerte que le arrastrara a uno, el pensar sería una maravilla, algo como para el caminante detenerse y sentarse a la sombra de un árbol, algo como penetrar en un oasis de paz; pero la vida es estúpida, sin emociones, sin accidentes, al menos aquí, y creo que en todas partes, y el pensamiento se llena de terrores como compensación a la esterilidad emocional de la existencia.

 — Estás perdido —murmuró Iturrioz—. Ese intelectualismo no te puede llevar a nada bueno.

 — Me llevará a saber, a conocer. ¿Hay placer más grande que éste? La antigua filosofía nos daba la magnífica fachada de un palacio; detrás de aquella magnificencia no había salas espléndidas, ni lugares de delicias, sino mazmorras oscuras. Ése es el mérito sobresaliente de Kant; él vio que todas las maravillas descritas por los filósofos eran fantasías, espejismos; vio que las galerías magníficas no llevaban a ninguna parte.

 — ¡Vaya un mérito! —murmuró Iturrioz.

 — Enorme. Kant prueba que son indemostrables los dos postulados más trascendentales de las religiones y de los sistemas filosóficos: Dios y la libertad. Y lo terrible es que prueba que son indemostrables a pesar suyo.

 — ¿Y qué?

 — ¡Y qué! Las consecuencias son terribles; ya el universo no tiene comienzo en el tiempo ni límite en el espacio; todo está sometido al encadenamiento de causas y efectos; ya no hay causa primera; la idea de causa primera, como ha dicho Schopenhauer, es la idea de un trozo de madera hecho de hierro.

 — A mí esto no me asombra.

 — A mí sí. Me parece lo mismo que si viéramos un gigante que marchara al parecer con un fin y alguien descubriera que no tenía ojos. Después de Kant el mundo es ciego; ya no puede haber ni libertad ni justicia, sino fuerzas que obran por un principio de causalidad en los dominios del espacio y del tiempo. Y esto tan grave no es todo; hay además otra cosa que se desprende por primera vez claramente de la filosofía de Kant, y es que el mundo no tiene realidad; es que ese espacio y ese tiempo y ese principio de causalidad no existen fuera de nosotros tal como nosotros los vemos, que pueden ser distintos, que pueden no existir…

 — Bah. Eso es absurdo —murmuró Iturrioz—. Ingenioso si se quiere, pero nada más.

 — No; no sólo no es absurdo, sino que es práctico.

Antes para mí era una gran pena considerar el infinito del espacio; creer el mundo inacabable me producía una gran impresión; pensar que al día siguiente de mi muerte el espacio y el tiempo seguirían existiendo me entristecía, y eso que consideraba que mi vida no es una cosa envidiable; pero cuando llegué a comprender que la idea del espacio y del tiempo son necesidades de nuestro espíritu, pero que no tienen realidad; cuando me convencí por Kant que el espacio y el tiempo no significan nada, por lo menos que la idea que tenemos de ellos puede no existir fuera de nosotros, me tranquilicé.

Para mí es un consuelo pensar que, así como nuestra retina produce los colores, nuestro cerebro produce las ideas de tiempo, de espacio y de causalidad.

Acabado nuestro cerebro, se acabó el mundo. Ya no sigue el tiempo, ya no sigue el espacio, ya no hay encadenamiento de causas.

Se acabó la comedia, pero definitivamente. Podemos suponer que un tiempo y un espacio sigan para los demás. ¿Pero eso qué importa si no es el nuestro, que es el único real?

 — Bah, ¡Fantasías! ¡Fantasías! —dijo Iturrioz.

 Pío Baroja - El árbol de la ciencia

 

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Cita de "Los miserables"

“Es un error creer que la pasión, cuando es feliz, conduce al hombre a un estado de perfección; lo conduce, simplemente, al estado de olvido. En esta situación, el hombre se olvida de ser malo, pero se olvida también de ser bueno. El agradecimiento, el deber, los recuerdos, desaparecen.”

Víctor Hugo – Los miserables

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Cita - Movimientos de masas

“El odio es el agente unificador más accesible y completo. Los movimientos de masas pueden levantarse sin creer en un Dios, pero nunca sin creer en un demonio.“

Eric Hoffer

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Un buen anfitrión y unos huéspedes agradecidos

Liu Bei no tenía mejores planes que proponer, y los dos se dirigieron directamente a Xuchang por caminos secundarios. Cuando lo poco que llevaban se agotó, entraron en una aldea a pedir. En todas partes, cuando la gente oía que Liu Bei de Yuzhou era el hombre que necesitaba ayuda, competían los unos con los otros por ofrecerles lo que necesitaban.

Un día buscaron refugio en una casa. De ella salió un joven que se inclinó en una reverencia. Le preguntaron el nombre y dijo que era Liu An, de una bien conocida familia de cazadores. Al escuchar quién era el visitante, el cazador quería ofrecerle un plato hecho con sus presas, pero aunque buscó por un largo tiempo, no podía encontrar nada que servir a la mesa. Así que Liu An entró en la casa, mató a su mujer y preparó un pedazo para sus invitados.

—¿Qué tipo de carne es? —preguntó Liu Bei mientras comían.

—Lobo —contestó Liu An.

Liu Bei le creyó y siguió comiendo. Al día siguiente, a la luz del día, justo cuando Liu Bei se iba a ir, fue a los establos en la parte de atrás para coger su caballo y, al pasar por la cocina, vio el cadáver de la mujer tendido sobre la mesa. La carne de uno de los brazos estaba cortada. Horrorizado, preguntó qué significaba todo aquello, y entonces supo lo que había cenado la noche anterior. Lamentaba tanto esa prueba de consideración por parte de su anfitrión que no podía contener las lágrimas mientras montaba su caballo en la puerta.

—Me gustaría poder ir con vosotros —dijo Liu An—. Pero como mi madre aún está viva, no puedo alejarme mucho de casa.

Liu Bei le dio las gracias y se fue. El grupo tomó el camino que pasaba por Liangcheng. No eran capaces de ver nada salvo una densa nube de polvo. Cuando estuvieron más cerca, se dieron cuenta de que era el ejército de Cao Cao y, con ellos, continuaron el viaje hasta su campamento principal. Allí se encontraron con el mismo Cao Cao. Este lloró con la triste historia de la angustia de Liu Bei, la pérdida de la ciudad, sus hermanos, esposas e hijos. Cuando Liu Bei le contó la historia del cazador que había sacrificado a su esposa para alimentarlos, Cao Cao envió al cazador una recompensa de cien taels de plata.

Luo Guanzhong (siglo XIV). El Romance de los Tres Reinos, libro 4º: Cao Cao y Lu Bu.

Antes sí que se respetaban las buenas costumbres de la hospitalidad. Ahora te sacan una cerveza y, con suerte, unas aceitunas o unas patatas fritas de bolsa...

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La frontera de la justicia. David Hume

Parece evidente que, en un estado tan feliz, cualquier otra virtud social florecería y recibiría un aumento de diez veces; pero la cautelosa y celosa virtud de la justicia nunca hubiera sido soñada. ¿Para qué hacer una partición de bienes, donde cada uno ya tiene más que suficiente? ¿Por qué dar lugar a la propiedad, donde no puede haber ningún daño? ¿Por qué llamar a este objeto mío, cuando, al tomarlo otro, solo necesito extender mi mano para poseer lo que es igualmente valioso? La justicia, en ese caso, siendo totalmente INÚTIL, sería una ceremonia vacía, y nunca podría tener un lugar en el catálogo de virtudes.

Investigación sobre los principios de a moral. David Hume (1751)

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Consejo médico adecuado

"Con las ventajas de un consejo médico adecuado, si se sigue estrictamente, este comportamiento problemático de escaparse que presentan muchos negros puede prevenirse por completo, aunque los esclavos se hallen en las fronteras de un estado libre". Samuel A. Cartwright, Enfermedades y peculiaridades de la raza negra (1851)

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¿Sonaron realmente las trompetas?

Las ciudades de Canaán carecían de fortificaciones y no había murallas que pudieran derrumbarse. En el caso de Jericó, no existían huellas de ningún tipo de poblamiento en el siglo XIII a. de C., y el asentamiento del Bronce Reciente, del siglo XIV a. de C., era pequeño y pobre, casi insignificante, y además, no había sido fortificado. No había tampoco señales de destrucción. Así, la famosa escena de las fuerzas israelitas marchando con el Arca de la Alianza en torno a la ciudad amurallada y provocando el derrumbamiento de los poderosos muros de Jericó al son de las trompetas de guerra era, por decirlo sencillamente, un espejismo romántico.

La Biblia desenterrada, Israel Finkelstein, Neil Asher Silberman

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Las robinsonadas

(...) El cazador o el pescador solos y aislados, con los que comienzan Smith y Ricardo, pertenecen a las imaginaciones desprovistas de fantasía que produjeron las robinsonadas dieciochescas, las cuales, a diferencia de lo que creen los historiadores de la civilización, en modo alguno expresan una simple reacción contra un exceso de refinamiento y un retorno a una malentendida vida natural. El contrato social de Rousseau, que pone en relación y conexión a través del contrato a sujetos por naturaleza independientes, tampoco reposa sobre semejante naturalismo. Este es sólo la apariencia, y la apariencia puramente estética, de las grandes y pequeñas robinsonadas. En realidad, se trata más bien de una anticipación de la “sociedad civil” que se preparaba desde el siglo XVI y que en el siglo XVIII marchaba a pasos de gigante hacia su madurez. En esta sociedad de libre competencia cada individuo aparece como desprendido de los lazos naturales, etc., que en las épocas históricas precedentes hacen de él una parte integrante de un conglomerado humano determinado y circunscrito. A los profetas del siglo XVIII, sobre cuyos hombros aún se apoyan totalmente Smith y Ricardo, este individuo del siglo XVIII —que es el producto, por un lado, de la disolución de las formas de sociedad feudales y, por el otro, de las nuevas fuerzas productivas, se les aparece como un ideal cuya existencia habría pertenecido al pasado. No como un resultado histórico, sino como punto de partida de la historia. Según la concepción que tenían de la naturaleza humana, el individuo aparecía como conforme a la naturaleza en cuanto puesto por la naturaleza y no en cuanto producto de la historia. Hasta hoy, esta ilusión ha sido propia de toda época nueva (...)

Cuanto más lejos nos remontamos en la historia, tanto más aparece el individuo como dependiente y formando parte de un todo mayor: en primer lugar y de una manera todavía muy enteramente natural, de la familia y de esa familia ampliada que es la tribu; más tarde, de las comunidades en sus distintas formas, resultado del antagonismo y de la fusión de las tribus. Solamente al llegar el S. XVIII, con la “sociedad civil”, las diferentes formas de conexión social aparecen ante el individuo como un simple medio para lograr sus fines privados, como una necesidad exterior. Pero la época que genera este punto de vista, esta idea del individuo aislado, es precisamente aquella en la cual las relaciones sociales (universales según este punto de vista) han llegado al más alto grado de desarrollo alcanzado hasta el presente. El hombre es, en el sentido más literal (...) no solamente un animal social, sino un animal que sólo puede individualizarse en la sociedad. La producción por parte de un individuo aislado, fuera de la sociedad -hecho raro que bien puede ocurrir cuando un civilizado, que potencialmente posee ya en sí las fuerzas de la sociedad, se extravía accidentalmente en una comarca salvaje— no es menos absurda que la idea de un desarrollo del lenguaje sin individuos que vivan juntos y hablen entre sí. No hay que detenerse más tiempo en esto. Ni siquiera habría que rozar el punto si esta tontería, que tenía un sentido y una razón entre los hombres del siglo XVIII, no hubiera sido introducida seriamente en plena economía moderna (..)

Por eso, cuando se habla de producción, se está hablando siempre de producción en un estadio determinado del desarrollo social, de la producción de individuos en sociedad (...) La producción en general es una abstracción, pero una abstracción que tiene un sentido, en tanto pone realmente de relieve lo común, lo fija y nos ahorra así una repetición. Sin embargo, lo general o lo común, extraído por comparación, es a su vez algo completamente articulado y que se despliega en distintas determinaciones. Algunas de éstas pertenecen a todas las épocas; otras son comunes sólo a algunas. Sin ellas no podría concebirse ninguna producción, pues si los idiomas más evolucionados tienen leyes y determinaciones que son comunes a los menos desarrollados, lo que constituye su desarrollo es precisamente aquello que los diferencia de estos elementos generales y comunes. Las determinaciones que valen para la producción en general son precisamente las que deben ser separadas, a fin de que no se olvide la diferencia esencial por atender sólo a la unidad. En este olvido reside, por ejemplo, toda la sabiduría de los economistas modernos que demuestran la eternidad y la armonía de las condiciones sociales existentes.

Un ejemplo: ninguna producción es posible sin un instrumento de producción, aunque este instrumento sea sólo la mano. Ninguna es posible sin trabajo pasado, acumulado, aunque este trabajo sea solamente la destreza que el ejercicio repetido ha desarrollado y concentrado en la mano del salvaje. El capital, entre otras cosas, es también un instrumento de producción, es también trabajo pasado objetivado. De tal modo, el capital es una relación natural, universal y eterna; pero lo es si dejo de lado lo específico, lo que hace de un “instrumento de producción”, del “trabajo acumulado”, un capital. (...) La producción tampoco es sólo particular. Por el contrario, es siempre un organismo social determinado, un sujeto social que actúa en un conjunto más o menos grande, más o menos pobre, de ramas de producción (...)

(...) [la producción] no es lo único que realmente interesa a los economistas. Se trata más bien —véase por ej. el caso de Mill — de presentar a la producción, a diferencia de la distribución, como regida por leyes eternas de la naturaleza, independientes de la historia, ocasión esta que sirve para introducir subrepticiamente las relaciones burguesas como leyes naturales inmutables de la sociedad en abstracto. Esta es la finalidad más o menos consciente de todo el procedimiento (...)

Byung-Chul Han (sic), "Los Grundisse", 1857-1858

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Cita - Groucho Marx

La humanidad, partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria.

Groucho Marx

Fuente

menéame