En el capitalismo, todos compiten entre sí. La cuestión es quién se beneficia de que esa competencia adopte la forma de un conflicto entre pobres. Marx lo tenía claro. Y quizá por eso su respuesta sigue resultando tan incómoda hoy como en el siglo XIX: la emancipación de la clase trabajadora comienza allí donde deja de buscar enemigos entre quienes comparten su misma precariedad.
|
etiquetas: izquierda , crítica , regularización , migrantes , españa