#3 Aquí lo tienes resumido en 2 párrafos por ChatGPT
El autor plantea que el debate sobre la unidad de las izquierdas en España suele centrarse en aspectos superficiales como listas electorales, siglas y liderazgos, es decir, en la arena de la politics, que se refiere a la competencia por el poder y la distribución de puestos. Sin embargo, considera que esa no es la parte más importante: lo verdaderamente sustantivo es la unidad en torno al proyecto político (Polity) y a las políticas públicas concretas (policies) que se quieren llevar a cabo. En estos planos, las izquierdas tienen más coincidencias de las que se suele reconocer, y ahí debería concentrarse el diálogo antes que en quién encabeza o qué sigla representa cada cual.
La paradoja es que, aunque la política electoral es la que determina escaños y representación, convertirla en el eje del debate distorsiona las prioridades: puede dar lugar a alianzas electorales sin coherencia programática o a programas comunes que nunca llegan a traducirse en representación real. Por ello, el desafío principal, según el artículo, es encontrar un equilibrio entre alcanzar acuerdos amplios sobre el modelo de sociedad y las políticas a implementar, y al mismo tiempo construir esas alianzas de forma que no se desperdicie apoyo electoral, sin que lo táctico supere a lo sustantivo.
Solo entro para decir que había leído Le niegan la incapacidad pese a sufrir un cáncer grave con metástasis en huevos y pantalones" y que me había parecido raro
#2 Es que el español tiene bugs. Hay palabras cuya pronunciación no se puede adaptar a las normas ortográficas:
guion, truhan, fie (pasado), hui, rio (verbo reír, pasado), lio (verbo liar, pasado), crie (verbo criar, pasado).
El caso más explosivo es el imperativo del verbo salir junto al pronombre enclítico le. " Si lo ves venir, sal.le al paso" Se puede pronunciar pero no hay manera correcta de escribirlo (ni salle, ni sal.le, ni sal-le, ni sal le)
#10 Quita de esa estadística a Jeffrey Epstein o al expríncipe Andrés a los que la Resano había metido con calzador para culpabilizarnos a todos los tíos.
#3 ¿Más de dos? Vivo en un pueblo interior a 90 min de Valencia, tengo apartamento en la playa y además piso en Valencia donde viven mis hijos (que estudian y /o trabajan) y donde también voy a vivir yo determinados días en los cuales el trabajo me obliga a dormir. Todo uso propio. Y ganado con el sudor (y ahorros) de mi trabajo y el de mi mujer.
Cuando fallezca mi madre (de 91 años) me voy a encontrar con que soy propietario de 4 inmuebles.
No he comprado para especular ¿por qué debería yo ser penalizado? ¿Voy a tener que votar a VOX?
Por otro lado la medida, en principio, me parece que es un pequeño paso adelante en la dirección adecuada
#97 Y ese empresario define a la mitad de la población ¿verdad?
También conozco a mi madre, inválida de 90 años, con una empleada del hogar interna en casa, todo legal, cotizando lo que toca, con los permisos y vacaciones correspondientes. Yo, hijo único, la ayudo económicamente en lo que puedo. La mujer, de izquierdas de toda la vida.
Ahora oye a Podemos querer subir el SMI a 1800 y lo primero que piensa es "No voy a poder pagar el sueldo de Marta" y me voy a tener que ir a un asilo. Así que evidentemente está planteándose votar a la derecha por primera vez en la vida.
#43 Pues la misma argumentación de la que haces gala podría aplicarse para determinadas políticas "de género" que privilegian a la mujer o criminalizan al hombre.
Y no digo que estén bien o mal, simplemente extiendo tu argumentación
#20 Correcto. Pero como la política se ha convertido en un asunto de "si tú dices blanco, yo digo negro" cuando la derecha tiene razón en algo (y a veces la tiene), la izquierda no debería llevarle la contraria.
Esto hace que la gente a la que esto le resulta una preocupación, vote a la derecha.
#50 Disculpe, caballero, pero me ha citado usted. A lo mejor sería conveniente de cara a el futuro que compruebe antes de enviar una contestación a quién cita usted.
#13 Es tu punto de vista y lo respeto. Pero soy de los que creo que si vas echando gotas de agua en la leche para mezclarla acabas con una mierda que no es leche.
Lo que hay que hacer es un estado verdaderamente aconfesional. Y quitar privilegios a toda forma de manipulación mental
#7 Prescindiendo del hecho de que el sionismo no es una religión sino un movimiento nazionalista, tampoco creo en el derecho del "pueblo judío" por mandato divino (?) de ocupar ningún territorio físico. ¿Cómo voy a creer eso si soy ateo?
Meto en el mismo saco al cristianismo, al judaísmo, a las sectas tipo testículos de Jehovà, a la cienciología....
#1 Por eso hay que matar a la víbora cuando es pequeña. antes de que crezca. El islamismo (cualquier religión coactiva, de hecho) es perjudicial para la convivencia y para la democracia.
Nunca entenderé a la nueva izquierda defendiendo la alienación de las masas.
Por la forma de rebatirme, ya veo que eres de los que prefieren defender una postura a investigar por si tu postura está errada. Ni siquiera te has leído los enlaces que te he puesto (podía inundarte con ellos). Además ya te he añadido que la postura es controvertida y no hay jurisprudencia española sobre el tema (aunque sí europea).
Ale, tienes razón. No hace falta que me contestes porque tienes toda la razón (sin matices) y a ti ya no te voy a replicar.
El autor plantea que el debate sobre la unidad de las izquierdas en España suele centrarse en aspectos superficiales como listas electorales, siglas y liderazgos, es decir, en la arena de la politics, que se refiere a la competencia por el poder y la distribución de puestos. Sin embargo, considera que esa no es la parte más importante: lo verdaderamente sustantivo es la unidad en torno al proyecto político (Polity) y a las políticas públicas concretas (policies) que se quieren llevar a cabo. En estos planos, las izquierdas tienen más coincidencias de las que se suele reconocer, y ahí debería concentrarse el diálogo antes que en quién encabeza o qué sigla representa cada cual.
La paradoja es que, aunque la política electoral es la que determina escaños y representación, convertirla en el eje del debate distorsiona las prioridades: puede dar lugar a alianzas electorales sin coherencia programática o a programas comunes que nunca llegan a traducirse en representación real. Por ello, el desafío principal, según el artículo, es encontrar un equilibrio entre alcanzar acuerdos amplios sobre el modelo de sociedad y las políticas a implementar, y al mismo tiempo construir esas alianzas de forma que no se desperdicie apoyo electoral, sin que lo táctico supere a lo sustantivo.