Fue llevada a Estados Unidos en la década de 1970 para controlar algas en los estanques agrícolas; sin embargo, escapó a fuentes hídricas conectadas al río Mississippi compitiendo por comida y espacio con los peces nativos. Ahora, en 2026, el país norteamericano busca erradicarlas por completo para evitar que transformen el ecosistema de los Grandes Lagos: Superior, Michigan, Hurón, Erie y Ontario.