Es, sin discusión, el más grande de todos los ciempiés, pudiendo alcanzar longitudes que oscilan entre los 26 y los 30 centímetros. Para visualizarlo, sería la longitud de una regla escolar grande, pero dotada de 21 segmentos corporales, cada uno con un par de patas, y una cabeza armada con un par de temibles «garras venenosas» (forcipules). Los investigadores encontraron una Scolopendra gigantea colgando del techo de una cueva. Estaba suspendida a dos metros del suelo, aferrada al techo y devoraba activamente un murciélago adulto.