Cuatro de los agresores, todos vecinos, están acusados de un delito de aporofobia. Dos de ellos llegaron a incendiar la casa de Carmen y Antonio con gasolina. Han ingresado esta semana en la cárcel. Desde finales del siglo pasado, algunos jóvenes "terminaban la fiesta yendo a la casa" para orinar, insultarles, hacer pintadas... El actual alcalde avisó a la Guardia Civil y ordenó poner una cámara para identificarles.