¿Cómo hemos llegado a esta situación? El abandono de los vehículos eléctricos por parte de Detroit es el resultado de una cascada espectacular de fracasos: fabricantes de automóviles que nunca se tomaron en serio la transición, concesionarios que la socavaron activamente, ya que obtienen la mayor parte de sus ingresos por piezas y servicios, y los eléctricos requieren mucho menos mantenimiento, y un entorno político que convirtió el simple hecho de comprar un coche eléctrico en una declaración política tóxica. Estados Unidos necesita ser experto en la fabricación de vehículos eléctricos porque necesitamos ser expertos en la fabricación de las baterías y los motores de alta eficiencia que los impulsan. En el futuro, estas tecnologías impulsarán todo lo que importa.