Es un tema recurrente, al menos en esta web, el considerar que el votante de izquierdas es más exigente y hace mayor autocrítica que el de derechas. Que si un partido que se dice de izquierdas no cumple, sus votantes potenciales le castigan con la abstención, mientras que los partidos de derechas siguen teniendo una base continua de votantes.
¿Por qué ocurre esto? Podríamos hablar de la famosa "superioridad moral de la izquierda", de que los votantes de derechas son "tontos y fachapobres" y todo eso. Y sería sencillo pensar así y ya está, dar una respuesta simple que nos haga quedar bien con nosotros mismos. Pero creo que hay un motivo conceptual por el cual el votante de izquierdas es más exigente.
¿Qué espera un votante de los políticos? En el caso del votante de izquierdas, espera de los políticos que actúen para solucionar los problemas que afectan a nuestras vidas. La izquierda suele defender la intervención estatal en mayor o menor medida, desde controles al mercado hasta control directo de sectores económicos. Por ejemplo, ante el problema de acceso a la vivienda, el votante de izquierdas quiere que el gobierno se moje, cree leyes contra la especulación, construya VPO, limite los usos de los inmuebles, suba impuestos a grandes tenedores, etc. En resumen, que los gobiernos hagan cosas.
¿Y el votante de derechas? Pues de general conservador y partidario de que el mercado se regule solo, lo que espera de los políticos es que no actúen, que interfieran lo menos posible, que se ocupen solo de lo estrictamente necesario, como la justicia, seguridad, infraestructuras básicas y ya está. Siguiendo con el ejemplo de la vivienda, como defendió Martinez Almeida, alcalde de Madrid, de forma pública: No hacer nada.

Esto que hace Almeida sería anatema y la condenación para un político de izquierdas, porque sus votantes quieren, exigen, que actúen. Para uno de derechas, no resulta un problema decir que no se hará nada. Porque eso es lo que quieren. Que el político no haga nada, al menos a nivel económico, y que sea la iniciativa privada quien solucione los problemas.
Y si los precios de los pisos suben, pues ya bajarán, o es el momento de invertir, o vete a vivir fuera del centro, o lo que sea. Pero que los políticos no hagan nada, que no toquen, que lo que tocan lo estropean aun más y el infierno está empedrado de buenas intenciones. Eso espera y desea el votante de derechas. Que los mercados actúen, si eres liberal, o que las cosas sigan como están, si eres conservador. Pero el estado, que se quede quieto.
La exigencia que tiene un político que dice ser de izquierdas al llegar al poder es mucho mayor que la de un político de derechas. Porque al político de izquierdas se le pide que actué para resolver los problemas. Porque es lo que espera la izquierda, que desde los poderes públicos se haga algo. Pero al político de derechas, pues su votante no le exige nada. Con no "romper" nada, ya es suficiente.
Si un gobierno de izquierdas no es capaz de solucionar el problema con la vivienda, sus votantes quedarán decepcionados. Si un gobierno de derechas no soluciona el problema de vivienda, ni intenta hacerlo, sus votantes dirán que "es el mercado amigos" y puede que hasta vean una oportunidad en la situación, en vez de un problema.
Así que, en resumen, los votantes de izquierdas siempre exigirán más a los partidos a los que votan, porque esperan que hagan algo, mientras que los de derechas no serán tan exigentes, porque esperan que se haga lo mínimo posible. Y por eso, porque es mas difícil hacer que no hacer, los partidos que dicen ser de izquierdas tienen más difícil cumplir con las expectativas de sus votantes.
Naciste sabiendo sentir. No sabiendo hablar: sabiendo sentir. La diferencia es enorme y nadie te la explica.
Cuando tenías tres meses eras un sistema emocional puro y sin filtros. Hambre, miedo, placer, apego. Sin comentarista interior, sin narrativa, sin "proceso mis emociones de forma disfuncional". Solo cuerpo. Solo presente. Los budistas llevan dos mil años intentando volver a ese estado y cobrando un dineral por el intento. Tú lo tenías de serie y te lo quitaron.
¿Quién? El lenguaje. Que por cierto, no es tuyo.
Antes de que llegara, la emoción era el idioma. Y funcionaba de puta madre. Darwin lo documentó en 1872: la cara de asco es la misma en Tokio y en el Amazonas, enseñar los dientes es una amenaza universal, el llanto tiene cadencias distintas para el dolor y para el hambre. Millones de años de evolución afinando ese sistema. Sin ambigüedad. Sin malentendidos. Sin "creo que lo que me quieres decir es". Compartido con primates, eficaz, honesto. Es el protolenguaje. El idioma que no necesita que nadie te lo enseñe porque ya viene instalado de fábrica.
Luego llegaste tú con tus palabras. Y lo liaste todo.
El lenguaje llegó de fuera. De tus padres, de la tele, de la cultura, de gente que tampoco eligió el suyo. Se instaló en tu cabeza sin pedirte permiso —antes de que pudieras opinar— y desde entonces no ha parado de hablar. William Burroughs lo llamó "un virus del espacio exterior". No en sentido metafórico: el sistema simbólico se replica usándote como huésped, coloniza tu experiencia y convierte cada momento presente en una narración sobre el momento presente. Dejas de vivir. Empiezas a comentar que vives.
Porque las palabras no describen las emociones: las construyen, las recortan y las deforman. Lisa Feldman Barrett lleva años demostrando con neuroimagen que la emoción que experimentas depende de las categorías conceptuales que tienes disponibles. Sin la palabra, te cuesta más construir la experiencia con nitidez. El lenguaje no es el mapa del territorio emocional: es el arquitecto que decide qué habitaciones existen y cuáles no. Y encima te cobra alquiler.
El proceso tiene nombre. Lacan lo llamó el estadio del espejo: el momento en que el bebé se ve en su reflejo y descubre que existe como objeto para los demás. Ya no es solo cuerpo que siente: es figura que otros observan, juzgan y nombran. Jung lo llamó individuación: el yo emerge no desde dentro hacia fuera, sino al revés, fabricado desde fuera hacia dentro por la mirada ajena y por las palabras que te nombran antes de que puedas nombrarte a ti mismo. Antes de ese momento, la psicosis sana: todo presente, sin distancia, sin observador. Después, la neurosis: un comentarista deportivo instalado en la cabeza que narra en tiempo real todo lo que haces, sientes y deberías haber sentido.
El Evangelio de Juan dice que en el principio era el Verbo y el Verbo se hizo carne. Bonito. Pero lo que realmente pasó en tu infancia fue lo contrario: la carne se hizo verbo. El cuerpo sintiente, la emoción directa, el presente puro —todo eso ascendió hacia el símbolo y no volvió. Ya no eres alguien que siente: eres un personaje que se narra. Y el narrador, para que quede claro, tampoco eres tú. Es el virus.
El neurocientífico Michael Gazzaniga lleva décadas estudiando pacientes con el cerebro dividido y llegó a una conclusión incómoda: el hemisferio izquierdo es una máquina de confabular narrativas. Genera explicaciones coherentes para cosas que no controló, decisiones que no tomó, emociones que llegaron de otro sitio. Y lo hace tan rápido y tan bien que te convence de que esa narración eres tú. No eres tú. Eres el homúnculo pequeñito que queda detrás, relegado a algún rincón, mirando cómo el intérprete izquierdo cuenta su historia y se la apropia. Somos, en el mejor de los casos, coautores de una novela que en gran parte ya estaba escrita.
Julian Jaynes propuso que las voces interiores —las prohibiciones, el "no deberías", la culpa— pudieron ser el origen literal de los dioses. El mono quería el plátano. La norma social decía que no. Esa prohibición, repetida hasta automatizarse, se convirtió en una voz que venía de arriba, de fuera, de algún lugar sin cuerpo. Los primeros dioses eran normas gramaticales con reverb. Los tuyos también.
Bob Dylan cantó que Dios le puso nombre a todos los animales. Lo que no cantó es que en cuanto les pones nombre los domesticas, los metes en una caja y los controlas. Eso mismo hizo el lenguaje con tus emociones.
En Informe para una Academia, Kafka cuenta la historia de un mono capturado que aprende a hablar, a caminar erguido y a beber aguardiente. Al final explica ante un comité científico que no lo hizo por admirar a los humanos ni por anhelo de libertad. Lo hizo porque necesitaba una salida. Cualquier salida. Michel Gondry hizo lo mismo en Human Nature, en versión de comedia romántica: el hombre criado como animal que al adquirir el lenguaje pierde la inocencia, gana la neurosis y pasa el resto de la película preguntándose si prefería antes. Spoiler: sí.
El protagonista de Altered States va en sentido contrario: se mete en un tanque de privación sensorial con psilocibina buscando regresar al yo pre-lingüístico, al estado anterior a la individuación donde el cuerpo y el mundo todavía no se han separado. La premisa científica es cuestionable. La pregunta que plantea no lo es: ¿qué queda de ti si quitas el lenguaje? ¿Hay alguien ahí dentro, o solo hay un sistema que se cuenta a sí mismo que es alguien?
Los replicantes de Blade Runner tenían implantadas memorias emocionales de infancias que nunca vivieron y lloraban mirando fotos que no eran suyas. La diferencia entre ellos y tú es que a ti todavía nadie te ha dicho que tu narración interna también, en gran medida, te la pusieron otros.
Los niños que ven un guiñol gritan "¡cuidado, el lobo!" sabiendo perfectamente que es un títere. Habitan el relato sin necesitar la distancia irónica del adulto. Eso que tienen los niños —la capacidad de estar dentro del símbolo sin necesitar comentarlo— es lo que los adultos hemos perdido. Los adultos ven el guiñol y piensan: "interesante representación del arquetipo del depredador". El lobo ya no les da miedo. Y eso no es madurez. Es disociación con buena prensa.
Pasa lo mismo con el cine. Puedes ver una película sintiéndola —dejarte arrastrar, que el corazón se acelere cuando el personaje corre, que se te haga un nudo cuando se despide— o puedes verla analizándola: plano contraplano, estructura de tres actos, "interesante uso de la elipsis temporal". Las dos formas son válidas. Pero solo una te mueve de verdad. El lenguaje, cuando funciona como escudo en vez de como puente, te saca de la experiencia y te pone a comentarla desde fuera. Y una vez fuera, el lobo ya no muerde.
El único momento en que la máquina se para del todo es el flow: cuando estás tan metido en algo que el comentarista se calla solo. Los músicos, los deportistas, los cirujanos en mitad de algo difícil lo conocen. Desaparece el monólogo. Desaparece la distancia entre el que hace y lo que se hace. O eres, o cuentas. Las dos cosas a la vez no tocan.
¿Solución? No hay. El lenguaje es el único antídoto para el lenguaje, lo cual es exactamente el tipo de trampa que solo puede diseñar un parásito inteligente. No puedes salirte del sistema. El mono de Kafka ya no puede desaprender.
Lo que sí puedes hacer es saber que estás infectado. Que el virus llegó de fuera. Que antes de él había algo.
Y que ese algo todavía está ahí, debajo del ruido, intentando decirte algo sin palabras.
La operación para extraer a un piloto en Irán, presentada como un éxito, fue en realidad un completo fiasco militar.
La extracción del piloto requirió un despliegue militar masivo y provocó enormes pérdidas de equipo. Por parte iraní, hubo 5 muertos.
En resumen: se perdieron 2 aviones C-130 Hércules, 2 helicópteros Black Hawk y, aparentemente, también 2 drones Reaper valorados en "solo" 30 millones de dólares cada uno.
Esto indica que la apresurada retirada también fue una derrota y que la defensa antiaérea fue combativa, y que a baja altitud, las fuerzas iraníes se mantienen fijas por debajo de los 5000 metros.
En cuanto a la destrucción de las capacidades de Irán, que según se dice han quedado gravemente dañadas, esto simplemente no es cierto. En los bombardeos de Serbia de 1999, el ejército serbio apenas se vio afectado, si es que lo estuvo, y la táctica empleada fue masacrar a la población civil.
Así que tuvimos que perder 6 aviones caros, y por supuesto, más que el resto, porque probablemente este no sea el único equipo que quedó atrás, da igual si lo destruyeron los militares estadounidenses o los iraníes.
La atención de los medios centrada en el rescate del piloto contribuye a eclipsar la derrota. Un ejército derrotado deja atrás mucho equipo.
El derribo del avión también indica que, debido a la falta de municiones de largo alcance, ahora los aviones deben sobrevolar el territorio para entregar carga convencional.
Nada bueno tampoco.
Lo que importa en una guerra, como dijo Adolf, es que la guerra, al final, es una lucha entre restos, y por lo tanto, quien tenga las últimas balas gana.
Para disponer de la munición más moderna, se necesitan 1) reservas y 2) fábricas para reabastecerlas. Actualmente, Estados Unidos cuenta con pocas fábricas, salvo quizás las que se utilizan como escenarios para «The Walking Dead», lo cual resulta poco relevante para la producción de municiones. La capacidad de producción es insuficiente, sobre todo para abastecer las guerras en Ucrania, Gaza, el sur del Líbano e Irán. Sin mencionar que Israel tiende a sobreutilizar las municiones en el sur del Líbano, con consecuencias desastrosas.
La brillante operación en el sur del Líbano es peor que las peores ofensivas de 1915, si es que alguna vez existió.
Cabe añadir que Estados Unidos está sometido a un embargo chino de numerosos componentes militares, que van desde proyectiles convencionales hasta tecnología de punta.
En Estados Unidos solo persiste un mito: el de una potencia militar invencible ante la cual todos deben inclinarse, lo cual resulta curioso si se tiene en cuenta la cantidad de derrotas militares que ha sufrido el país desde 1945.
Probablemente resulte impensable siquiera hablar de una derrota militar para el país. Sin embargo, eso es precisamente lo que es. Y, en consecuencia, la pérdida de su estatus imperial.
Cuando se creó el petrodólar, el déficit externo de Estados Unidos era muy pequeño, la balanza de servicios presentaba un superávit y el país tenía en gran medida un saldo acreedor.
Desde 1971, parece que el país ha ido acumulando malas decisiones una tras otra, empeorando cada vez más la tendencia a la baja.
El estatus imperial del dólar destruyó las fábricas. ¿Para qué molestarse en producir allí? Era mucho más sencillo imprimir dólares.
Patrick Raimond.
En las noticias de delitos como robos, homicidios, agresiones sexuales... es habitual que la gente indique que le faltan datos, especialmente si la noticia no revela información vital como el país de origen del agresor. Porque, como todos sabemos, es clave saber la nacionalidad del agresor para saber si una violación está mal.
Sin embargo, parece que hay gente que no entiende esto, así que he decidido hacer un diagrama para que quede claro.

De cara a como vamos a abordar los próximos cambios en Menéame nos ayudaría bastante que respondieráis a una serie de encuestas. Esta es la primera.
Durante siglos, el debate sobre la existencia de Dios ha sido el entretenimiento favorito de filósofos y teólogos. Sin embargo, para el pensamiento crítico moderno este debate no es más que una maniobra de distracción. Centrar la discusión en si existe o no un "creador" es caer en una trampa lógica diseñada para terminar en un empate técnico perpetuo, permitiendo a las religiones operar sin rendir cuentas.
El problema de este debate es que se centra en una idea infalsable. Al ser Dios una entidad metafísica fuera del tiempo y el espacio, ni la ciencia puede negarlo ni el creyente puede probarlo. Esta "niebla intelectual" beneficia exclusivamente a la religión: ante la falta de pruebas, se apela al misterio y la discusión se cierra en tablas. Es un callejón sin salida que permite a los creyentes perseverar en su fe sin cuestionarse sus creencias.
Pero eso no es todo. Los creyentes que aceptan entrar en este debate parten de la presunción de que, si existiera un Dios, su religión quedaría validada, realizando una pirueta lógica que no resiste el más mínimo análisis. Porque una cosa es que exista una "fuerza creadora" y otra bien distinta que esta fuerza avale los dogmas de cada religión. Aún suponiendo la existencia de un creador, muchas preguntas incómodas seguirían sin respuesta: ¿por que ese creador dictó un libro específico? ¿Por qué le importa lo que comemos o con quién dormimos? ¿Por qué una institución humana tiene su autoridad exclusiva? Es aquí donde el debate pierde todo el sentido.
El verdadero debate no debería centrarse en la existencia de una "fuerza superior", sino sobre las instituciones que pretenden hablar en su nombre. Podemos conceder, por un momento y por puro ejercicio lógico, la posibilidad de un creador, pero eso no otorga ni un ápice de validez a las religiones. La trampa se rompe cuando bajamos el debate al terreno de los dogmas y los postulados específicos, porque estos sí pertenecen al mundo de lo humano, lo histórico y lo comprobable. A diferencia de la abstracta idea de Dios, los dogmas religiosos son vulnerables por varios flancos. Citaré tres:
La conclusión es obvia. Debatir sobre la existencia de Dios es perder el tiempo en una abstracción cómoda para el creyente. No necesitamos demostrar que no hay nadie "ahí arriba" para denunciar que las leyes impuestas "aquí abajo" en su nombre carecen de sentido, lógica y compasión. Deberíamos dejar de discutir sobre el arquitecto y empezar a discutir sobre la precariedad del edificio religioso.
*Escrito con ayuda de Gemini AI
La cosa está muy jodida. El tiempo pasa y las arterias por las que circula buena parte de la energía global siguen obstruidas por el colesterol de la cerrilidad. Las negociaciones se han pospuesto, y el daño crece con cada día que pasa. Esos son los hechos.
Como me molesta tanto que un debate, cualquier debate, gire en torno a la culpa y no a las soluciones, voy a tratar de romper una lanza contra esa manía religiosa, tan cristiana, de buscar en primer lugar una percha para el mochuelo y luego, si hay tiempo y ganas, reflexionar sobre sobre las posibles salidas de una crisis.
Como parece que lo racional no funciona, en estos momentos hay dos salidas, las dos bastante irracionales.
La primera es arrasar completamente Irán de manera que no pueda poner en entredicho nunca más la libre navegación en el estrecho de Ormuz. Una bomba atómica, o diez, el país entero a tomar por culo, y muerto el perro se acabó la rabia. El problema que tiene esta solución es que las instalaciones petroleras quedarían inservibles, no solucionaría el desabastecimiento, y las nubes tóxicas irían hacia donde les saliese de los huevos, según su ancestral costumbre, causando destrucción y muerte en una amplísima región, imposible de prever. Además, una vez abierta esa caja de Pandora, sería muy difícil cerrarla y no se puede saber dónde estallaría la siguiente ola de salvajismo, hecatombe y destrucción. Puede que en Kiev, por ejemplo, aquí al lado, o vete a saber. Es una verdadera mierda de solución, pero podéis estar seguros de que hay por ahí unos cuantos psicópatas valorándola.
La segunda solución sería que un tercer país, como por ejemplo Rusia, China o Pakistán le vendan a Irán una docena de bombas atómicas, los ayatolás hagan detonar una de ellas en un desierto remoto a modo de prueba y todo el mundo se ponga firme. Seguro que a Isarel no le haría ni puñetera gracia, pero tampoco a los americanos les hizo gracia que la URSS desarrollase en los años cuarenta su bomba atómica, y no pasó nada. Igualados los contendientes en posibilidades destructivas se entra en terreno conocido: guerra fría, amenzas bravuconadas, riesgos, ¡Y PAZ! Una vez que los iraníes hubiesen demostrado que tenían la bomba, todo el mundo se iría tranquilo a casa, unos a vender petróleo y otros a vender tecnología o pelis molonas de superhéroes, porque a ver qué interés puede tener nadie en mantener cerrada la principal vía comercial de la región una vez aclarado ese asunto.
Tampoco es que la segunda sea una solución muy brillante, porque daría a entender que todo el mundo debería proverse de armas nucleares, pero actualmente hay una docena larga de países que las tienen y de momento no ha pasado nada. De momento.
La tercera es que se vuelvan todos un poco más sensatos y dejen de hacer el orangután, pero esa ni cotiza.
Antes de que sigas leyendo: Esto no es una oda a la pobreza ni mucho menos, ser rico es mucho mejor que ser pobre, no hay duda ninguna. Lo que quiero intentar explicar es otra cosa. Obviamente que llegar a fin de mes holgadamente, viajar cuando quieres, trabajar poco , que la ley y la justicia sea una sugerncia mas que una oblicación y tener quien te limpie la casa, cuide a los niños y hasta te entrene personalmente es la ostia pero cuando uno convive un poco con los ricos te das cuenta de que la inmensa mayoría de las cosas que consumen o no están tan lejos de lo que podemos consumir los pobres o directamente son hasta peores.
Paso a explicarme: llevo unos años que me junto habitualmente con gente rica, no mil millonaria pero si millonaria en euros, fácilmente pueden tener una riqueza en las decenas de millones de euros y según les acompaño y me prestan cosas me voy dando cuenta de que les estafan, entiendo que el valor de un bolso caro es decir que tienes el poder adquisitivo para comprarlo mas allá de su valor o utilidad real pero por lo menos esperarías que fuera objetivamente mejor que un bolso barato y es que no lo son, son cosas de calidad bastante regulera o pésima, de hecho paso a enumerar las que he considero que he ido viendo.
Me han llevado a restaurantes que tienen una pinta espectacular, en sitios mágnificos y que supuestamente eran lo más de lo más.; estrellas Michelín, sitios de moda, chiringuitos exclusivos, especialistas en sushi, carnes importadas, etc y con unos precios que no bajan de 300€ por comensal y de verdad que no solo no lo valen sino que directamente son malos, carnes grasientas, sushis que no se distinguen del que te puedas hacer en casa, mariscos que no se alejan en absoluto de lo que compres tu en una cetaira en Galicia. Puedo admitir la originalidad de algunos con estrella pero puedes disfrutar de la comida por mucho menos de lo que paga esta gente y diría que mucho mejor. El colmo absoluto fue cuando me llevaron al Nusr-et del tontoelhaba de Salt Bae, compro carne yo aquí en Galicia muchisimo mejor por una centésima parte del precio. Curiosamente ninguno de mis amigos tiene un chef personal en casa que es algo que yo si tendría si tuviera su dinero, por lo que les cuesta un solo reloj podrían pagarle un sueldazo a alguien y comer espectacular en casa a diario.º
Esto es directamente toda una industria basada en el cachonedo de a ver quien roba mas a los ricos, niveles de gilipollismo insuperables. Lo del champán caro ya es directamente de puta risa, cualquier botella de 15€ es indistinguible de una de 600€ a cata con los ojos cerrados pero bueno, esto se ha demostrado muchisimas veces como hizo una vez El Comidista elpais.com/gastronomia/el-comidista/2015/10/14/articulo/1444850927_277
Aquí tengo que decir que ir a reservados en discotecas en mejor que ir a la pista con el mogollón, además si conoces la gente que lleva la disco sin duda te lo pasas mejor y sueles estar mejor rodeado (si, hablo de chicas monas, pseudo-prostitutas) pero el punto es que no es algo que no puedas hacer si te juntas entre 4 o 5 y no sales mucho, te sale hasta mas barato que ir a copas, no lo veo como algo exclusivo de ser rico (y bueno lo de las bengalas cuando pides una botella es la cosa mas hortera y peligrosa del planeta, me da hasta vergüenza).
Respecto a las zonas VIP de los conciertos mi opinión es que la experiencia en ellas es objetivamente peor que en las zonas mas baratas, parece que emocionarse, bailar, botar o cantar a grito pelado está mal visto, ahí hay que poner cara de culo y pasearse como si fuera el salón de tu casa, cuando no te toca estar sentado todo el concierto (que un rato ok, pero tooodo el concierto sentado es una mierda). Obvio tienen la ventaja de que con dinero puedes ir a todos los conciertos que quieras, pero hasta eso es un arma de doble filo, le acaban perdiendo el gusto.
Lo mismo para los palcos de los estadios de futbol, te lo disfrutas menos que el tipo que está en la grada. Que si, que comes jamoncito y tienes calefacción y una tv para ver las repeticiones y hasta bebida ilimitada, pero también tienes eso en tu casa. Al palco no se va a ver el partido, se va a posturear y a mi eso me da mucha pereza.
Este puede ser el punto mas polémico y mas dificil de explicar. A partir de cierto nivel de calidad de la casa, las habitaciones extra, los metros de largo de la piscina y tener mas plantas se convierte en un puto coñazo. Yo tengo la suerte de haber comprado casa en el siglo pasado y voy a las casas de millones de euros y vale que a primera vista impresionan y te quedas ojiplático pero cuando llevas una o dos semanas en ellas te das cuenta de que usas un sofá y una tv, el resto les sirve para el bacile. Obvio esas casas son mejores que el mini-piso de mi madre en un arrabal de Madrid, no hay discusión en eso pero que si tienes un piso decentemente construido o una casa heredada que le hayas hecho ciertas mejoras no hay tanta diferencia en el día a día. Es mas, es que es hasta más cómodo una casa de 3 habitaciones que una de 15.
Alguno me puede decir que si tienes suficiente dinero tipo Bezzos te puedes construir un IMAX en casa pero alguno de mis colegas tiene cine en casa y lo usa 2 veces al año. Una TV con una barra de sonido decente te da casi el mismo placer y es mucho más cómoda.
Para mas de dos días es una puta mierda, así lo digo, no sirve para llegar a sitios (que no, que no sirve, que te tiras la vida aburrido), no sirve para bañarse en el mar, huelen mal, sin son pequeños ni echarte una buena siesta puedes y sin son grandes prefiero un hotel, pescar es aburridisimo y lo único gracioso puede ser lo de llenarlo de modelos y hacerte las fotitos de rigor. Ahí tienes el super yate de Zukemberg o de Bezzos parados durante años o las fotos de Di Caprio o Amancio mega aburridos mirando al horizonte. Es totalmente una cosa que solo "gusta" porque es cara. Y para dos días te lo alquilas con 10 amigos y te lo disfrutas sin tener que mantenerlo.
Aquí tengo que poner el disclaimer de que a mi en general la ropa con que me abrigue me vale, las joyas me parecen una tontería enorme (lo de los diamantes es ridículo), no he usado reloj en mi vida y complementos menos. Aun así puedo distinguir si algo es de calidad o no, si un bolso se siente bien al tacto y se ve duradero, si una camiseta es gustosa y bonita,etc. Y esto es otra estafa total, la ropa de rico es fea, no tiene mejor calidad y los precios se basan exclusivamente en el postureo (otra vez), para los relojes igual, los tienes por 100k€ que no cuesta fabricarlos ni 500€, la tecnología que llevan está sobradamente amortizada y los diamantes pueden ser de cultivo y no te darías cuenta.
Lo que si puede verse mucho mejor es la ropa o los trajes hechos a medida pero pasa igual, ahora mismo en 600€ consigues un traje a medida sin problema y si no les pones la etiqueta de la marca "Pepito" es indistinguible del traje de 6000€ o 60.000€.
Otro punto polémico, a mi ir haciendo ruido con el coche o la moto me parece muy hortera, admito la utilidad en el ligoteo (si es que te gusta ligar con la gente a la que le impresiona un coche o que se excita con el dinero, que es otra cosa que te da ser rico pero que una vez probado aburre muy rápidamente, ahí tienes a todos los futbolistas, magnates y demás casados y con hijos) y los ultradeportivos son incómodos de cojones para el día a día, para sentarte es un tema, para coger un bache otro, los 500 cv sobran en nuestras carreteras y si lo llevas al circutio no tienes ni puta idea de sacarle todo el jugo y entre que le cambias ruedas y demás no lo disfrutas. Todos mis amigos acaban usando una SUV mas o menos grande (o grandisima ya que pueden) y listo, el deportivo muchas veces hasta les da vergüenza usarlo a partir de cierta edad. Si tu tienes la capacidad de comprarte un coche mas o menos nuevo tu nivel de comfort es prácitcamente el mismo.
Y bueno, se me ocurren mas cosas pero creo que se ha entendido mi punto y repito, que me den los millones que ser rico es MEJOR que ser pobre pero yo esperaría no caer en las trampas que les ponen por el simple postureo.
Cogiendo un post de instagram en hebreo sobre la quema del muñeco en El Burgo (y con perdón por referenciar a la red social) podemos hacernos una idea de lo que piensan los israelíes de este suceso.
www.instagram.com/reel/DW_zWCbksb3/?igsh=MWZ4NXZrYW96YWVldA==
Esto es lo que puede leerse en los comentarios, exclusivamente escritos en hebreo, por orden:
kar???: "Vayan como sacrificio por Bibi Netanyahu del Estado de Israel 🇮🇱 que fue elegido por nuestro pueblo, amén amén, que así sea su voluntad 🙏" (Nota: "Vayan como sacrificio" es una expresión religiosa que desea protección para el líder).
etish???: "No tienen idea de lo que pasará en su país cuando el Islam los domine... esperaremos."
nitza???: "No hay cura para esto."
suzanneab???: "Llegará el día en que el Islam los domine."
a_world_o???: "Estado musulmán."
dj_nivb???: "Israel es un punto en el mapa que vuelve loco a todo el mundo..."
chen.le???: "Parece que es su última fiesta de Pascua, el próximo año... la fiesta del sacrificio [Eid al-Adha]. Buena suerte para ellos jajaja."
mosh???: "España, que su memoria sea para bendición." (Expresión usada sarcásticamente aquí como si el país estuviera 'muerto').
gutm???: "Jomeiní murió jajaja." (Referencia al líder iraní).
shery???: "Había y quedaron antisemitas desde la 'Expulsión de España'. No es sorprendente."
ronig???: "Pero oye, esto también pasa en el corazón de Tel Aviv..."
daskal???: "Idiotas."
kam???: "Kaplanistas." (Término despectivo para los manifestantes israelíes de la calle Kaplan).
mirafvi???: "Si en Kaplan hacen eso, ¿por qué no habrían de hacerlo los que odian a Israel?"
orels???: "¿Cuándo se mudaron los Kaplanistas a España?"
igal_be???: "Se parece a las protestas en Kaplan."
pinka???: "Lo que sea que su perro les da de comer, ellos se lo tragan." (Es una expresión para decir que se creen cualquier propaganda).
davi???: "Pronto se les quemará el país, inshalla (si Dios quiere) jajajaja."
Estoy leyendo a demasiada gente sedienta de sangre que afea a Donald Trump haberse echado atrás, y me parece repugnante, estúpido y descerebrado. Son tantas las ganas de atacar y ridiculizar, de todos los modos posibles, al presidente norteamericano, que hasta cuando hace lo más lógico y aporopiado se aprovecha para decirle que es un mierda, o reírle las gracias a los del TACO.
Comprendo que Israel promueva esas cosas, proque ellos querían sangre, mucha sangre, y todo lo que no sea un mar de sangre es un error, ¿pero el resto?
¿De veras vais a decirle al abusón de la clase que es un mierda y un mariquita por no haberle partido la cara al gafotas que no le dio el bocata? ¿Sois de esos? Jo, Anselmo, que maricón eres, que el gafotas se ha reído de tí. Vaya mierda es el Anselmo, que promete hostias a los pequeños y luego no les pega. Vaya pringado el Anselmo, que dijo que se mearía en la mochila d elso de primero y luego no se meó.
Yo es que leo por aquí y por medios similares, y alucino. Burlarse de Trump por no haber tirado una bomba atómica. Burlarse de él por no haber matado un millón más. ¿Qué son los que hacen eso? ¿Primos de Netanyahu o simples hijos de puta sin filiación conocida?
Nunca termina uno de sorprenderse con la cantidad de canallas que hay por ahí sueltos.
En 2002, el Pentágono gastó 250 millones de dólares en el mayor ejercicio militar de la historia de Estados Unidos, denominado «Millennium Challenge». Contó con 13.500 participantes, dos años de planificación y todo lo necesario. La idea era bastante sencilla: simular la invasión de un país de Oriente Medio en el Golfo Pérsico, sospechosamente parecido a Irán. El objetivo era demostrar que el dominio tecnológico estadounidense podía arrasar con todo a su paso.
Eligieron a un marine retirado de tres estrellas llamado Paul Van Riper para interpretar al enemigo.
Van Riper, quien sirvió 41 años en el ejército, desde Vietnam hasta la Operación Tormenta del Desierto, analizó la situación y actuó como cualquier adversario que se precie: la ignoró por completo. En lugar de radios, utilizó mensajeros en motocicleta. Las órdenes de ataque se ocultaron en la llamada diaria a la oración. Enjambres de lanchas rápidas cargadas de explosivos fueron enviados a través del estrecho de Ormuz.
En menos de 10 minutos, hundió 16 buques de guerra estadounidenses: un portaaviones, 10 cruceros y 5 buques anfibios. Más de 20 000 bajas estadounidenses simuladas. El equivalente a Pearl Harbor, ejecutado con pequeñas embarcaciones y misiles de crucero por un exmarine con un teléfono y mala actitud.
Así pues, el Pentágono hizo lo que cualquier institución que se precie haría cuando la realidad no se ajustaba al plan.
Los barcos fueron reflotados. Las fuerzas de Van Riper tuvieron que activar su radar antiaéreo para poder localizarlo y destruirlo fácilmente. Incluso le advirtieron que no tenía permitido derribar a la 82.ª División Aerotransportada que se aproximaba. El resto del ejercicio estaba guionizado para garantizar una victoria estadounidense.
Van Riper se marchó indignado. Sus últimas palabras fueron: «No se ha aprendido nada de esto. Una cultura que no está dispuesta a reflexionar a fondo y a ponerse a prueba no augura nada bueno para el futuro».
Aprovechando las fechas y portadas en la web, voy a parodiar de forma medio libre esta escena que no necesita presentación:
youtu.be/WYU5SAQwc4I?is=_qLsbq4f3ZrDenmU
—¿...y por eso, qué ha hecho el gobierno de Pedro Sánchez por nosotros? ¿Eh?
—La subida del SMI, rebajas en el IVA, ayudas al transporte...
—Bueno, sí, evidentemente. Eso sí nos lo ha dado. Pero aparte de la subida del SMI, las rebajas en el IVA y las ayudas al transporte, ¿eh?
—Mantener la sanidad pública.
—Bueno, vale, de acuerdo, reconozco que la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte y mantener la sanidad pública nos lo ha dado el gobierno actual. Pero...
—Mantienen la enseñanza pública que si con becas, reforzando las FPs... Ya que he nombrado lo de la sanidad, invirtieron mucho cuando la pandemia. ¿Te acuerdas de la pandemia? Qué lejano queda...
—Vale, sí, vale. Me acuerdo. Pero aparte de la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte, mantener a la sanidad y la educación públicas... ¿Qué ha hecho el gobierno sanchista por nosotros?
—Las pensiones.
—Sí, ¿qué?
—Que siguen subiendo. También está lo del ingreso mínimo vital, y lo de limitar el alquiler. Ah, y están fomentando las energías renovables...
—Ya, ya, ¿pero aparte de todo eso? De la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte, mantener la sanidad pública y a la educación, de subir las pensiones, el ingreso mínimo vital, limitar el precio del alquiler, las energías renovables... ¿qué nos han dado? ¿Eh?
—La paz.
—Ah, la paz. Por favor, cá...
(Silencio)
—Ah, bueno, sí, la paz.
Esto sería la definición de una apuesta gilipollas, ¿no? Si no te mueres, pierdes mil Euros, y si ganas, no vas a cobrar una mierda porque te has muerto. Bueno, pues sin darle muchas más vueltas ni recurrir a explicaciones esotéricas sobre el mercado de futuros, los fondos de cobertura y la madre que los parió, eso es lo que está sucediendo ahora mismo en los mercados y la razón por la que las bolsas van estupendamente, viento en popa, a pesar de que todos sabemos de las nefastas consecuencias de que se alargue la guerra de americanos e israelíes con Irán.
¿A qué queréis que apuesten los tiburones de los mercados? ¿A que todo se va a ir a tomar por culo? Pues buena gana, entonces. ¿Para qué les iban a servir los beneficios de esa apuesta, en caso de ganarla? ¿Para quebrar por mil millones menos? Si ganar esa apuesta es inútil, porque no dejaría ni un céntimo después de la liquidación, la única apuesta posible es la contraria: que no pasa nada, que no va a pasar nada, y si pasa algo se le saluda, se arregla enseguida y a seguir con el Business as Usual lo antes posible.
No se trata de cinismo: es un simple cálculo racional. Hay que mantener a toda costa la narrativa de que aquí no pasa nada. Es como hacer sonar la banda de música durante un naufragio: calma a la gente, evita peleas, y mantiene a los músicos alejados de los botes salvavidas. Todo son ventajas.
Así que adelante. Hagan juego. Y sólo juego optimista.
Ser pesimista es de parguelas.
No me gusta llamar la atención en sitios públicos. Soy más bien discreto vamos. Recuerdo que de pequeño pasaba auténticos bochornos cuando mi madre, que era una bomba social, montaba alguna de las suyas en tiendas, salas de espera, transporte público o cualquier sitio donde hubiesen desconocidos: tierra trágame, no mamá por favor, otra vez noo... pensaba para mis adentros o conseguía balbucear cuando mi madre empezaba a sacar punta a cualquier detalle que diese juego a la conversa, a la broma, o incluso al reproche, si, eso sí, este venía a cuento (y siempre de forma educada). En esos tiempos, lo mío era pasar desapercibido, importándome bien poco el resto de la gente. Consideraba la vida social un plano en la que por distintas necesidades perentorias, uno debía vectorializar de un punto a otro, siguiendo una línea recta y sin andarse con rodeos. Con el tiempo, he ido descubriendo (o razonando), que esto no tiene porqué ser así. Es más, considero que dichos rodeos, la relación humana aleatoria, nos puede traer no pocas sorpresas agradables, y desde luego no poca información, que siempre viene bien. Veo por cierto que, en general, cada vez hablamos menos con desconocidos. El silencio o los monosílabos imperan, más allá de las redes, claro.
Pero bueno, a lo que iba. Hoy he pillado el bus de vuelta a casa. Estaba realmente cansado, y deseando llegar pronto para poder descansar. Entre ojeadas la móvil y al infinito, he llegado a ver que a mi lado iba sentada una adolescente con una pierna plegada (en vertical) y el pie apoyado sobre el asiento. Al principio no le he dado importancia, pero al rato, no podía dejar de fijarme en la suela de su sandalia presionando el tapizado del asiento del bus. No parecía mala chica. Estaba simplemente haciendo lo que yo, yendo de A a B, sentada cómodamente (para su gusto), mientras pensaba en sus cosas. Pero la visión de la suela de su sandalia llena de suciedad (o de mierda, por qué no), pisando prietamente el asiento donde cualquiera iba a sentarse después, no paraba de rondarme. El dilema, tardó en llegar: qué hago, se lo digo o no?... Y qué coño, se lo he dicho (estábamos llegando a mi parada): - Disculpa, le he dicho al levantarme, pero esta manera de sentarse (mirando a su pie), no es la más adecuada. Mi tono ha sido calmado, discreto, sin ánimo de ofender. Ella, me ha mirado sorprendida. No ha parecido sentirse molesta. Rápidamente ha sacado el pie del asiento y me ha dirigido una medio sonrisa a modo de disculpa. De igual manera le he respondido yo.
He bajado del bus y me he ido pa casa, con la sonrisa puesta...
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Titula El Mundo sobre que los jóvenes son un 72% más pobres desde la crisis financiera, pero si nos centramos en los datos, también podrían haber titulado:

Porque cuando uno se pone a hacer comparativas, el resultado puede cambiar considerablemente según en qué intervalo temporal se realiza la comparación y qué dato se compara.
Con datos del mismo artículo, también se podría titular que la renta mediana de los jóvenes ha aumentado un 42% desde que gobierna Sánchez:

O que el porcentaje de hogares jóvenes ahogados por las deudas está en mínimos históricos:

Resumiendo: nada es verdad, nada es mentira, todo depende desde donde y en qué ponga el foco.
Empezó un martes cualquiera, en un atasco a la salida de plaza de las Glòries. Delante de mí, un Polo gris llevaba un 4471 que me hizo gracia por el 44 del principio. Tres coches después, una furgoneta blanca con 7732. Cuando llegué a casa me di cuenta de que también tenía fichados, sin querer, el 2665 de un taxi y el 9913 de una moto. Cuatro matrículas con una pareja de números iguales en menos de una hora me parecieron muchas para una tarde de miércoles.
A la semana siguiente ya iba contándolas, y no solo en marcha. Empecé a fijarme también en los coches aparcados, lo cual fue un error porque multiplicó la obsesión. Bajaba a por el pan en Gràcia y volvía con cinco anotaciones. Iba al parking del trabajo y ya tenía tres antes de llegar al ascensor. Apuntaba en una libreta cada 5538, cada 8001, cada 1147 que pillaba ¡Los números me hablan! Una mañana, entre el Eixample y Sant Cugat, sumando los que circulaban y los aparcados en cordón, llegué a anotar cuarenta y siete. Le mandé fotos a mi hermano, que es ingeniero y suele tener paciencia conmigo, y me respondió con un audio larguísimo donde mezclaba la sorna habitual con una palabra que no me sonaba de nada y que acabaría explicándome las semanas siguientes de mi vida.
La palabra era apofenia, un término que acuñó en 1958 el psiquiatra alemán Klaus Conrad para describir esa manía humana de ver patrones con sentido en cosas que pasan al azar. Conrad la estudió en pacientes con esquizofrenia incipiente, pero la psicología cognitiva posterior, sobre todo a partir de Michael Shermer y de los experimentos clásicos de Daniel Kahneman y Amos Tversky, demostró que el mecanismo es universal y bastante útil. El cerebro está cableado para detectar regularidades porque durante cientos de miles de años eso fue lo que distinguió al antepasado que veía un tigre entre las hierbas del que se convertía en almuerzo.
A eso se le suma el sesgo de confirmación, que ya intuía Francis Bacon y formalizó Peter Wason en los sesenta. En cuanto mi atención se enganchó a las parejas, el cerebro empezó a registrar los aciertos y a pasar olímpicamente de las matrículas sin pareja que circulaban o dormían en cordón por delante. El fenómeno tiene nombre coloquial, ilusión de frecuencia, y otro más cinéfilo, fenómeno Baader-Meinhof, que se inventó un lector del St. Paul Pioneer Press en 1994 para describir esa sensación de que una palabra que acabas de aprender aparece de repente en todas partes.
Y luego está la estadística, que es la que remata el cuento. En el sistema español vigente desde el año 2000, los cuatro dígitos generan diez mil combinaciones. De esas, exactamente cuatro mil cuatrocientas sesenta y cuatro contienen una pareja de cifras iguales en cualquier posición. Casi un cuarenta y cinco por ciento. Casi una de cada dos matrículas que veo, parada o en marcha, lleva una pareja. La señal del universo era, en realidad, la mitad del parque móvil de Barcelona.
Sigo apuntándolas, eso sí. La libreta me hace compañía y me recuerda que el cerebro, cuando se aburre, se inventa misterios para tener algo que resolver.
El PSOE está en plena campaña electoral; con el mismo descaro que en su día Gonzalez proclamaba "no a la OTAN," y luego nos metío en ella, Sanchez esgrime el "no a la guerra" pero "sí a la OTAN", financiando y alimentado la guerra de Ucrania, aprobó la ampliación de la base de Rota...
A niveles nacional, regionales, y locales YA están enviando propaganda electoral.
Hipótesis: Si al PSOE le va bien en las elecciones andaluzas, pueden adelantar las nacionales. Para aprovechar el slogan"no a la guerra", antes de que la población se sienta engañada; www.meneame.net/m/actualidad/no-tan-pacifista-sanchez-firma-convenio-p www.meneame.net/m/actualidad/gobierno-aprueba-otro-gasto-militar-29-6-
No olviden lo siguiente, para no sentirse engañados una vez más: "El Congreso ha rechazado oponerse al aumento del gasto militar y al plan de rearme de la Unión Europea (UE) con el voto de PP y PSOE, Sumar ha votado en contra de eso y ha apoyado que España abandone la OTAN. " www.meneame.net/story/congreso-avala-aumentar-gasto-militar-planes-def
y sin dar tiempo a que las izquierdas se unan.
Compatriotas si no quieren votar a los grandes partidos corruptos españoles, que han destruído la sanidad andaluza, con graves consecuencias (cribado de cáncer); ellibre.es/la-indignante-politizacion-de-la-sanidad-publica-en-andaluc; causan accidentes por falta de mantenimiento de las infraestructuras,...
Y si no les convencerían los otros partidos: tienen la opción de votar al partido Escaños en Blanco, que dejan los escaños vacios, ahorrandonos sueldos, dietas, privilegios de politicos que ya han probado su ineficacia y corrupción. Votar al partido "Escaños en Blanco" no es votar en blanco sin más: hay que coger una papeleta que reza Escaños en Blanco, los escaños que logran los dejan vacíos. Como votar a Escaños en Blanco: www.meneame.net/story/como-vota-escanos-blanco
No votar, nulo, o votar en blanco sin más, equivale a votar a los grandes partidos (PPSOE), con corrupción e inoperancia demostradas
Por más que suenen notocias al respecto, ni aquí, ni en Alemania, ni posiblemente en ninguna parte, va a ser posible recuperar el servicio militar obligatorio. Y no se trata sólo de que la idea genera un enorme rechazo que puede incinerar las expectativas electorales del partido al que se le ocurra proponer semejante cosa, sino por imposibilidad material.
En primer lugar, tras décadas de pelotazos urbanísticos y abandono, ¿de dónde sacarían los cuarteles para alojar a los cientos de miles de jóvenes que tendrían que alojar? No es una infraestructura barata ni que se pueda construir en pocos meses. ¿De dónde sacarían las oficinas de reclutamiento y todo aquel conjunto de personal formado alrededor del servicio militar? ¿Cómo podrían compatibilizar la exigencia de ese servicio con la legislación actual?
Supongo que esto último es lo de menos, porque las leyes se pueden cambiar, pero los dos primeros puntos, especialmente el primero, son cuellos de botella de tal magnitud que no parece realista que se puedan solucionar en meses o en años.
La cuestió es por qué agitan ese fantasma de vez en cuando. Supongo que la intención real es transmitir a la población una especie de miedo, deestado de alerta, tan propio de la actual doctrina del shock. Porque lo cierto es que nadie sabe para qué serviría y menos aún como podría hacerse en la práctica.
Hasta los de Vox calla como putas sobre el tema. Las risas que nos echaríamos si le propusieran semejante cosas a sus jóvenes votantes...
Me refiero a lo que hay almacenado, no a lo que está por extaer del suelo.

Hace unos días, poco antes de que comenzara la Semana Santa de Sevilla, un amigo me escribió para preguntarme si quería que me avisara cuando fuese a salir durante la semana. Le dije que no tenía muchas ganas, que no me gustaba la Semana Santa y que si salía era para hacer otros planes. Pasado un par de días me volvió a escribir y me terminó confesando que no tenía muchas ganas de salir pero que si no salía "decepcionaba", porque su entorno esperaba verlo, como todos los años, viendo procesiones.
Como se ve, tuve que recordarle por enésima vez que no me gustaba la Semana Santa. También me llamó un familiar hace poco y le dije que tenía trabajo varios días de la semana para decir "anda, te vaja perdé toas la prozesioneee". Simplemente me reí, me aburre tener que recordar que no, que no me gusta la Semana Santa, que la aborrezco...
Tengo más de una razón para ello. El otro día salí de mi casa, en pleno centro de Sevilla, para comprar un mísero y triste bote de tomate para hacer pasta. Eran las 20:30, me dirigí al chino a 100 metros de mi casa, no pudo volver hasta las 00:00 de la noche. Inmediatamente se formó un tapón de personas frente a mi casa. Como otros años, podría haber intentado atravesar esa muchedumbre intentado dar o recibir el menor número de codazos posible. Pero ya no, me rindo, paso de pelearme con tapones de personas en Semana Santa como hacía otros años. Del mismo modo que ya no hago apuestas por intentar no cruzarme con ninguna procesión durante la semana. Me resigno.
Cuando me piden hablar de la Semana Santa les digo a los que son de fuera que "se lo recomiendo pero sólo una vez". ¿Estoy seguro de lo que estoy diciendo? Luego no faltan los comentarios de personas que te dicen que NO eres sevillano porque no te gusta la Semana Santa ni sabes bailar sevillanas. ¿Es una obligación?
Es muy fácil achacar un problema a la presión social, pero creo que gran parte de los feligreses están enredados en su propio "peer pressure", el que sienten que su entorno ejerce sobre ellos y el que ellos, por aprendizaje social, ejercen sobre otros.
Pero, no voy a hablar de ello. Voy a hablar de otra cosa, más simple. ¿Estamos seguros de que nos gusta la Semana Santa? Por que no faltará quien diga que lo vive como evento cultural o artístico y/o el que carga este ritual de misticismo y que llora cuando ve a la misma Virgen de todos los años ser procesionada frente a sus ojos entre toda la parafernalia de la que viene siendo rodeada. Pero en el fondo, no deja de ser esto consecuencia de lo mismo por lo que apoyas a la selección española durante el Mundial, celebras las victorias de Nadal o te emocionas cuando sale ( salía) España a cantar en Eurovisión y recibí 12 puntos (alguna vez)... es un sentimiento de pertenencia y el sentimiento de pertenencia es aprendido, irracional... es puro simbolismo.
No sé si alguna vez habéis estado en la Semana Santa. Habitualmente tendemos a idealizar lo que no conocemos. Si cumples con todos los hábitos del evento vivirás lo siguiente:
Eso es la Semana Santa de Sevilla. Y no es un día, son siete. Y así todos los años, para ver lo mismo, una y otra y otra y otra vez.
No sé qué porcentaje de las personas que viven esto realmente saben, en su subconsciente, que eso no les gusta. Esto puede ser como quien no quiere reconocer que no le gusta la gente del sexo contrario o como quien no quiere reconocer que no le gusta el fútbol o etc... cuando formas parte de un grupo, no quieres decepcionar al grupo. "Salir del armario" y reconocer que no te gusta la Semana Santa puede ser muy difícil en algunas familias hispalenses. Pero tú, que eres de fuera, y que lo único que sabes de la Semana Santa es el montaje televisivo que te muestran con exclusivamente los momentos álgidos y "bonitos" del evento te advierto, eso es sólo una realidad de la Semana Santa, el resto es todo lo otro que comento.
Y yo por suerte puedo afirmar que sí, la Semana Santa es aburrida.
Circula por Internet (incluída la portada de Menéame: www.meneame.net/story/famoso-youtuber-zazza-italiano-acusado-gravement) una información en la que se afirma que el guía de una de las "favelas" de Río de Janeiro y la familia del mismo han sido asesinados tras la publicación de un vídeo por parte del conocido youtuber Zazza el Italiano en la que muestra escenas de dicha comunidad, concretamente la de Santa Marta.

Rizonaldo, el nombre del guía, ha aparecido en redes afirmando que tanto él como su familia se encuentran bien, y que en ningún momento avisó a Zazza de que no publicara el vídeo porque le habían amenazado... ya que, según él, la comunidad de Santa Marta es una comunidad pacífica, abierta al turismo, (pertenece a una empresa de guías profesionales llamada Rizotur, que cuenta con doce guías), y que todo lo afirmado por Zazza sobre la peligrosidad del lugar es una mentira, elaborada para conseguir clicks y audiencia, y que dichas mentiras dañan su comunidad.
Podéis ver el vídeo (traducido malamente al castellano mediante IA) aquí: www.instagram.com/reels/DW_nQmcBIQA/
Es bastante conocido que esta clase de youtubers tiran de mentiras, sensacionalismo y demagogia para generar contenido que se adapte a las temáticas de sus canales, y por tanto su credibilidad está en entredicho, pero no es motivo para compartir sin ninguna prueba ni referencia informaciones sin verificar ni acusaciones tan graves.
Después de las gravísimas declaraciones de Donald Trump en el día de ayer martes 7 de abril y del extraño paso atrás a última hora en el que se involucraba a un actor externo como Pakistán está claro que EEUU es oficialmente un país ridículo y que su presidente, demente ya a la vista de todos, no es meritorio de su cargo o es más bien el que ocuparía uno en una república bananera.
Las hipótesis que cabrían barajar son las siguientes:
1. Fue un farol de Donald Trump, otro más, llevado al extremo hasta el punto de que la Casa Blanca se desentendiese diciendo que sólo él, el presidente, sabía lo que haría, como si de una autocracia se tratara, con el fin de con ese tono amenazante conseguir a la desesperada que Irán abriese el estrecho de Ormuz.
2. Miembros de la Casa Blanca han disuadido a Trump de que escalara la guerra sabiendo que eso podría suponer cometer flagrantes crímenes de guerra difíciles de excusar que haría copartícipes y juzgables a varios miembros de su equipo.
3. La participación de Pakistán fue real y habría amenazado en conversaciones internar con participar activamente en la guerra, sin descartarse la escalada nuclear en caso de que Irán fuese atacado como lo había anunciado Trump.
Aún resulta difícil saber qué ha pasado realmente pero todo apunta a que lamentablemente fue lo primero ya que cualquier escenario debe contemplar ya la posibilidad de replantear la continuidad de Trump al cargo. Sin embargo, la única hipótesis con menos fuerza para ello es la primera, la de la estrategia dialéctica sin un plan de ataque real, es decir, un farol.
Y esto parece estar verificándose con el hecho de que ya nos encontramos en "el día siguiente", han pasado ya muchas horas y Trump sigue soltando bravuconadas de victoria bélica compartidas por sus portavoces y republicanos más cercanos.
Entonces, ¿Nada ha cambiado? ¿Que un presidente de un país que habla insistentemente de la paz sea capaz de amenazar con matar a millones de personas y destruir un país no tiene ninguna consecuencia? ¿Ya se han enfriado esas palabras? ¿Vamos a permitir que vuelva a ocurrir? ¿Vamos a poner al fin fin a esto?
Trump: «Estuve pensando en llamarlo el Golfo de Trump, y decidí no hacerlo. Creo que quizá eso no habría funcionado. No estoy tan seguro. Pero estuve pensando que se iba a llamar el Golfo de Trump»
Una de las cosas que valoro de un medio es que la opinión de sus articulistas no siempre coincida con la línea editorial, que haya variedad y discrepancia en las opiniones. PP y VOX firmaron la pasada semana un pacto en Extremadura que tuvo el apoyo de ABC en su editorial:

Pues bien, a partir de ese mismo día del editorial estoy viendo una sucesión de artículos críticos sobre ese pacto por parte de bastantes de sus principales firmas, especialmente en lo relativo a la "prioridad nacional":




¿Querémos recuperar Menéame? Realicemos menos envíos de actualidad que sólo crean alarmismo, y más relacionados con cultura, curiosidades, ciencia, artículos largos... lo que sea, mientras no esté relacionado con una información que bien podría realizar los medios de comunicación actuales, al servicio de unos intereses. No seamos como ellos.
Eso incluye, lo principal, dar menéo sólo a envíos que no sean de este tipo. Cualquier envío que huela a algo que podría publicarse en Twitter/X, fuera. No repitamos ese patrón. No entremos en el terreno donde habita la ideología menos tolerante.
Luego, que el envío no sea de una calidad suprema es otra historia, pero al menos no será un envío que cree polarización, discusiones, ataques y, sobre todo, no siga el juego del Internet actual donde se pretende provocar y mantenernos en una línea nada sana. Somos conscientes del juego de ciertos poderes y aun así seguímos la corriente. ¿Por qué?
El cambio no depende sólo de los administradores, también de nosotros como usuarios.
Ya me entendéis, menos política y actualidad de usar y tirar que a las horas has olvidado. La clave es ir en contra de la forma habitúal de dar información que hay hoy en día. Nos quejamos de ese tipo de noticias, pero bien que entramos a comentar para quejarnos sobre ello. Pues ni un comentario ni mirada deben recibir. El troll/mal/usuario polémico sigue existiendo porque le hacemos caso.
Fuera noticias y más artículos, por ejemplo. Existen entrevistas, reportajes, curiosidades, ciencia, humor por el humor. Si es de lectura extensa, mejor, porque significa que no sigue el patrón actual de los medios y las redes sociales. Además, que leer en profundidad sobre un tema siempre es mejor que leer sobre un tema en unos pocos párrafos, donde te quedas en la superficie y al rato olvidas que has leído.
¿Qué envíos recuerdas de la última semana? Prueba a recordar también algún envío que sí ha hecho poso en tu mente durante el tiempo que lleves como usuario.
Un saludo.
menéame