Investigadores publicaron en la revista Newton el desarrollo de un sistema de propulsión que no necesita expulsar masa para generar movimiento. El hallazgo se sustenta en una premisa física conocida desde hace más de un siglo: la luz, aunque carece de masa, transporta momentum. Al impactar contra una superficie diseñada con precisión nanométrica, ese momento se convierte en una fuerza capaz de impulsar un objeto sin contacto físico alguno. El núcleo de este avance reside en la fabricación de los denominados "metajets", dispositivos compuestos por metasuperficies. A diferencia de un espejo convencional o una vela solar tradicional, estos materiales ultrafinos incorporan patrones diminutos de silicio. Esta estructura permite manipular la refracción y la dispersión de la luz incidente. El diseño directo sobre el material redirige el flujo luminoso y genera fuerzas de empuje en múltiples direcciones de forma simultánea, un concepto que los autores comparan con el rebote controlado de pelotas de ping-pong.
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Los datos del laboratorio confirman una velocidad de movimiento controlado de aproximadamente 4,75 micrómetros por segundo
El factor más prometedor de esta tecnología láser es la escalabilidad. La fuerza ejercida sobre el objeto no está limitada por el tamaño del dispositivo, sino que es directamente proporcional a la potencia de la fuente de luz. Si se dispone de un láser lo bastante intenso, las mismas reglas físicas que operan en una partícula microscópica podrían aplicarse a estructuras mucho mayores. Este principio resuelve el principal escollo de la miniaturización y abre la puerta a vehículos espaciales sin depósitos de combustible.
La comunidad científica sostiene que un sistema basado en esta propulsión óptica permitiría acelerar una nave ligera hasta un 20 por ciento de la velocidad de la luz. A ese ritmo, el viaje interestelar de 4,37 años luz se reduciría a un plazo aproximado de veinte años, una ventana razonable para una misión científica de una sola generación.
Aunque el objetivo a largo plazo es la navegación interestelar, los investigadores señalan un potencial inmediato en la biomedicina. Los metajets podrían actuar como transportadores de fármacos en entornos biológicos muy precisos.
Las pelis nos dan una idea un poco errónea de lo que es un láser, pero los láseres de LIGO son capaces de deformar los espejos sobre los que se proyectan y no por el calor.
De hecho, de ser real, la estrella de la muerte se desintegraría con el retroceso del láser si despliega la potencia necesaria para destruir un planeta,