Durante décadas, nos han vendido la economía de servicios como la cúspide de la civilización moderna. Nos dijeron que una sociedad donde podías pedir una cena a domicilio a las tres de la mañana o tener a alguien limpiando tus cristales por un salario de miseria era una sociedad «avanzada». Pero miren de cerca a ese camarero con las piernas hinchadas, a esa cuidadora sin horas de sueño o al administrativo cuya alma se disuelve en una pantalla para el beneficio ajeno. Lo que vemos no es progreso; es la institucionalización de la servidumbre.
|
etiquetas: rbu , servidumbre , esclavitud , progreso