Los edificios construidos en la confluencia de la rúa Bailén y Aragón son uno de los símbolos de la crisis inmobiliaria en Vigo. La construcción de los inmuebles se vio interrumpida tras la quiebra de la promotora y fue la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) la que asumió la propiedad tras un embargo por una resolución judicial, retomando las obras en 2022 para tener lista una primera promoción de pisos, que fueron puestos en el mercado y varios de ellos vendidos.
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