El cielo de Moscú y San Petersburgo sorprendió con hasta cuatro lunas aparentes. No fue un presagio, sino un fenómeno óptico ligado al frío y a la atmósfera. Durante unas horas, el cielo jugó con la percepción. En Moscú y San Petersburgo, muchas personas miraron hacia arriba y vieron algo que no encajaba con nada conocido: la Luna parecía haberse multiplicado. No una, ni dos. Hasta cuatro. Las imágenes se propagaron rápido. Vídeos grabados con móviles, fotografías borrosas y un mismo comentario repetido miles de veces: “¿qué está pasando?"