Vaya por delante que no me gusta hacer este articulo porque lo veo como una forma de puentear la limitacion del uso de RRSS en MNM.
Pero considero que es una informacion relevante sobre el asesinato de Alex Jeffrey Pretti a manos del ICE en Minneapolis que muestra la secuencia (2 videos desde 2 angulos) de los hechos asi como la veracidad e importancia del arma que portaba el civil. O mejor dicho, que no portaba cuando fue tiroteado.
Sí, la víctima portaba legalmente un arma oculta, sin embargo nunca sacó el arma y nunca representó una amenaza.
Sin embargo, un agente de ICE, al notar el arma enfundada, interviene deliberadamente en la pelea para desarmarse. (En realidad, una buena jugada, y no condenaré a este agente por ello).
Video: surl.li/nrrqyz
Foto: surl.li/tvwnja
Foto: surl.li/mxbmtv
Pero cuando el agente de ICE se retira, con el arma asegurada, otro agente abre fuego contra el sujeto desarmado. El resto del grupo se unió a él y disparó contra un sujeto discapacitado y desarmado. La narrativa de una amenaza no puede ser cierta, porque para cuando el agente decidió usar fuerza letal y llevar a cabo la ejecución, no había ningún arma de fuego presente. No pudo haber sido amenazado por lo que no estaba allí.
También se incluye un video más largo, desde otro ángulo, filmado por la mujer de rosa, que muestra los preparativos para la continuación, donde se muestra al hombre intentando ayudar a una mujer que fue violentamente tirada al suelo por el agente de ICE, antes de ser rociada con gas pimienta y derribada al suelo, todo mientras levantaba las manos e intentaba comunicar que no era una amenaza.
Video largo: surl.lt/pbniub
Tuit original: x.com/ODonnell4NH/status/2015174837057020010
Seguramente hayáis leído en el blog de Menéame o en la portada de agregador que en 2026 se va a intentar implementar una serie de medidas para evitar el acoso entre usuarios, la mayoría basadas en diversas penalizaciones y limitaciones. Si bien sobre el papel estas nuevas normas podrían sonar apropiadas, es necesario puntualizar, para conocimiento de la comunidad, que la motivación detrás de las mismas es completamente ajena a los intereses de Menéame y que no se deben a necesidades internas de la plataforma. De hecho, para los que, por desgracia, conocemos parte del lore meneantil que fluye ajeno a los meneos y los comentarios, estas medidas tienen el aspecto de ser una "huida hacia adelante" para ocultar y controlar ciertas actividades perjudiciales para Menéame que, por acción y decisión de la administración, se han enquistado sin ponerles una solución real.

NOTA: todos los textos, citas y enlaces ofrecidos a continuación han sido obtenidos de foros y canales públicos en Internet, respetando en la medida de lo posible el derecho al honor de los involucrados para que no afecte al derecho a cita.
Permitidme que os ponga en contexto: más allá del propio "ecosistema" de Menéame han ido surgiendo, por unos motivos u otros, otras agregadores relativamente similares a Menéame (Mediatize, Tardigram, Renegados), canales de Telegram y grupos de Mastodon en los que, a diferentes niveles, se ha hecho una crítica al funcionamiento de Menéame y a sus usuarios. Si bien en algunos casos esa actividad ha sido puntual, en otros casos, y a día de hoy, gran parte de la actividad de esos lugares se reduce a la crítica, acoso e insulto sistemático de Menéame y ciertos usuarios de Menéame.
El problema es que la administración de Menéame, en vez de poner coto o ignorar a los sujetos más beligerantes de dichas plataformas, decidió abrazarlos, formar parte de esos canales y tratar de interactuar positivamente con ellos, en algo que ha dado por llamar el "Menéame expandido". [1] [2] [3] [4] Y cito textualmente al administrador de Menéame en una de esas plataformas:
"Me pagan porque Menéame sea rentable y ahora lo es bastante. Dentro de mi estrategia contralgorítmca está potenciar el Menéame expandido y lo voy a seguir haciendo [...] Ideas diferentes, espacios diferentes. El enemigo son los altoritmos de las RRSS [...] no otros agregadores."
Y todos sabemos que quien con niños se acuesta, meado se levanta.
Después de un largo tiempo, y una vez que parece que la situación se les ha ido de las manos, parece que la administración ha decidido tomar medidas (como se puede leer en la entrada del blog). Falsas medidas, ya que ninguna de ellas es realmente necesaria si se atajara el problema de raíz, y cuya efectividad técnica es más que cuestionable debido al modo de actuación. Dejadme que añada algo de transparencia con respecto a cada una de esas medidas y el por qué de las mismas.
Nº 1. En breve, se propondrá al Consejo consultivo la penalización por insultos en el Nótame. Tras la discusión en abierto y haber preparado y testeado el script la pregunta será ¿Probamos durante seis meses una penalización a insultos en Nótame? La penalización la decidirán los moderadores y quién sea penalizado no podrá enviar notas durante un tiempo determinado.
Una de las causas de esta medida es la afición del dueño, sí, el dueño de Menéame, de insultar fuertemente a todo quisqui en el Nótame. Si bien la causa de su irascible comportamiento a veces no tiene justificación, la mayoría de las veces responde a las actividades de acoso y derribo que sufre en Menéame (artículos ofensivos meneados con clones), en Twitter, en Telegram y en otras plataformas, donde se le insulta abiertamente (con el administrador de Menéame presente), se le difama y se pone en tela de juicio su vida personal.
app.renegados.es/es/posts/Benjami-Villoslada-Tras-una-denuncia-falsa-t
Nº 2. También vamos a impulsar una nueva propuesta para el Consejo consultivo en la que se va a hacer un cálculo automático de «inquina» semejante al que se hace con la «entropía». Es decir, vamos a establecer una fórmula que analice los votos negativos de un usuario a otro y, pasado un porcentaje, al usuario negativizador se le quitará el uso del voto negativo durante un periodo (largo) de tiempo.
Uno podría pensar que esta medida se debe a los votos negativos cruzados en Menéame a modo de venganza. Y, en parte, es así. En otra, no. En lo que atañe meramente a Menéame, esta medida es injusta y punitivamente desacertada ya que existen usuarios que llenan la cola de pendientes de meneos de dudosa calidad y fiabilidad, y, por lo tanto, es normal que concentren buena parte de los votos negativos. En otras palabras, castigaría a los usuarios que votan negativo contenido de pobre calidad al presuponer dicho cálculo que el motivo del voto negativo es quién lo publica, y no qué es lo que se ha publicado.
Pero la realidad es más caprichosa. Parece que hay usuarios que, sin ser usuarios fijos de Menéame (al menos usando un único nombre de usuario) no llevan muy bien los votos negativos a sus artículos, aunque estén escritos en otras webs o plataformas, lo que da reacciones como esta:
www.meneame.net/story/ultima-legalmente-cuestionable-moda-twitter-pedi

Se puede observar que dicho comentario ha desaparecido de la lista de comentarios de dicho meneo, y es algo que comentaré después.
Nº 3. Se va a prohibir de forma contundente la persecución de usuarios fuera de Menéame como ha pasado con algunos socios de Menéame o exadministradores. Si se detecta que en algún espacio ajeno a Menéame se persigue a un usuario específico de forma reiterada en el tiempo, ese espacio y sus integrantes no serán bienvenidos a la comunidad.
Esto es curioso porque el administrador de Menéame lleva meses perteneciendo a canales donde se hace persecución sistemática de usuarios de Menéame, todo plagado de insultos y difamaciones. Cito textualmente un ejemplo de miles:
"Pues [redactado] se está rodeando de las principales rémoras que tiene Menéame: Ripio, que es un tío absolutamente tóxico, desagradable, que lo único que hace es molestar a los usuarios; carademalo, que es un talibán de las normas... Toda esa fauna que lo único que hacen es restar crecimiento a Menéame [...] Auténticas rémoras que lo único que hacen es dañar la página. Y [redactado] es tan extraordinariamente descerebrado que antepone a esos parásitos que lo único que hacen es dorarle la píldora para metérselo en el bolsillo".
Dice la medida que "ese espacio y sus integrantes no serán bienvenidos en la comunidad". Y ni falta que les hace, porque usan clones de usar y tirar para trolear y colocar su spam/artículos de acoso. Abiertamente, delante del administrador. Vuelvo a citar textualmente:
"Están perjudicando a Menéame con esto. Yo entiendo que Ripio y el resto de "taraos" del grupo de Ripio están comiéndole la oreja a [redactado], han conseguido que [redactado] use su influencia y que le exija a [redactado] medidas para que [redactado] no se pueda seguir registrando con clones, jajaja, todas las veces que le dé la gana, y bueno, yo también lo he hecho, lo admito, es decir, yo en los últimos meses no sé si me habré creado cinco cuentas en el último mes".
Más curiosamente, el individuo de la última cita no sólo no ha visto limitado su acceso a Menéame sino que además se ha convertido en articulista de JotDown, cuyo director es también el administrador de Menéame, lo que me hace pensar que esta medida número tres va a ser altamente inefectiva.
Nº 4. Como ya sabéis se ha creado un script para los moderadores en donde las cuentas nuevas que solo se usen para hacer crítica (buena, mala, justa o injusta) se eliminen en cascada. Es decir, no se optará por el descarte si no por la eliminación de todo. Se trata de una X y se tarda un segundo en pulsar. En Menéame se quitaron los bloqueos de karma para que la gente pudiera publicar artículos tan solo registrarse, esto se ha utilizado para, de forma anónima, atacar a otros usuarios y eso ya no está permitido. Quién quiera criticar lo tendrá que hacer con una cuenta activa y reconocible.
Sumado a lo anterior, parece una medida altamente inefectiva, pero que además es contraproducente. ¿No es el sueño húmedo de todo "malhechor" que exista un botón que inmediatamente borre cualquier rastro y prueba de sus actividades? ¿A quién se supone que perjudica esto? Podría decirse incluso que la administración, con este tipo de medidas, protege a esta clase de individuos.
Nº 5. Quién amenace con denunciar a Menéame o lo haga será expulsado de la comunidad borrando su cuenta en cascada sin importar los años que lleve como usuario y no se le permitirá volver a participar.
Probablemente esta es la medida más polémica, pues causa la total indefensión jurídica de los usuarios de Menéame. Pero es que, además, es la más hipócrita, sobre todo teniendo en cuenta que el sujeto protagonista de las anteriores citas, y con el administrador de Menéame presente, dijo lo siguiente, y cito textualmente:
"En mi caso, haciendo un dossier con todos los insultos que me ha dedicado [redactado], seis mil euros como mínimo le saco en una demanda civil, a él y a Menéame por mantenerlos, es decir, tendría que escribir a Menéame, decir "borren todo esto". Si lo borran, sólo podría demandar a [redactado]... Aunque también, tal vez pudiera demandar a Menéame porque incluso si yo no lo pido, si son insultos graves y evidentes, ellos de oficio tienen la obligación de retirarlos, y llevan meses ahí. Pero lo que está claro es que a [redactado] sí que lo podría demandar. Y ya te digo, seguro que es insolvente por todos los líos que trae de la ex-mujer, de las condenas, de los líos... Pero seguro, seguro, que, por lo menos, la satisfacción moral de que le condenen a pagarme seis mil euros la consigo".
Como se puede observar, parece que ninguna de las medidas anunciadas tienen la finalidad de solventar un problema intrínseco de Menéame, sino que están orientadas a mitigar los factores externos que actúan contra Menéame (y que, en mi opinión, el propio administrador ha incentivado con sus actuaciones) y que, en su aplicación, pueden perjudicar a la comunidad en sus quejas legítimas.
Que sí, que la pornografía infantil es una guarrada y un delito perseguible, en tanto utiliza a menores para explotarlos sexualmente. Hasta ahí, todos de acuerdo. ¿Pero es un delito tan importante como para permitir que se use como pretexto para vigilar todas nuestras comunicaciones? ¿En qué clase de trampa moralista estamos a punto de caer?
Hay muchos delitos iguial de horribles, o incluso más, y no por eso hemos entregado nuestros derechos ciudadanos en bandeja para que nos conviertan en mascotas. Y también importa, por cierto, a quién se los entregamos. ¿De verdad porque cuatro degenerados fotografíen a niños desnudos, o creen imágenes de actos deleznables con ellos, vamos a entregar toda nuestra información a magnates y milmillonarios extranjeros? ¿Vamos a entregárselos a cualquier gobierno, nuestro o ajeno? ¿qué pensáis que van a ahcer luego con esos datos?
En un momento en que el verdadero tesoro que explotar son nuestros datos, no podemos entregar la privacidad de las comunicaciones, que será utilizada para vigilarnos, controlarnos, e influirnos, porque haya por ahí media docena de mierdas maltratando niños. Creerse que es por eso es tan naive, tan mentecato, tan toscamente meapilas que hasta los más acérrimos seguidores de Marcco, Heidi y el comeflorismo ilustrado deberían darse cuenta.
A los que quieren poder escanear nuestros mensajes, los niños les importan una puta mierda. No les importó el tráfico de armas, la corrupción, el fraude fiscal y el terrorismo, porque nunca estas lacras llevaron a pedir la intervención general de las comunicaciones. No les importó el tráfico de seres humanos, ni el de órganos, ni el acoso escolar, pero les importa que a un menor le toque la pilila ante una cámara. ¿Y nos lo creemos?
La pornografía infantil es un delito más, y ya está bien de generar estados de excepción por temas morales. La pobrez ainfantil también está ahí y nadie genera un estado toitalitario de excepción para atajarla. ¿Qué dirían los partidarios de violar nuestra comunicaciones si, para combatir la pobreza infantil, se violase el derecho a la propiedad privada y se comenzara mañana mismo con las expropiaciones?
Pues lo que intentan es eso mismo, pero apoyándose en el asco fácil, la lágrima fácil y un sentimenralismo ramplón e idiota orientado a los que sienten pero no piensan: esos hervíboros.
No podemos consentirlo. No podemos tolerarlo. Frente a los derechos civiles, cualquier delito debe importarnos una mierda: que se combata como cualquier otro delito y ya está. No hay excepciones cuando se trata de defender nuestras libertades.
Con la invasión estadounidense en Venezuela hemos podido leer multitud de cuentas en redes sociales asociadas o relacionadas con Vox pidiendo a Trump que tumbe al presidente de España.
"Trump por favor, haz lo mismo con Pedro Sanchez" se lee en multitud de redes sociales, "Ojalá España la próxima". Todo español que, desde la comodidad de su teclado, pide públicamente a Donald Trump o a cualquier potencia extranjera una invasión militar para derrocar al Gobierno legítimo de España está cometiendo un delito grave.

Es apología de la violencia, incitación a un golpe de Estado y promoción de la rebelión o sedición. El Código Penal es clarísimo al respecto:
Pedir una intervención armada extranjera contra nuestro propio país no es opinión política; es traición a la soberanía nacional y un ataque directo a la democracia. Pero como siempre lo grave en este país será hacer chistes sobre Goku vive la lucha sigue y que Carrero Blanco es el primer astronauta español de la historia. Eso sí es peligroso, lo de incitar a la sedición, cuando son los fascistas y patriotas entonces no pasa nada.

Foto: EUROPA PRESS
En una rueda de prensa sorpresa que ha pillado a todos los medios a contrapié, el Partido Popular acaba de anunciar esta mañana su disolución inmediata tras quedarse sin sus dos principales pilares programáticos: ETA y Venezuela. Fuentes internas confirman que, al no poder mencionar ninguno de los dos en ruedas de prensa, mítines o debates parlamentarios, sus portavoces han entrado en un estado de catarsis.
Según el comunicado oficial, redactado en un folio en blanco “por coherencia ideológica”, la dirección del partido reconoce que la desaparición de ETA y el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos han provocado un “vacío argumental insalvable”. “Hemos intentado probar con ideas propias, pero no ha funcionado”, admite el texto con visible desánimo tipográfico.
La crisis se desencadenó a primera hora de la mañana, cuando un dirigente popular intentó iniciar una entrevista diciendo “ETA, Bildu, Venezuela…” y, al darse cuenta de que ninguna de esas palabras servía ya como comodín universal, pidió un vaso de agua, un receso publicitario y un máster acelerado en propuestas políticas.
En la sede de Génova, el ambiente es de luto. Varias fotos enmarcadas de titulares de los últimos veinte años han sido cubiertas con crespones negros, mientras militantes veteranos se preguntaban en voz baja si “economía”, “sanidad” o “vivienda” son temas de los que se puede hablar, pero no contemplan de momento entrar en terreno desconocido. “Habría que estudiarlo”, señaló un asesor con gesto preocupado.
Los equipos de estrategia trabajan ahora a contrarreloj para encontrar nuevos conceptos que sustituyan a los clásicos. Entre las opciones sobre la mesa figuran otros comodines más recinetes como “woke”, “okupa” o “menores extranjeros”, aunque los expertos advierten de que ninguno ofrece la versatilidad narrativa de ETA o Venezuela, capaces de explicar desde una subida de impuestos hasta un resfriado.
Mientras tanto, el PP ha recomendado a sus cargos públicos mantener un perfil bajo y evitar micrófonos hasta nuevo aviso, por riesgo de tener que hablar de gestión. “Es una etapa difícil”, reconocen desde la dirección, “pero confiamos en que, tarde o temprano, aparezca otra amenaza eterna que nos devuelva el sentido… y los argumentarios”.
Noticia en ampliación...
Pablo Gil, uno de los expertos en Bolsa, trader e inversor, es fundador del fondo de BBVA, analisis técnico del Banco Santander lo dice hoy en sus redes sociales: "El gráfico muestra que la parte del ingreso total de la economía que va a los trabajadores (salarios y sueldos) está en mínimos históricos.En la práctica:
- Los salarios pesan cada vez menos en el reparto de la renta.
- Una mayor parte se queda en beneficios empresariales, rentas del capital e intereses.
- Aunque haya empleo o crecimiento del PIB, los trabajadores capturan una porción menor de ese crecimiento.
Implicaciones clave:
- Desigualdad al alza: el capital gana peso frente al trabajo.
- Menor poder adquisitivo de las clases medias si los salarios no compensan inflación y productividad.
- Consumo más frágil a medio plazo, porque el consumo depende sobre todo de salarios.
Refuerza la idea de que el problema no es solo crecer, sino cómo se reparte el crecimiento. A ver si alguien se lo explica al gobierno de España...
En resumen: la economía puede ir bien “en agregado”, pero el trabajador medio recibe una porción cada vez más pequeña del pastel.

Como sabéis, desde finales de diciembre, tomé la decisión de prohibir en la medida de lo posible que usuarios nuevos crearan artículos para generar mal ambiente en Menéame. Para ello, añadí un script en el panel de administración para borrar usuarios de nueva creación (y además, borrar usuarios fantasmas que crea el proceso de registro cada día). El script funcionaba perfectamente hasta ayer.
Ayer, los miembros más activos del Menéame Expandido (nuestros amigos Jose y Rantaplán) en su intensa e infructífera insistencia de promocionar renegados a la vez que critican Menéame publicaron un artículo que llegó a portada para luego editarlo. Algo que les hizo muy felices dado que demostraron un gran «ingenio» en su visión del mundo y que para mí significó que han roto las reglas del juego limpio no escritas.
Yo, ayer y antes de ayer estuve de viaje por lo que me pilló todo esto por sorpresa. Al regresar y al verlo utilicé el script para borrar usuarios. Como el usuario ya estaba autodescartado tuve que modificar el script y metí la pata. Eso llevó a que la portada se rompiera y al regenerarse asignara al id=1 (gallir) los tres artículos publicados del usuario borrado.
Con todo esto quiero librar de sospechas de actividad ilegal a Jose y Rantanplán ya que no han tenido ninguna responsabilidad en la asignación de esos tres artículos. Son porculeros pero no tienen en su catálogo de fechorías de parvulario cometer ilegalidades. Eso sí, ambos han entrado en la misma dinámica que cuando se creó mediatize. Eso significa que, posiblemente, nos espere bastante tiempo con este tipo de actuaciones por parte de ambos.
Por lo tanto, en relación a lo que nos espera de pesadez se aparecen dos alternativas. Restringir el acceso imponiendo el ban a renegados (lo he puesto provisionalmente), que se necesite karma para publicar artículos y bloquear palabras como se hizo con mediatize o jugar con ellos al ratón y al gato para siempre dado que tienen mucho más tiempo libre que yo y ya han olido sangre.
Aún no sé como voy a abordar la situación, pero quiero que tengáis conocimiento de ella. También, tened claro que este tema solo le interesa y/o afecta a un grupo de 20 personas: los dos de renegados, quince hardusers entre los que están los vigilantes de las esencias, el que quiere comprar Menéame y los que están con las palomitas, y los admins.

La Razón ha publicado un artículo sobre el gasto en mantenimiento ferroviario donde se asegura que 637,7 millones de euros de 2024 equivalen, deflactados, a 468,7 millones de euros de 2015. Pero el cálculo lo han realizado rematadamente mal porque lo que han hecho es descontar un 26,5%, que indican que es la inflación acumulada entre esos dos años, a la cantidad de 637,7 (637,7*0,735=468,7%). El cálculo correcto es averiguar que cantidad de 2015 da lugar a 637,7 de 2024 tras un incremento del 26,5%. Lo veamos de forma más clara con el siguiente esquema:

Realizando el cálculo de forma correcta, los 637,7 millones de euros de 2024 equivalen a 504,1 millones de euros de 2015.
En realidad es el mismo error de los que piensan que para anular un incremento porcentual hay que realizar un descuento del mismo porcentaje (que muchas campañas publicitarias del Día sin IVA tienen bastante culpa de este error).
Pero aún veo un problema adicional en el cálculo del valor deflactado, y es el dato de inflación acumulada entre 2015 y 2024, que ellos indican que es un 26,5%, pero el INE da un dato del 24,4%.

El otro día os lo contaba con una anécdota casi personal, y hoy toca mirarlo un poco más de frente. Al fin y al cabo, el viejo aquel era un nazi, uno reconocido, con años de guerra a sus espaldas y décadas para haber asimildo la derrota, lo que genera siempre más cinismo que sentimientos humanitarios.
Pero el caso es que ahora, un presidente norteamericano ha decidido secuestrar al presidente de otro país y ha dicho, públicamente, que el objetivo es quedarse con los recursos de ese país para que las empresas del suyo hagan buenos negocios. No es una novedad, por supuesto, pero lo que sí es nuevo es que no sienta siquiera la necesidad de justificarse, y más aún la absoluta indiferencia con que se ha acogido esta noticia en la mayor parte del mundo.
Porque salvo cuatro voces contadas, en España, por ejemplo, le importa a todo el mundo un carajo lo que ha pasado. Puedo entender que el tío caía mal, que se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con su legitimidad, pero eso no deja de suponer que el acto ha sido intolerable.
Lo peor del asunto es que los que se oponen no lo hacen mayoritariamente porque crean en la justicia internacional y en la soberanía de los estados. Se oponen porque, de alguna manera, lo consideran uno de los suyos, pero hubiesen estado encantadísimos de que alguien se hubiese llevado a Franco o a Pinochet en un avión, para meterlo en una cárcel extranjera.
Los que nos oponemos a estas cosas, en general, sea quien sea el secuestrado, somos cuatro putos gatos. Esto me parece igual de mal que la detención de Eichmann en Argentina. ¿Cuántos pueden estar conmigo en eso? Casi nadie, lo sé. Y cuando el delito se juzga según la simpatía o antipatía que nos despierta la víctima, estamos listos para el yugo, para la ley de la selva, para regresar a un mundo de horca y cuchillo donde los poderosos hacen lo que quieren y los demás se joden y aplauden.
De momento el aplauso no es obligatorio, peor tampoco falta mucho para eso.
Al tiempo.
Por aquí y por medio mundo se han leído infinidad de chistes sobre el hecho de que Trump va a arrinconar a Corina Machado por haberle quitado el Premio Nobel de la Paz. Pero sin descartar esa hipótesis, conociendo al personaje, creo que la razón de que Trump y su gabinete hayan preferido, de momento, a la chavista Delcy, tiene razones más profundas.
En primer lugar, y hay que dejarlo claro, porque la administración norteamericana quiere dejarlo claro, esto envía el mensaje de que la democcracia les importa una mierda, y van a dejar en el poder a quien les de la puñetera gana. Esto aleja los debates, tan queridos por aquí, de qué pasó con las actas, quién es el Presidente legítimo, quién es un golpista y quién debe ocupar el cargo. Les importa un huevo la legitimidad, las actas, la democracia y el derecho que pueda tener no sé quién, y están decididos a dejarlo claro.
En segundo lugar, quieren extraer recursos en abundancia y cuanto antes, y para eso, lo más rápido y lo más eficaz es dejar el poder en manos de las camarillas y las élites que ya lo disfrutan actualmente. Ya lo hicieron en Japón tras firmar la paz en la II Guerra Mundial, donde dejaron al Emperador en su puesto, y hasta pusieron a soldados japoneses a vigilar los arsenales, como muestra de confianza, cosa que muy poca gente sabe. En Alemania también es sabido que juzgaron a cuatro prebostes en Núremberg y dejaron al aparato del Partido Nazi al mando del país, especialmente de la seguridad y las fuerzas armadas. Y lo que hicieron en Alemania y Japón lo van a repetir aquí. Es su manera de actuar y casi siempre funciona.
En tercer lugar, Trump está pensando en hacer un enorme daño poilítico a la izquierda global. Cundo se vea lo vendidos, comemierdas y chaqueteros que eran realmente los bolivarianos, medio mundo se va a partir el ojal señalando a esa izquierda libertaria que hace felaciones al gran hombre a cambio de recursos robados al pueblo, buenos palacetes y un barniz de legitimidad. Imaginaos lo que pasará si llega el caso de que Delcy acepte convertirse en la marioneta de Trump: va a haber risas hasta en Júpiter. Trump no quiere la cabeza de los chavistas, que ya la tiene: ahora quiere su culo, para usarlo como aliviadero personal y bebedero de patos. Y la gente que hablaba de dignidad bolivariana va a tener que hacer verdaderos números de trapecista para sostener su discurso, con el coste que eso implica. Suerte, amigo Zapatero.
Sin petróleo y sin amigos, que se prepare Canel... Con este precedente, a lo mejor le sale un vicepresidente o un ministro dispuesto a asumir la transición de Cuba hacia la democracia.

Canal Sur puso una imagen generada por IA como fondo de su programa informativo del accidente ferroviario de Adamuz. Se trata de una aplicación generada por a aplicación Gemini. Hasta La Razón ha denunciado este tipo de desinformación.

Creo que ya lo he contado alguna vez, pero ahora que con el tema de Maduro regresan los debates sobre el Derecho Internacional y asimilables, me parece que es el momento de compartir uno d elos momentos más importantes de aquella entrevista que hice en los noventa a un anciano, antiguo general de las SS.
R— Yo nunca he dejado de reconocer que hicimos cosas muy malas. Una de ellas, realmente horrible.
P—Según su opinión, ¿qué fue lo peor que ustedes hicieron?
R—¿Se refiere a mí? ¿A mi División?
P— No, al régimen nazi.
R—Dígamelo usted (sonrisa)
P— Quizás lo de los judíos y toda esa gente, en los campos de exterminio. Gitanos, homosexuales...
R—No. Eso estuvo mal, pero hubo algo mucho peor.
P—¿Usar millones de esclavos?
R—¡Peor, mucho peor!
P—¿Desencadenar una guerra que se llevó por delante medio mundo?
R—¡Aún peor!
P—Pues dígame...
R—¡Perder! eso fue lo peor que pudimos hacer. Sin eso, todo lo demás sería perdonado enseguida. Pero eso no se perdona jamás, te cuenten lo que te cuenten. Cuando has perdido, hasta tus hijos dejan de escuchar tus consejos. Por eso en los países vencedores, los jóvenes no pueden hacer nada para cambiar las cosas, porque sus padres ganaron, y se impondrán siempre. Pero en los países perdedores todo cambia más deprisa, porque los jóvenes pueden mandar callar a su padres.
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Pues ese es todo el Derecho Internacional que existe. Nunca he conocido otro.
Hay una escena que se repite casi cada noche en Cisjordania. No sale en los telediarios. Apenas aparece en los periódicos europeos. Pero ocurre. Con la regularidad de un turno de fábrica, con la frialdad de un procedimiento administrativo.
Son las tres de la madrugada. Una familia palestina duerme en su casa. De repente, golpes en la puerta. Gritos en hebreo. Si no abren lo suficientemente rápido, la puerta es derribada. Entran soldados armados, con linternas, con perros. Sacan a toda la familia —ancianos, niños, mujeres— y los obligan a arrodillarse en el suelo, a veces en pijama, a veces descalzos, en mitad de la noche. Los soldados registran la casa. Rompen cajones, voltean muebles, revisan armarios. No buscan nada en particular. Solo quieren que se sepa que pueden hacerlo.
Desde octubre de 2023, más de 14.500 palestinos han sido detenidos en Cisjordania. Muchos sin cargos formales. Muchos de madrugada, delante de sus familias. Muchos de ellos, menores de edad.
Exsoldados israelíes que han dado testimonio en organizaciones como Breaking the Silence describen estas operaciones no como acciones de seguridad, sino como ejercicios de intimidación sistemática: irrumpir en viviendas, obligar a todos los ocupantes a arrodillarse, registrar sin motivo concreto, destrozar mobiliario, marcharse sin explicaciones.
Una de estas tácticas es conocida como “Straw Widow”: ocupar una casa palestina durante horas o días, usarla como puesto militar improvisado, humillar a sus habitantes y abandonarla después. El objetivo no es obtener información. Es dejar un mensaje: no estás a salvo ni en tu propia casa. Investigaciones periodísticas y testimonios recogidos por ONG israelíes confirman el uso sistemático de estas prácticas (theguardian.com).
Exsoldados israelíes de la organización Breaking the Silence han descrito esta práctica con detalle. Un exsoldado declaró en 2016:
"No había razón militar. Solo entrábamos para mostrar presencia. Para que supieran que podíamos entrar cuando quisiéramos".
Otro testimonio, recogido en 2019, relata:
"A veces nos decían: 'Esta noche hacemos diez casas'. Elegíamos al azar. No importaba quién viviera ahí".
Estas no son denuncias de activistas extranjeros. Son confesiones de quienes ejecutaron las órdenes. Y lo que describen no es guerra. Es ocupación colonial.
Nada de esto es información oculta. Está documentado en informes de:
Europa tiene acceso a esta información. Sus diplomáticos la leen. Sus servicios de inteligencia la conocen. Sus periodistas podrían publicarla.
Y sin embargo, el silencio persiste.
Mientras todo esto ocurre, la Unión Europea sigue comerciando con Israel, invirtiendo en asentamientos ilegales y evitando sanciones efectivas. Pese a las advertencias de la Corte Internacional de Justicia y a las conclusiones de Amnistía Internacional —que califican el sistema israelí como apartheid y advierten del riesgo de complicidad—, la UE mantiene intactos sus acuerdos clave con Tel Aviv (amnesty.org).
Las cifras hablan por sí solas:
El Acuerdo de Asociación UE-Israel de 1995 incluye una cláusula que condiciona la cooperación al respeto de los derechos humanos. En casi tres décadas, nunca ha sido activada.
Algunos Estados miembros continúan exportando armas. Otros bloquean cualquier medida por "falta de consenso". Todos, en mayor o menor medida, ganan tiempo.
España ha sido una excepción parcial en el discurso. En los hechos, Europa sigue mirando hacia otro lado.
Mientras tanto, Europa sanciona a Rusia por la ocupación de Crimea, impone restricciones a Myanmar por la persecución de los rohingya, y emite comunicados de condena por violaciones de derechos humanos en decenas de países.
Observa cómo hablan las instituciones europeas cuando, ocasionalmente, se pronuncian sobre Palestina:
El lenguaje diplomático tiene una función precisa: permitir que se hable sin decir nada. Crear la ilusión de que se actúa mientras se garantiza que nada cambie.
Si un país europeo demoliera sistemáticamente casas de una minoría étnica, lo llamaríamos limpieza étnica. Si sus soldados entraran de noche en hogares civiles para aterrorizar a familias, lo llamaríamos terrorismo de Estado. Si sus colonos quemaran granjas con impunidad mientras la policía detiene a las víctimas, lo llamaríamos régimen de apartheid.
Pero cuando ocurre en Cisjordania, buscamos eufemismos. Tensiones. Complejidad. Conflicto histórico.
La pregunta es simple: ¿Los derechos humanos son universales o dependen de quién los viola?
Si dependen, entonces todo el edificio normativo europeo —la Carta de Derechos Fundamentales, el Convenio Europeo, los tratados de derechos humanos que Europa dice defender— es una ficción selectiva. Un instrumento de poder disfrazado de ética.

Hoy mismo se está produciendo un ataque masivo de colonos en Al-Halawa. Reportan que al menos cuarenta colonos están atacando a la población, incendiando propiedades y bloqueando el paso a las ambulancias y hay decenas de heridos.
Hace dos días Andrey, un jóven reportero y activista que se dedica a documentar el apartheid israelí, compartía que Ras al-Auja había desaparecido. Se han derribado las últimas casas. Mil personas más víctimas de la limpieza étnica israelí.
Esto es el sionismo.
Europa no es neutral en Palestina. Nunca lo ha sido.
Su silencio financia la ocupación. Su comercio la legitima. Su diplomacia la perpetúa.
Y cuando, dentro de décadas, se escriba la historia de este período, no solo se juzgará a quienes cometieron los abusos. Se juzgará también a quienes los hicieron posibles.
A quienes sabían y callaron. A quienes veían y miraban hacia otro lado. A quienes firmaban acuerdos comerciales mientras se demolían casas.
El silencio nunca es neutro. El silencio es una elección.
Y Europa, cada día, elige activamente no ver.

Una nueva selección de gráficos en los que no se respeta la proporcionalidad entre las barras o columnas y los valores. El primero es de La Razón y los otros dos de la agencia de análisis de audiencias de televisión, Dos30'.


Donald Trump no necesita dar un golpe de Estado para erosionar la democracia. Le basta con algo mucho más eficaz: jugar con la idea.
Cuando sugiere cancelar elecciones, aunque luego diga que “bromeaba” o que era “retórica”, no está improvisando. Está usando una técnica vieja y conocida: decir lo impensable para acostumbrar al público a escucharlo. Hoy es una broma. Mañana es una exageración. Pasado mañana, una opción “a debatir”.
Trump no es un dictador clásico, ni parece interesado en convertirse en uno al estilo del siglo XX. Su autoritarismo es más moderno, más blando y más peligroso: desgasta las normas desde dentro. No rompe la Constitución; la desacredita. No cancela elecciones; siembra la idea de que solo son legítimas si él gana.
El truco es siempre el mismo:
1. Lanza una frase extrema.
2. Provoca indignación.
3. Se desdice o matiza.
4. Sus seguidores repiten: “solo estaba bromeando”.
5. La línea roja se mueve un poco más.
Así, conceptos que antes eran inaceptables —posponer elecciones, ignorar resultados, atacar jueces, desacreditar a la prensa— se convierten en parte del ruido cotidiano. La democracia no muere de golpe; se desgasta por saturación.
Trump entiende algo clave: el poder no está solo en lo que se hace, sino en lo que se permite imaginar. Si logra que millones de personas acepten como normal que un líder “fantasee” con saltarse las reglas, el terreno ya está preparado para que otro, o él mismo, vaya un poco más lejos.
Por eso el debate no es si hablaba en serio o no. Esa pregunta es una trampa.
La pregunta correcta es otra: ¿por qué un aspirante a gobernar considera aceptable bromear con el fin de las elecciones?
La respuesta es incómoda, pero clara: porque le funciona. Genera miedo, lealtad, ruido mediático y polarización. Y mientras discutimos si era sarcasmo o no, el daño ya está hecho.
Trump no necesita ser un dictador para comportarse como un aprendiz de autoritario. Le basta con tontear con la idea, una y otra vez, hasta que deje de parecernos una locura.

En noviembre de 2022 se aprobaron los últimos Presupuestos Generales del Estado. Se dice pronto, ¿eh? Pero es lo que hay. Desde entonces, se vienen prorrogando esas cuentas con algunos parches puntuales, pero sin que haya sido posible aprobar otras.
Esto no es sólo una anomalía democrática, sino que es una forma de hacer recortes sin que se note mucho, razón por la que la derecha, la económica, la de verdad, hace como que grita, pero en el fondo se parte el culo. Si tuviésemos un gobierno que anunciase recortes del 10%, y más si fuese el gobierno de Feijoo, por ejemplo, tendríamos a la mitad del país en ebullición y cincuenta portadas en Menéame sobre lo mucho que matan los recortes. Alguno puede que hubiese creado ya algún eslogan con una cifra de muertos. Y más de un 10% es lo que se ha recortado el gasto público desde los presupuestos de 2022 por la vía de que no exista partida consignada para esto o para lo otro.
Pero como se trata solamente de seguir gobernando, atornillados a la poltrona, sin aprobar o presentar siquiera unos presupuestos, aunque ello sea un deber constitucional, entonces parece que eso no mata, ni empobrece, ni entorpece, ni quita oportunidades. Estos recoirtes parece que no son recortes, ¿verdad?
Cuando no hay presupuestos, no se pueden emprender nuevas inversiones. Cuando no hay presupuestos, no se pueden crear nuevas partidas para nuevas necesidades. Cundo no hay presupuestos, se pueden prorogar algunos gastos, pero cada incremento debe ser aprobado pro una ley aparte, como está sucediendo con Defensa. Por ese motivo España va como un tiro a nivel macroeconómico, se ha reducido nuestro déficit y se ha reducido nuestra deuda: porque sin presupuestos no se puede gastar.
Los recortes de verdad, son esto. La austeridad de verdad, es esto. Se sigue recaudando, y aumenta la recaudación porque no se han deflactado las tablas del IRPF, pero no se puede gastar ni se pueden acometer inversiones. Esto es el puto paraíso de los liberales, y no lo estamos viendo. Por eso en Europa nos felicitan y hacen la vista gorda: porque mientras no haya presupuestos, el gasto se ha encarrilado solo, sin protestas en la calle, sin dramas, y sin muertos.
Así las cosas, con las protestas amordazadas y las cuentas congeladas, nadie va a mover realmente un dedo para que Sánchez convoque elecciones antes de 2027. Se allanará lo posible el camino pra que el btcazo sea mortal cuando estas se convoquen, pero nadie, en el poder real, tiene la menor prisa. ¿Para qué? ¿Para hacer unos recortes impopulares que ya se están haciendo ahora por la vía de los hechos?
Para eso, que siga el que está, desangrándose otro poco, mientras en las autonomías, que es donde se corta el bacalao más suculento (50% del gasto público), está todo en las manos adecuadas.
Y a veces aplaudimos. Parecemos gilipollas.
A finales del año pasado publiqué aquí una novela por entregas, al viejo estilo del folletón, que tan buenas obras dejó a la historia de la literatura. Eso era recurrir al más antiguo de los métodos de difusión, así que pensé que después tocaba acercarse también a la más moderna herramienta de producción: la inteligencia artificial.
Como prueba, se me ocurrió ampliar la obra con nuevos personajes en las habitaciones, y un añadido a la trama negra. Actualmente tiene unos noventa folios y pensé que estaría bien llevarla al entorno de los ciento treinta, aproximadamente. Hablamos de un incremento del 50%, más o menos.
Lo primero que noté, es lo más importante, es que para que el puñetero artefacto escribiese algo, y hablo de Claude, y de Chatgpt, hay que echarle muchas más horas y mucho más trabajo que al proceso de escribir una historia por el viejo método. A mí, que tengo mucha experiencia y escribo relativamente rápido, no me quita trabajo, sino que me lo da, y además convierte un trabajo más o menos satisfactorio en un trabajo de mierda, en el que tienes que estar pendiente de que los nombres, los sitios y los caracteres encajen.
Por si esto fuera poco, la IA escribe bastante bien, o muy bien, si hablamos de estructuras sintácticas o gramaticales, pero su tono, el ambiente psicológico que transmite, es casi invariable. Puedes cambiar el género y pedirte que te hable de cosas cotidianas, de la vida culinaria de los marcianos o de un grupo de delincuentes, pero lo escribe todo en un registro bastante similar, muy cercano a la novela español del franquismo, aquellas novelas en las que todo el mundo se la agarraba con papel de fumar y caminaba narrativamente por el alambre de lo insustancial. Y quien dice del franquismo español, dice de la novela británica de principios de siglo o de la novela norteamericana de los cincuenta y de los sesenta, o de la novela rusa de los setenta, porque no se trata de un tema político, sino de una estética que evita el riesgo o incluso la ambigüedad como si fuesen esporas de hongo radioactivo.
Las descripciones son ramplonas, la gente se mueve por los escenarios como si estuviese en un ensayo general de unas fiestas patronales de ciudad mediana sin tren. Si le pides un diálogo, todo el mundo habla como si estuviese hablando con la madre de su jefe, y como esperes que alguien haga algo incorrecto legalmente, porque se trata de una novela negra, y en las novelas negras se mata, se pega, se viola y se secuestra gente, prepárate a recibir mensajes moralistas sobre lo que este modelo puede y no puede hacer. Y no digamos el sexo: los personajes pueden besarse y mirrse con deseo, pero como se te ocurre ponerlos a tocarse algo más que la espalda, mejorle pides a una monja de clausura que te lo escriba ella, porque le va a echar más osadía.
Para el que no tiene ni puta idea de escribir, la herramienta puede tener alguna utilidad, igual que nos hace dibujos a los que no tenemos puta idea de dibujar. Lo trágico del asunto es que sucede algo muy similar con los requisitos que actualmente te exigen muchas editoriales, que sólo publican libros cuquis, con los delitos tasados, los achuchones tasados y evitan los temas verdaderamente negros o controvertidos. Y la prosa con cierta audacia. Y los personajes con un poco de profundidad. Lo trágico es que la inteligencia artificial sea tan amiga de los tópicos y tan maniquea como los peores libros que pueden encontrarse hoy en una librería, con el añadido de que se pierde en un costumbrismo mal entendido de gente tomando cosas en las terrazas, coches circulando y pájaros cantando en los árboles. Porque todo eso me salió a mí en mi experimento. En una novela negra. No me jodas.
Y espera que le pida que un personaje se suicide...
Bueno, en resumen: que no sé si ampliaré la novela o no, pero creo que yo en dos semanas puedo hacerlo, a ratos sueltos, y dejarla aceptable. Pero como se lo pida a la IA me va a llevar tres o cuatro meses y otras dos semanas para hacer que el texto nuevo encaje con el existente.
Si alguno queréis probar, ahí está el texto, en el enlace de arriba. Ya veréis qué despelote...
Estoy construyendo, además de todo lo que estoy haciendo, uno de los más grandes y hermosos Salones de Eventos de cualquier lugar del mundo, con más de 300 Millones de Dólares del dinero Grandes Patriotas Americanos, y trabajando muy de cerca, desde el comienzo, con las Fuerzas Armadas de EE.UU y el Servicio Secreto. Esto es un REGALO (¡CERO dinero de los contribuyentes!) a los Estados Unidos de América, de 300 a 400 millones de dólares (¡dependiendo del alcance y calidad de los acabados interiores!), de un espacio que se necesita desesperadamente, ansiado por 150 años de administraciones presidenciales precedentes, para que la Casa Blanca no se vea obligada a usar "carpas" baratas e inseguras para grandes e importantes EVENTOS DE ESTADO, Cenas, Reuniones, Convenciones, y las ya agendadas futuras INAUGURACIONES (¡por razones de protección, seguridad, y aforo!) en un patio de la Casa Blanca muy húmedo y a merced del tiempo. Hacer un regalo así de grande a los EE.UU se consideró, por parte de casi todos, como "UNA COSA MARAVILLOSA". ¡Pero no, como de costumbre he sido demandado por el Izquierdista Radical Consorcio Nacional (¡no!) para la Conservación Histórica, un grupo al que no podría importarle menos nuestro país! Todo el Acero Estructural, Ventanas, Puertas, Equipos de Calefacción o Aire Acondicionado, Mármol, Piedra, Hormigón Prefabricado, Ventanas y Otros Cristales Blindados, Tejado Antidrones y mucho más ya ha sido pedido (o está a punto de serlo) y no hay forma razonable o práctica de dar marcha atrás. ¡ES DEMASIADO TARDE! ¿Por qué estos folloneros y obstruccionistas no presentaron antes su demanda? ¡El Congreso nunca intentó o quiso detener el Proyecto del Salón de Eventos! Todos sabían lo que estaba ocurriendo en la Casa Blanca, ¡un gran, gran hermoso regalo para los Estados Unidos de América! Para quienes tengan interés, la pequeña Ala Este estaba tan "bastardizada" y cambiada que no tenía el menor parecido o relación con la original. A los sedicentes "conservacionistas", que reciben dinero de los sitios más inusuales, no se les debería permitir detener este añadido desesperadamente necesitado a nuestra GRAN Casa Blanca, un lugar que ningún Presidente ha necesitado permiso para cambiar o mejorar a causa del especial terreno en el que está, sin importar lo grande (¡o importante!) que sea la mejora.
Además, en este caso, se está haciendo con el diseño, consentimiento, y aprobación de los más altos niveles de las Fuerzas Armadas y el Servicio Secreto. El mero hecho de presentar esta demanda ridícula ha sacado a la luz el hecho hasta ahora secreto. ¡Detener la construcción, en una fecha tan tardía, sería devastador para la Casa Blanca, el País, y todos los implicados! Gracias por vuestra atención a este asunto. Presidente DJT
Esto de los videos cortos es a lo que se apuntan la mayoría de los chavales que no saben de lo que va la vida y sobre todo las cosas del comer, y claro...Luego aparecen gilipollas como las del video para largar semejante tontá

Hubo un tiempo en el que el Partido Republicano tenía un discurso relativamente sencillo de identificar. Mercado libre, Estado mínimo, defensa del comercio internacional, fe en el capitalismo sin trabas. Un conjunto de principios económicos que, con independencia de sus efectos reales, al menos ofrecía coherencia interna. Uno podía estar o no de acuerdo, pero sabía qué esperar.
Eso cambió. No de golpe, pero sí de manera profunda. Y el momento bisagra tiene nombre propio: Donald Trump.
Lo que Trump logró en 2016 no fue solo ganar unas elecciones. Fue reescribir el manual del conservadurismo estadounidense sin apenas disimulo. Y lo hizo con una operación tan audaz como contradictoria: presentarse como enemigo de las élites siendo, él mismo, un miembro destacado de ellas. Un magnate inmobiliario, criado en el privilegio, con contactos en todos los sectores del poder económico y mediático, que supo vender la idea de que representaba al hombre común frente al establishment.
No fue casualidad. Fue cálculo político. Porque Trump entendió algo que sus rivales dentro del partido aún no querían aceptar: que el discurso tradicional republicano había dejado de funcionar para amplias capas de su propio electorado.
Durante décadas, el libre comercio había sido presentado como una bendición universal. Los tratados internacionales, la globalización, la competencia sin restricciones: todo eso, según la ortodoxia republicana, beneficiaba a todos. Pero en las zonas industriales del Medio Oeste, en los pueblos mineros de Pensilvania o en las comunidades manufactureras de Ohio, esa promesa no se había cumplido. Las fábricas cerraban, los empleos desaparecían, los salarios se estancaban. Y mientras tanto, las grandes corporaciones —las mismas que financiaban las campañas republicanas— seguían acumulando beneficios récord.
Trump no inventó ese descontento. Solo supo capitalizarlo. Y lo hizo cambiando radicalmente el mensaje: el enemigo ya no era el Estado, sino China, México, los tratados comerciales injustos, las élites globalistas. De pronto, el Partido Republicano, paladín histórico del libre mercado, empezaba a hablar de aranceles, de proteccionismo, de recuperar empleos industriales aunque eso significara romper acuerdos internacionales.
El giro fue espectacular. Pero lo verdaderamente revelador no fue el cambio en sí, sino su lógica. Trump no abrazó el proteccionismo por convicción ideológica. Lo hizo porque, en ese momento, el libre mercado ya no le beneficiaba políticamente frente a economías más competitivas como la china. Cuando eres el actor más fuerte, defiendes la apertura. Cuando empiezas a perder terreno, cierras las fronteras.
No es principio. Es táctica.
Pero el cambio no se limitó a la economía. Hubo otro desplazamiento, quizá más profundo, relacionado con la forma de ejercer y comunicar el poder.
Antes, incluso los gobiernos más agresivos necesitaban disfrazar sus intenciones. Las invasiones se justificaban con informes de inteligencia, las sanciones con violaciones de derechos humanos, las intervenciones militares con la protección de la democracia. Había un código implícito: no podías decir en voz alta lo que realmente buscabas. Había que mantener, al menos, las formas.
Trump rompió ese pacto. No solo en lo discursivo, sino en lo simbólico. Cuando habló de quedarse con el petróleo de Irak, no lo dijo como desliz. Lo repitió durante años. Cuando su administración dejó claro, por boca de John Bolton, que el petróleo venezolano era parte del interés estadounidense en el cambio de régimen, tampoco hubo eufemismos. Cuando amenazó a países enteros con destrucción económica si no cedían a sus demandas, no lo envolvió en retórica diplomática. Lo tuiteó. Cuando dejó claro que Estados Unidos iría a por los recursos que considerara estratégicos, lo dijo sin rodeos.
Y eso cambió algo fundamental en la política exterior estadounidense: la máscara dejó de ser necesaria.
Los demócratas, mientras tanto, siguen utilizando el mismo lenguaje de siempre. Hablan de alianzas, de multilateralismo, de derechos humanos, de responsabilidad internacional. Mantienen la ficción de que hay un orden basado en reglas y que ellos son sus defensores. Pero cuando se les observa actuar —en Yemen, en Siria, en su apoyo incondicional a ciertos regímenes, en su uso masivo de drones—, la distancia entre el discurso y los hechos es exactamente la misma que con los republicanos. Solo que ellos aún sienten la necesidad de ocultarlo.
Trump y el nuevo republicanismo no mienten menos. Simplemente han dejado de fingir que mienten. Y eso, paradójicamente, les ha dado una ventaja comunicativa inesperada: proyectan autenticidad. Cinismo descarado, sí, pero autenticidad al fin y al cabo.
Lo más inquietante de todo esto no es que Trump haya traicionado los principios republicanos tradicionales. Es que los ha reemplazado sin que el partido, en su conjunto, haya opuesto resistencia real. Porque, al final, esos principios no eran tanto convicciones como herramientas. Funcionaban cuando servían para ganar elecciones y mantener el poder. Cuando dejaron de funcionar, se cambiaron.
El Partido Republicano ya no es el partido del libre mercado. Es el partido de lo que funcione en cada momento. Proteccionismo si es necesario, desregulación si conviene. Apelar al pueblo llano mientras se goberna para los ricos. Romper alianzas internacionales si eso rinde electoralmente, y reforzarlas si no queda más remedio.
Lo que define a este partido ya no es un conjunto de ideas, sino una disposición absoluta a cambiar de forma para conservar el poder. La serpiente muda de piel, pero sigue siendo serpiente.
Y quizá ese sea el verdadero legado de Trump: no haber inventado una nueva ideología, sino haber normalizado la ausencia de ella. Haber demostrado que se puede gobernar sin necesidad de coherencia doctrinal, solo con pragmatismo electoral y con la capacidad de leer, y explotar, el clima político del momento.
Mientras tanto, los demócratas siguen creyendo que la batalla se gana con buenos modales y discursos bien construidos. Siguen hablando de principios, de normas, de instituciones. Y siguen perdiendo terreno ante un adversario que ya no juega con esas reglas.
Porque Trump no cambió solo al Partido Republicano.
Cambió las reglas del juego político.
Y todavía no está claro si alguien, del otro lado, se ha dado cuenta.
Regresaba anoche a Toy Story 3, una obra cumbre de Pixar en la que se cuenta la historia de unos juguetes que son olvidados por un post-adolescente que se va a la universidad. Hay en Woody, el vaquero protagonista, una lealtad rayana en el esclavismo. Algo muy protestante: el hecho de que tu vida solo pueda tener sentido a través de tu trabajo. De tu deber.

Al final, Woody y los demás acaban recobrando el sentido de su existencia aceptando que pueden cambiar de dueño y pasando de un adulto a otro niño que hará, en un futuro no muy lejano, lo mismo que hizo su amado dueño: abandonarlos.
La película les enseña que la belleza de la vida radica en su utilidad y en la lealtad sin preguntas. Los juguetes no se plantean en ningún momento ser libres, solo batallan por seguir haciendo lo que les toca. Casi sin darnos cuenta, el guion defiende conceptos que son antítesis de lo que debe ser una infancia sana y libre: no preguntes, no pruebes, no tengas curiosidad, haz lo que se te diga, da todo por tu deber aunque no lo comprendas. Lucha por los sueños que te han impuesto.
El único personaje que cuestiona este sistema es Lotso, el oso violeta, el villano. Él propone liberarse del ciclo de abandono. Su argumento, que además es verídico, es: "Los niños crecen, te olvidan, te descartan. En Sunnyside hay un flujo constante de niños nuevos. Nunca te quedarás sin propósito. Aquí nadie es abandonado." Es decir, propone sustituir la dependencia de un amo individual por una comunidad donde los juguetes no están a merced del capricho de un solo niño. Una especie de mutualización del riesgo donde se liberan de la tiranía del abandono inevitable.
Pero —y aquí está la jugada maestra de Pixar— Lotso reproduce exactamente el mismo sistema de opresión que dice combatir. Crea una jerarquía donde él y sus favoritos están arriba (en el Butterfly Room, con niños mayores que son menos agresivos) y los nuevos abajo (en el Caterpillar Room, con bebés que te destrozan). Es el mismo capitalismo que denuncia, con él como nuevo patrón.
Al presentarlo como villano, la película desacredita toda idea de autonomía y rebelión sin tener que argumentar contra ella. No necesita defender el sistema amo-esclavo directamente. Solo necesita mostrar: "¿Ves? Intentaste liberarte, buscaste independencia aplicaste tu capacidad crítica, te olvidaste de tu deber y ¿qué conseguiste? Crear un tirano. No hay salida. La rebelión, la independencia, te hará terminar mucho peor que si obedeces.
Es La Granja de Orwell pero sin la autoconsciencia política. Los cerdos se vuelven granjeros, ergo mejor quedarse con el granjero original. No hay en la película ni un solo momento donde se plantee si los juguetes podrían simplemente ser libres, si podrían no necesitar ningún dueño. Esa opción no existe en el universo moral de Toy Story. Y así, centenares de millones de niños aprendieron que la felicidad es obedecer el plan establecido. Disfrazada de bonita parábola sobre la pérdida de la infancia y la inocencia, Toy Story 3 es una defensa dulce y amable del liberalismo más genuinamente estadounidense: el contrato individual es sagrado, el contrato social es una trampa. Si trabajas tus 40 horas tu vida tendrá sentido, si cuestionas el sistema comenzarán los problemas.
En España, millones de niños vieron esta película, como la vi yo, sin plantearme el trasfondo ideológico de este espanto. Como varias generaciones crecieron y formaron una idea del amor romántico a través de las películas de Disney.
Y este es el gran drama, que nos hemos emocionado con el individualismo más peligroso, el sibilino. Ese que tiene un halo maravilloso de ternura (Toy Story 3) o de épica (ahí están Marvel o DC) sin entender que el inmenso poder cultural de Estados Unidos siempre ha radicado en hacernos creer que todos, salvo ellos, estamos equivocados y que la libertad no es más que el derecho a tener miedo y defendernos y no a hacernos preguntas.

Las ideas impopulares, según se ha visto, pueden ser silenciadas y los hechos desagradables ocultarse sin necesidad de ninguna prohibición oficial. Cualquiera que haya vivido largo tiempo en un país extranjero podrá contar casos de noticias sensacionalistas que ocupaban titulares y acaparaban espacios incluso excesivos para sus méritos. Pues bien, estas mismas noticias son eludidas por la prensa británica, no porque el gobierno las prohíba, sino porque existe un acuerdo general y tácito sobre ciertos hechos que “no deben” mencionarse. Esto es fácil de entender mientras la prensa británica siga tal como está: muy centralizada y de propiedad, en su mayor parte, de unos pocos hombres adinerados que tienen muchos motivos para no ser demasiado honestos al tratar ciertos temas importantes. Pero esta misma clase de censura velada actúa también sobre los libros y las publicaciones en general, así como sobre el cine, el teatro y la radio. Su origen está claro: en un momento dado se crea una ortodoxia, una serie de ideas que son asumidas por las personas biempensantes y aceptadas sin discusión alguna. No es que se prohiba concretamente decir “esto” o “aquello”, es que “no está bien” decir ciertas cosas, del mismo modo que en la época victoriana no se aludía a los pantalones en presencia de una señorita. Y cualquiera que ose desafiar aquella ortodoxia se encontrará silenciado con sorprendente eficacia. De ahí que casi nunca se haga caso a una opinión realmente independiente ni en la prensa popular ni en las publicaciones minoritarias e intelectuales.
Sun Tzu, El arte de la Guerra, “La mejor victoria es ganar sin combatir”
Existen diferentes guerras: militar, comercial, financiera. En las guerras es fundamental elegir el terreno en el que puedas ganar. Europa no puede tener un ejercito capaz de competir con EEUU ni en 100 años; el rearme solo nos puede arruinar.
El punto fuerte de Europa es el consumo, la moneda y el comercio.
Veamos las reacciones más inteligentes de Rusia y China, a la bravuconada de EEUU: Rusia entiende que la mejor manera de responder a la agresión estadounidense no es con más violencia, sino acelerando el sistema financiero que hará irrelevante la violencia estadounidense.
La respuesta china ha sido extremadamente estratégica y silenciosa. En los últimos días, mientras las bombas caían en Caracas, Beijing ha firmado contratos preliminares para importar gas natural licuado de Qatar, pagado en yuanes, acuerdos de refinamiento conjunto con Kuwait y lo más significativo, ha acelerado las conversaciones con Arabia Saudita para establecer un 'hub' energético en el Golfo Pérsico que operaría completamente en monedas no occidentales. www.meneame.net/m/actualidad/ataque-venezuela-operacion-salvamento-pet
Luego los europeos podemos combatir con la misma estrategia:
Los ciudadanos evitando comprar y consumir productos estadounidenses.
Y las empresas que puedan, empezar a comerciar en monedas diferentes al dólar, … en el momento en que el dolar deje de ser la moneda principal de intercambio internacional, EEUU pierde poder, no podría mantener su presupuesto militar.
El sistema petrodólar le permite a EEUU imprimir dólares infinitamente sin sufrir inflación porque hay una demanda global constante de dólares para comprar energía, en el momento que el dolar dejaría de ser hegemonico, Trump y sus amigos ricos-riquisimos americanos sufrirían grandes pérdidas, Trump está defendiendo su fortuna personal.
Europa debería adherirse a los BRICKs, que si sería un golpe definitivo a EEUU.
El inconveniente es que los dirigentes europeos son simples títeres de las corporaciones estadounidenses; Merz mismo es un CEO de Blackrock!!
Y ahora que nos damos cuenta de que es EEUU nuestro enemigo, quizá deberíamos pedir ayuda a Rusia!
Y más teniendo en cuenta el plan del Rand Corporation: El plan estratégico de Estados Unidos contra Rusia fue elaborado hace tres años por la Rand Corporation [: boltxe.eus/2022/03/todo-estaba-escrito-en-el-plan-de-la-rand-corporati | Boltxe
Ante todo, estipula el plan, Rusia debe ser atacada en su flanco más vulnerable, el de su economía fuertemente dependiente de la exportación de gas y petróleo: para ello utilizaremos sanciones comerciales y financieras y, al mismo tiempo, haremos de manera que Europa reduce la importación de gas ruso, sustituyéndolo por gas natural licuado de Estados Unidos. En el ámbito ideológico e informativo, es necesario fomentar las protestas internas y al mismo tiempo socavar la imagen de Rusia en el exterior. En el campo militar, es necesario operar para que los países europeos de la OTAN incrementen sus fuerzas en una función anti-rusa. Estados Unidos puede tener altas probabilidades de éxito y grandes beneficios, con riesgos moderados, invirtiendo principalmente en bombarderos estratégicos y misiles de ataque de largo alcance dirigidos contra Rusia. El despliegue de nuevos misiles nucleares de alcance intermedio dirigidos a Rusia en Europa les otorga una alta probabilidad de éxito, pero también conlleva grandes riesgos. Al calibrar cada opción para obtener el efecto deseado —concluye el Rand — , Rusia terminará pagando el precio más alto en el enfrentamiento con Estados Unidos, pero este último y sus aliados tendrán que invertir grandes recursos quitándolos a otros objetivos. Bajo esa estrategia, el plan de 2019 de Rand Corporation preveía, «entregar ayuda letal a Ucrania explotaría el mayor punto de vulnerabilidad externa de Rusia, pero cualquier aumento en las armas y el asesoramiento militar proporcionado por Estados Unidos a Ucrania debe calibrarse cuidadosamente para provocar los costos para Rusia sin provocando un conflicto mucho mayor en el que Rusia, debido a la proximidad, tendría ventajas significativas». Es justamente ahí —en lo que Rand Corporation definió como «el mayor punto de vulnerabilidad externa de Rusia», explotable armando a Ucrania de una manera «calibrada para aumentar los costos para Rusia sin provocar un conflicto mucho mayor»— en donde llega la ruptura. Atrapada en el cerco político, económico y militar que Estados Unidos y la OTAN estrecharían cada vez más, ignorando las reiteradas advertencias y propuestas de negociación de Moscú, Rusia reaccionó con la operación militar que destruyó en Ucrania más de 2.000 estructuras militares fabricadas y controladas en realidad no por los gobernantes de Kiev sino por los mandos de Estados Unidos y la OTAN. El artículo que informaba sobre el plan de Rand Corporation hace tres años terminaba con estas palabras: «Las “opciones” previstas por el plan no son en realidad que variaciones de la misma estrategia de guerra, cuyo precio en sacrificios y riesgos pagamos todos». Lo estamos pagando ahora, los pueblos europeos, y lo pagaremos cada vez más, si seguimos siendo peones sacrificados en la estrategia USA-OTAN.
Ha salido hace muy poquito una noticia del fulano este diciendo algo de que Trump también entre en el Reino de España a llevarse al gobierno español.
Luego sale otra noticia de que denuncian al fulano este por alta traición.
Pero yo me he dado cuenta de una cosa: estamos siendo completamente incoherentes en este asunto, porque a nosotros, los proletarios vasallos españoles, nos encanta la alta traición.
Si le regalamos a una familia de holgazanes parásitos el monopolio de la jefatura de Estado y les decimos que pueden cometer todas las altas traiciones que les dé la gana, prometiéndoles que no les castigaremos si las cometen en forma de inviolabilidad absoluta, eso es que las altas traiciones, de hecho, nos pueden parecer hasta estupendas, si les damos vía libre o aplicabilidad incluso en la jefatura de Estado.
De hecho, recordad que todo buen patriota español tiene su verdadera patria en Suiza. "Viva España" es solo un lema publicitario.

Publica El Economista un artículo sobre la desigualdad en la pensiones de jubilación centrándose en el País Vasco y Extremadura que tienen las pensiones medias más alta y más baja. La primera pega es sobre el tipo de gráfico utilizado, ya que un gráfico de columnas apiladas no creo que sea la mejor opción si se quiere mostrar las diferencias entre las dos series de datos. Pero, además, la conclusión no es del todo correcta, porque es verdad que la diferencia en valor absoluto ha aumentado un 20% (casi 100 euros) y más adecuado comparar en términos relativos, es decir, que porcentaje es mayor la pensión en el País Vasco respecto a la de Extremadura. Y si realizamos esa comparativa, comprobamos que se ha pasado de un 48% en 2019 a un 44% en 2025. Por tanto, la brecha está decreciendo en términos relativos, y lleva bajando año a año (si comparamos con los datos de 2005, la diferencia era del 54%, con una pensión media de 882,67 € en el País Vasco y 572,83 € en Extremadura) . Es mas, en el propio artículo también se alude a esa diferencia en términos relativos, pero con un razonamiento erróneo: "Una diferencia que sitúa la brecha actual en un 44% y que se repite año a año desde que existe registro, pero que se ha ido ensanchando a lo largo del tiempo"

menéame