El tontolaba del rey, que tenía una cara de amargado estreñido con los actos de la proclamación del gobierno de su país, está bien sonriente con Milei. Eso no es el papel neutral que le otorga nuestra constitución. Billetes sencillos de tren y a Francia.
Tiene pinta de que va a ser un hilo de esos en los que se concentra la flor y nata de los racistas y xenófobos de mierda de Menéame, a pesar del drama que cuenta.