Y por supuesto el debate nunca se centra en cambiar las clasificaciones para dejar atrás "hombre" o "mujer" y darle toda la importancia a factores biológicos y fisiológicos directamente relacionados con cada disciplina en particular. Es mucho mejor centrar el debate como "tener a gente compitiendo entre ellas con ventajas/desventajas biológicas" VS. "volver a conceptos de sexo/género desfasados", donde va a parar.
Incluso si ignoramos que el género va mucho más allá de los cromosomas, o nos olvidamos de la existencia de personas intersexuales (cuyos cromosomas pueden no coincidir con la expectativa que tenemos de otras características), en mi opinión personas con características físicas similares (en lo relevante para cada deporte) deberían poder competir en la misma clasificación, y aquellas con características muy diferentes competir en clasificaciones distintas.
El sexo/género (incluso el asignado al nacer) es una aproximación a esto, pero cada vez está más claro que es 1) insuficiente y 2) incompatible con una sociedad que lo reconoce como un factor complejo, multi-facético y no-binario.
#6#8 Por mucho que nos pueda molestar, un delito se confirma cuando hay condena o cuando hay confesión. Por eso el medio de comunicación que lo publica siempre tirará de "presunto" o "posible". De lo contrario podrían ser denunciados. No puedes llamar a alguien delincuente si no es confeso, como el lover de Ayuso, o si no hay una condena, como el lover de Ayuso hasta que salga la condena, que saldrá.
Incluso si ignoramos que el género va mucho más allá de los cromosomas, o nos olvidamos de la existencia de personas intersexuales (cuyos cromosomas pueden no coincidir con la expectativa que tenemos de otras características), en mi opinión personas con características físicas similares (en lo relevante para cada deporte) deberían poder competir en la misma clasificación, y aquellas con características muy diferentes competir en clasificaciones distintas.
El sexo/género (incluso el asignado al nacer) es una aproximación a esto, pero cada vez está más claro que es 1) insuficiente y 2) incompatible con una sociedad que lo reconoce como un factor complejo, multi-facético y no-binario.