Nuestra lengua no es la misma que era el día que aprendimos a decir “mamá”. De hecho, si fuera igual tendríamos un problema. Porque una lengua que no evoluciona es una lengua muerta. Incluso el latín clásico, que suele considerarse una lengua muerta, sigue creando palabras nuevas. A nadie le sorprende que no hablemos como en la Edad Media, pero tampoco hablamos como nuestras bisabuelas. Las lenguas están en constante evolución y el nivel léxico (es decir, el vocabulario, las palabras que usamos) es uno de los principales ejes del cambio lingüístico. Los neologismos son imprescindibles porque…