Como algunos saben tengo una hija enferma, agotadas las ideas del neurólogo del hospital público en el que la atendían, y la de todo su equipo, después de casi 3 años por consejo del doctor cambiamos de equipo y hospital.
Hoy era la primera cita, llegamos temprano, la vio la enfermera y nos mandaron a la sala de espera. 45 minutos después seguíamos esperando, es innegable que el mal humor crecía.
Nos llaman 50 minutos pasada la hora de la cita, lo primero que hacen es pedirnos disculpas por la demora pero estaban estudiando la historia de mi hija. De ahí el retraso.
Salimos de la consulta a las 13:50, casi 3 horas después de la cita, con cambios profundos en el tratamiento, en la medicación, en los planes a futuro y con una nueva línea a futuro.
Si tuviera que pagar esto en una sanidad privada no puedo imaginar el costo, ni el del tratamientos ni el de la atención ni el de los estudios, porque le solicitaron estudios complejos y costosos nuevamente.
La sanidad pública se defiende cuando no se la necesita, cuando estamos sanos y bien económicamente, y se la agradece cuando nos llega el momento de usarla.
Yo, agradezco que exista, y si quieren aumentar mis impuestos acepto
Le he puesto a mi madre la lamida de ano el documental en Netflix sobre Cayetana de Alba. Tres minutos he aguantado. Lo que me ha echado ha sido ver a Anson diciendo que Cayetana respetaba el peso de sus apellidos, de una casa que llevaba 500 años de servicio al rey y, en definitiva, al pueblo español.
El otro día pedí unas cosas en GAME, que tengo una tienda cerca de casa, para regalar a mi sobrino, que va a hacer la comunión en breve. Y me dije, "dunachio, pídelo para recoger en la tienda, no sea que el transporte te toque SEUR y la jodamos" , así que lo pedí (el viernes) y hoy recibo un SMS y una notificación de la app para ir a recogerlo que ya estaba todo en la tienda, y me digo, joder, qué bien, qué rápido. Voy a la tienda, y me sacan dos bultos, y les digo que tiene que faltar otro, porque una de las cosas era una silla gaming y es imposible que vaya en las dos cajitas que me han dado. La chica se pone a mirar y me dice, joder, los de SEUR se han debido de dejar un paquete, solo nos han dado esto. No me lo podía creer, es superior a mi, esto ya me supera, es algo que me está costando la salud. Y os juro por mi hija que es tal cual lo he contado, ni he exagerado ni adornado nada del relato, ES TAL CUAL.
SEUR ya me has jodido cumpleaños, navidades y demás eventos, como me jodas la comunión de mi único sobrino os prendo fuego. Me cago en vuestros muertos pisoteaos. Cabrones.
Buenas tardes.
@vazana Tan sencillo como lograr que participe absolutamente todo el mundo de forma obligatoria, incluyendo gente en mitad de la selva que no tenga contacto con la civilización moderna. @Pertinax@Catapulta@Asmode0@ronko
Y sin embargo, en Raissa hay a cada momento un niño que desde una ventana ríe a un perro que ha saltado sobre un cobertizo para morder un pedazo de polenta que ha dejado caer un albañil que desde lo alto del andamio exclama: —¡Prenda mía, déjame probar!— a una joven posadera que levanta un plato de estofado bajo la pérgola, contenta de servirlo al paragüero que celebra un buen negocio, una sombrilla de encaje blanco comprada por una gran dama para pavonearse en las carreras, enamorada de un oficial que le ha sonreído al saltar el último seto, feliz él pero más feliz todavía su caballo que volaba sobre los obstáculos viendo volar en el cielo a un francolín, pájaro feliz liberado de la jaula por un pintor feliz de haberlo pintado pluma por pluma, salpicado de rojo y de amarillo, en la miniatura de aquel libro en que el filósofo dice: "También en Raissa, ciudad triste, corre un hilo invisible que enlaza por un instante un ser viviente a otro y se destruye, luego vuelve a tenderse entre puntos en movimiento dibujando nuevas, rápidas figuras de modo que a cada segundo la ciudad infeliz contiene una ciudad feliz que ni siquiera sabe que existe”.
Según la mitología, había una mujer en Grecia llamada Casandra, tenía el don de ver el futuro, y la maldición de que nadie la creyese jamás. Hoy se ha perdido Maya coma y yo creo saber cómo se sentía Casandra.
Hoy era la primera cita, llegamos temprano, la vio la enfermera y nos mandaron a la sala de espera. 45 minutos después seguíamos esperando, es innegable que el mal humor crecía.
Nos llaman 50 minutos pasada la hora de la cita, lo primero que hacen es pedirnos disculpas por la demora pero estaban estudiando la historia de mi hija. De ahí el retraso.
Salimos de la consulta a las 13:50, casi 3 horas después de la cita, con cambios profundos en el tratamiento, en la medicación, en los planes a futuro y con una nueva línea a futuro.
Si tuviera que pagar esto en una sanidad privada no puedo imaginar el costo, ni el del tratamientos ni el de la atención ni el de los estudios, porque le solicitaron estudios complejos y costosos nuevamente.
La sanidad pública se defiende cuando no se la necesita, cuando estamos sanos y bien económicamente, y se la agradece cuando nos llega el momento de usarla.
Yo, agradezco que exista, y si quieren aumentar mis impuestos acepto
twitter.com/Gurutxe1/status/2051675711400780052?s=20
Nosotros maltratamos.
www.youtube.com/watch?v=36T5BEpn3dA
Dramatización 2:
www.youtube.com/watch?v=NN_U1ic8YVU
Mientras tanto, les ofrecemos unos minutos de bailes tradicionales.
la lamida de anoel documental en Netflix sobre Cayetana de Alba. Tres minutos he aguantado. Lo que me ha echado ha sido ver a Anson diciendo que Cayetana respetaba el peso de sus apellidos, de una casa que llevaba 500 años de servicio al rey y, en definitiva, al pueblo español.Y el hijo de puta consigue decirlo sin reírse.
@estaba
Pero te doy mis dies
SEUR ya me has jodido cumpleaños, navidades y demás eventos, como me jodas la comunión de mi único sobrino os prendo fuego. Me cago en vuestros muertos pisoteaos. Cabrones.
Buenas tardes.
@Amperobonus
@Pertinax @Catapulta @Asmode0 @ronko
Y sin embargo, en Raissa hay a cada momento un niño que desde una ventana ríe a un perro que ha saltado sobre un cobertizo para morder un pedazo de polenta que ha dejado caer un albañil que desde lo alto del andamio exclama: —¡Prenda mía, déjame probar!— a una joven posadera que levanta un plato de estofado bajo la pérgola, contenta de servirlo al paragüero que celebra un buen negocio, una sombrilla de encaje blanco comprada por una gran dama para pavonearse en las carreras, enamorada de un oficial que le ha sonreído al saltar el último seto, feliz él pero más feliz todavía su caballo que volaba sobre los obstáculos viendo volar en el cielo a un francolín, pájaro feliz liberado de la jaula por un pintor feliz de haberlo pintado pluma por pluma, salpicado de rojo y de amarillo, en la miniatura de aquel libro en que el filósofo dice: "También en Raissa, ciudad triste, corre un hilo invisible que enlaza por un instante un ser viviente a otro y se destruye, luego vuelve a tenderse entre puntos en movimiento dibujando nuevas, rápidas figuras de modo que a cada segundo la ciudad infeliz contiene una ciudad feliz que ni siquiera sabe que existe”.