En los últimos años se ha puesto de manifiesto que los tumores malignos son inervados por fibras del sistema nervioso periférico, y que un mayor grado de inervación está asociado a un comportamiento más agresivo del cáncer y un peor pronóstico. Las células tumorales son capaces de “robar” mitocondrias a las neuronas, aumentando así su agresividad. Ahora se ha descubierto que el tumor es capaz de comunicarse con el cerebro e inducir, a través de esta comunicación, una inhibición de las defensas inmunitarias.
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