Una emisora de 'radio pirata', la famosa Radio Caroline, que durante los sesenta y los setenta emitía la música que la BBC esquinaba, llegando a alcanzar tanta fuerza y tanto poder que hasta le birló unas elecciones al partido laborista de Harold Wilson, contra el que los pinchadiscos -cabreados por el boicot al que le sometió el gobierno- sublevaron a sus jóvenes oyentes (en su momento álgido, 25 millones).