#teahorrounclick: no lo sabemos todavía
Este es el texto de la directiva aprobada ayer. El famoso artículo 11 pasa a ser el 15, al menos en este texto que parece no ser definitivo en cuanto al formato, pero sí en cuanto al contenido.
Antes de nada hay que entender que esto es una directiva europea, lo cual quiere decir que no es una ley que se aplique directamente en España, sino que el Gobierno tiene que desarrollar una ley que la implemente. Disculpas a los juristas por la simplificación, pero creo que la idea es esta.
En este PDF el artículo 11 (link tax) pasa a ser el 15. Estos son los puntos relevantes:
The rights provided for in the first subparagraph shall not apply to private or noncommercial uses of press publications by individual users.
¿Se considera que Facebook o Twitter son una herramienta para usuarios? En este caso, teniendo en cuenta que Menéame no enlaza como plataforma sino que son sus usuarios, ¿se aplicará a nosotros?
The protection granted under the first subparagraph shall not apply to acts of hyperlinking.
¿Incluye esto el titular de la noticia? Según esto, bastaría con redactar la entradilla de forma manual (o automática) de forma que no contenga texto de la noticia.
The rights provided for in the first subparagraph shall not apply in respect of the use of individual words or very short extracts of a press publication.
¿Cómo se cuantifica very short? Según la nota de prensa del Parlamento Europeo los snippets están explícitamente excluidos:
The ‘snippet’ can therefore continue to appear in a Google News newsfeeds, for example, or when an article is shared on Facebook, provided it is “very short”.
Ante esto, escenarios que pueden ocurrir, y debe quedar claro que todo esto es especulativo, porque a día de hoy es difícil tener más información
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El negacionismo del Holocausto judío consiste en el acto de negar el genocidio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial afirmando que es parte de una conspiración. Los que niegan el Holocausto afirman: que la «solución final» de la Alemania nazi tenía como único objetivo deportar judíos del Tercer Reich, pero que no incluía el exterminio de judíos; que las autoridades nazis no usaron campos de exterminio y cámaras de gas para asesinar a judíos en masa; o que el número real de judíos asesinados fue significativamente menor que la cifra históricamente aceptada de 5 a 6 millones, por lo general alrededor de una décima parte de esa cifra.
El negacionismo del genocidio en Gaza afirma que la violencia sistemática contra la población palestina no constituye un genocidio, sino una serie de “acciones defensivas” de Israel contra el terrorismo. Este discurso niega o minimiza las dimensiones de la destrucción de Gaza, justificando los bombardeos masivos sobre zonas densamente pobladas como “daños colaterales inevitables”, y presentando la muerte de miles de civiles —entre ellos mujeres y niños— como consecuencia exclusiva de la presencia de combatientes de Hamás.
De la misma forma que el negacionismo del Holocausto reinterpreta la evidencia histórica para proteger una narrativa política e ideológica, el negacionismo del genocidio en Gaza busca ocultar la magnitud de la violencia estructural y la desproporción del uso de la fuerza. Quienes lo sostienen suelen afirmar:
Ambos negacionismos, aunque en contextos históricos distintos, comparten un mismo patrón: borrar la condición de víctimas de poblaciones enteras y sustituirla por un relato que justifica, oculta o banaliza el sufrimiento humano. En el caso del Holocausto, el negacionismo atenta contra la memoria histórica y contra las víctimas judías, romaníes, homosexuales, disidentes políticos y otros grupos exterminados por el nazismo. En el caso de Gaza, el negacionismo atenta contra la capacidad de reconocer y detener una catástrofe humanitaria en curso.
El negacionismo, en cualquiera de sus formas, no solo falsea la verdad, sino que allana el terreno para que atrocidades presentes o futuras sean toleradas. Recordar y reconocer los genocidios no es un ejercicio académico, sino un acto político y ético fundamental: sin memoria no hay justicia, y sin justicia no hay futuro en paz.
Consulta en Wikipedia: es.m.wikipedia.org/wiki/Negacionismo_del_Holocausto

Que la mayoría de los políticos tome por subnormal al pueblo que gobierna parece una constante que se mantiene a lo largo de los tiempos; que ciertos políticos tomen como enemigo a parte de su pueblo (generalmente para ganar las simpatías de la otra parte del pueblo) es algo que se da menos, pero se da, con trágicas consecuencias. De lo que no estábamos preparados es para el término medio, es decir, del político que toma a su pueblo como subnormal pero que hace gala de una ignorancia y un desprecio tan bochornoso que se limita no a cuestiones geopolíticas, sino a lo que le sale del cerebro reptiliano. Es la nueva caterva de políticos populistas, limitados, ridículos e irracionales, que hasta cierto punto toleramos porque recuerdan a los tiempos de monarquías absolutistas y totalitarismos personificados (cosa que inconscientemente seguimos arrastrando) pero que son absurdos en sistemas democráticos.
Ha llamado recientemente la atención el hecho de que Isabel Díaz Ayuso abandone cierta reunión de políticos españoles por el hecho de que se hablaban lenguas que no eran la "española". Fuera de politiqueos, y aunque ésto irrite a los regionalistas/independentistas, cuando se habla de una lengua española no se refiere a que dicha lengua sea de todos los españoles, sino que esa lengua se integra y pertenece al estado español. Y el gallego, el catalán, el valenciano, el euskera, el bable y el rayano son lenguas que forman parte del estado español. Si uno es meridianamente patriota, aunque sea un oficinista de Leganés, si quiere defender y promover la cultura española, los distintos idiomas de la península son patrimonio cultural inmaterial de incalculable valor que merecen el respeto, el aprecio y la difusión similar a una pintura de Goya, a un poema de Machado o a un diseño de Gaudí. Un español que presuma de ser español, en mi opinión, debería sentirse orgulloso de que en su tierra se hablen varias lenguas, de que éstas sean oficiales y de que mantengan un nutrido grupo de hablantes. Como decía un amigo, ya fallecido, que dedicó su vida a la enseñanza: "yo soy catalán y español, no me meto en política, pero en este pueblo y por el bien de los nenes, l'escola en català ara i sempre".
Pero las "ayusadas" de este calibre no deberían sorprendernos. En estos tiempos de populismos pseudo-ultraderechistas (se aprecian de ultra-derecha pero son demasiado imbéciles y carentes de cualquier base lógica, si la hubiera, para justificar sus políticas), como con tantas otras cosas, los referentes nos llegan de Estados Unidos. Comenzó ligeramente con Reagan, evolucionó considerablemente con Bush "junior", y con Trump hemos llegado a la evolución absoluta. Tipejos que ensalzan la ignorancia como política, payasos contratados por el capital para entretener al público que cacarean chistes sin gracia porque coinciden con el darwinismo social que ellos mismos ni aprecian ni analizan al encontrarse en la cúspide de la cadena trófica.

Alaska tiene en sus tierras una de las montañas más altas del mundo: el Denali. Lo llamaban así los autóctonos de la zona, los Denaa o Koyukon, que ni eran estadounidenses, ni rusos (duh, EE.UU compró Alaska a finales del siglo XIX) ni nada, básicamente porque no tenían ni puñetera idea de que había "países" a los que su territorio pertenecía. Denali significa, traducido brúscamente, "montaña grande", así que los primeros rusos que inspeccionaron la zona y tuvieron contacto con los denaa o koyukon no se mataron buscando nombre y llamaron al Denali "montaña alta", en ruso Большая Гора (bol'shaya gora, "gran montaña"). Pero entonces, ya siendo Alaska parte de Estados Unidos, llegó un norte-americano buscando oro y metió la política por medio, llamando a la montaña McKinley, nombre de un político que se postulaba a la presidencia de Estados Unidos (y que más tarde consiguió, William McKinley). Y así pasó a los libros de geografía de EE.UU.
Cosas de ser estados federados, los alasqueños, a mediados de los años 70 del siglo pasado, decidieron que era una gilipollez poner tan absurdo y politizado nombre a un pico conocido por sus habitantes como Denali, y le devolvieron su nombre original. Al menos a nivel estatal. Tuvieron que pasar 40 años para que, casi de tapadillo y por inercia, olvidado por los tiempos, Barack Obama reconociera a nivel federal el cambio de nombre. El monte McKinley pasaba a ser de nuevo el monte Denali en los libros de geografía y en los mapas online de Estados Unidos.
Hasta que llegó Trump.
Mucho se ha hablado del cambio de nombre del Golfo de México a Golfo de América, pero entre los "renombres para ensalzar la historia americana" ha pasado el Monte Denali. En enero de este año dio la orden de revertir el nombre a nivel federal para que pasara a nombrarse de nuevo McKinley, en un supuesto intento de recuperar los topónimos que "honran la grandeza americana" (no es sarcasmo; es del propio comunicado de prensa de la Casa Blanca).
Se puede entender, por lo tanto, que los koyukon, que tanto tiempo han habitado las heladas tierras del norte, y que le pusieron nombre a las mismas, no son americanos. Su lengua no representa a Estados Unidos. El apellido de un señor de ascendencia escocesa, por lo que se ve, sí. Queda bastante claro el clasismo que destila la administración Trump.
Así que, discúlpenme los patriotas españoles y los nacionalistas varios, pero que viva Fene, Arrasate y Ontinyent. Y si alguien dice que esos nombres no están bien dichos, por el bien de todos, dadle una patada en las gónadas.
En los últimos 5 años, redes sociales como Facebook, Instagram o Youtube han conseguido mejorar su capacidad de segmentación exponencialmente.
Este hecho, que al principio solo tenía un objetivo comercial, lleva ya un lustro provocando consecuencias mucho más graves. El pensamiento, la ideología, las creencias, se están desatomizando, homogenizando. Nuestra vida, la de las redes, en las que pasamos casi seis horas de nuestro tiempo libre (y subiendo) se convierte así en un microcosmos de personas con ideas afines a las nuestras. Incluso si estas son mentira. Las redes sociales crean así un círculo vicioso que retroalimenta tus opiniones, ya creas que el hombre nunca llegó a la luna o que el Holocausto es una patraña.
Esto no solo afecta a aquellos que no tienen la suficiente capacidad crítica como para poner en duda la información y acaban cayendo en dogmas extremistas. Nos afecta a todos, que acabamos convirtiéndonos en criaturas egocéntricas que chapoteamos en una charca social donde todo el mundo opina como nosotros y pervierte nuestra realidad de forma inevitable, clasificando a todos los que nos rodean en aquellos que están conmigo o que están contra mí. Las redes sociales están haciendo desaparecer los grises. Dentro de poco solo habrá blanco y negro, porque es más divertido, es más excitante, es menos trabajoso, es más instantáneo. Y es, también, mucho más peligroso.
Pero ese microcosmos también afecta a aquellos que no viven en él, en aquellos que no tienen redes, porque viven rodeados de personas intoxicadas por esa charca social, que influyen sobres sus vidas, de una forma u otra.
Me resultó inexplicable ver a la gente alucinar con “El dilema de las redes sociales” de Netflix, un documental que denuncia prácticas que, precisamente lleva a cabo la propia plataforma audiovisual de forma extrema . Hasta ese punto hemos llegado.
Orwell y Huxley plantearon un futuro en el que el Estado dirigiría la vida de los individuos a través de poderosos medios de control. Lo que ninguno de los dos autores adivinaron es que serían los medios de control los que, precisamente, tomarían el mando de los Estados. Facebook, Instagram, Tinder, Youtube…dirigen, de una forma u otra, más directa o indirecta, los designios de millones de individuos, creando una cultura completamente focalizada a la banalización de las luchas sociales, la homogenización de la idea del éxito y la felicidad o el culto a la apariencia. Hasta el amor está cambiando y los estudios de mercado de la propia plataforma demuestran que, desde el boom de las aplicaciones para encontrar pareja, los hábitos sentimentales están cambiando, produciéndose un alteración en la duración de las relaciones amorosas de los estadounidenses que, entre los menores de 40 años, se ha reducido hasta un 40% en los últimos 5 años. Es demencial.
La universidad de Berkeley hizo un estudio sobre las tendencias musicales en base a las letras y los acordes de las canciones. Las conclusiones eran claras: desde que surge internet, la música sufre la época dorada de la banalización. (“La cultura se ha convertido en un eterno revival”, Byung-Chul Han). Las canciones son cada vez más iguales, más parecidas. Por otro lado el cine vive en un eterno ciclo tóxico de melancolía. Los arquitectos hablan de una homogenización en el interiorismo de la mano de AirbNb, una plataforma que ha tenido consecuencias desastrosas en la homogenización de los barrios (qué maravillosa era la economía compartida) y para qué hablar de Amazon y el pequeño negocio. Poderosas multinacionales que provocan un efecto embudo a nivel cultural, logrando, en unos pocos años, lo que no logró la tan cacareada globalización, pero trascendiendo ampliamente a lo económico.

Internet ha traído avances indiscutibles y extraordinarios, también para la libertad, eso es indudable, pero también la ha restado a pasos agigantados desde una perspectiva económica y cultural. Antes se acometían conflictos bélicos en defensa de multinacionales o de un modelo de consumo, pero hoy, ¿quién quiere guerras teniendo un buscador o una red social?
Y lo peor de todo esto no es lo que aquí describo. Hay algo muchísimo más peligroso y más tóxico. La gran tragedia es que lo hemos aceptado sin rechistar, con una facilidad pasmosa. Caminamos hacia el más absoluto de los limbos vitales, quemando libertades e identidades en una gran pira de consumismo. Y no solo no hacemos nada, sino que colgamos esto en una red social, buscando no sabemos muy bien el qué.
Mientras los niveles de bienestar, calidad sanitaria y esperanza de vida siguen subiendo hasta niveles que hace 10 años creíamos imposibles, el consumo de antidepresivos y ansiolíticos (incremento en España del 200% en los últimos 20 años) es ya el gran negocio de la industria farmacéutica.
¿Hacia dónde estamos yendo? ¿Qué coño nos ha pasado?
Sabíamos que podía suceder: cuanto más incómoda es una noticia para alguien con poder, más probable es que los periodistas tengamos que responder ante un tribunal.
Esta semana, el abogado de Julio Iglesias ha dado el primer paso en esa dirección, tras nuestras informaciones sobre dos extrabajadoras que le acusan de agresiones sexuales. Es una demanda de conciliación contra elDiario.es, un trámite previo obligatorio para poder presentar una querella penal por injurias y calumnias. Entre las dos vías posibles para llevarnos a los tribunales –la demanda civil, la querella penal–, Julio Iglesias ha optado por la única donde, además de una indemnización, puede pedir una condena de cárcel contra los periodistas de elDiario.es.
Para evitar la querella, Julio Iglesias exige algo que no va a suceder: que nos disculpemos, que rectifiquemos, que reconozcamos que, como periodistas, no lo hicimos bien. No somos infalibles y podemos cometer errores, pero en este caso no tenemos nada que rectificar. Nos reafirmamos en todos los artículos que hemos publicado.
El archivo del caso por parte de la Fiscalía de la Audiencia Nacional tampoco desmiente nuestra información. La Fiscalía no ha seguido por una cuestión de competencias: porque considera que no hay jurisdicción, porque los presuntos delitos ocurrieron fuera de España.
La información que publicamos es rigurosa, contrastada y veraz. Es un trabajo meticuloso que empezó hace tres años, cuando nos llegó la primera pista. No solo recogemos el testimonio de las dos denunciantes que le acusan de agresiones sexuales, dos mujeres a las que hemos entrevistado en distintas ocasiones para comprobar la coherencia de su versión. También aportamos documentos, como las pruebas médicas de enfermedades de transmisión sexual que tuvieron que pasar. Hemos entrevistado a más de una docena de extrabajadores y a otras personas a las que estas mujeres relataron previamente lo que vivieron. Y contactamos con el afectado once días antes de publicar para ofrecernos su versión: ni él ni sus abogados quisieron responder.
Esta información no ha pasado solo por el filtro de elDiario.es. En 2025, se sumó a la investigación el equipo de Univision, en Estados Unidos. Sus periodistas –Federica Narancio, Esther Poveda y el co-ganador del premio Pulitzer Gerardo Reyes– volvieron a revisar cada detalle y a entrevistar a las mujeres, aportando nuevas fuentes.
La demanda de Iglesias incluye varias afirmaciones que son falsas. No es verdad que los periodistas de elDiario.es participáramos en la elaboración de la denuncia ante la Fiscalía: fue una decisión de las mujeres, asesoradas por sus abogadas. Tampoco es verdad, que los testimonios que difundimos correspondan a “personajes figurados” o “un montaje con actrices profesionales”. Las mujeres que aparecen son las propias denunciantes. Modificamos la voz y cambiamos sus nombres reales para proteger su identidad. Es algo que en elDiario.es y Univision nunca ocultamos.
Julio Iglesias no solo da el primer paso para presentar una querella por lo penal contra varios de nuestros periodistas: estoy como “futuro querellado” junto a Elena Cabrera, Ana Requena, María Ramírez y Juanlu Sánchez. También pide una indemnización económica que, según han publicado distintos medios, podría ascender a 200 millones de euros por daños y perjuicios. Una cifra que supondría el cierre de elDiario.es.
Aunque no es la primera vez que nos ocurre, nunca te acostumbras a esta forma de presión. Está en juego todo lo que tenemos, todo lo que hemos construido. Te quita el sueño, pero no las ganas de seguir.
Empieza ahora un largo, caro y complejo proceso penal, pero estoy convencido de que los tribunales nos acabarán dando la razón. No me arrepiento de haber publicado esta noticia; era nuestra obligación.
Ahora, necesitamos toda la ayuda posible para enfrentarnos a este proceso. Si puedes, apoya tú también nuestro periodismo comprometido y con valores.
Ignacio Escolar.
Enviado a mi correo hoy las 7:52 horas.
Casualmente ayer cumplí 10 años como meneante. En todo este tiempo, he publicado muy pocas noticias, pero he escrito casi 40.000 comentarios. He dicho siempre lo primero que me ha venido a la cabeza. Casi todo chorradas, debo admitirlo. Pero nunca me he cortado pensando que podría ofender a alguien y que me podría caer un strike por ello. Y que yo recuerde, eso no ha sucedido.
Ahora veo a todo el mundo indignado porque le han sacudido el karma de manera injusta, excepto a mí.
¿Cuál es mi problema? ¿Soy un borrego politicorrecto, que no trasgrede las normas ni aunque lo intente? ¿Me tienen pelota los @Admin? ¿O les doy pena? ¿Soy invisible? A lo mejor soy muy despistado y no se ni cuánto karma tengo, ni cuándo me suman ni cuándo me restan, ni por qué (no me entero cuando molesto en la vida real, como para adivinarlo en internet).
En todo caso, señores @Admin. Exijo mi strike como tienen los meneantes más respetados. Es lo menos que podéis regalarme, después de 10 años aquí, dando contenido gratis.
Hace pocos días salió la noticia de la condena a un año de prisión a unos individuos por colocar 47 gramos de cocaína en el coche de un ecologista. Si los acusados hubieran vendido la cocaína al ecologista hubieran sido condenados a entre 3 y 6 años de cárcel.
Es decir colocarle a alguien droga contra su voluntad y sin su consentimiento está mucho menos penado que dársela cuando la pide voluntariamente. ¿Es esto lógico y sensato?
Pero este no es un hecho puntual, hay cosas aún mas irracionales. En los casos de violación por sumisión química, la pena por la violación será la que sea pero pero la pena por meterle la droga en la bebida suele ser una no muy cuantiosa multa por un delito de lesiones leves. En esto se le ve el plumero al estado represor porque en buena lógica el vender una droga a alguien debería considerarse también un delito de lesiones (suponiendo que la droga en cuestión le hiciera algún mal al que la toma, cosa que puede pasar alguna vez pero que no sucede en la mayoría de las veces). Es decir se pena mucho mas por un perjuicio hipotético que por un daño cierto ya que las victimas cuentan que pasaron un muy mal rato y mucha angustia.
A parte de estas relaciones de las drogas con los delitos, los distintos poderes políticos, policiales y mediáticos se empeñan en relacionar drogas y delitos, esto se consigue muy fácilmente legislando el consumo como un atenuante, si haces un delito y dices que ibas drogado o que lo cometías para poder comprar droga, la pena puede ser menor. Como la mayoría de la gente no es tonta todos los que son detenidos y van a juicio juran y perjuran que fue la droga la que les condicionó a delinquir, y es entonces cuando los que manejan el cotarro pueden asegurar con datos que droga y delito van juntos de la mano.
El como una artimaña tan simplista y evidente puede pasar por cierta solo se puede explicar con la complicidad de los medios de comunicación que están permanentemente en cruzada contra la droga, dando lugar a una cosa también increíble como es que de unas substancias que se vienen usando por la humanidad desde tiempos inmemoriales y que solo hace unos 100 años que están prohibidas, no se pueda decir nada positivo sino solo se dicen cosas negativas, las drogas no son algo que pueda ser inconveniente o peligroso en algunos casos, es que son malas por naturaleza como el robo la violación o el asesinato. Son el mal del que nos quiere proteger el estado.
El asunto de las drogas no es un asunto menor, como pretenden algunos, sino que es el límite de la libertad hoy en día, cuando el estado ha abierto la mano en lo referente a la homosexualidad, que está ya totalmente aceptada e integrada pero se pone en lo referente a las drogas como la línea roja que no se puede traspasar porque el estado siempre ha necesitado un peligro imaginario del cual proteger a súbditos o ciudadanos por mas que pueda incurrir para ello en las mas grandes contradicciones.

Publica El Mundo un artículo sobre vivienda donde incluye un gráfico en el que se refleja el Esfuerzo Inmobiliario por CCAA: años de sueldo medio íntegro que se necesitarían para comprar una vivienda. Al observar los datos hay uno que llama la atención: ¿cómo es posible que el Esfuerzo en Baleares sea mucho mayor que en Madrid o Cataluña cuando los precios de la vivienda son menores?.
Cuando hay un dato que no cuadra lo mejor es comprobarlo por uno mismo. Por ello me he puesto a calcular el Esfuerzo Inmobiliaria tomando los datos de precios de la vivienda del artículo, los últimos de sueldo medio publicados por el INE y un tamaño de vivienda según los últimos datos que he encontrado sobre compraventas.

Los resultados se pueden ver en la siguiente tabla:

Puede comprobarse que los resultados coinciden sin grandes diferencias con los publicados en el artículo menos los correspondientes a Baleares: me da un esfuerzo de 9,6 años frente al valor de 17,6 años del artículo.
Creo que en pocas ocasiones donde ha habido algún tipo de evento con tintes catastróficos en nuestra historia reciente ha quedado tan manifiestamente claro que la gestión de los que gobiernan ha sido nefasta. Pero no de "los políticos" en general, si no el de un gobierno, el de LA GENERALITAT, presidido por Carlos Mazón. Y no hay que olvidarlo, ni caer en el fango, y para eso, lo mejor es grabarse a fuego una cronología que lo deja meridianamente claro.
La creación de la UVE es una oportunidad para, aprovechando estructuras existentes, mejorar el apoyo a la ciudadanía en situación de catástrofes. El cambio climático, entre otros factores, conduce hacia un futuro en que cada vez serán más frecuentes los fenómenos meteorológicos extremos, las emergencias sanitarias y será más necesario dar una respuesta ante una variedad mayor de situaciones críticas.
4. No la cierran porque realmente sea necesario, la cierran como parte de un programa ideológico del cual además presumen, y dentro del contexto donde cuando llegó el gobierno de Mazón, se cerraron o dejaron inutilizados varios organismos creados por el gobierno anterior sin tiempo al análisis sobre si había que cerrarlos, mejorarlos, o dejarlos como estaban, de hecho, en algunos casos, tuvieron que dar marcha atrás.
5. El día de los hechos, AEMET declaró la alerta roja a primera hora de la mañana para varias zonas de Valencia.
6. Mazón siguió con su agenda hasta las 13.00, cuando salió a decir que las lluvias se iban a Cuenca y que no había que lamentar daños.
7. Entre las 13.00 y las 20, cuando se da la alarma, cae la mundial en la parte interior de Valencia, los barrancos y ramblas bajan con cantidades brutales de agua, anegando y llevándose a su paso todo lo que encuentran, y no es hasta las 20.20 cuando la Generalitat utiliza la herramienta más útil ahora mismo, creada recientemente, para avisar a todos los teléfonos móviles de lo que estaba pasando.
8. Del secretario autonómico de emergencias, según la prensa, no se sabe nada hasta el día siguiente a las 11 de la mañana.
Lo que viene después es una catástrofe de magnitudes pocas veces vista en España y que entiendo que pudiendo desbordar hasta el mejor gobierno, imaginad que puede hacer con un gobierno tan mediocre.
La cronología hasta la catástrofe deja muy claro quienes son los responsables de que esta desgracia haya alcanzado la magnitud que ha alcanzado.
A partir de aquí, todos sabemos que muy probablemente el primero que tenga que ir a declarar a un juzgado por algo relacionado con la DANA se llama Pedro y se apellida Sánchez.
Nunca dejemos que la verdad de los hechos se olvide.
Desde que el Tamayazo diera acceso al PP al poder en la comunidad de Madrid, hizo que se hicieran también con el control de Telemadrid. Ese control les permitio introducir manipulación masiva en una cadena que tenia una audiencia bastante alta, entorno al 16%-18% de share.
Como eso le dio resultados, pasando de tener una ministra secundona del corrupto gobierno de Aznar, a una presidenta en la comunidad de Madrid a la que tras una legislatura muchos madrileños le besaban el suelo por donde pasaba.
Claro, esa legislatura la cadena autonomica y medios con una gran cantidad de publico se dedicaron a emitir mensajes Gollumizados dia si y dia también: "Tu tesoro, tu casa, tu trabajo, te lo quieren quitar los rojos. La izquierda mala quiere hacer daño a Gollum. Y Smeagol es bueno. Smeagol hace caso al amo y vota al PP. Los rojos asqueros quieren quitarte el tesoro, tu casa y hundir la ecomomía, son amigos de etarras. Esperanza Aguirre y el PP es el amigo de Smeagol, el neoliberalismo es amigo de Smeagol. El socialismo quiere quitar el tesoro a Gollum. Malos, malos, sindicalistas y funcionarios vagos malos! Todos!"
Y ya desde la irrupción de Podemos en 2015, la mierda mediática no ha hecho más que crecer con nuevos medios creados a proposito para esparcir mieerda y bulos al igual que la basura que se vierte en los medios que ya existian: el amigo Ferri, con esa cadena de izquierdas y su "mas periodismo" para luego, en el momento menos pensado, dar una bofetada a toda la izquierda cual cabayo de Troya.
Asi que hoy tenemos en los medios masivos una amplia gama de basura mediatica que hace que hayamos pasado de la Telebasura a la Telemierda directamente, con la programacion en todas las franjas horarias, mientras se cerraban programas de Javier Ruiz y Jesus Cintora:
Mañanas: El amigo Ferri soltando mierdas en la Sexta, Ana Rosa y Tele5, y Susana Grisso en A3.
Tardes: Llega Risto Mejide y Ana Terradillos a Cuatro, Iñaki Lopez y Cristina Pardo en La Sexta (para continuar la fiesta del amigo Ferri de las mañanas)
Noche: El amigo Pablo Motos y sus siete enanitos, encabezados por el vertedor de mierda numero uno Juan del Val, Cristina Pardo y Tamara Falcó, y en La Sexta te llega de vez en cuando Ana Pastor...
Jean Giraud (1938-2012), comúnmente conocido como Moebius, fue un historietista e ilustrador francés, uno de los más influyentes de la historia del género. Sus obras más reconocidas son "El Incal" y "Blueberry".
Una de sus historias cortas, titulada "Barbaroja y el cerebro pirata" cuenta como una IA enloquecida, al mando de un carguero espacial, piensa estar a bordo de un barco pirata del siglo XVI. Cuando enfrentan al programador y le preguntan sobre si su IA puede fallar, este, rodeado de maquetas de barcos y cachivaches con motivos náuticos, responde airado: "¡No, es imposible!, si lo programé yo mismo"

Sin saberlo, Moebius estaba siendo un visionario, cualquier inteligencia artificial de las que se usan a diario tienen más de sus creadores de lo que la gente cree.
Los LLM (modelo extenso de lenguaje) se nos presentan como seres pensantes; "Pienso, luego existo" decía Descartes. Pero esto no es más que una ilusión, el fantasma de la máquina. Aunque los LLM simulan pensamiento, repitiendo frases con apariencia de reflexión, no hay conciencia detrás: solo estadística y predicción de texto. Detrás de este trampantojo se oculta un sesgo, que es inherente al diseño de estas IA. Lo conforman:
Algunos ejemplos muy sonados de este sesgo:
Este sesgo solo puede verse exacerbado cuando la IA combine su conocimiento general con datos personales en tiempo real para producir información dirigida, creando, por tanto, una manipulación cognitiva a escala.
El modelo clásico de negocio de la web se basaba en la publicidad. Cuando un usuario hacía click en un enlace proporcionado por el buscador, ese sitio web era recompensado económicamente. Durante un tiempo funcionó, hasta que Google decidió volverse codicioso. Las malas prácticas del buscador han llevado a que solamente un puñado de empresas controlen la mayoría de resultados de búsqueda. A consecuencia de esto los beneficios de la publicidad de sitios más pequeños se han visto reducidos como bien explicaban en Jot Down.
Con la irrupción de los LLM en un momento donde la "enshittification" de Google está en su cúspide aparece ul nuevo paradigma, el zero-click. El usuario ya no tiene que hacer click en una lista de enlaces para encontrar el contenido que quiere, la IA selecciona las fuentes que considera más relevantes y nos presenta un resumen. Como se puede ver en el estudio presentado por OpenAI, es uno de los casos de uso más populares de ChatGPT.

Esta tendencia se puede ver claramente en la aparición de buscadores como Perplexity, los nuevos resúmenes que el propio Google o Brave incluyen, o la inclusión de Gemini en su propio navegador Chrome, expandiendo aún más su monopolio.
Las consecuencias de este cambio de paradigma son obvias: El poco dinero que le llegaba de publicidad a los sitios se va a ver aún más reducido, las sutilezas y los diferentes puntos de vista son eliminados. Ahora vas a recibir una opinión única y resumida, lo cual va a convertir la web en un sitio homogéneo. Y esa respuesta no es neutra: está moldeada por algoritmos opacos, entrenados con datos de terceros, sin atribución justa.
No queda mucho para que este cerebro pirata participe del negocio de la publicidad. Los usuarios deben ser conscientes que un LLM no ofrece "la verdad", sino una versión probable, moldeada por intereses visibles e invisibles, al servicio del mercado.
La pregunta no es si estas máquinas están sesgadas, sino quién define ese sesgo —y quién paga por ello. ¿Estamos preparados para vivir en una web donde la verdad no se debate, sino que se resume?
No es la primera que trato este tema por menéame, y muy a mi pesar, dudo que sea la última. ¿Se ha trumperizado España? ¿Hay cada vez más ciudadanos embebidos en el mundo de la conspiración y el consumo de bulos constante? ¿Hay una radicalidación del ciudadano medio hacia ciertos sustantivos como el progresismo, el ecologismo, etc.?
Desde hace tiempo, me encuentro cada vez más un caldo político social en el que ciertas ideas han cuajado en parte de la sociedad. Personas con las que no habías hablado de política nunca o casi nunca, personas que considerabas cabales, sensatas, de repente, han comprado ideas de un discurso político basado en el bulo constante, muy similar a lo que ha ocurrido en EE.UU. con Trump.
Desde terraplanistas, a personas que odian a Irene Montero como si fuera el peor ser que hay sobre la capa de la tierra (y no es porque yo la tenga en excesivo estima) y te repiten bulos sobre el feminismo, gente que te dice que el gobierno está metiendo a inmigrantes a escondidas en Mallorca porque sale en un video de no se qué policia, que el cambio climático es un timo, que el gobierno está vaciando los pantanos, que los animalistas tienen la culpa de los incendios, etc.
Tengo la sensación que todo esto empezó con el confinamiento de la pandemia y se radicalizó con el tema vacunaciones.
Hace poco, la AEMET tuvo que defenderse por la cantidad de gente en redes sociales que los insulta e incluso amenaza, porque según estos la sequía está provocada. Estos suelen ser los mismos que compran conspiraciones de cualquier otro tipo, y que tengo la sensación que antes eran cuatro, pero que ahora no son un número despreciable en absoluto.
Y, si bien, los más extremos son una minoría, si tengo la sensación que la onda expansiva de todo esto llega a mucha más gente, y acaba mezclandose la teoría chiflada con el bulo contra el gobierno, y te encuentras gente ultradesinformada o que repite lo que dice el youtuber derechoso de turno.
Yo apenas hablo de política fuera de menéame, ya que, en la mayoría de casos ya no encuentro argumentos, sólo gente que me repite bulos, desinformaciones, etc. Gente, por ejemplo, que yo sé que voto a partidos de izquierda, que ni siquiera diría que hoy día son de derechas, pero que sin duda, han comprado mucha de la basura que vende la ultraderecha en este páis. Gente con la que apenas vas a poder debatir porque desmontar su bulo es mucho más difícil que comprar el bulo siguiente.
Y no quiero que se entienda esto como una crítica a la gente que no piense como yo, me he encontrado gente de derechas muy formada e ilustrada con la que conversar y debatir de una forma enriquecedora, pero esto desde luego no lo es.
Mi sensación es que las redes sociales, y ciertos programas han comido la cabeza a mucha gente y que esto tiene difícil vuelta atrás, que esto es una especie de virus que va contagiando, pero bueno, quizás solo sea mi sesgo personal y no esté pasando más allá de "mis fronteras".
Quiero celebrar este mi primer año en Menéame hablando de mi experiencia como usuario. Resaltando que una de las cosas más raras que te ocurre en internet es el silencio. Ves las cosas que suceden, los comentarios o visitas que suscitas, pero nunca sabes porqué. Y Menéame no es una excepción.
Cuando escribo esto tengo un karma de doce y pico, que a veces baja hasta siete y otras vuelve a este doce, barrera que no supero. Tengo intervalos en que no subo nada, y baja. O en los que me doy el gusto de subir algo que sé que me freirá a negativos, o que simplemente no recibirá visitas. Y a tomar vientos el karma. Como advierte la plataforma, no es más que un juego. ¡Si hasta te dan medallitas virtuales de oro y plata!
Como periodista, tengo que alabar en general a los meneantes, pues son el fiel reflejo de la capacidad de un redactor jefe para elegir las noticias de portada. Si tienes esa habilidad, muchas de tus noticias llegarán a portada y subirá tu karma. El público es siempre muy sabio, hasta cuando te hunde. De sus críticas se aprende, y más te vale dejar el orgullo a un lado. Decirlo es fácil, pero a veces encabronan bastante.
Yo me he cabreado en más de una ocasión. Las noticias no pueden ser dupes, ¿verdad? Pues yo subí una a las 7 de la mañana que apareció horas después, para ser portada, mientras la mía, mismo enlace, no. Quizá yo no hubiera elegido bien el titular y la entradilla y el otro sí, quizá fuera víctima de una fallo informático en mañana de domingo, pero eso jode. Era mi portada.
Y qué hay si te cierran una noticia. Una de las mías subía a toda pastilla pero de repente alguien la cerró, imagino que un administrador. Pregunté en el Nótame, y esta vez, silencio absoluto. Curioso, en otras ocasiones pido que me cierren una noticia después de la media hora de rigor en que puede editarse, y lo hacen en un plazo razonable. Tampoco voy a poner una reclamación en los juzgados. Estoy aquí porque quiero y me dejan hacer lo que me venga en gana, o casi, gratis.
Luego están los meneantes cabreados. Llamo así a los que te votan negativo sin que haya una razón de sentido común. A veces te pasa cuando ya llevas ochocientas visitas y sin un negativo, y otras cuando acabas de subirla. No hay lógica en esto, sino peña a la que le molesta cierta información. Y hay que respetarla, se llama libertad de opinión, y cómo no valorarla cuando hay tanto juicio loco en marcha y tanta condena en los tribunales. Aquí por lo menos no te llevan a la cárcel.
Pero claro, si estás aquí todo eso te importa. Y acabas preguntándote si no eres un poco sicópata. Porqué te preocupas tanto de algo que no es más que un juego y no te da dinero. Qué coj… hago aquí en lugar de estar tomando unas cervezas donde sea, y comentando con los amigos lo que he visto y leído. En vez de subiéndolo al Menéame. No tengo la menor idea. Pero sospecho que tengo mi porcentaje de troll, y que además he encontrado una especie de foro donde hacer pública esa debilidad. Bendita terapia, que siga en pie muchos años, con o sin boicot AEDE.
Abrazos, meneantes.


No es exagerar decir que Expansión publica los peores gráficos de la prensa española con diferencia. No sólo es su tendencia al truncado excesivo del eje vertical, es el publicar gráficos en que la altura de los valores no guarda proporcionalidad, de forma que valores más altos quedan en el gráfico por debajo de otros inferiores.
Gracias Padre porque este año
no me crucifican.
No crucifican a los pobres
para salvar a los ricos.
No me sacarán
ensangrentado y desnudo
a perdonar la hipocresía
de los que hablan en mi nombre.
Es mas fácil que un camello
pase por el ojo de una aguja
que un rico entre en el reino de los cielos.
Yo dije perdonar las deudas
no las ofensas.
Pero no hay mayor defensor
de la propiedad privada
que el ladrón que asegura su botín.
Quien perdona siempre no perdona,
consiente.
Yo nunca usé la violencia
sino contra los mercaderes.
Si volviera a la Tierra
volverían a crucificarme.
No rezan por que yo regrese
sino para despertar a la momia.
Este año no pagarán
justos por pecadores,
este año no harán negocio
con mi crucifixión.
El otro día os lo contaba con una anécdota casi personal, y hoy toca mirarlo un poco más de frente. Al fin y al cabo, el viejo aquel era un nazi, uno reconocido, con años de guerra a sus espaldas y décadas para haber asimildo la derrota, lo que genera siempre más cinismo que sentimientos humanitarios.
Pero el caso es que ahora, un presidente norteamericano ha decidido secuestrar al presidente de otro país y ha dicho, públicamente, que el objetivo es quedarse con los recursos de ese país para que las empresas del suyo hagan buenos negocios. No es una novedad, por supuesto, pero lo que sí es nuevo es que no sienta siquiera la necesidad de justificarse, y más aún la absoluta indiferencia con que se ha acogido esta noticia en la mayor parte del mundo.
Porque salvo cuatro voces contadas, en España, por ejemplo, le importa a todo el mundo un carajo lo que ha pasado. Puedo entender que el tío caía mal, que se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con su legitimidad, pero eso no deja de suponer que el acto ha sido intolerable.
Lo peor del asunto es que los que se oponen no lo hacen mayoritariamente porque crean en la justicia internacional y en la soberanía de los estados. Se oponen porque, de alguna manera, lo consideran uno de los suyos, pero hubiesen estado encantadísimos de que alguien se hubiese llevado a Franco o a Pinochet en un avión, para meterlo en una cárcel extranjera.
Los que nos oponemos a estas cosas, en general, sea quien sea el secuestrado, somos cuatro putos gatos. Esto me parece igual de mal que la detención de Eichmann en Argentina. ¿Cuántos pueden estar conmigo en eso? Casi nadie, lo sé. Y cuando el delito se juzga según la simpatía o antipatía que nos despierta la víctima, estamos listos para el yugo, para la ley de la selva, para regresar a un mundo de horca y cuchillo donde los poderosos hacen lo que quieren y los demás se joden y aplauden.
De momento el aplauso no es obligatorio, peor tampoco falta mucho para eso.
Al tiempo.
Esta semana la obsolescencia programada me dió dos bofetadas en la cara. El mismo día, para mayor recochineo.
Primero voy a la tienda de bicicletas, a comprarme un juego de zapatas de freno. Mi bici lleva V-brakes de gama alta, así que aunque ya tienen 18 años, no hay necesidad de cambiarlos. Pido zapatas buenas, preferiblemente de marca, y me dicen que ya no existen, que todos los fabricantes se han pasado a los frenos de disco. Me toca comprar lo "mejor" que tienen (4€ un juego). Sinceramente no creo que me vayan a dar problemas, pero la diferencia con las actuales (10€ el juego hace 5 años), es muy obvia. Hablando con quien me atiende, me cuenta que les pasa con cierta frecuencia. Me dice que se han vuelto locos buscando una cubierta tubeless de 26 pulgadas, porque ahora son todas de 27'5 o 29.
Esa misma tarde me paso por un servicio oficial de Samsung. Tengo un Galaxy S3, y la batería ya está anciana. Me dicen que el modelo ya está obsoleto, y que ya no se fabrican. Que pruebe suerte en internet. Ya tenía localizado un modelo compatible, pero hubiera preferido una original. Esta vez no comento nada a quien me atiende.
En ambos casos, si fuera por los grandes fabricantes, tendría que cambiarlo todo. Bicicleta nueva (~800€) y teléfono nuevo (~500€). Afortunadamente hay otros fabricantes, más pequeños, que todavía cubren estos nichos. Así que mi bicicleta durará otros 20 años, y mi teléfono... a saber.
Aunque todavía no ha acabado la votación en el Consejo Consultivo sobre el Ignore y dado que los que han votado optan mayoritariamente por la congelación he activado un retraso de 30 días para poder designorar a alguien.
De momento está en pruebas. Cuando acabe la votación del Consejo Consultivo se hará otra votación para definir el tiempo de retraso y si ponemos un límite al número de usuarios ignorados.
Como se suele decir en estos casos disfruten lo votado... por el Consejo Consultivo.
En marzo de 2025, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que obligaba a todas las empresas a compartir sus datos: registros fiscales, historiales médicos, archivos de inmigración y hasta los informes de vigilancia, que se integraron en un único sistema digital. Esa herramienta es Foundry, de Palantir, la empresa de ciber-vigilancia fundada con dinero de la CIA que, hasta hace poco, era una startup polémica y opaca y que hoy ya es, de facto, la columna vertebral del nuevo Estado de vigilancia norteamericano. Ni Orwell podría haber imaginado algo así.

Para los inversores, este es el sueño americano hecho software. Las acciones de Palantir superan ya al S&P 500 y la compañía ha firmado contratos multimillonarios con el Pentágono, el Departamento de Seguridad Nacional y el ICE. Lo que antes era una empresa sospechosa, criticada por su papel en deportaciones y seguimiento masivo de inmigrantes, ahora se ha convertido en una infraestructura esencial para el Estado. Wall Street ya no concibe Foundry como un software, sino como una maravillosa oportunidad de negocio que crece de forma desmedida. Para el trumpismo es una suerte de red nerviosa, un Gran Hermano de proporciones bíblicas.
La integración de datos a través de Foundry ha traído consigo ejemplos escalofriantes: empresas que rastrean en tiempo real a sus empleados, desde sus accesos al edificio hasta sus movimientos en dispositivos corporativos. InmigrationOS, el sistema encargado de identificar inmigrantes, que utiliza biometría, geolocalización y hasta rasgos físicos como tatuajes o color de cabello para predecir “riesgos” y facilitar deportaciones. Y, claro, la parte más lucrativa para las grandes corporaciones: patrones de consumo, salud y desplazamiento se cruzan sin filtros y sin control. La mezcla de Foundry con las redes sociales convierten, ahora mismo, a los Estados Unidos en una suerte de distopía del control más absoluto. Cada ciudadano tiene ya un perfil digital completo y permanente, al acceso libre de la administración pública. Nunca la ciudadanía estuvo más vigilada. Pero lo que resulta aún más trágico y preocupante es la absoluta inacción del partido demócrata y como toda esta puta distopía se ha aceptado sin rechistar, tamizada burocráticamente por extraños intereses de grandes corporaciones que riegan las campañas electorales de ambos partidos.
Amnistía Internacional y diversas organizaciones de derechos humanos advierten de que Estados Unidos se ha convertido en una base de datos viviente, un experimento de control social de escala bíblica completamente inédito, ni tan siquiera visto en las distopías literarias más pesimistas.
Además, Palantir ya no se esconde e informa de que su software no solo organiza información, también puede identificar, rastrear y, en contextos militares, matar. Su CEO, Alex Karp, lo ha reconocido públicamente. Mientras tanto, periodistas que han investigado sus vínculos con el gobierno y grandes corporaciones de Silicon Valley, han denunciado hostilidad y amenazas en conferencias y ruedas de prensa.
Lo más inquietante es que todo esto ocurre dentro de un marco legal. La orden ejecutiva de Trump ha legitimado un ecosistema que combina vigilancia estatal, apetito corporativo y opacidad tecnológica.
Es la antesala del peor de los horrores. Hammett y Orwell haciéndose realidad, pero de una forma profundamente estúpida y delirante. Un estado digital autoritario, dirigido por un puto viejo loco al que el futuro se la suda, porque no le quedarán más de 5 años de vida y que ha hecho de su país el último juguete con el que decir adiós a la vida.
La privacidad, convertida en un recuerdo y el poder, concentrado en las manos de un hatajo de tecnofascistas asustados y adictos, con acceso total a la vida de millones de ciudadanos. Sin control legislativo alguno, sin límites, sin oposición.

"Nunca se pervirtió más el concepto de libertad, nunca se entregaron más derechos sin mirar atrás" dijo Chomsky al hablar de Foundry hace unos meses. "La libertad no debe tener miedo a la verdad. Y para llegar a la verdad, hay que vigilar", contestó Elex Karp, fundador de Palantir.
Es mi costumbre vagabundear por Madrid sin destino cuando necesito relajarme o pensar, largas caminatas con estupendos efectos terapéuticos en cabeza y piernas. Pero en los últimos meses hay zonas del centro de la capital que ya trato de evitar en estos paseos. Y es que me horripila y a la vez me fascina lo que el turismo masivo está haciendo con lo que fue mi ciudad. El desfile infinito, imprevisible, la mezcla de rostros y tipos. Casi todo feo y caótico y extraño. Reconozco la forma , la cáscara de ciertas calles , pero su sustancia cada vez me es más ajena. Una de las realidades que me costó aceptar según cumplía años es que es el cambio y no la permanencia la regla del mundo. Los lugares de nuestra infancia y juventud son desfigurados por la acción de la economía, del “progreso”, algo que solo libran los despoblados y los lugares en los márgenes.
Sin embargo el malestar se agudiza por la velocidad sin freno de las transformaciones. Los viejos comercios y bares son sustituidos por franquicias, locales de brunch o falsas tabernas tradicionales en meses, que a su vez son sustituidas por otros negocios de pega inmediatamente si no son exitosos; los precios de los alquileres impulsan una rotación frenética, porque la invasión turística en los últimos años en Madrid es ya exponencial, logarítmica, y aún más tras la pandemia.
El turista, por definición, es feo. Lo es porque está fuera de lugar, de su propio lugar que le ha hecho ser como es, vestirse y moverse como lo hace. Es una mancha en el paisaje. La proliferación de rostros, de atuendos, de expresiones (unos vestidos como si fueran a adentrarse en el Sahara, otros con sucinta ropa deportiva, allí un hiyab, allá una gorra de beisbol, camisas hawaianas, shorts, bermudas, camisetas sin hombreras, ropas de mil padres y mil madres, mochilas, talegos, mochilones, maletas con ruedas, sin ruedas, bolsones arrastrados por el asfalto ) estos días hace raro poder identificar algún lugareño. El turista, es pues una mancha; cuando es un fenómeno poco común encaja sin problemas en el paisaje, es una nota pintoresca (él , que viene a buscar lo pintoresco en lo ajeno) , como un lunar en una piel lisa. Resalta, pero puede quedar bien. Sin embargo cuando los borrones, puntos negros proliferan sin control sobre la superficie, sin que nada les ordene y les dé ritmo se asemejan a los síntomas de una infección.
El turista , por su propia naturaleza no encaja en el fluir propio de la ciudad, pero es su excesivo número lo que desencadena su naturaleza molesta. Se para en las esquinas , cabecea por las aceras con el móvil a la altura de las cejas buscando con el navegador algún destino. Las miradas son distintas del habitante habituado a sus trayectos: mira con curiosidad, o con asombro (a veces injustificado), o perdido, o incapaz de procesar la rareza de un cartel o un lugar que no comprende. Como un coágulo en la circulación de las calles, se detiene con su maletita rodante, duda, se da la vuelta y sin saber para qué mira al cielo.
Todos ellos en busca de su “experiencia”. La ciudad se ha convertido en un lugar que les vende eso que llaman ahora: “experiencia”. Móntese en un avión y vuélvase a su casa con algo experimentado por primera vez, aunque sean unas calles y unos platos de comida.
Padezco pues de una creciente turismofobia, más intensa cuanto más se borran los rasgos de la ciudad en la que viví mi juventud.
Dicho todo esto ,soy consciente de que yo también he sido un grano más en el rostro de una ciudad de algún otro. Que con mis dineros y mis elecciones he contribuido (aún infinitesimalmente) a que alguien se sintiera desplazado en lo que había sido su espacio personal. Me gusta viajar.
En fin, lo que nos da memoria de nosotros mismos, ciertos lugares, algunos recuerdos parecen destinados a transmutarse en unas de tantas “experiencias de viaje”, de otros.
Y viceversa.
Desgraciadamente dudo de que nada de esto se pueda siquiera aminorar.
Buenos días, a todos.
Como es lógico, mucho usuarios han expresado sus dudas sobre los cambios que se han hecho y como me es imposible contestar a todo el mundo lo hago por aquí de forma general, aunque recomiendo leer la conversación que he tenido publicamente con @Jose_El_Finanzas que hace educadamente de abogado del diablo: www.meneame.net/story/sobre-consejo-consultivo-meneame-cuentapaticipac
Alguna información sobre mí:
Mi relación con Menéame:
Sobre los suscriptores
Sobre la situación de Menéame
Sobre el modelo de cuentaparticipaciones
Algunas aclaraciones adicionales
Yo nací en el setenta. Recuerdo muy vagamente la muerte del dictador y las colas enormes que se formaron para despedirlo, rumbo al valle de los caídos. Por supuesto, él ni cayó ni leches, así que doy por buena su exhumacion por ese motivo.
Ahora, cuando 43 años después hablan de desenterrarlo, no puedo menos que morirme de la risa al escuchar que su familia quiere que repose en la catedral de la Almudena. Dicen que las mujeres no tenemos esa clase de sentido del humor, pero permitidme que me considere una excepción : ver la cara de los anormales que parieron este acto revanchista y retorcido merece llevarle un ramo de flores al puto caudillo. Porque soy franquista? Venga ya, no me jodais. Porque soy insumisa, y no me sale de las tetas, hablando mal, tragarme la opinión obligatoria.
Como lleven a Franco a la Almudena, juro que le pongo un ramo de gladiolos, pero no en su homenaje, sino para reírme de toda la pandilla de imbéciles que pretendieron cambiarme la lucha por un trabajo digno y una vida aceptable por los huesos de un fascista muerto que ni siquiera tuvieron los huevos de matar ellos.
Gente rastrera, miserables guerreros y revolucionarios de tanatorio, héroes de la lucha en los cementerios: ya os pueden ir dando por el culo. Mientras yo las paso putas para llegar a fin de mes, pretendéis premiar mi voto desenterrado a mi antepenúltimo enemigo, mientras el adversario actual me sigue chuleando.
Y encima se ríen en vuestra cara, que por desgracia es la mía, mientras llevan a Franco al centro de Madrid y a mí me ofrecen 20 días por año trabajado.
Mis queridos necrofilos hijos de puta: no estoy tan borracha aún como para arrepentirme de jurar que si lleváis a Franco a la Almudena voy a ir allí con mi ramo, para reírme de vosotros. Para que haya mil ramos como el mío y de una vez se os caiga la puta cara de vergüenza por lo que habéis hecho con la gente humilde que os votamos.
Traidores. Miserables. Gentuza
No sé si merece la pena comentar una imagen que habla por sí sola. Sesgo, subjetividad y manipulación.
En referencia a los muchos comentarios acerca de la condena por violación a una menor por parte de tres ex-jugadores del Arandina sobre la posibilidad de que matando a la víctima los violadores hubieran tenido más probabilidades de salir impunes, quiero decir desde aquí que eso no funciona así ni mucho menos.
Cuando se produce una muerte violenta, es prioritario para la Policía su investigación, y para ello se destinan todos los recursos posibles tanto humanos como tecnológicos. Se cotejan las cámaras de seguridad de los alrededores (y hoy en día hay muchísimas), se comprueban las localizaciones de los teléfonos móviles, se revisan las coartadas exhaustivamente, se realizan análisis de ADN, pelos y fibras, de huellas dactilares y de neumáticos, hay colaboración entre los diferentes cuerpos policiales y con el juez instructor....
También influye sobre las fuerzas policiales el estatus de la víctima (no es lo mismo una adolescente que un yonki muerto en un poblado de la droga) y la presión mediática que se pueda generar, pero por regla general y salvo alguna que otra cagada la Policía no descansa hasta tener por lo menos la certeza de lo que ha sucedido, aunque sea inviable llevar el caso a juicio.
En estas circunstancias para matar con impunidad hay que ser un profesional o tener una suerte increíble. Por otra parte, es muy difícil borrar los restos de una violación de un cadáver a menos que el cuerpo quede muy deteriorado.
En caso de hacer "desaparecer" a la víctima, es cierto que no hay tanta presión policial pero sí que hay un interés por saber las circunstancias de la desaparición, y nuevamente es muy complicado esconder todos los rastros porque los cadáveres no son fáciles de destruir ni de esconder y si sumas la geolocalización y las cámaras de vídeo de la vía pública y carreteras vuelve a resultar muy difícil para un aficionado salir impune.
Por otro lado, hay muchas violaciones que quedan impunes porque es muy difícil superar la objeción del sexo consentido. Básicamente, hay que tener un testimonio creíble y coherente (muchas víctimas de violación van borrachas y/o drogadas), unos informes policiales, médicos y psicológicos que te acrediten y generalmente algo más: un testimonio, una grabación (esto suele ser lo mejor como prueba), algo que dé peso a la versión de la víctima.
Y para acabar, otro enfoque más. Matar a alguien no sale gratis para el equilibrio psicológico de los autores. Que para muchos homicidas es esta la peor condena.
La censura en redes silencia a los palestinos, agravando su victimización. Expertos advierten que esto obstaculiza la resolución del conflicto. Organizaciones y activistas defienden los derechos digitales palestinos y piden a las empresas tecnológicas proteger a los usuarios de la discriminación en línea.

El ‘shadowban’ existe. Las redes sociales, incluyendo Facebook, Instagram y Twitter, se han convertido en plataformas donde las personas comparten sus pensamientos, opiniones y apoyan causas que les importan. Sin embargo, recientemente ha habido denuncias de censura por parte de activistas que expresan su apoyo a Palestina en estas redes, lo que ha desatado una controversia sobre la libertad de expresión en línea.
Usuarios de las redes sociales han señalado a las empresas detrás de estas plataformas, Meta y X, anteriormente conocida como Twitter, de censurar y eliminar sus publicaciones en apoyo a Palestina. Estos usuarios reciben notificaciones que indican que sus publicaciones han ‘infringido las normas comunitarias’ de las redes sociales.
Si bien las normas comunitarias generalmente prohíben contenido violento y gráfico, también se han censurado mensajes de apoyo al pueblo palestino y publicaciones sobre eventos en ciudades de todo el mundo. Esta censura ha llevado a acusaciones de que se está restringiendo la libertad de expresión y la capacidad de los usuarios de concienciar sobre el conflicto palestino-israelí.
Leila Nachawati, escritora y activista experta en Oriente Medio, señala que esta censura puede llevar a una “doble revictimización” y contribuir al bloqueo que sufren las víctimas de la ocupación en Palestina. Además, la censura afecta directamente a la percepción pública del conflicto y a la capacidad de las personas para expresar solidaridad.
No es la primera vez que X y Meta se enfrentan a acusaciones de censura. El ‘shadowban’ se refiere a una menor visibilidad en línea, donde las publicaciones y comentarios de los usuarios ya no son visibles para otros. Esto plantea interrogantes sobre la neutralidad de estas plataformas y su compromiso con la libertad de expresión.
La censura de contenido pro-Palestina no se limita a un grupo reducido de usuarios, sino que afecta a nivel global. Nadim Nashif, director ejecutivo de 7amleh, el Centro Árabe para el Avance de las Redes Sociales, ha documentado cómo el contenido palestino es excesivamente moderado por las principales plataformas en línea.
Los usuarios afectados han compartido sus experiencias, señalando que las publicaciones con contenido negativo sobre Israel o mensajes positivos sobre Palestina son eliminados o restringidos. Además, palabras como “Palestina,” el uso de su bandera o hashtags relacionados también pueden resultar en una reducción de su alcance en línea.
En respuesta, X y Meta argumentan que están aplicando sus políticas de manera equitativa en todo el mundo para mantener la seguridad en sus plataformas. Aseguran que no suprimen deliberadamente la voz de un bando y que algunos contenidos pueden ser eliminados por error debido al alto volumen de informes que reciben.
La censura en línea de mensajes pro-Palestina es un tema crítico que genera debates sobre la libertad de expresión en las redes sociales y su impacto en el conflicto palestino-israelí. ¿Están las empresas tecnológicas protegiendo o limitando la libertad de expresión?
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