Podemos deportar a todos los inmigrantes, pero la comunidad que añoramos no retornará. Al menos mientras no vayamos al núcleo del problema. Y eso, ir al núcleo del problema, es lo que jamás hace ni hará la ultraderecha. Su solución para todo es acabar con el chivo expiatorio, que siempre coincide con un colectivo vulnerable o carente de poder: inmigrantes, okupas, LGTBIQ+, feministas, ecologistas…
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